¡CÓMO OLVIDARLO!
miércoles, 17 de junio de 2026
01758 El Escalope
jueves, 5 de marzo de 2026
01723 Cocinar en Compañía
PARMENTIER DE PULPO Y GAMBAS
| Aros de los tentáculo del pulpo que se reservarán para la decoración final del plato |
![]() |
| Mezclar el pulpo, las patata chafadas, las gambas peladas y los huevos cocidos, junto con un par cucharitas de pimentón picante. |
| Cubrir la mezcla con mayonesa |
lunes, 28 de octubre de 2024
01534 Los Estofados
DE TODA LA VIDA
Hoy ha amanecido el día con el cielo cubierto, muy cubierto. No sé si al final se mojarán las calles. Lo que sí es cierto, es que me he levantado arrastrando las zapatillas. Algo tendré que hacer para vencer la pesadumbre asentada en mi cabeza. En estos casos, me lo dice la experiencia, lo mejor es meterme en la cocina para distraerme entre cacharros y fuegos. Lo que me sobra es tiempo, así que no importa la dedicación empleada en tal menester. Opciones, varias. Finalmente, me decanto por un guiso. Me apetece cocinar, como popularmente se dice, un guiso de los de toda la vida, de los de siempre, cocinado sin prisa, a fuego lento, de los que tanto me gustan, de los que dejan un grato olor en la cocina y rememoran recuerdos de la infancia. Todo lo dicho se traduce en un buen estofado de ternera. No puede ser más sencillo y resultón: carne condimentada con aceite, vino, ajo, cebolla, zanahoria, pimienta y laurel. Olla tapada y cocer a fuego lento.
Estofar viene de antiguo, de cuando se echaba a los pucheros
todo lo que se encontraba y se dejaba cocer a la lumbre durante horas. Es muy
similar a otras formas de cocer, salvo que, en esta ocasión, ha de cocerse a
fuego lento y tapado para que los sabores no se pierdan y se entremezclen armoniosamente.
Ingredientes: 1 kilo de carne de ternera para guisar, ½ litro
de caldo de carne, un vaso de vino tinto, un par de cebollas, otro par de
zanahorias, dos dientes de ajo, una hoja de laurel, sal, pimienta y aceite de
oliva virgen extra.
Elaboración: Salpimentar la carne, enharinarla y marcarla
con un poco de aceite en la misma olla en la que se vaya a cocinar el guiso.
Reservar. Cortar en rodajas las zanahorias, picar las cebollas, pelar los dientes de ajo, y
rehogar con un poco de aceite, junto a una hoja de laurel, con el fuego medio y
la olla tapada. Cuando las verduras empiecen a reblandecerse, incorporar la
carne. Remover e incorporar el vaso de vino tinto. Cocinar durante un par o
tres de minutos. Transcurrido este tiempo, añadir el caldo de carne, que cubra
bien el guiso. Tapar la olla y dejar guisar a fuego medio/bajo. Remover de vez
en cuando. Dejar cocinar durante unos noventa minutos o hasta que observemos
que la carne está tierna. Servir caliente.
sábado, 3 de agosto de 2024
01448 Las Almejas en Salsa Verde
DE RECUERDO EN RECUERDO
Hasta hace no muchos años, hubiese dicho que las almejas en
salsa verde me transportaban a mis navidades en familia con mi madre. No es que
por aquel entonces, todas las navidades, las almejas capitaneasen algún menú, no.
Ni mucho menos. La economía era la que era. Pero a poco que los cálculos
monetarios de mi madre y que el precio de estas apreciadas cáscaras no
estuviera disparado, amén de que no fuésemos un tropel de comensales, se
dejaban ver en la mesa festiva.
