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miércoles, 8 de julio de 2026

01760 Las Cañaíllas

 CAÑADILLAS


Estoy de suerte. Ya lo creo. El sabor intenso a marisco, y por ende a mar, ha retornado a mi paladar desde el recuerdo a mi presente. Todo gracias a las cañadillas o cañaíllas, como más plazca decir. Hacía tiempo que no me deleitaba con este molusco. Si mal no recuerdo, desde nuestras últimas vacaciones familiares por tierras onubenses. Y de aquello, han sonado ya bastantes tronadas. No obstante, fue en Bilbao, gracias a mi hermano Antonio, donde las conocí y las gocé en todos los sentidos, mezclando gastronomía y amable tertulia.

Por estas tierras en las que habito no es habitual ver a la venta esta especie de molusco gasterópodo marino, o por lo menos en los establecimientos de alimentación que frecuento. Ha sido toda una alegría verlas y reencontrarme con ellas, a la par que revivir los grandes momentos que me han deparado. Curiosamente, estaban a buen precio, tanto que no han faltado en nuestros últimos aperitivos en la terraza de casa. Si en las fotografías muestran un color anaranjado, lejos de su aspecto natural, se debe al toldo de la terraza, que prácticamente está bajado todo el día en estos días de auténtica chicharrina. También las fotografías que tomé en aquellos años onubenses a las cañaíllas, presentan el mismo aspecto anaranjado. Se da la casualidad de que igualmente las tomábamos en espléndidos aperitivos y bajo un toldo anaranjado de la terraza.

Si no llevo mal la cuenta, creo que es la tercera vez que las hemos catado en los últimos días. A saber, cuándo nos podremos sentar de nuevo frente a una buena ración de cañaíllas. Me da que se trata de una feliz coincidencia. De hecho, desde las últimas que compramos, ya no las hemos vuelto a ver. Preguntamos si traerían más, pero la respuesta obtenida fue más que incierta.

Volver a tomar cañadillas ha sido, además de recuperar un sabor que daba por perdido, abrir la caja de nuestro anecdotario vacacional; los apartamentos en los que fuimos acogidos, lugares y paisajes que se nos quedaron en la memoria para siempre, alimentos que nos sorprendieron gratamente… De lo que son capaces unas sencillas cañaíllas. Prácticamente, los tres aperitivos con semejante manjar fueron similares. Bueno, uno de ellos hubo que trasladarlo a la cocina, pues en la terraza era imposible estar a la hora previa de la comida, aun con el toldo bajado desde el punto de la mañana. Por lo que respecta a la conversación mantenida mientras consumíamos el entretenido alimento, aquellos días en Huelva acapararon toda nuestra atención.

Como buen molusco, no necesita de gran elaboración; agua y sal gruesa. Así recuerdo que nos lo transmitió la amable y simpática responsable de un puesto de mariscos del Mercado del Carmen, en Huelva. Tan sencillo como lavar bien los ejemplares para eliminarles la posible arena que contengan. Para ello es necesario dejar los moluscos en agua con sal durante unas tres horas y cambiar el agua cada hora hasta que se observe que ya no despiden arena. Una vez limpias, solo restará cocerlas a fuego lento en abundante agua durante unos diez minutos. Mientras se cuecen, habrá que colocar en un recipiente agua con hielo y sal. Una vez que las cañaíllas estén cocidas, retirar del fuego y trasladarlas al recipiente con agua, hielo y sal. Esto cortará la cocción y facilitará el proceso de retirar la carne del interior de la caracola cuando las consumamos.

Alguna vez ya he comentado que este blog no aporta nada y que carece de interés. Es un reto personal, que además de ayudarme a sentirme vivo, hace que siga teniendo interés por las cosas, a mantener entrenada mi memoria y a seguir aprendiendo. En este sentido, he conocido un dato curioso mediante la lectura de algún que otro artículo al respecto de las cañaíllas. Y es que, de las glándulas branquiales de este molusco, “los antiguos fenicios extraían el tinte púrpura que sirvió para teñir vestiduras de emperadores, reyes y sacerdotes, siendo muy apreciado en la antigüedad y valiendo más que el oro”. Para obtener, 1,4 gramos del producto se necesitaban 12.000 cañaíllas. Aprendido está.


