SUTIL Y SABROSO
viernes, 31 de mayo de 2024
01359 Que Rule el Rulo
miércoles, 29 de mayo de 2024
01358 Las Uvas con Regalo
CURIOSA COMBINACIÓN DE SABORES
01357 La Playa de la Pelosa
DEL AZUL AL TURQUESA
Conocí esta playa en nuestro segundo viaje familiar a la
atractiva isla de Cerdeña. Fue en un mes de octubre con un tiempo magnífico,
pero sin intención de echar la toalla y mucho menos bañarnos. Acudimos a la
playa de La Pelosa ante el reclamo de su belleza y su buen número de peculiaridades.
Esta playa se encuentra en el extremo noroeste de Cerdeña,
en Stintino, un pueblo en su origen de pescadores, pero reconvertido en la
actualidad en un atractivo destino turístico. Sus aguas van del azul al
turquesa y la arena de la playa es blanca y muy fina, como granitos de arroz, con
dunas salpicadas de maquis mediterráneo. Dicen que es la mejor playa de Cerdeña.
No seré yo quien lo discuta. El agua, tal y como pude comprobar, está siempre
tranquila “al estar protegida de las mareas y el mistral por una barrera
natural creada por los escollos de Capo Falcone, la isla Piana y las rocas de
Asinara”. El pequeño golfo sobre el que se asoma la playa La Pelosa “es llamado
por los sardos ‘mar de interior’, a diferencia del ‘mar fuera’ de la costa más
occidental expuesta al viento”.
Como he comentado con anterioridad, fuimos a esta playa de
visita. Era octubre y no había problema alguno para visitarla. El problema, por
denominarlo de alguna manera, estriba en la época veraniega, ya que el acceso
está limitado a 1.500 personas por día. También digo, que hay que hacer un
máster si quieres acceder. (Para los suspicaces, lo del máster es una broma).
Las fechas en las que se debe reservar acceso a la playa son
entre el 1 de junio y el 31 de octubre. El resto del año o fuera del horario de
control, de 20 a 08 horas, no es necesario reservar. La reserva es de 4
personas máximo. Se puede reservar un máximo de 31 días consecutivos. La
reserva tiene un precio de 3,5 euros por persona y día. La reserva es obligatoria
para todos los mayores de 12 años. Hay más opciones, pero lo mejor es ir a la
página web https://spiaggialapelosa.it
Estaríamos durante un par de horas sentados en una roca para
contemplar el bello paisaje y francamente, no diré que era como estar en el
paraíso, pero casi.
lunes, 27 de mayo de 2024
01356 El Zurrón
DE EXCURSIÓN POR LA VIDA
01355 Petición
UNA NOCHE ESPECIAL
sábado, 25 de mayo de 2024
01354 Las Gaviotas
RUIDOSAS, ESCANDALOSAS E INTELIGENTES
Su sola imagen me lleva al mar, a las playas y a las costas.
No a todo el mundo les gustan. Lo entiendo. A mí, por ejemplo, me costó
aceptarlas en mis días vacacionales. No diré que me dieran miedo, pero sí respeto.
Me resultaba molesto su continuo graznar. Creo que comenzaron a gustarme,
cuando las niñas eran pequeñas y su presencia les hacía sonreír. Hasta la pequeña
Jara llegó a imitar su graznido casi a la perfección. Llegó a convertir su
imitación en un entretenimiento familiar. Sí, creo que fue por esa época cuando
empecé a hacerme también amigo de ellas.
Ya no me molestan ni me incordia su presencia. Todo lo
contrario. Me alegra y complace verlas. La cosa es sencilla. Tenerlas al
alcance de la vista, significa que algo distinto ocupa mis días. Ahora las
contemplo y admiro su ágil planeo. Su corretear por la playa, las pequeñas
huellas que dejan marcadas en la húmeda arena.
Ruidosas, escandalosas, inteligentes y con una gran
capacidad de adaptación. Me tumbo al sol. Cierro los ojos. Oigo a las olas llegar
y a las gaviotas graznar. Y me siento tranquilo y feliz.
Muchos poetas se han inspirado en estas sociales aves
marinas para ejercitar su sentir. Acompaño un soneto, que lleva por título “Gaviota”,
de mi admirado José Hierro.
Ese vuelo que traza la gaviota
por el divino gris, ¡como cautiva,
como prende el mirar, grúas arriba,
meciéndole en las nieblas en que flota!
Ya está la soledad surcada y rota.
Paloma marinera, lenta y viva,
que en el pico, en lugar de verde oliva,
lleva octubres de música remota.
Fragmento de la vela de una nave.
Cuerpo de tela y alma libre de ave
nacida, como un eco de campana,
de entre las instantáneas catedrales
que olvidan —humos vagos e ideales—
los barcos que se van para La Habana.