En la actualidad, este guiso de almejas, además de seguir
recordándome a aquellas navidades, también lo relaciono con las plácidas
vacaciones veraniegas. Y ya no tanto por las almejas como protagonistas, que
lógicamente también, sino por la salsa verde que las enaltece. Ya he comentado
en algún lugar de este caleidoscopio vital, que soy un auténtico fan de las navajas,
mejillones, coquinas, o tellinas, y berberechos. A falta de almejas, no siempre
se encuentran en los mercados a un precio asequible, cualquiera de los bivalvos
anteriormente mencionados cumplen perfectamente con el cometido deseado y se
bañan a la perfección en esta deliciosa salsa. En los últimos veinte años de
vacaciones en familia, ya haya sido por el norte o por el sur, y a petición de
las niñas, intentábamos que, en algún momento, las almejas en salsa verde
hicieran nuestras delicias.
En esta ocasión, ya de presente, el precio de las almejas no
estaba excesivamente disparado. Vale, bien que no eran de carril, pero tenían
un muy buen aspecto y pesaban. Además, quería darle una sorpresa a una de mis hijas.
Me apetecía. Así, que me he presentado en casa con medio kilo y me he puesto
manos a la obra. No he echado mano de la libreta del recetario de mi madre,
aunque la receta está recogida. Es un guiso que no tiene mucha complicación y rápido
en su ejecución. La única diferencia entre la receta de mi madre y la que yo practico ahora, estriba
en que mi madre cocinaba en una tartera de barro y servidor en una pequeña
paella.
Ingredientes: 500 gramos de almejas, 3 dientes de ajos, 1
vaso de vino blanco, caldo de pescado, una cucharada de harina, aceite de oliva
virgen extra y un manojo de perejil fresco.
Elaboración: Poner las almejas en un recipiente con agua y
sal, y dejar reposar para quitarles la posible arena que pudieran contener.
Transcurrida media hora, cambiar el agua y dejarlas otros treinta minutos más.
Freír los ajos bien picados en una paella o cazuela baja con un poco de aceite
de oliva y con el fuego más bien bajo. Añadir una cucharada de harina cuando
los ajos comiencen a dorarse y remover. Subir el fuego y añadir las almejas.
Remover y añadir el vaso de vino blanco. Tapar el recipiente y esperar a que
las almejas se abran. Una vez que las almejas se hayan abierto, quitar la tapa
e incorporar un buen puñado de perejil fresco picado. Remover y servir
caliente.
viernes, 26 de julio de 2024
01439 El Pez Espada
EL GLADIADOR DEL MAR
Aparentemente, de las imágenes podemos sospechar que se
trata de unas pechugas de pollo, lomo de cerdo o vaya usted a saber. Algún alimento
empanado. No hace muchas entradas comenté que, llegado el verano, soy proclive
a empanar todo. Me encanta el empanado. Será porque así también me siento
últimamente, “empanao”.
Bueno, pues ni es pollo, ni lomo. Se trata de pez espada
pasado por huevo y pan rallado. No es un pez que consumamos en casa con
frecuencia, pero si lo vemos en la pescadería del supermercado y no está subido
de precio, algunas rodajas compramos.
Me resulta muy agradable comerlo, aunque el pescado en
cuestión, de sabor ande un poco escaso. Pero esto es lo de menos, ya nos encargamos
de darle sabor con algún rico complemento. Dada su poca merma al limpiarlo, su
aprovechamiento es prácticamente total. La forma más habitual de consumir este
llamativo y colorido pez, es en rodajas circulares, bien a la plancha, a la
parrilla o empanado, como es este el caso.
En ocasiones, podemos llegar a confundir al pez espada con
el emperador. Morfológicamente son muy distintos. El emperador es más pequeño,
tiene forma redondeada y carece del alargado pico del pez espada.
