sábado, 18 de mayo de 2024
01347 La Tapa de los "Lingotes de Oro"
jueves, 4 de abril de 2024
01313 El Queso de Oveja con Albahaca
GRATÍSIMO DESCUBRIMIENTO
A la hora de escribir estas líneas, todavía queda un poco de
queso con albahaca. Con toda seguridad, en la próxima incursión lo finiquitaremos
con toda mi pena, porque está delicioso. Pero bueno, siempre nos quedará ir a
Biescas a por más.
lunes, 29 de enero de 2024
01254 Los Tortellinis con Queso
"PINCHADOS DE TRES EN TRES"
Siempre son un acierto si, como a
mí, se disfruta con la pasta y se es un aficionado al queso. Habitualmente, los
tortellini acostumbro a tomarlos con una picada de ajos, aceite y sal. Es mi
manera exprés de cocinarlos, además de ser un plato muy socorrido. Pero si quiero
disfrutar al máximo, es cuando me vengo arriba, y pongo en práctica una receta
que aprendí en un libro dedicado a la pasta que compré hace muchos, muchos años, y cuyo resultado es excepcional: tortellini a los cuatro quesos. Hay un montón
de variedades al respecto, pero esta es la que, desde que me gusta la cocina, siempre cuento con ella. Los tortellini pueden ser de carne o de queso; de
cualquier manera están buenísimos. En esta ocasión, propongo que sean de carne y “pinchados de tres en tres”. Lo dicho, una de mis muchas manías que todavía conservo.
martes, 16 de enero de 2024
01250 El Queso Picón de Hoja
FUENTE DÉ
Desde que visité Cantabria por primera vez, de esto hace más
de tres décadas, para convertirse en nuestro paraíso vacacional familiar, le
eché el ojo, bueno el gusto, al queso de hoja, dada mi afición a los quesos
azules. Fue todo un descubrimiento. Desde entonces, el queso de hoja siempre ha
estado en el frigorífico de nuestro apartamento vacacional, además de
“amenizarnos” con su olor, el regreso a casa.
Los he probado de distintas marcas e incluso sin ella,
comprados en el mercado a algún aldeano. Todos me han parecido excepcionales.
Puede que sea este uno de los quesos más reconocibles de Cantabria. Está
elaborado a partir de leche de vaca, cabra y oveja, que le confieren una
textura y sabor muy peculiar. Resulta un queso cremoso, por el aporte de la
leche de oveja, con un toque picante, gracias a la leche de cabra, y que se
recubre de hojas, lo que hace que se conserve en buenas condiciones.
Mención aparte, para mis entendederas, merece el queso Picón
Bejes, que se produce, elabora y madura, por un periodo de tres meses, y que
está protegido por la denominación “Picón Bejes-Tresviso”, en la comarca de
Liébana y Ayuntamiento de Peñarrubia.
Me temo que no encontraré ya queso Picón de hoja tan
delicado. O sí, vaya usted a saber. Cuestión de seguir probando cuando tenga oportunidad.
martes, 2 de enero de 2024
01243 El Pudin de Queso
DULCE Y CREMOSO
Hacía tiempo que no probaba este dulce típico de la cocina
inglesa. Mientras lo degustaba con placer, me recordaba lo poco amigo que fue en
mis días de infancia y juventud. No lo podía ni ver. Al igual que el flan, me
daba auténticas “nauseas”. Si en alguna ocasión, uno u otro, se ponían delante
de mí, por educación, acababa comiéndolos, pero sin disfrute alguno. Es más, y
mira que es difícil, hasta se me hacía bola. Es una exageración, pero sirva el
símil para constatar lo cuesta arriba que se me hacía semejante postre. Con el
tiempo, irían desapareciendo esta y otras manías.
Mi gusto por el pudin de queso me lleva a Bilbao, en mi época universitaria. Una pareja de amigos tenía por costumbre acoger en su casa a estudiantes ingleses. No les cobraban pensión ni alquiler alguno. El único compromiso adquirido era que les hablaran en inglés. La comida corría a cargo del estudiante británico de turno. En mi vida vi “fabricar” en esa casa tanto sándwich de un montón de pisos y de ingredientes con combinaciones casi imposibles. En alguna que otra ocasión, incluso llegaban a cocinar dulces: galletas, pasteles y púdines. Y fue aquí, en casa de mis amigos Ignacio y Macu, donde rompí mi maleficio con este dulce, a través de un pudin de queso que hizo una de las “inquilinas” que llegué a conocer.