Cañaíllas, cañadillas, búsanos, gúsaros, caracoles de mar, cargols de punxa
 

 




viernes, 10 de abril de 2026

01741 Un Desvarío

 PAISAJE SOÑADO


Te llevaría en el bolsillo
en mis días de desvaríos,
junto a unas pocas monedas
y los restos de algún pitillo.

Nos sentaríamos en un banco,
de esos que hay en cualquier parque,
próximo a un estanque de patos,
y bajo un sauce que llora el pasar de los días y horas.

La misma pena que siento
de no tenerte más cerca,
de no poder abrazar
el paisaje con el que mis ojos te sueñan.




jueves, 19 de marzo de 2026

01730 Mi Zona de Confort

 CONTRACORRIENTE


Tengo la ligera impresión de que siempre he vivido contracorriente. Y así me ha ido. Echo la vista atrás y me veo envuelto en decenas de batallas, la mayoría con resultado de derrota y fracaso. Aun así, el mal sabor que la lid en cuestión me dejaba, duraba poco. No transcurría mucho tiempo que ya estaba metido hasta las trancas en otro asunto.

Llegada la jubilación la cosa cambió. Continúo metiéndome en algún que otro fregado, pero nada que ver con los anteriores, y si veo que me va a acarrear incomodidad o sufrimiento, abandono la causa. Con todo, me da la impresión de que sigo viviendo contracorriente. Ahora, cuando todo el mundo parece querer salir de su zona de confort, yo cada día me apalanco más en ella. Bastante "desconfortado" he vivido.

Sí, me gusta mi zona de confort, a pesar de lo que digan psicólogos, pseudo progres, influencers, creadores de contenidos o modernos al uso. Cómo renunciar a un huerto que me lo todo, a una hermosa puesta de sol, a un anónimo paisaje, a un café sin tiempo, a ese primer sorbo de una cerveza, a un sueño recurrente, a la esencia de las cosas más insignificantes, a una mirada al mar, a la lectura de un libro bajo una higuera, a unos pinceles en las manos de un aprendiz, a una lágrima emocionada o a una buena sobremesa. Se acabaron los cantos de sirena. Es tiempo de elegir mis propios sonidos.



miércoles, 4 de junio de 2025

01681 A Cara Descubierta

 SIN TRAMPA NI CARTÓN


Puede que me repita. Seguro que me repito. No me cansa la belleza ni los momentos vividos a costa de ella. Sin trampa ni cartón. Una puesta de sol siempre es un regalo sorprendente, cuando ya pocas cosas pueden llegar a sorprenderte. Hoy no hay metáforas ni imaginación para la causa. Solo existe el final de un día. Da igual cómo haya sido este. Todo se olvida ante la belleza a cara descubierta.


miércoles, 30 de abril de 2025

01662 Descansa la Tarde

 CUÁNTA DICHA


Descansa la tarde sobre un mar de plata y oro.
Amarrado al muelle,
donde las miradas se maquillan de asombro,
una barca se mece entre el suave oleaje,
mientras sueña con un horizonte
que parece pintado.

Cuánta dicha,
pensó una mirada.

Cuánta armonía
musitó el sol, cercana la despedida.





miércoles, 26 de marzo de 2025

01644 Los Mejillones a las Finas Hierbas

 SENCILLOS Y RECURRENTES


Esta es la novena referencia que hago a tan delicioso molusco. Prueba de que me encantan los mejillones. Son muy agradecidos en la cocina, a tenor del buen número de recetas que existen en torno a ellos. Todas muy sencillas, recurrentes y sobre todo, riquísimas.

