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viernes, 5 de diciembre de 2025

01720 La Tortilla de Berenjenas

TORTILLA OTOÑAL


Está claro que la berenjena me encanta, a tenor de las entradas que le he dedicado en este caleidoscopio vital. En esta ocasión se presenta de forma sencilla y casi desnuda, sin florituras.

El caso es que este año el huerto me ha obsequiado con un buen número de ejemplares y además, de un aspecto de llamar la atención. Durante todo el verano la berenjena ha estado muy presente en mi dieta y yo encantado.

El ciclo del fruto ha llegado a su fin y es el momento de recoger los pocos que quedan en el huerto. En lo concerniente a las berenjenas, las que todavía se asoman en las ya deterioradas plantas, son de pequeño tamaño. Alguna grande también he recogido, aunque bastante maltrecha por la presencia de los caracoles. Este año, los animalitos con la casa a cuestas también han disfrutado, como yo, del huerto.

Siguiendo con mi lema de "aquí no se tira nada", he limpiado bien las moradas lágrimas para abrir la veda de las tortillas de berenjenas. ¡Y cómo las he disfrutado! ¡Qué cenas más gustosas y familiares nos han deparado! 

Se trata de una de mis preferidas tortillas otoñales. Más bien para cenar y acompañada de unas rodajitas de pan con tomate. Me resulta una tortilla cálida y de grato recuerdo. Creo que esta es la última del año. En el frigorífico todavía quedan algunas pequeñas berenjenas, pero me temo que poco o nada se podrá aprovechar ya. Me quedaré y guardaré su regusto hasta la nueva temporada. En cuatro fríos y unos cuantos soles volverán a alegrar el huerto.





domingo, 14 de julio de 2024

01404 Las Berenjenas con Queso de Rulo y Miel

 LIGERAS Y CON UN DELICIOSO SABOR


No recuerdo con exactitud si las aprendí de alguien o las intuí cuando las comí por primera vez. Lo del queso de rulo y la miel fueron incorporaciones posteriores y no a la vez.

Como ya ha quedado dicho en este caleidoscopio vital, las berenjenas son uno de mis alimentos favoritos y las consumo con bastante frecuencia y con cocinado muy diverso. Me da igual que estén rellenas, que a la plancha o rebozadas. Las disfruto todas por un igual.

En esta ocasión, se trata de unas berenjenas muy sencillas de elaborar y el resultado es francamente satisfactorio. No empachan, son ligeras y el sabor, a quienes les guste la berenjena, de vicio. El único engorro, por significar algún pero, es conseguir que la piel de la berenjena se cocine bien hasta hacerla comestible. No siempre se consigue a base de horno o microondas. Muchas veces depende de la calidad de la berenjena. Si no alcanzamos el objetivo, tan sencillo como comer exclusivamente el relleno. En cuanto a la miel, hay quien no la soporta, se puede prescindir de ella. Dicho todo esto, vamos con la deliciosa y apetecible receta de berenjenas. 

Ingredientes para 4 personas: 4 berenjenas más bien grandes,  2 cebollas, 200 gramos de queso de cabra, miel al gusto, aceite y sal.

Elaboración: Limpiar y cortar por la mitad, de forma transversal, las berenjenas. Hacer cortes longitudinales y transversales a la pulpa de la berenjena, con cuidado de no dañar la piel que la contiene. Colocar las mitades con la piel hacia abajo en una bandeja de horno y aliñarlas con sal y un poco de aceite. Precalentar el horno a 180 grados centígrados e introducir la bandeja en el horno con el aire por arriba y por abajo. Asar durante unos 30 minutos o hasta que se vea que la pulpa se desprende de la piel con facilidad. Mientras se cocinan las berenjenas, cortar las cebollas en juliana y pocharlas en una sartén con un poco de aceite de oliva virgen extra a fuego medio. Remover de vez en cuando y sacar del fuego cuando comience a adquirir un tono entre dorado y marrón. Reservar. Sacar la pulpa de las berenjenas e incorporar a la cebolla ya pochada. Mezclar bien y rellenar la piel de las berenjenas con la mezcla. Si la piel no ha quedado lo suficientemente blanda, ayudarse del microondas, evitando que se sequen demasiado. Una vez rellenas todas las berenjenas, desmenuzar sobre ellas el queso de rulo de cabra y sobre este, verter unas gotitas de miel. Gratinar en el horno a 250 grados centígrados durante unos cinco minutos. Servir calientes.