En una de mis acostumbradas visitas a cada de Macu e Ignacio, llegué justo en el momento en el que se disponían
a tomar un café/té, acompañado de un pudin de queso. Como he mencionado con
anterioridad, por cortesía, que no por apetencia, lo probé y me encantó. Creo
recordar, que hasta incluso repetí. A partir de ese momento, me hice amigo del
pudin e incluso hubo una temporada que hasta lo cocinaba, con la receta
facilitada por esa inglesa y cuyo nombre ya no alcanzo a recordar.
En un principio, la masa del pudin se envolvía en un paño y
era escalfada al baño María. La bola se servía caliente. Con el paso del
tiempo, los paños serían sustituidos por moldes desmontables. También en sus
inicios, se consideraba un postre de gente sin recursos, ya que era una
elaboración de aprovechamiento, habitualmente el pan. A medida que la clase
media tuvo acceso a ingredientes como los huevos, la leche, las pasas o el
azúcar, el pudin se hizo más sofisticado.
La historia de este postre es incierta. Pero se cree que el
pudín tuvo sus orígenes en Europa durante la Edad Media. Las versiones
anteriores de este dulce eran más densas y parecidas al flan, pero conforme
pasó el tiempo la receta fue cambiando. En la actualidad tiene la consistencia
de un postre suave, hecho a base de leche, crema, azúcar, vainilla o diferentes
sabores.
Ingredientes: 100 gramos de caramelo líquido, 5 huevos, ¼ de
litro de leche entera, 300 gramos de queso crema o queso mascarpone y 90 gramos
de azúcar blanco.
Elaboración: Verter el caramelo líquido sobre un molde
rectangular y extenderlo bien por toda la base. Mezclar en el vaso de la
batidora, los huevos, la leche entera, el queso crema o el mascarpone y el
azúcar. Batir bien hasta que se integre todo. Verter la mezcla en el molde,
evitando que se mezcle con el caramelo líquido. Precalentar el horno a 180
grados centígrados. Cubrir el molde con papel de aluminio y ponerlo en una
bandeja de horno. Calentar agua y verter sobre la bandeja que soporta el molde.
Hornear durante 60 minutos y dejar enfriar dentro del horno. Una vez frío,
retirar el molde del baño María y quitar el papel de aluminio. Introducir el
molde en el frigorífico por espacio de unas 4 o 5 horas, hasta que cuaje por
completo. Transcurrido este tiempo, desmoldar y servir.
martes, 31 de octubre de 2023
01200 El Cachopo
FILETE A LA ASTURIANA
sábado, 14 de octubre de 2023
01193 Los Nachos con Quesos y Beicon
ESTA NOCHE CENAMOS JUNTOS
sábado, 26 de agosto de 2023
01180 Los Aliados en la Cocina
EL QUESO FETA
lunes, 31 de julio de 2023
01163 Los Calabacines a la Parmesana
TIRANDO DE RECETARIO
sábado, 24 de junio de 2023
01144 Las Berenjenas a la Parmesana
MELANZANE ALLA PARMIGIANA
A tenor del número de entradas que hasta la fecha le he
dedicado a la berenjena, y lo que te rondaré, queda claro que no es que me gusten,
sino que me encantan. Me fascina de cualquier manera. A la plancha, frita, en
tempura, rellena, como pastel salado o en lasaña… Me da exactamente igual. Soy
un auténtico fan de esta baya. Tanto es así que este año, en mi humilde huerto,
me he venido arriba y he plantado dos docenas de matas. Será por berenjenas.
Traigo en esta ocasión hasta este caleidoscopio vital un
plato, para mi gusto, excepcional: Berenjenas a la parmesana. No tiene mucha
complicación su elaboración, aunque hay que dedicarle algo de tiempo, y el
resultado es francamente sabroso.
Se trata de un plato típico de Nápoles, al sur de Italia. En
su origen, la parmigiana di melanzane o melanzane alla parmigiana, lleva como
ingredientes básicos, berenjenas (melanzane), queso parmesano, mozzarella,
salsa de tomate y albahaca. No obstante, a partir de aquí, han surgido numerosas
variantes.
Las imágenes que ilustran esta entrada corresponden a un
plato de berenjenas a la parmesana, que tuve la oportunidad de disfrutar en el
restaurante que Matteo di Filippo regenta en el madrileño Mercado de la Paz. Me
pareció algo excepcional, como todo lo que he llegado a probar de su cocina.