Hace escasas fechas, probé unos mejillones en un restaurante, para mí novedosos, que me entusiasmaron. Obedecían al nombre de "mejillones a las finas hierbas". Presté atención al aspecto que presentaban y a los sabores que me fueron llegando. Tomé nota y hoy es el día que los he reinterpretado en casa con bastante similitud a los consumidos en el restaurante. Me parecen una buena propuesta junto a un buen y fresco vino blanco, aunque en esta ocasión, han estado acompañados de una sidra. Y es que los mejillones, nunca dejan de sorprenderme.

Ingredientes: 1 kilo de mejillones, 1/2 vaso de vino blanco, 2 limones, romero, tomillo, pimienta blanca molida, aceite de oliva virgen extra y sal.

Elaboración: Limpiar los mejillones. Introducir los moluscos en una cazuela amplia con un poco de agua, tapar la cazuela, y dejar en el fuego hasta que se abran. Sacar del fuego y reservar. En un cuenco, mezclar un par de cucharadas de aceite, el zumo de dos limones, el vino, una cucharada de romero y otra de tomillo, un poco de pimienta blanca molida y sal. Mezclar bien y verter sobre los mejillones. Cocinar a fuego medio durante unos diez minutos y servir. 





domingo, 23 de marzo de 2025

01634 La Tortuga Varada

 LENTO CAMINAR


Fue tan lento el caminar de la tortuga que, sin ella darse cuenta, el tiempo la convirtió en piedra para terminar sus días dónde ella más quería. 


martes, 13 de agosto de 2024

01458 Enmarcar los Veranos

 HAY VERANOS


Hay veranos soñados,
de esos que todavía no han llegado.
Estíos que pasan de puntillas,
tan de puntillas,
que apenas se han notado.
Y otros, que mejor no hubiesen llegado.

Hay veranos
de vagos recuerdos.
Estíos reiterados
de soles y mares acoplados.

Hay veranos, que bien merecen ser enmarcados.


sábado, 3 de agosto de 2024

01448 Las Almejas en Salsa Verde

DE RECUERDO EN RECUERDO


Hasta hace no muchos años, hubiese dicho que las almejas en salsa verde me transportaban a mis navidades en familia con mi madre. No es que por aquel entonces, todas las navidades, las almejas capitaneasen algún menú, no. Ni mucho menos. La economía era la que era. Pero a poco que los cálculos monetarios de mi madre y que el precio de estas apreciadas cáscaras no estuviera disparado, amén de que no fuésemos un tropel de comensales, se dejaban ver en la mesa festiva.

En la actualidad, este guiso de almejas, además de seguir recordándome a aquellas navidades, también lo relaciono con las plácidas vacaciones veraniegas. Y ya no tanto por las almejas como protagonistas, que lógicamente también, sino por la salsa verde que las enaltece. Ya he comentado en algún lugar de este caleidoscopio vital, que soy un auténtico fan de las navajas, mejillones, coquinas, o tellinas, y berberechos. A falta de almejas, no siempre se encuentran en los mercados a un precio asequible, cualquiera de los bivalvos anteriormente mencionados cumplen perfectamente con el cometido deseado y se bañan a la perfección en esta deliciosa salsa. En los últimos veinte años de vacaciones en familia, ya haya sido por el norte o por el sur, y a petición de las niñas, intentábamos que, en algún momento, las almejas en salsa verde hicieran nuestras delicias.

En esta ocasión, ya de presente, el precio de las almejas no estaba excesivamente disparado. Vale, bien que no eran de carril, pero tenían un muy buen aspecto y pesaban. Además, quería darle una sorpresa a una de mis hijas. Me apetecía. Así, que me he presentado en casa con medio kilo y me he puesto manos a la obra. No he echado mano de la libreta del recetario de mi madre, aunque la receta está recogida. Es un guiso que no tiene mucha complicación y rápido en su ejecución. La única diferencia entre la receta de mi madre y la que yo practico ahora, estriba en que mi madre cocinaba en una tartera de barro y servidor en una pequeña paella.  

