domingo, 1 de noviembre de 2026

01808 El Codillo de Cerdo Asado

 EL PRÓXIMO EN CASA


He ido de compras con Gloria. Bueno, mejor dicho, Gloria ha comprado y yo la he acompañado poniéndome la gorra de chófer. Siempre es así. El caso es que hemos hecho un alto en las compras para comer en el restaurante de la multinacional sueca de muebles listos para montar. A la hora de elegir nuestra comanda, no nos lo hemos pensado dos veces: un par de codillos.

Ni sé el tiempo que no me había comido un codillo. Miento, codillo y medio, pues Gloria no ha podido con el suyo. He intentado refrescar mi memoria, pero no he situado ni visualizado cuándo ni dónde lo degusté por última vez. Me parece, aunque no estoy muy seguro, que fue en Santander, en unas ya lejanas vacaciones, en un restaurante alemán. Solo sé que me encanta, siempre y cuando, como el codillo y medio que me he metido entre pecho y espalda, esté bien cocinado. Es decir, tierno y sabroso.

Esta parte del despiece del cerdo, ubicado entre la unión de los dos huesos de la pata donde se forma el codo, nunca la he cocinado en casa. Siempre he tenido la impresión de que es un plato de celebración, festivo. Y cuando se presenta el caso, nunca me acuerdo de él.

Al acabar de comer me he encontrado con un conocido al que hacía tiempo no veía. Nos hemos puesto al día y hemos acabado alabando el codillo que él también había degustado. Me ha comentado que le encanta y que siempre que tiene oportunidad lo consume. Incluso me ha confesado que él, que también es un cocinitas, de vez en cuando lo prepara en casa. No me he podido resistir a preguntarle cómo lo hacía. Confieso que, en alguna ocasión, he estado tentado de probar a ver qué pasa, pero al final he desistido. Las recetas que encontraba, cada una de su padre y de su madre, se me antojaban complicadas y acababa por abandonar el empeño.

La facilitada por mi interlocutor aparentemente me resulta muy sencilla. Así me lo ha querido hacer ver también él. He tomado buena nota y no descarto en absoluto ponerla en práctica. Las próximas Navidades puede ser un gran momento. ¡Claro que sí!

Ingredientes para 4 personas: 2 codillos de cerdo, 4 dientes de ajo, 1 cebolla, ½ litro de caldo de carne, 2 hojas de laurel, 1 rama de romero fresco, aceite de oliva virgen extra, sal y pimienta.

Elaboración: Precalentar el horno a 180 grados centígrados.  Enjuagar los codillos bajo agua fría y secar. Hacer unos cortes superficiales en la piel. Machaca los dientes de ajo junto con la sal y la pimienta. Frotar esta mezcla sobre los codillos. Sellar los codillos en una sartén a fuego medio/alto. Colocar en una bandeja de horno la cebolla cortada en rodajas, las hojas de laurel y el romero. Disponer los codillos sobre esta base e incorporar el caldo de carne. Tapar con papel de aluminio. Hornear durante dos horas, quitando el papel de aluminio en la última media de hora. Retirar del horno y dejar reposar unos minutos antes de servir. 




No hay comentarios:

Publicar un comentario