Conocí a este chef italiano en el televisivo Canal Cocina, el del huevo frito, y
me quedé prendado tanto de sus propuestas como de su saber hacer en los fogones.
Estas berenjenas en cuestión, las recuerdo, suaves, cremosas y con un intenso
sabor a Italia. Todo un deleite y, por supuesto, con ganas de repetir.
Ingredientes para 4 personas: 2 berenjenas grandes, una lata
de ½ kilo de tomate frito triturado, 2 bolas de mozzarella de búfala, 175
gramos de queso parmesano, albahaca fresca, sal y aceite de oliva virgen extra.
Elaboración: Lavar las berenjenas y cortarlas en rodajas
transversales de medio centímetro de grosor aproximadamente. Salar y dejar
reposar unos 15 minutos. Disponer las rodajas en una fuente de horno con unas
gotas de aceite de oliva y hornear a 180 grados centígrados hasta que estén
tiernas. En lugar de hornearlas, se pueden rebozar y freír, pero resultarán
algo más pesadas a la hora de comer. Rehogar en una sartén a fuego fuerte y no
más de cinco minutos, el tomate frito triturado con unas gotas de aceite de
oliva, media docena de hojas de albahaca fresca, una pizca de azúcar y sal al
gusto. Rallar el queso parmesano y cortar en finas lonchas la mozzarella. Reservar.
En una fuente de horno, untar su base con tomate, y disponer una cama de
berenjenas ya horneadas. Espolvorear queso parmesano, añadir unas lonchas de mozzarella
y acabar con una capa de tomate. Repetir la operación hasta acabar con las
láminas de berenjenas. Finalizar el plato con rodajas de berenjenas, cubiertas
de tomate, parmesano y mozzarella. Introducir la fuente en el horno
precalentado a 180 grados centígrados y en modo grill durante una media hora.
Pasado este tiempo, y siempre y cuando la superficie esté dorada, sacar la
fuente del horno. A la hora de servir, espolvorear queso parmesano sobre cada ración.
miércoles, 7 de junio de 2023
01131 La Tarta de Queso de Sonia
PARA RECORDAR
martes, 29 de noviembre de 2022
01070 Las Ensaladas con Queso
UN BUEN COMBINADO
Una de las bondades de las ensaladas es que lo soportan casi
todo, por no decir todo. Ya he comentado en alguna ocasión, que las ensaladas
no tienen por qué ser aburridas. Un mero ingrediente con un sabor especial, es
más que suficiente para revolucionar la sencillez del plato.
Uno de estos ingredientes es el queso con todas sus
variedades. Mientras esto escribo, creo que estoy haciendo algo de trampa, pues
tengo la sensación de que cuando incluyo el queso en la ensalada es más por mi
extremada afición a él, que por ensalzarla. Sea como fuere, resultan un buen
combinado.
Uno de mis quesos bandera para ensaladas, por ejemplo, es el
de rulo de cabra. Me da lo mismo pasado por la sartén, que salido tal cual de
su envoltorio. Resulta siempre un atractivo complemento. Otra de mis
debilidades es el queso azul. Su fuerte sabor aporta personalidad a las
ensaladas y máxime cuando estas llevan entre sus ingredientes manzana y nueces.
El queso parmesano cortado a lajas es otro buen compañero para
las sencillas ensaladas a las que les falta su aquel, al igual que cualquiera
de los mantecosos quesos suizos. Y qué decir del queso feta griego. Su salado sabor
se complementa a la perfección con un buen número de variadas ensaladas.
Todo un mundo por descubrir y hasta para errar. Que alguna pifia,
en mi afán por experimentar, ya he formado.
miércoles, 21 de septiembre de 2022
01059 Placer Dorado
PARA UN ORO EUROPEO
lunes, 19 de septiembre de 2022
01058 La Tarta de Queso de La Viña
SIN PARANGÓN
Se dice que hay tantas recetas de queso como gustos. Doy fe,
a tenor del buen número de recetas que he ido recopilando a lo largo de los años.
Me encantan las tartas de queso y este caleidoscopio vital sabe de ello.