Ingredientes: 500 gramos de almejas, 3 dientes de ajos, 1 vaso de vino blanco, caldo de pescado, una cucharada de harina, aceite de oliva virgen extra y un manojo de perejil fresco.

Elaboración: Poner las almejas en un recipiente con agua y sal, y dejar reposar para quitarles la posible arena que pudieran contener. Transcurrida media hora, cambiar el agua y dejarlas otros treinta minutos más. Freír los ajos bien picados en una paella o cazuela baja con un poco de aceite de oliva y con el fuego más bien bajo. Añadir una cucharada de harina cuando los ajos comiencen a dorarse y remover. Subir el fuego y añadir las almejas. Remover y añadir el vaso de vino blanco. Tapar el recipiente y esperar a que las almejas se abran. Una vez que las almejas se hayan abierto, quitar la tapa e incorporar un buen puñado de perejil fresco picado. Remover y servir caliente.


viernes, 2 de agosto de 2024

01447 Días Diferentes

SERÁ LA EDAD


Ya no contemplo si hay días buenos o malos. Será la edad, pero el caso es que ahora solo veo días diferentes. 

viernes, 26 de julio de 2024

01439 El Pez Espada

 EL GLADIADOR DEL MAR


Aparentemente, de las imágenes podemos sospechar que se trata de unas pechugas de pollo, lomo de cerdo o vaya usted a saber. Algún alimento empanado. No hace muchas entradas comenté que, llegado el verano, soy proclive a empanar todo. Me encanta el empanado. Será porque así también me siento últimamente, “empanao”.

Bueno, pues ni es pollo, ni lomo. Se trata de pez espada pasado por huevo y pan rallado. No es un pez que consumamos en casa con frecuencia, pero si lo vemos en la pescadería del supermercado y no está subido de precio, algunas rodajas compramos.

Me resulta muy agradable comerlo, aunque el pescado en cuestión, de sabor ande un poco escaso. Pero esto es lo de menos, ya nos encargamos de darle sabor con algún rico complemento. Dada su poca merma al limpiarlo, su aprovechamiento es prácticamente total. La forma más habitual de consumir este llamativo y colorido pez, es en rodajas circulares, bien a la plancha, a la parrilla o empanado, como es este el caso.

El pez espada es rico en fósforo, potasio y magnesio, y está considerado como pescado azul. Su carne ofrece proteínas de alto valor biológico y apenas cuatro gramos de grasa total. Un porcentaje en grasa menor que el de otros pescados azules como sardinas, salmón, atún rojo o bonito.  

En ocasiones, podemos llegar a confundir al pez espada con el emperador. Morfológicamente son muy distintos. El emperador es más pequeño, tiene forma redondeada y carece del alargado pico del pez espada.

Según la Unión Internacional de la Conservación de la Naturaleza, UICN, el pez espada se encuentra catalogado como “preocupación menor”. Se trata de un animal muy capturado, aunque acabo de leer que, en determinadas zonas, como en el estrecho de Gibraltar, su pesca está prohibida. En nuestras costas se encuentra con facilidad en el Atlántico oriental y en el mar Mediterráneo, donde es especialmente abundante. En ambos casos, las artes de pesca utilizadas son sedales, anzuelos y, en pesca de altura, redes de arrastre.

Aunque los ejemplares superan con frecuencia los dos metros de longitud, pico incluido, existen datos de peces espada que llegaron hasta los cinco metros de longitud. Los ejemplares más grandes carecen de escamas y son capaces de nadar hasta los 100 kilómetros por hora. Bautizado como el “rey de los mares de medio mundo”, es conocido también como “gladiador”, que proviene de su nombre científico “gladius”.

Bueno, pues así es a grandes rasgos el pez espada y que en esta ocasión propongo comerlo empanado. Como anda algo falto de sabor, le ayudamos con una lechuga y una mayonesa con alcaparras o pepinillos. 