Según la Unión Internacional de la Conservación de la
Naturaleza, UICN, el pez espada se encuentra catalogado como “preocupación
menor”. Se trata de un animal muy capturado, aunque acabo de leer que, en
determinadas zonas, como en el estrecho de Gibraltar, su pesca está prohibida. En
nuestras costas se encuentra con facilidad en el Atlántico oriental y en
el mar Mediterráneo, donde es especialmente abundante. En ambos casos, las
artes de pesca utilizadas son sedales, anzuelos y, en pesca de altura, redes de
arrastre.
Aunque los ejemplares superan con frecuencia los dos
metros de longitud, pico incluido, existen datos de peces espada que llegaron
hasta los cinco metros de longitud. Los ejemplares más grandes carecen de
escamas y son capaces de nadar hasta los 100 kilómetros por hora. Bautizado como
el “rey de los mares de medio mundo”, es conocido también como “gladiador”, que
proviene de su nombre científico “gladius”.
Bueno, pues así es a grandes rasgos el pez espada y que en esta ocasión propongo comerlo empanado. Como anda algo falto de sabor, le ayudamos con una lechuga y una mayonesa con alcaparras o pepinillos.
lunes, 22 de julio de 2024
01427 Las Costillas de Cordero Empanadas
¡VIVA EL EMPANADO!
viernes, 19 de julio de 2024
01420 El Guiso Perdiz
UN BUEN ESCABECHADO CON SABOR A TRADICIÓN
01416 Los Caracoles con Huevo Frito
CURIOSO
domingo, 14 de julio de 2024
01404 Las Berenjenas con Queso de Rulo y Miel
LIGERAS Y CON UN DELICIOSO SABOR
sábado, 13 de julio de 2024
01401 Las Croquetas con Pimientos del Padrón
CUERPO A CUERPO
miércoles, 10 de julio de 2024
01398 El Bonito con Tomate
PLENO DE EMOCIÓN
Traigo hasta este caleidoscopio vital uno de los platos que en otro tiempo acompañó muchas de mis comidas y que me parecía un lujo. Me remonto a mi época universitaria en Bilbao y a las comidas que hacía indistintamente mi hermano Antonio o su suegra Sara, que como buena “ama” vasca, tenía muy buena mano en la cocina. Es un plato de tradición, con muy pocos ingredientes, pero pleno de sabor. Se trata del bonito con tomate.
Hacía tiempo que no lo probaba. Recientemente tuve la
oportunidad de volver a recuperar su gusto y me siguió pareciendo algo
delicioso. Un sabor fácilmente reconocible y pleno de emociones.
Como digo, tan solo se necesitan unos buenos tacos de bonito
del norte frescos, cebolla, tomate, pimiento verde, unos dientes de ajo,
laurel, sal y aceite de oliva. El único cuidado que hay que tener es que el
bonito no se reseque y mejor prepararlo de un día para otro. O por lo menos,
así lo dictan mis entendederas. Para acompañar este cocinado de auténtico
vicio, un buen vino, un buen pan y tira millas. Fue un reencuentro feliz.
Elaboración: Poner un poco de aceite de oliva en una sartén,
salar el bonito y dorarlo a fuego alto durante un minuto por cada lado.
Reservar. Picar muy fino tanto la cebolla como el pimiento. Triturar los
tomates. Majar los ajos en un mortero. Pochar la cebolla en un poco de aceite y
a fuego bajo. Añadir el pimiento hasta que se reblandezca. Incorporar el ajo y
cocinar durante un minuto. Añadir el tomate triturado y la hoja de laurel, y
reducir la salsa a fuego bajo. Sazonar. Incorporar las rodajas de bonito y
cocinar durante un minuto. Apagar el fuego, tapar el recipiente donde se ha
cocinado y dejar que el bonito acabe de cocinarse con el calor. Dejar reposar
el guiso para que gane sabor.
viernes, 14 de junio de 2024
01372 Los Callos a la Madrileña
Y EN CAZUELA DE BARRO
Ya he dejado constancia en este caleidoscopio vital mi gusto
por los callos. Pero esta nueva entrada tiene un plus y el apellido de “a la
madrileña”; un plato típico de la gastronomía de la capital de España, que goza
de una gran fama por méritos propios. En mi caso, no hay ocasión que viaje
hasta esta acogedora y gran urbe, que en algún momento lo dedique a recrearme
con tan tradicional delicia. Los he degustado en diferentes bares, tascas y tabernas.