Las hay en frío, al horno, con base de galleta, sin ella,
con mermelada, a palo seco, compactas, esponjosas… todas ellas deliciosas. Pero
hay una que probé por primera vez hace cuatro años y que me pareció el no va
más de las tartas de queso. De hecho, está considerada por los entendidos en la
materia, como la mejor tarta de España. Se trata de la tarta de queso del Bar Restaurante
La Viña, de San Sebastián. Ubicado en
una de las calles del carismático Casco Viejo donostiarra, La Viña, desde que abriera
sus puertas en 1959, se ha ganado el aprecio del gran público por sus
propuestas gastronómicas basadas en la tradición de la cocina vasca y desde
hace un par de lustros por su tarta de queso.
Curiosamente, esta tarta se sirve en el establecimiento
hostelero desde hace casi tres décadas, pero no fue hasta hace una decena de años
cuando, de la mano de internet, se hizo popular.
Ingredientes para 10/12 personas: 1 Kgr de queso crema, 7
huevos, 400 gramos de azúcar, 1,5 cucharadas de harina y ½ litro de nata líquida.
Elaboración: Mezclar suavemente, evitando que se hagan grumos,
el queso crema y los huevos. Añadir el azúcar y seguir mezclando. Añadir una
cucharada y media de harina, y mezclar. Por último, incorporar la nata líquida
y mezclar suavemente ayudados de una cuchara, sin agitar, hasta formar una masa
homogénea.
Cubrir un molde desmoldable grande con papel sulfurizado o
papel para horno, de forma que las paredes queden bien cubiertas, y verter la
masa resultante de la mezcla. Introducir el molde en el horno precalentado a
210 grados centígrados, a altura media, durante 45 minutos. Vigilar a partir de
los 30 minutos, hasta que la superficie de la tarta quede ligeramente tostada.
Transcurrido este tiempo, sacar la tarta de queseo del horno y dejar reposar
durante tres o cuatro horas. Una vez fría, desmoldar.
Nota: La receta original del restaurante La Viña usa queso
crema, de sabor suave y gran untuosidad.
domingo, 22 de mayo de 2022
00987 El Queso con Mermelada de Pimientos Rojos
O VICEVERSA
El caso es que ya han comenzado las cenas de "cualquier cosa", "por no acostarme con el estómago vacío" o "para matar el gusanillo". La carta es amplia para estos menesteres, si bien hay una combinación de alimentos que se repite con cierta asiduidad. A la ya referida en alguna ocasión, queso con mermelada de tomate, otra debilidad, se suma el queso con mermelada de pimientos rojos y a ser posible que esta sea casera. Más adelante contaré cómo hacerla. No tiene secreto alguno.
En cuanto al queso, cualquiera de sus variedades combina bien con los edulcorados pimientos. No obstante, mis preferidos para estas ocasiones son: Manchego, Brie, Camembert, Chedar, Edam, Gouda, Gruyere o el queso de rulo de cabra, entre otros.
Ahora que lo pienso, igual me he quedado un poco corto llamando a esta combinación de sabores "cualquier cosa". Es mucho más. Es un deleite, uno de los muchos pequeños placeres a los que conviene acostumbrarse.
En el mercado hay mermeladas de pimientos rojos muy interesantes, pero yo animo a hacerlas en casa. Es muy sencilla su elaboración. Se necesita para cada kilo de pimiento rojo, 500 gramos de azúcar blanco o de azúcar moreno, un litro de agua y el zumo de dos limones.
En primer lugar hay que lavar y cortar en trozos los pimientos, intentando quitar todas las pepitas y las tiras blancas de su interior. Ponemos un cazo con el agua a fuego medio e incorporamos los pimientos ya limpios con el zumo de los dos limones, que sirve como conservante y evita la oxidación. Dejamos cocinar hasta que veamos que los pimientos están blandos. A continuación, pasamos los pimientos y el agua que haya quedado de la cocción al vaso de la batidora de mano y trituramos. Una vez triturados los pimientos, los introducimos en un cazo e incorporamos el azúcar. Dejamos cocer a fuego medio, removiendo, hasta que observemos que coge el espesor apropiado. Sacamos del fuego y dejamos que se temple. Cuando se haya enfriado, ponemos la mermelada en un tarro y cerramos. Por último, lo introducimos en el frigorífico hasta que coja la textura adecuada de la mermelada.
En esta ocasión la mermelada de pimientos rojos acompaña al queso, pero esta deliciosa mermelada hace buenas migas con otros alimentos. Es cuestión de ir probando.
lunes, 9 de mayo de 2022
00983 La Burrata
EL QUESO MANTECOSO ITALIANO
lunes, 4 de abril de 2022
00961 Cualquier Cosa
VENCER A LA TENTACIÓN