 








miércoles, 24 de julio de 2024

01434 No Saben

SOPORTAN Y CAMINAN


Principio o fin.

Salida o meta.

Ida o vuelta.

No saben.

Solo soportan

y caminan, caminan, caminan. 
 

martes, 23 de julio de 2024

01432 El Retrovisor Vacacional

UNA SENCILLA IMAGEN


Y antes de cerrar el equipaje, un recuerdo de los que no ocupan lugar; una imagen apacible y soñada para el retrovisor vacacional.


01431 El Cabo de Gata

 ALMERÍA


Guardo más que un grato recuerdo de mi visita a este Parque Natural Protegido. Fue, lo acabo de ver en la información que me facilitan las imágenes, el 16 de julio de 2019, en compañía de familiares. Llegamos al atardecer, después de patearnos bien el entorno y de empaparnos de su geografía desde el punto de la mañana. Por lo que veo en mis anotaciones de aquel viaje, comenzamos en la localidad de Carboneras, para hacer todo el recorrido hasta llegar al Cabo de Gata por la carretera de la costa. Así, visitamos Agua Amarga, Las Negras, La Isleta del Moro, Los Escullos, San José y Almadraba de Monteleva.

Una vez en destino, me pareció haber llegado a un paraíso. Tenía todo el paraje para mí, sin apenas gente. Creo que no me cruzaría con más de una veintena de personas. Una de las cosas que más me llamó la atención, y que todavía sigo recordando, fue su silencio. Una ausencia de sonido que apenas se veía alterado por el devenir de las olas. Todo allí me pareció sereno y tranquilo.

En el mar me mojé los pies, pisé su arena con los pies descalzos y comencé a jugar con la luna, en un intento de capturar imágenes imposibles. Me sentí pequeño, muy pequeño. No es que así lo vea ahora. No lo recuerdo tanto. Pero si así lo anoté en ese momento, así sería. Y me lo que creo. Es un sentimiento que me visita cuando estoy ante algo espectacular. Y este paraje, me pareció todo un espectáculo y un canto a la naturaleza bien conservada y excepcional.

Sensaciones aparte, el Cabo almeriense de Gata está emplazado en el Parque Natural de Cabo de Gata-Níjar. Alberga un gran patrimonio ecológico, geológico, paisajístico, histórico y antropológico. El origen volcánico de esta tierra le proporciona una particular orografía marcada por dunas y zonas rocosas y escarpadas.

En el punto geográfico exacto del cabo, se encuentra un faro de 50 metros de altura. Y justo al lado, el mirador de las Sirenas, desde donde se puede contemplar el arrecife del mismo nombre.

El Parque Natural Cabo de Gata fue el primer espacio marítimo-terrestre protegido de Andalucía. Además, por su diversidad y las especies endémicas que viven en él, también es Reserva de la Biosfera y Geoparque Mundial de la UNESCO.

No sé cuándo, pero volveré. Tengo la impresión de que todo transcurrió muy rápido.










01430 Hablan las Olas

 CREE EN TI


Satisfechas de alcanzar el fin,
de llegar al paraje soñado
de arenas sin tiempo.

Cree en ti,
parecen decir entre un rumor
de emociones y encuentros.

Siempre ha sido así.
No es el final.
Es volver a empezar sinfín, 
hasta que aprendas a creer en ti.