Decir dónde he comido los mejores callos en Madrid me costaría. Así, que lo
dejaremos en un “todos buenísimos y ningunos malos”, hasta la fecha.
Se trata de un plato que, aunque nació en las tabernas, ha
acabado registrándose en afamados restaurantes de la capital. Si bien su origen
es desconocido, a finales del siglo XVI y principios del XVII, en el libro de
Guzmán de Alfarache, de Mateo Alemán, ya se menciona el plato de callos como “revoltillos
hechos de las tripas con algo de los callos del vientre”.
Como ya comenté en algún momento en este blog, nunca he
elaborado callos en casa, -en mi unidad familiar solo me gustan a mí-, pero
tengo controlada una receta por si las moscas.
Ingredientes: 1 kilo de callos de ternera, 2 chorizos, 2
morcillas, un trozo de jamón serrano, 2 trozos de panceta, 2 guindillas, ½ cucharada
de pimentón dulce, ½ cucharada de pimentón picante, 2 cebollas, 4 dientes de
ajo, 1 hoja de laurel, 250 ml de tomate frito, aceite de oliva virgen extra y sal.
Elaboración: Limpiar bien los callos y cortarlos en trozos
no muy grandes. Se aconseja limpiarlos el día anterior y dejarlos en el
frigorífico con agua hasta la hora de cocinarlos. Cocer los callos en una olla
con abundante agua, sal y una hoja de laurel. Dejar cocer durante unas 4 horas
a fuego medio. Una vez que observemos que los callos están ya tiernos, escurrir
y reservar el agua de la cocción. Devolver de nuevo los callos a la olla y agregar
el jamón, la panceta, un chorizo, una morcilla y cocinar a fuego bajo,
mezclando de vez en cuando. Mientras tanto, en una sartén con aceite de oliva
virgen extra, incorporar la cebolla picada, los ajos en láminas y la guindilla.
Cuando comience a dorarse la cebolla, agregar un chorizo en rodajas, la otra
morcilla también en rodajas, el tomate frito los dos tipos de pimentón y
mezclar bien. Agregar el contenido de la sartén a la olla que contiene los
callos, y verter poco a poco un par de cazos del caldo de la cocción de los
callos que se había reservado. Cocinar todo el conjunto a fuego medio por
espacio de unos 30 minutos o hasta adquirir la cremosidad y textura deseada.
sábado, 8 de junio de 2024
01367 Las Croquetas de Jamón
LA MÁS SOLICITADA
De nuevo, las croquetas vuelven a ser motivo de atención y
debate en el café mañanero. Si hace unos días el “gran dilema” fue si mis
contertulios las preferían redondas o alargadas, en esta ocasión, la cuestión
ha sido el sabor preferido. De los cuatro que hemos participado en semejante y
deliciosa decisión, tres, sin dudarlo, se han decantado por las de jamón, y yo,
después de mucho dudar, me he pronunciado con un lacónico “a mí es que me
gustan de cualquier manera”.
Lo cierto es que nunca me había planteado semejante cuestión.
Si están bien elaboradas, me gustan de todos los sabores. Y mira que las he
probado bien variadas y algunas bien extrañas. Mis compañeros de café no lo han
dudado ni un segundo. Yo, sigo dándole vueltas y es que me gustan de cualquier
manera. Posiblemente, si tuviera que elegir a vida o muerte, me decantaría por
las de jamón, o por las de queso, o de pollo, o de boletus…. ¡qué follón! Tic,
tac, tic, tac, se acabó el tiempo. Estoy muerto.