lunes, 8 de julio de 2024

01390 Las Berenjenas de Almagro

 DISTINTAS Y ESPECIALES


No hace muchos meses, hablando con mi querido y buen amigo Ángel sobre gustos culinarios, salió a colación la siempre agradecida berenjena. Tras mi loa sobre este, para mí, preciado fruto, Ángel, además de compartir esta apetencia, me habló de unas berenjenas muy típicas de su tierra natal, Ciudad Real. Me indicó que se trataba de una berenjena especial que se cultivaba en la comarca Campo de Calatrava y que, a él, siempre que la comía le transportaba a su infancia y juventud en casa de sus padres. Le escuché, como no podía ser de otra manera, atentamente e intentando imaginar cómo sería esa berenjena de tradición y que yo desconocía. Mi amigo prosiguió diciendo que esta hortaliza se consumía habitualmente en conserva y que tenía un sabor muy particular. Con las explicaciones y pormenores que me trasladó Ángel, me hice un poco a la idea, pero me faltaba probarla. No pasaron muchos días, que, en la primera oportunidad que tuvimos de comer juntos, se presentó con unas latas en conserva de tan preciado fruto.

Llegó el momento de verlas y de probarlas, y francamente, no me decepcionaron. Me serví un ejemplar y cuando lo iba a cortar con cuchillo y tenedor, Ángel me miró con cara de “espanto” y corrigió mi compostura. “Fernando, me dijo, se comen con los dedos. Haz como yo”. Vi como mi amigo cogía por el rabillo la pequeña berenjena y se la comía de un bocado. En un punto y seguido le imité. Me pareció un sabor curioso y lleno de contrastes. No alcancé a identificar el sabor de la berenjena ni tampoco las especias que llevaba. Tan solo pude reconocer el vinagre. Ángel buscaba mi mirada para encontrar mi aprobación, pero no la encontró. Con la segunda pequeña berenjena comencé a identificar sabores, más allá del vinagre. Intuí la presencia del ajo al que sumé el comino y el pimentón. No sé si llevaban algo más. No pude acceder a la lata que los contenía y ver los ingredientes. Ya, con la tercera y última, me familiaricé con su sabor, que acabó gustándome.

Y como suele acontecer cuando algo nuevo entra mi vida, busqué información al respecto. Leí que la “Berenjena de Almagro es el fruto de una variedad autóctona con características únicas”. Se cultiva en la zona del Campo de Calatrava desde “tiempo inmemorial”, dando lugar a un producto genéticamente único y distinto al resto de berenjenas del mundo. Llama la atención su pequeño tamaño y rara vez “superan el tamaño de un dedo pulgar”. Cuentan con la Denominación de Origen Protegida para garantizar que estas berenjenas siguen rigurosos estándares de calidad y tradición. Es muy típico también rellenarlas con pimiento asado.

Tomé buena nota de todo ello, para argumentar su inclusión en este caleidoscopio vital y aquí está.

 

 

 




lunes, 26 de febrero de 2024

01273 Las Berenjenas Fritas con Miel

INOLVIDABLE CONTRASTE DE SABORES


Las berenjenas fritas con miel es uno de los sabores gastronómicos que me traje de mi viaje a la deliciosa, monumental, atractiva y no sé cuántos adjetivos más, ciudad de Granada. ¡Qué pasada de localidad!

El caso es que en uno de los muchos aperitivos que nos ofrecieron durante nuestra estancia, nos dieron a degustar unas berenjenas fritas con miel de caña. Ya iba sobre aviso y era conocedor de lo típico que era en esta ciudad este plato. Dada mi afición a la berenjena, tenía que gustarme sí o también. La incógnita era averiguar hasta qué punto. Y puedo decir que fue de sobresaliente. Había probado la berenjena de un buen número de facturas, pero nunca así, y me pareció todo un acierto. El contraste de sabores es digno de mención y comerlas un auténtico placer. Tanto me gustaron, que no tardé en hacerme con una receta para prepararlas en casa a nuestro regreso.

Según pude leer, esta receta es de origen árabe y muy típica en Granada, Córdoba, Málaga, Jaén y prácticamente en toda Andalucía. El secreto de este cocinado, a tenor de los entendidos, es conseguir una textura crujiente por fuera, como sabrosa por dentro. La forma de presentación habitual es en bastones o en ruedas. Las probé de sendas maneras, las dos excepcionales, si bien, me hicieron más tilín en bastones. Más fácil y entretenido de comer.

