EL PRÓXIMO EN CASA
He ido de compras con Gloria. Bueno, mejor dicho, Gloria ha
comprado y yo la he acompañado poniéndome la gorra de chófer. Siempre es así.
El caso es que hemos hecho un alto en las compras para comer en el restaurante
de la multinacional sueca de muebles listos para montar. A la hora de elegir
nuestra comanda, no nos lo hemos pensado dos veces: un par de codillos.
Ni sé el tiempo que no me había comido un codillo. Miento,
codillo y medio, pues Gloria no ha podido con el suyo. He intentado refrescar
mi memoria, pero no he situado ni visualizado cuándo ni dónde lo degusté por
última vez. Me parece, aunque no estoy muy seguro, que fue en Santander, en
unas ya lejanas vacaciones, en un restaurante alemán. Solo sé que me encanta, siempre
y cuando, como el codillo y medio que me he metido entre pecho y espalda, esté
bien cocinado. Es decir, tierno y sabroso.
Esta parte del despiece del cerdo, ubicado entre la unión de
los dos huesos de la pata donde se forma el codo, nunca la he cocinado en casa.
Siempre he tenido la impresión de que es un plato de celebración, festivo. Y
cuando se presenta el caso, nunca me acuerdo de él.
La facilitada por mi interlocutor aparentemente me resulta
muy sencilla. Así me lo ha querido hacer ver también él. He tomado buena nota y
no descarto en absoluto ponerla en práctica. Las próximas Navidades puede ser
un gran momento. ¡Claro que sí!
Ingredientes para 4 personas: 2 codillos de cerdo, 4 dientes
de ajo, 1 cebolla, ½ litro de caldo de carne, 2 hojas de laurel, 1 rama de
romero fresco, aceite de oliva virgen extra, sal y pimienta.
Elaboración: Precalentar el horno a 180 grados centígrados. Enjuagar los codillos bajo agua fría y secar.
Hacer unos cortes superficiales en la piel. Machaca los dientes de ajo junto con
la sal y la pimienta. Frotar esta mezcla sobre los codillos. Sellar los
codillos en una sartén a fuego medio/alto. Colocar en una bandeja de horno la
cebolla cortada en rodajas, las hojas de laurel y el romero. Disponer los
codillos sobre esta base e incorporar el caldo de carne. Tapar con papel de
aluminio. Hornear durante dos horas, quitando el papel de aluminio en la última
media de hora. Retirar del horno y dejar reposar unos minutos antes de servir.



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