UNA APROXIMACIÓN
Traigo hasta este caleidoscopio vital otro alimento de reciente
y para mí, novedosa degustación. Se trata de los torreznos. Los conocía, pero
nunca hasta hace muy pocas fechas los había probado. Cuando los he visto en
algún bar no me han dado mucha confianza, y aunque alguna tentación he tenido,
finalmente no he caído.
Me tenían que gustar sí o también. Ya he comentado en más de
una ocasión, que en materia alimentaria pongo muy pocos reparos. Alguno tengo,
pero se pueden contar con los dedos de una mano. En el caso del torrezno, sin
haberlo probado, sabía que me iba a gustar. Huelga decir que el tocino frito me
encanta y acostumbro a usarlo en la cocina con mucha frecuencia, pero el
popular torrezno, aún no lo había probado. Fue en un restaurante en Lleida donde
constaté lo que ya suponía, que me gustarían. Como no podía ser de otra manera,
y tratándose de un restaurante ilerdense, fuimos a comer caracoles. Lo de los
torreznos fue una especie de antojo al verlos anunciados en la carta. Y sí, me
encantaron. No obstante, por lo que había podido ver en algún reportaje, estos
torreznos se parecían en poco a los que yo podía imaginar. E insisto, los que
pude probar me gustaron. Ya no podré decir que no los he comido.
Aunque en la actualidad se consumen y elaboran torreznos en
prácticamente toda España, los más populares se encuentran en Ávila, Salamanca,
Teruel y Soria. En esta última provincia, el torrezno es todo un símbolo. Tanto
es así que en 2010 fabricantes y productores constituyeron una “Marca de
Garantía”, gracias a la cual han protegido el torrezno como patrimonio
gastronómico de la humanidad por la UNESCO.
En cuanto a su elaboración, he leído varias recetas y,
aunque el verbo que las une es el de freír, cada una tiene su aquel y su
truquillo. He hecho un compendio y este es el resultado.
Ingredientes: Tiras de panceta curada, aceite de oliva
virgen extra y sal.
Elaboración: Secar bien la panceta para que se fría mejor y
resulte más crujiente. En una sartén un poco grande, calentar aceite de oliva virgen
extra, a fuego medio/bajo. Comenzar a freír las tiras de panceta con la corteza
hacia abajo durante unos 15 minutos. Retirar y reservar hasta que hayan pasado
por la sartén todas las tiras de panceta. Subir la potencia del fuego y freímos
los laterales de la panceta hasta que se doren. Retirar, escurrir y sazonar con
sal.
Bueno, pues me voy a poner manos a la obra y a ver qué
sucede. Me apetece tomar unos torreznos como los que he visto en los
reportajes. No sé si sabré sacarle partido a este remix de receta. Lo que tengo
claro es que, en mi viaje pendiente a Soria, que todavía no conozco y he oído
hablar maravillas, me tomaré unos buenos torreznos, y si puedo, aprovecharé
para aprender a cocinarlos bien. Eso espero. De momento, para quitarme el
gusanillo me adelantaré con este experimento.