En síntesis, un plato para compartir, disfrutar y de grato recuerdo.

Cuando me interesé por la receta, me hice con varias. Cada una tenía su peculiaridad. Finalmente, me decanté por la que a continuación comparto y cuya autoría es de Damián Serrano y su blog Bon Viveur, al que sigo con asiduidad.

Ingredientes para 2 personas: 1 berenjena grande, miel de flores o miel de caña, cerveza, leche o agua con gas, harina de trigo fina para enharinar, aceite para freír y sal.

Elaboración: Lo primero de todo es lavar muy bien o pelar la berenjena, dependiendo si la prefieres preparar con o sin piel. Luego, hay que cortarla en rodajas gruesas y, después, cada rodaja en bastones. Una vez cortada, poner las rodajas en un recipiente y cubrirlas con la cerveza, la leche o el agua con gas. Este remojo es el primero de los consejos para que la berenjena coja menos aceite. Dejarla en remojo una media hora. Si fuera necesario, colocar un poco de peso encima para que quede completamente sumergida en el líquido. Escurrir la berenjena. Sazonar con sal. Enharinar los bastones y eliminar el exceso de harina. Una manera fácil de realizar este enharinado es colocando un puñado de bastones en un recipiente con tapa junto con una cucharada de harina. Cerrar muy bien y agitar para que queden enharinados. Calentar el aceite para freír. La temperatura ideal para esta fritura está entre los 170 ºC-180 ºC, sin que el aceite llegue a humear. Si tienes una freidora eléctrica o un termómetro de cocina este paso es bastante fácil ya que podemos medir esa temperatura. Para comprobarlo en la sartén, puedes ayudarte friendo un trocito de pan. Si se queda abajo, el aceite está frío. Si se queda arriba y se dora muy rápido, el aceite estaba demasiado caliente. Lo ideal es que baje e inmediatamente suba. Cuando el aceite esté a temperatura, freír la berenjena por tandas unos 3 o 4 minutos, hasta que se doren los bastones. No hay que sobrecargar la fritura para que mantenga la temperatura. Si echamos mucho a la vez, el aceite se va a enfriar, la berenjena va a tardar más en freírse y, durante ese tiempo, va a ir absorbiendo cada vez más y más aceite. Conforme se van sacando los bastones de berenjena de la sartén, se van dejando reposar sobre papel de cocina para retirarles el exceso de aceite. Por último, salar ligeramente, colocar en el plato de servir y repartir una o dos cucharadas de miel por encima. Se puede acompañar con un poco más de miel por si cada comensal desea completar con un poco más.

 

 

 

 

 




domingo, 6 de agosto de 2023

01167 Las Berenjenas Empanadas

 UN "DESCUBRIMIENTO" TARDÍO


¡Qué gratísima sorpresa! Quien sigue este humilde proyecto, sabe de mi gusto por las berenjenas. Las he comido de muy variadas formas; desde la suma sencillez tras pasar por la plancha, hasta en pastel, pasando por distintos rellenos, bien interesantes. 

Jamás se me hubiese ocurrido tomarlas empanadas. Y así fue como me las encontré ayer en la mesa a mi regreso del huerto. Tenían un aspecto estupendo. Doradas, crujientes, apetitosas. Me dieron ganas de asaltar el plato. Pero no, me contuve. Cada cosa a su tiempo y lo primero, educación. Aunque tengo que reconocer que me tuve que contener mucho, mucho, pues no hacían mas que tentarme.

Y llegó el momento de la cata. Igual exagero un poco, pero me parecieron de vicio. Posiblemente no sea objetivo, pero me pareció un bocado extraordinario. No sé cuantas láminas de berenjena pude llegar a comer, pero fue un no parar. Quedaron algunas, yo creo que por vergüenza, que sucumbieron a la hora de cenar. Lo tenían todo. El sabor de la berenjena, el justo aceite y una textura tersa y crujiente.

Le pregunté a Gloria, su artífice, si tenían algo especial. Me contestó que no, que simplemente  estaban empanadas con harina, huevo, pan rallado y fritas en la freidora. Por este orden. Tomé buena nota, además de pensar, que algo tendría el hecho de que las berenjenas fueran de mi huerto. (Y dibujo una sonrisa de niño travieso). 

No sólo a mí me encantaron, sino también al resto de comensales. Fueron todo elogios y a cada uno se nos ocurrió, a partir de este empanado, otras propuestas, que sin mucho tardar, pondremos en práctica.

