AUTÉNTICO DELEITE
Desconozco cuántos kilos de mejillones podremos tomar en
casa a lo largo del año, pero me temo que son bastantes. Todas las semanas
aparecen en la mesa una vez por lo menos; cantidad que se duplica o triplica en
la época álgida de este apreciado molusco. Habitualmente los consumimos con
salsa de tomate un poco picante, con alguna mayonesa o simplemente al vapor.
Nos encantan de cualquier manera.
En esta ocasión, el mejillón regresa a este caleidoscopio
vital en una vertiente que tenía casi olvidada y que en mis días de juventud tuvieron
mucha notoriedad: en vinagreta. No había celebración, fiesta o invitación a
amigos para comer o a cenar en casa que no estuvieran, a modo de aperitivo, unos
deliciosos mejillones en vinagreta. Por aquellos años, mis conocimientos en
materia de cocina eran muy escasos y me defendía con una docena aproximada de
platos. Este era uno de ellos. Casi ni me acordaba ya de lo deliciosos que están.
Su elaboración es muy sencilla y rápida. Si bien, a la hora
de hacer la vinagreta hay muchas vertientes, sin menosprecio de la mayoría de
ellas, he optado por la de toda la vida: pimiento rojo, pimiento verde,
cebolla, vinagre, aceite y sal.
Mientras preparaba concienzudamente la vinagreta, he
recordado los buenos momentos que me ha deparado este plato. El tiempo se me ha
pasado volando. Al final, la vistosidad del plato ha sido espectacular y ya ni
cuento cómo estaban los mejillones. Un auténtico deleite.
Ingredientes para un kilo de mejillones: 1 kilo de
mejillones, peso con concha, 1 pimiento verde, 1 pimiento rojo, 1 cebolla
mediana, aceite de oliva virgen extra, vinagre de vino no excesivamente fuerte
y sal.
Elaboración: Limpiar los mejillones. Cubrir el fondo de una
cazuela con agua. Cuando rompa a hervir, introducir los mejillones y abrirlos
al vapor. Una vez abiertos todos, sacarlos de la cazuela, dejar enfriar y
quitarles la cáscara de la parte vacía. Reservar. Para la vinagreta: cortar los
pimientos y la cebolla en brunoise o picado fino. Mezclar en un cuenco y aliñar
al gusto con un poco de sal, vinagre de vino no excesivamente fuerte y aceite
de oliva virgen extra. Colocar los mejillones sobre una fuente y cubrirlos
generosamente con la vinagreta. Introducir la fuente con los mejillones en el
frigorífico durante una hora y servir.