01353 La Plaza Mayor de Graus
BELLEZA QUE CONQUISTA
La Plaza Mayor de pueblos y ciudades tiene un atractivo especial, no solo por su habitual belleza, sino también, por todo lo que representa. Este espacio público hace referencia al lugar de convivencia, encuentro y esparcimiento de los vecinos del lugar, además de ser un destino turístico por su atractivo histórico y monumental.
A estas plazas se les denomina “mayores”, ya no solo por el
gran espacio que ocupan en la localidad, sino porque que aquí se desarrollaba,
en el día a día, la mayor parte de la actividad de la urbe. En España, un buen
número de plazas mayores siguieron una ordenanza de los Reyes Católicos, en
1480, que obligó a la creación de los ayuntamientos en estos espacios. Otras,
surgieron de forma espontánea a raíz del establecimiento de mercados. Según he
podido leer, “la primera plaza mayor planificada fue la de Valladolid, en 1562.
Felipe II mandó a Francisco de Salamanca que reconstruyera la antigua plaza del
Mercado. Lo hizo realizando un conjunto urbanístico compuesto por una planta
baja porticada, que favorecía el comercio en días de lluvia y, en la parte
superior, edificios para vivienda”.
Con esta breve introducción al significado social de la
plaza mayor, traigo hasta este caleidoscopio vital una plaza mayor muy querida
por mí, ya no solo por su belleza, sino por el buen número de vivencias
personales de las que ha sido testigo. Se trata de la Plaza Mayor de Graus,
declarada de Bien de Interés Cultural en 1975.
Su origen data del siglo XVI, coincidiendo con el
crecimiento de la villa altoaragonesa y con la necesidad de abrir un espacio de
confluencia social y económica. Bajo sus arcadas de medio punto, ojivales o
adintelados fluyó la ajetreada vida comercial de Graus y se elevaron los
ejemplos arquitectónicos que ahora resaltan por su belleza.
Su peculiar belleza y encanto, llevó a los responsables
publicitarios de la marca de pasta fresca “Pastas Rana”, a transformar la Plaza
Mayor de Graus en una típica plaza italiana para rodar dos anuncios
televisivos. También, Lotería Nacional se fijó en este enclave para rodar un
anuncio en el verano de 2015 y su slogan “¿Y si cae aquí el Gordo de Navidad?”.
La última vez que disfruté de esta plaza fue haciendo un doblete pausado. Por la mañana, tomándome un café americano en una terraza; por la noche, deleitándome con una caña en esa misma terraza, acompañado de una ligera lluvia y de las luces de la plaza que la hacían más bella y atractiva, si cabe.
Ya tengo plan para estos días en los que te preguntas: Y hoy, ¿Qué se
puede hacer?
viernes, 24 de mayo de 2024
01352 Hamaca, Sombrilla y Mar
TRIÁNGULO PERFECTO
01351 Los Curruscos de Pan
UNA TENTACIÓN
Cuando venía para casa a la hora de comer, me he cruzado con una joven que llevaba dos barras de pan envueltas en papel. Algo habitual. Pero lo que me ha llamado la atención, es que los corruscos de las dos barras brillaban por su ausencia. Uno de ellos, me puedo imaginar qué fue de su destino. El otro, lo llevaba la joven en la mano y le iba dando pequeños mordiscos. Se lo estaba comiendo con tanta delicadeza y emoción, que casi parecía un anuncio televisivo. Tanto es así, que me han entrado unas tremendas ganas de comprar una barra de pan e imitar a la desconocida transeúnte. Pero no, me he arrepentido. Aun siendo un fan, fan, del pan, últimamente intento relacionarme con él lo menos posible. Solo en casos extremos. Y este no era uno de ellos.
Finalmente, he vencido a la tentación, pero eso no quita
para que haya comenzado a rememorar pequeñas historias sin trascendencia en
torno al currusco de pan; este trozo de barra tan querido para muchos y tan
despreciado por otros tantos. En casa, por ejemplo, el currusco, cuando lo hay,
tiene establecido un orden jerárquico: uno para Gloria y el otro para Jara. Yo
voy de suplente. Si alguna de las dos, por lo que sea, no lo quiere, me toca a mí.
Pensar en el currusco de pan, es volver, de nuevo, a la
infancia. A las meriendas de pan y chocolate. Una porción de chocolate que se
incrustaba en la miga del currusco y que sabía a manjar del bueno. El último
tramo del currusco se presentaba ya sin porción y se comía sin más. Era su
crujir, el fin de la merienda.
Otra especialidad de esa infancia, esta menos habitual, era
el currusco con leche condensada. Digo menos habitual, porque la presencia de
esta dulcísima leche no era muy frecuente. Mi madre acostumbraba a comprarla
cuando hacía algunos de sus delicios postres. Era entonces, cuando cogía el
currusco de la barra de pan, le quitaba la miga, y en el hueco le introducía
unas cucharadas de leche condensada, para posteriormente, taparlo con la miga que
le había quitado con anterioridad. Eso sí, a la hora de comerlo, nada de ir por
allí, en un voy y vengo. Sentadito y con un plato debajo, que recogiera los
churretones de leche condensada que se salían del currusco en cada mordisco.
