NUBES ENCENDIDAS
sábado, 9 de mayo de 2026
01752 El Grito Que Nunca Se Oyó
01751 Perder/Ganar
RELATIVIDAD
viernes, 8 de mayo de 2026
01750 Esclarecedora Señal
SIN MIEDOS
01749 El Granizado de Melocotón con Vino
"MANÍAS"
El día 10 de agosto es el día grande de la Ciudad de Huesca.
Es la siempre esperada fecha en la que los oscenses, vestidos de blanco y
verde, y con aroma de albahaca, honran a su copatrón San Lorenzo. Es una
jornada en la que se jalonan las tradiciones desde el punto de la mañana:
multitudinarios almuerzos en las calles, la aparición anual de los Danzantes de
Huesca y sus dances, la concurrida Procesión en honor a San Lorenzo, los
familiares aperitivos, los reencuentros… y en la mesa de ese día, el pollo al
chilindrón y el melocotón con vino. Este es el único día del año que, aún
gustándome el uno y el otro, los consumo con deleite. Es curioso, pero así es.
Puede que algún año, sin haberlo tenido previsto, haya comido pollo al
chilindrón y melocotón con vino fuera de esa fecha, pero siempre habrá sido
ajeno a mi voluntad. Manías que tiene uno.
El pasado año, el día 9, en el inicio de las fiestas
laurentinas, unos amigos, Félix y Pilar, nos invitaron a almorzar a su finca
junto a unos colegas suyos. Nos agasajaron con un opíparo y variado almuerzo
que se cerró con un granizado de melocotón con vino elaborado por Pilar. Nunca
lo había probado y lo cierto es que me encantó. Además, con el calor que hizo,
entró por el gaznate a las mil maravillas. Mientras lo consumía, poco a poco,
me acordé de mi “manía”, pero llegué a la conclusión de que no había
traicionado a mi tradición, pues se trataba de un granizado, y no del consabido
melocotón con vino. Cualquier excusa me podía servir en ese momento. Al día
siguiente, 10 de agosto, San Lorenzo, di buena cuenta de un exquisito pollo al
chilindrón y como no, de un par de vasos de melocotón con vino.
Por supuesto, no perdí la oportunidad de pedirle la receta a
Pilar de su granizado.
Ingredientes: 1 kilo de melocotón, ½ litro de vino añejo y 6
cucharadas soperas de azúcar.
Elaboración: Pelar y cortar los melocotones a trozos. Triturar
los melocotones con el vino y el azúcar hasta obtener una textura sin trozos de
melocotón. Verter la mezcla en un recipiente e introducir en el congelador.
Congelar al menos durante unas cuatro horas. Cada hora, raspar la mezcla con un
tenedor con el fin de romper los cristales de hielo. Antes de servir, volver a
raspar.
miércoles, 6 de mayo de 2026
01748 Las Migas
RECORDANDO A MI TÍO ANTONIO
Acabo de sentarme frente a un plato de migas, concretamente frente a un plato de migas con chorizo y huevo frito. Ha sido ver el plato, y evocar momentos de reunión y familia en torno a un caldero de migas, saboreadas a rancho y cuchara en mano. El maestro de ceremonias no era otro que mi tío Antonio. Las bordaba. Eran cocinadas al estilo tradicional, con toda la humildad que le otorga su origen al plato, y que hay que buscarlo en la trashumancia y el pastoreo. Todavía recuerdo sus vivos ojos, con su eterna y entrañable sonrisa, mientras cortaba minuciosamente el duro pan y disponía próximo a él, los escasos ingredientes necesarios para tan excelente plato: sebo de cerdo, ajo y aceite de oliva, además de la paciencia que él tenía. No hacía falta mucho más. Al fin y al cabo, las migas nacieron como una forma de aprovechar los restos de pan para convertirlos en una comida reconfortante y nutritiva.
Mi tío acostumbraba a acompañar este tradicional plato con
uvas. El dulzor del fruto suavizaba este plato bien consistente. Desde aquellos
años, he probado migas de bien variados gustos. Y es que, tratándose de un
plato tan tradicional, cada zona geográfica, cada casa, igual que el
maestrillo, tienen su librillo.
Las migas que traigo a colación no están cocinadas en casa,
sino que las tomé recientemente en la localidad altoaragonesa de Canfranc a
donde acudí con la familia para conocer la reforma realizada a su Estación
Internacional. Algún día la traeré hasta este caleidoscopio vital. Nos encantó.
El caso es que comimos en un restaurante de la localidad,
muy bien, por cierto, y entre las propuestas del menú aparecían las migas con
chorizo y huevo frito. No me lo pensé dos veces. Hacía tiempo que no las había
comido, igual desde el pasado verano y, además, aunque fuera con otra
perspectiva, me apetecía recordar a mi tío Antonio y a los gratos recuerdos que
me regaló con sus migas durante muchos años. No me decepcionaron. Estaban bien
cocinadas y sabrosas. Solo le faltaron las risas, la algarabía y las caras de
felicidad de quienes nos sentábamos a la mesa en torno a las migas de mi tío Antonio.
La receta que a continuación detallo es la que aprendí de mi
madre, solo que ella utilizaba longaniza en lugar de chorizo. Tampoco acostumbraba
a acompañar las migas con huevo frito. De cualquier manera, las unas y las otras
me parecen excepcionales.
Ingredientes para 4 personas: ½ kilo de migas de pan seco,
cuatro dientes de ajo, chorizo fresco, pimentón dulce, sebo de cerdo, aceite de
oliva, agua y sal.
Elaboración: Cortar las migas y humedecerlas con agua, pero
sin apelmazarlas. Taparlas con un trapo hasta que vayamos a cocinarlas. En una
paella o sartén grande con un poco de aceite dorar los ajos picados finamente.
Cuando estén dorados, añadir el sebo cortado en pequeños trozos y dejar
derretir. Añadir el chorizo cortado a rodajas y freír. Incorporar el pimentón,
mezclar, y a continuación añadir las migas. Sazonar. Cocinar a fuego medio dando
vueltas continuamente con una rasera hasta ver que las migas han absorbido el
aceite y el pimentón. Coronar el plato, si así se desea, con un huevo frito.
01747 Que Despierten los Sentidos
ANTE UN NUEVO DÍA
sábado, 2 de mayo de 2026
01746 Las Lechugas
DEL HUERTO DE PRIMAVERA Y ESTÍO