Mis contertulios de café han dado en el clavo. Pero vamos,
yo sigo en mis trece. Pon delante de mí una buena croqueta, que nunca
preguntaré de qué sabor es antes de probarla.
viernes, 7 de junio de 2024
01366 Las Carrilleras
LOS DELICIOSOS MOFLETES DEL CERDO (Y DE LA TERNERA)
Se suma a este caleidoscopio vital otro de los platos, que
en mi imaginario sabe a fiesta, reencuentro Y celebración. Su protagonista: la
carrillera de cerdo. Se trata de un corte de carne en el cerdo, y también en la
ternera, procedente de los músculos maseteros, y que se corresponde a las
partes grasas que se encuentran a ambos lados de la cara del animal.
Mi madre acostumbraba a cocinarlas en un estofado a la
jardinera o al vino tinto. A mí, me gustaban de cualquier manera y las
disfrutaba por igual. Cuando las elaboraba, la cocina olía a paraíso terrenal,
ya que invertía buena parte de la mañana a ello. Aunque siempre decía que, como
buen guiso, estaban más ricas de un día para otro.
Ya he comentado en alguna ocasión, que soy muy fan de la
cocina a fuego lento. Y este es un claro ejemplo. La cocción de las carrilleras
lleva su tiempo hasta que la carne se ablanda y absorbe el sabor del resto de
ingredientes. Si están bien cocinadas, me resultan un bocado más que delicioso,
tanto por su sabor como por su particular e inconfundible textura.
Hubo un tiempo, de esto hace mucho ya, que algunos
restaurantes de Huesca las pusieron de moda. Y como tal, se pasó. Ahora, no es
muy frecuente que aparezcan en las cartas, salvo en alguna que otra excepción.
Así, que las hacemos en casa que nos salen de chuparte los dedos.
Esta es la receta de carrilleras a la jardinera, heredada de mi madre.
Ingredientes para 4 personas: 4 si son granes, 8 si las
carrilleras de cerdo son pequeñas, 1 cebolla grande, 2 zanahorias, 2 dientes de
ajo, 1 puerro, 2 hojas de laurel, sal, pimienta, harina, aceite de oliva virgen
extra, ½ litro de vino tinto, caldo de carne y 2 patatas para acompañar el guiso.
Elaboración: Limpiar las carrilleras. Quitar las telillas,
así como las partes más visibles de grasa. Salpimentar y enharinar. Calentar un
poco de aceite de oliva en una cazuela grande e incorporar las carrilleras. Dorar
las carrilleras por ambos lados a fuego medio/alto y reservar. En la misma
cazuela que hemos dorado las carrilleras, cocinar un sofrito de cebolla, ajo y
puerro, bien picado todo, y las zanahorias cortadas a rodajas. Una vez hecho el
sofrito, incorporar las carrilleras y añadir las hojas de laurel y el vino
tino. Llevar a ebullición y reducir el fuego. Dejar cocer a fuego lento durante
un par de horas. Si nos quedamos sin líquido, verter caldo de carne. La carne
tiene que quedar muy, muy tierna. Una vez que la carne esté en su punto óptimo,
sacar del guiso y reservar. Ayudados del brazo de cocina, triturar bien la
salsa del guiso e incorporar de nuevo las carrilleras. Dejar cocinar unos cinco
minutos más. A la hora de servir, acompañar el guiso de carrilleras con unas
patatas fritas cortadas a cuadraditos.
domingo, 12 de mayo de 2024
01340 Los Jarretes de Cordero
CON PATATAS PANADERAS
domingo, 31 de marzo de 2024
01309 ¿Redondas o Alargadas?
REDONDAS Y ALARGADAS
Recientemente, en una conversación de café, un amigo me
preguntó: “¿Cómo te gustan más las croquetas, redondas o alargadas?”. Me cogió
la pregunta de manera tan imprevista, que no supe qué contestar. Para salir del
paso, contesté que, si la masa de la croqueta estaba
bien cocinada y tenía un buen sabor, me daba lo mismo su forma de presentación.