Eso parece aquello que me quieren decir.


domingo, 21 de julio de 2024

01426 Agua y Sal

 ES EL MAR


Agua y sal.
Brisa y cielo.
Y en el horizonte,
una mirada descansa serena y complacida.
Es el mar.
Ese mar al que,
convencido,
siempre se regresa. 


viernes, 19 de julio de 2024

01417 Vigilancia sin Descanso

SIEMPRE VIGILANTE


Siempre hay alguien que vigila sin descanso, 
ajeno al rumor, a la dirección del viento
y al desaliento.


jueves, 18 de julio de 2024

01415 Acopio de Sensaciones

 HASTA UN NUEVO ENCUENTRO


Recogiendo arenas, brisas y aromas de un mar de sentidos; acopio de sensaciones hasta un nuevo encuentro.


martes, 16 de julio de 2024

01412 La Virgen del Carmen y sus Romerías Marineras

 "STELLA MARIS"


Acabo de darme cuenta que hoy es 16 de julio, día de Nuestra Señora del Carmen, patrona del mar, de los marineros y de la Armada Española. Amante y seguidor como soy de las tradiciones, he recordado que por algunos de mis archivos fotográficos guardo imágenes de romerías en torno a la Virgen del Carmen que he podido presenciar. Las que he seleccionado para ilustrar esta entrada datan del 16 de julio de 2019, y si no estoy en el error, tengo anotado que pertenecen a la romería del Carmen que se celebró en la pequeña y costera localidad almeriense de La Isleta del Moro.

La romería nos cogió por sorpresa en una de las muchas excursiones que hicimos por tierras almerienses. Íbamos hacia el cabo de Gata y paramos a tomar un café en la mencionada localidad, cuando observamos un buen ajetreo de gente y barcas para acompañar a la Virgen del Carmen. Nos tomamos el café con toda celeridad y nos dirigimos hacia un lugar elevado para no perdernos detalle y ver cómo los isleteros sacaban a su pequeña imagen al mar y navegaban junto a ella en su honor.

A mí, que me gusta el mar, tal y como se puede comprobar en este caleidoscopio vital, pero más contemplativo y sin jugarme el tipo como los marineros y pescadores, disfruté de este entrañable y festivo acto, además de unirme a la oración.

Por cierto, la historia de la Virgen del Carmen es un tanto curiosa. Como es obvio, las historias en torno a la figura de la virgen del Carmen son puramente religiosas, y los escritos llevan el origen de esta celebración hasta Israel, concretamente hasta el Monte Carmelo ('Karmel', que significa jardín). En vista de una fuerte sequía, cuentan las escrituras que el profeta Elías prometió a Dios que el rey Ajaab y su pueblo abandonarían al dios Baal para que aquél terminara con la sequía. De este modo, subió en varias ocasiones al Monte Carmelo para ver si su promesa surtía efecto. No sería hasta la séptima vez que subió que vio “una nubecita no más grande que la palma de la mano”. Muchos creyentes se fueron al Monte Carmelo para venerar el lugar. Allí fue donde nació la Orden de los Carmelitas.  

En el siglo XIII, el superior general de los Padres Carmelitas del convento de Cambridge, San Simon Stock, “vio cómo se le aparecía la Virgen del Carmen, con un escapulario que daba el paso al cielo a quien lo portara al morir: la virgen prometió al superior que todo el que muriera con su escapulario jamás iría al infierno”. Ocurriría el 16 de julio de 1251.

“Fue el propio superior San Simon Stock el que llamó a la Virgen 'Stella Maris', "estrella de los mares", lo que propició que el colectivo de marineros se encomendara a esta virgen. No es de extrañar pues, que se convirtiera en patrona de los marineros, pero años después, en 1901, también oficialmente en patrona de la Marina de guerra española y del resto de navegantes del mar”. Con todo, el primer uso fiable del concepto de 'Stella Maris' viene de los escritos de Pascasio Radbertus, en el siglo IX, cuando describía a la Virgen como una guía para seguir en el camino hacia Cristo y "no zozobrar en medio de la tormenta que alza olas en el mar".

Se calcula que hay en torno a 400.000 mujeres que llevan en España el nombre de Carmen, amén de aquellas más de 3.000 Carmelas y las más de 650.000 María del Carmen. Así, que más de un millón de mujeres celebran su santo en este 16 de julio. Muchas felicidades a todas y mi reconocimiento a marinos, marineros y pescadores.