Y los bocadillos, siempre que se podía, elaborados con la parte
del currusco. No cabían preguntas. Recuerdo, incluso, en mis años de internado,
a la hora de la merienda, si no me tocaba currusco, intentaba cambiar el
bocadillo con otros niños a los que sabía no les gustaba esta parte, principio
y fin, de la barra de pan. ¡Qué años aquellos!
Por cierto, que, a la hora de empezar a escribir esta
entrada, me ha entrado una enorme duda. ¿Se dice currusco o corrusco? Así, que
me he ido al diccionario, y en la R.A.E aparece como currusco: “Parte del pan
más tostada que corresponde a los extremos o al borde”, si bien, el vocablo
procede de corrusco. También, ya puestos, he podido comprobar que, según en la
zona geográfica donde uno se encuentre, esta parte del pan tiene otros nombres
como, cuerno, teta, punta, pico, cantero, cabero… Se diga como se diga, yo me
pongo al lado de los forofos del currusco.
jueves, 23 de mayo de 2024
01350 Los Jardines Verticales
ATRACTIVO DISEÑO PAISAJÍSITICO Y ARQUITECTÓNICO
Soy de los convencidos de que no hay que buscar mucho para
encontrar la belleza de las cosas en el día a día. Este blog me delata. Soy así
de ingenuo e idealista. ¡Qué le vamos a hacer!
Ya he comentado en reiteradas entradas de este caleidoscopio
vital, que me encantan las flores, los jardines y la naturaleza en general. Es
un mundo que me resulta más que atractivo y edificante. En esta ocasión,
recogeré mi gusto por los jardines verticales, también llamados muros verdes.
El origen de estos fascinantes jardines habría que buscarlo
en la antigua civilización babilónica. No obstante, los jardines verticales
modernos se deben al botánico francés Patrick Blanc, quien comenzó en la década
de 1930 a experimentar con el cultivo de plantas en paredes.
Desde entonces, los jardines verticales han evolucionado,
para convertirse en una técnica popular de diseño paisajístico y
arquitectónico. Según he podido leer, en la “década de 1980, el arquitecto
francés Jean Nouvel diseñó un edificio residencial en París que presentaba una
fachada verde, lo que inspiró a otros arquitectos y diseñadores a incorporar
jardines verticales en sus proyectos”.
Entre las bondades de estos jardines figuran la reducción de
la temperatura ambiente y la creación de un clima más fresco y agradable.
Además, protegen de los rayos ultravioletas, ayuda a reducir el ruido que llega
desde la calle al interior del hogar y mejora la calidad del aire, entre otras.
Otro de los jardines verticales que me atrapó en su día, es
el jardín del edificio del Caixa Forum de Madrid y que llegué a conocer, tras
visitar una exposición de Miquel Barceló, en cuya entrada, al lado del jardín
se exponía su monumental escultura “Gran Elefant dret”. En aquella época, todavía
hacía fotografías con película de revelar. Tengo un montón de imágenes por archivar.
Y entre ellas, aquel viaje. No sé cuándo encontraré el momento para acabar de
poner orden a este incontrolado follón.
Fachada principal del Club Social del Tiro de Pichón de Zaragoza |
martes, 21 de mayo de 2024
01349 Las Roscas de Pan Rellenas
CARGADAS DE GRATOS RECUERDOS
lunes, 20 de mayo de 2024
01348 La Tarta de la Abuela
DE NOMBRE DULCE Y AFABLE
sábado, 18 de mayo de 2024
01347 La Tapa de los "Lingotes de Oro"
viernes, 17 de mayo de 2024
01346 El Puntal de Somo
PLAYA DE REFERENCIA
Traigo hasta este caleidoscopio vital a mi playa de referencia.
Un lugar hermoso y placentero; antes de cubo y pala, y ahora de reflexivo paseo.
Una lengua de arena al capricho de una hermosa bahía. Se trata de la playa del
Puntal, en la localidad de Somo, en Ribamontán al Mar, en el espacio de las
dunas del Puntal y el estuario del Miera, frente a la hermosa y acogedora
Santander.
Playa querida a fuerza de vivirla, de sentirla, de quedarse
en las pupilas año tras año, de escapada en escapada, de pisarla, de respirar
su brisa, con sus brumas y sus soles, mientras la mirada recorre una y otra vez
un paisaje bello y aprendido.
Apenas la separan de Santander, en línea recta atravesando
la bahía, unos 700 metros. Un arenal saliente de 2 kilómetros de longitud, y
que es un punto y seguido de las playas de Loredo y Somo.