Mi compañero de café me trasladó que, a él, le gustaban redondas. Y así
quedó la cosa. Sin más debate al respecto. No tenía yo un día muy parlanchín.
Cuando llegué a casa, y mientras me disponía a vestir mi
indumentaria doméstica, retomé conmigo mismo el asunto. Recordé entonces las
primeras croquetas redondas probadas en mi vida. Fue en mi primer viaje a
Santander, en el verano de 1994. Ya he comentado en reiteradas ocasiones mi
falta de memoria para las fechas y sus derivados, pero esta ocasión la recuerdo,
ya que mi hija Loreto, por aquel entonces, tenía meses. A partir de aquí,
Cantabria, y en particular, Somo, sería nuestro destino vacacional familiar.
En resumen, lo que le dije a mi compañero de café, por decir
algo y que ahora ratifico con la bata y zapatillas de estar por casa, si la masa
de la croqueta está bien cocinada y tiene un buen sabor, me daba lo mismo su
forma de presentación.
jueves, 14 de marzo de 2024
01294 Las Anchoas Albardadas
ANCHOAS REBOZADAS
miércoles, 6 de marzo de 2024
01285 El Pollo Empanado y Sus Buenas Compañías
UNA FIESTA TOTAL
martes, 27 de febrero de 2024
01276 La Tortilla Paisana
SUAVE, JUGOSA Y DELICIOSA
Solo el nombre ostenta una buena carta de presentación:
tortilla y paisana. Suena bien y sabe mejor. Ya se ha dicho en este
caleidoscopio vital, que una de las muchas bondades de la tortilla es su
versatilidad y fácil elaboración. No he pensado mucho al respecto, tampoco hay
mucho que pensar, pero me da la impresión que la tortilla es capaz de envolver
todo lo que se nos ocurra sin temor a equivocarnos.
Un ejemplo fácil es la tortilla paisana, que no deja de ser
una variante más de nuestra clásica tortilla de patatas, y a la que se le
añaden verduras y algún embutido. El resultado no es otra cosa que una
monumental, atractiva, suave, jugosa y deliciosa tortilla.
No sé con exactitud qué lleva la original o más extendida
receta de esta rica tortilla, ya que hay una inmensa variedad de sugerencias.
Sí que sé la que más me gusta a mí y que contiene pimiento rojo, pimiento
verde, cebolla, calabacín, patata y jamón o chorizo, o chorizo y también jamón.
El pecado mortal de esta tortilla es cuando, además, coronas la tortilla, una
vez cocinada, con una mayonesa y la gratinas al horno. Así fue como la comí por
última vez en casa de mi querida amiga Chus, que nos sorprendió con este
inmenso e inolvidable “tortillón”. Solo volver a ver ahora las imágenes me hace
salivar.
Elaboración: Pelar y cortar las patatas en rodajas finas.
Freírlas en aceite de oliva a fuego medio y cocinar hasta que se muestren
blandas y doradas. Escurrir y reservar. Pochar la cebolla y añadir los
pimientos troceados y el calabacín en rodajas. Cocinar durante unos 10 minutos e
incorporar el chorizo y/o el jamón cortados a tacos. Cocinar 5 minutos más. Probar
el punto de sal. Finalmente añadir las patatas ya fritas, mezclar y remover
fuera del fuego. Batir los huevos con un poco de sal. Escurrir el sofrito de
verduras y patatas para eliminar el exceso de aceite e incorporarlo a los
huevos batidos. Verter la mezcla en una sartén con aceite bien caliente y
cuajar la tortilla. Servir. Si se quiere, como he mencionado con anterioridad,
se puede hacer una mayonesa espesa y untar la superficie de la tortilla una vez
cocinada y gratinarla al horno.







