REFRESCANTE RECUERDO
Este verano, contra todo pronóstico, me reencontré con una
bebida de grato recuerdo. Fue en un almuerzo largo entre amigos, donde uno de
ellos se presentó con esta refrescante bebida. Nada más verla, mi memoria me
llevó a Huelva, quince años atrás, donde probé por primera vez esta popular
bebida de tradición, reunión, tapeo, feria y ambiente festivo en la siempre
atractiva Andalucía. Hacía años que no la probaba y me volvió a fascinar. No
recuerdo cuántos vasos llegué a beber. Solo sé que el rebujito en cuestión
estaba sobresaliente, tal y como lo recordaba de mis vacaciones estivales
onubenses. Para quienes no sepan que es el rebujito, se trata, en síntesis, de
una bebida fresca elaborada a base de vino tipo fino o manzanilla y refresco de
lima-limón.
Recuerdo que aquel año que conocí el rebujito, en casa, en
los meses siguientes, lo tomábamos en todos los aperitivos. Es sencillo, de
rápida elaboración y no requiere de demasiados ingredientes, además admite
matices personales. De hecho, en Andalucía, por lo que pude observar en su día,
según provincias, difiere su preparación, precisamente en esto, en pequeños
matices que le imprimen su propia personalidad.
Este reencuentro con el suave y cítrico sabor del
refrescante rebujito, me devolvió a las terrazas del Nuevo Portil, Punta Umbría
o El Rompido. A las terrazas de los apartamentos que alquilábamos para pasar
nuestras estivales vacaciones familiares, siempre en la segunda quincena de
agosto. A ese instante antes de comer o cenar en el que la bebida acompañaba a
unos choquitos fritos, a unas tellinas, a unos calamares de campo… A una cita
con un cumpleaños muy especial y a fiestas improvisadas en el jardín. Y es que
el rebujito es algo más que una popular bebida.
Con todo lo dicho, la elaboración de un rebujito es bien
sencilla.
En una jarra amplia o ensaladera de vidrio incorporar
abundante hielo. A continuación, verter el fino o la manzanilla y agregar el
refresco de lima/limón. Aromatizar con unas hojas de hierbabuena y alguna
rodaja de lima o limón. Remover todo con suavidad. Consumir a continuación.
En mis veraneos por aquellas tierras me faltó ser partícipe
de alguna fiesta, feria, romería o tradición popular con un rebujito en la mano.
Me da la impresión de que tiene que estar mejor todavía, porque es de las bebidas
que socializan y que merece ser compartida. Si ese instante, no sé cuándo, se
llega a producir, seguro que pasará a formar parte de las diez mil cosas que me
gustan.













