martes, 27 de octubre de 2026

01807 Deprisa

 VIVIR DESPACIO


El tiempo pasa muy deprisa. Las horas parecen tener prisa. El amor deja paso al cariño, en el mejor de los casos, excesivamente deprisa. Todo alrededor cambia deprisa. Los hijos crecen muy deprisa. Adiós, que tengo prisa. Prisa, prisa, prisa. El repartidor tiene prisa. La ambulancia va deprisa. El cartero también tiene prisa. Es urgente, deprisa. El olvido, no me acuerdo, se fue deprisa. Los años se amontonan con prisa. Prisa, prisa, prisa. Siempre prisa... Stop.

La vida, me dice, no tiene prisa. Quiere que se viva despacio. 


domingo, 25 de octubre de 2026

01806 Una Mañana de Brisa y Sol

 HABLAR CON EL MAR


No es nada nuevo.
Ni tan siquiera original.
¿Un olvido?
¿Una querencia?
¿Un despiste provocado?

Una mañana de brisa y sol.
Ellas se quedaron para decidir
que rumbo tomar.

Yo lo tenía claro, me fui a hablar con el mar.


sábado, 24 de octubre de 2026

01805 El Tomate con Surimi

 FESTIVAL DE COLOR


Esta es la vigésima entrada que le dedico al tomate. Es fácilmente deducible que no es que me guste, sino que me encanta. Y sobre todo en los últimos años que voy descubriendo y catando otras variedades para mí desconocidas. Como reseña, decir que este año en el huerto he contado con quince variedades distintas.

Desde finales del mes de agosto comienza la recolección con los primeros escasos ejemplares que van madurando.. Es a mediados de septiembre cuando llega la gran avalancha tanto para mi regocijo como para el de mis amigos, familiares y vecinos. 

En lo que a mí concierne, desde que maduran los primeros tomates, los consumo a diario. Bien sea en la comida o en la cena, incluso hay días que en la comida y en la cena, pongo en la mesa un plato de este delicioso y sabroso fruto. Además, me creo un afortunado, preparo un plato de tomates variados para mayor disfrute de matices y sabores.

Habitualmente los condimento con aceite y sal. Es más que suficiente. Y por supuesto, el pan para untar que no falte. Alguna vez bromeo cuando digo que me encanta el tomate, como excusa para mojar pan. También es cierto que, sobre todo para cenar, evito untar y soy más cauto con el aceite y la sal. Dicho esto, para variar de vez en cuando, me gusta acompañar al surtido de tomates con algún que otro invitado. Unos días es el orégano, otros el ajo, el atún, un par de huevos cocidos, una lata de sardinillas... o unos tacos de surimi o palitos de cangrejo. Y es que el tomate tiene "amigos" en todas partes.

Cuando acompaño los tomates variados con surimi, algo que acostumbra a ser excepcional, ya que no conviene abusar de este alimento procesado, me encanta su aspecto visual, tan colorista y atractivo. Es el primer reclamo, un gancho infalible que te anticipa que lo mejor está por llegar. Ya lo creo que es así. A mi entender, el surimi le aporta al tomate un sabor suave, casi neutro y ligeramente dulce, que para nada le quita protagonismo al tomate.

En fin, que cuando tengo delante de mí este plato, parece quererme decir, ¡Bienvenido al festival del color! Y entro con mucho gusto.




01804 Necesitado Reposo

 DÍAS DE HUERTO


En los días de huerto no todo es laboreo. Hay también momentos para el descanso, para el necesitado reposo. Una silla bajo una sombrilla que sobreviven al paso del tiempo, ajenas a si será su última misión. Desde ese rincón de respiro, la mirada viaja de un lado al otro del huerto, enumerando todo lo que queda por hacer. A veces, los pensamientos huyen de la tierra. Vuelven prestos. Se reconfortan más entre hierbas y placenteros aromas. Apurado el cigarrillo, las faenas pendientes reclaman mi asistencia. Voy para allá, les musito. No estoy cansado. Solo quería ser partícipe de una imagen paradisíaca que nunca pensó en serlo.




viernes, 23 de octubre de 2026

01803 Bosque, Roca y Cielo

 TRES PALABRAS


Bosque, roca y cielo.
Tres palabras.

Tres palabras
que por separado
pueden decir mucho,
aunque no representen nada.

Tres palabras.
Las tres juntas, 
bosque, roca y cielo,
lo dicen todo,
aunque no sean pronunciadas.


lunes, 19 de octubre de 2026

01802 El San Jacobo de Berenjena

 FELIZ REENCUENTRO


Acabo de recuperar de mi olvido una fritura que me encanta. Hacía años que no tenía el placer de sentarme a comer delante de ella, y ha sido un más que feliz encuentro. Lo tiene todo a su favor: sus ingredientes, su elaboración y el resultado final. Me he puesto como un celemín. No ha habido forma de parar hasta que he sido capaz de poner el freno de mano. Esto, y que me han sacado la tarjeta amarilla. Ante la tesitura de ver la roja y sacarme de la mesa, he dejado de comer.

Una vez más, el huerto ha hecho de intermediario para semejante festín. Este verano nos ha dado una más que aceptable producción de berenjenas para mi regocijo y alegría. Ya he comentado en más de una ocasión que la berenjena es uno de mis caprichos culinarios. Las hemos ido consumiendo de multitud de formas y maneras, pero nos faltaba en modo San Jacobo. Desconozco el motivo del olvido. Pero bueno, para eso están los recuerdos, para olvidarlos y para recuperarlos. A la vista de lo escrito está, que ha sido un reencuentro memorable y placentero: San Jacobos sabrosos, crujientes y deliciosos. Han sobrado, pero no he dejado que conocieran el interior del frigorífico. En la cena, mientras veía un partido de fútbol en la televisión, han caído el resto.

Ingredientes: Berenjena, queso Emmental, jamón serrano, huevo, pan rallado, sal y aceite de oliva virgen extra. 

Elaboración: Cortar las berenjenas longitudinalmente, no muy recias. Sazonar. Entre dos láminas de berenjenas, introducir finas lonchas de queso Emmental, funde muy bien, es suave y no se sale en exceso si está bien cerrado, y finas lonchas de jamón serrano. Una vez rellenas todas las láminas de berenjenas, pasarlas por huevo y pan rallado, y freír en una sartén con abundante aceite de oliva a fuego medio/alto. Cuando estén doradas, sacar de la sartén a una fuente cubierta con papel de cocina absorbente. Servir calientes o templadas. 




01801 Perplejidad

 PARADÓJICO


Patidifuso, pasmado, palpitante, papanatas, paranoico... Pues no llegué a pensar por un momento que los edificios habían echado raíces. De vez en cuando es conveniente dejar descansar la cabeza, dejar de mirar, dejar de oír, de sentir. De vez en cuando se hace necesario vivir en modo off, desconectar, estar fuera de servicio.