Con la última loncha de berenjena y la mirada perdida, me pregunté cómo era posible que gustándome tanto como me gusta este producto culinario, hayan pasado sesenta y cinco años para comerlas empanadas. Cada día que pasa, me doy más cuenta de lo poco que sé de nada. Esta sencilla cuestión, es una prueba más de ello. 

Seguiremos aprendiendo, que de este palo va la vida. 



sábado, 24 de junio de 2023

01144 Las Berenjenas a la Parmesana

MELANZANE ALLA PARMIGIANA


A tenor del número de entradas que hasta la fecha le he dedicado a la berenjena, y lo que te rondaré, queda claro que no es que me gusten, sino que me encantan. Me fascina de cualquier manera. A la plancha, frita, en tempura, rellena, como pastel salado o en lasaña… Me da exactamente igual. Soy un auténtico fan de esta baya. Tanto es así que este año, en mi humilde huerto, me he venido arriba y he plantado dos docenas de matas. Será por berenjenas.

Traigo en esta ocasión hasta este caleidoscopio vital un plato, para mi gusto, excepcional: Berenjenas a la parmesana. No tiene mucha complicación su elaboración, aunque hay que dedicarle algo de tiempo, y el resultado es francamente sabroso.

Se trata de un plato típico de Nápoles, al sur de Italia. En su origen, la parmigiana di melanzane o melanzane alla parmigiana, lleva como ingredientes básicos, berenjenas (melanzane), queso parmesano, mozzarella, salsa de tomate y albahaca. No obstante, a partir de aquí, han surgido numerosas variantes.

Las imágenes que ilustran esta entrada corresponden a un plato de berenjenas a la parmesana, que tuve la oportunidad de disfrutar en el restaurante que Matteo di Filippo regenta en el madrileño Mercado de la Paz. Me pareció algo excepcional, como todo lo que he llegado a probar de su cocina. Conocí a este chef italiano en el televisivo Canal Cocina, el del huevo frito, y me quedé prendado tanto de sus propuestas como de su saber hacer en los fogones. Estas berenjenas en cuestión, las recuerdo, suaves, cremosas y con un intenso sabor a Italia. Todo un deleite y, por supuesto, con ganas de repetir.

He intentado sin éxito dar con su receta. Así que, he tenido que recurrir a uno de mis libros sobre cocina italiana para dejar constancia de esta delicia napolitana.

Ingredientes para 4 personas: 2 berenjenas grandes, una lata de ½ kilo de tomate frito triturado, 2 bolas de mozzarella de búfala, 175 gramos de queso parmesano, albahaca fresca, sal y aceite de oliva virgen extra.

Elaboración: Lavar las berenjenas y cortarlas en rodajas transversales de medio centímetro de grosor aproximadamente. Salar y dejar reposar unos 15 minutos. Disponer las rodajas en una fuente de horno con unas gotas de aceite de oliva y hornear a 180 grados centígrados hasta que estén tiernas. En lugar de hornearlas, se pueden rebozar y freír, pero resultarán algo más pesadas a la hora de comer. Rehogar en una sartén a fuego fuerte y no más de cinco minutos, el tomate frito triturado con unas gotas de aceite de oliva, media docena de hojas de albahaca fresca, una pizca de azúcar y sal al gusto. Rallar el queso parmesano y cortar en finas lonchas la mozzarella. Reservar. En una fuente de horno, untar su base con tomate, y disponer una cama de berenjenas ya horneadas. Espolvorear queso parmesano, añadir unas lonchas de mozzarella y acabar con una capa de tomate. Repetir la operación hasta acabar con las láminas de berenjenas. Finalizar el plato con rodajas de berenjenas, cubiertas de tomate, parmesano y mozzarella. Introducir la fuente en el horno precalentado a 180 grados centígrados y en modo grill durante una media hora. Pasado este tiempo, y siempre y cuando la superficie esté dorada, sacar la fuente del horno. A la hora de servir, espolvorear queso parmesano sobre cada ración.

 

 




martes, 16 de agosto de 2022

01029 Las Berenjenas al Minuto

 PARA CORREGIR LOS EXCESOS


Se acabaron los excesos laurentinos. Esta mañana, al despertar, me dolía hasta el blanco del ojo. Y tampoco es que haya hecho grandes barbaridades durante estos días. Uno ya no tiene edad. Pero con todo, alguna que otra cerveza, también un par de combinados y alguna que otra opípara comida han caído durante esta larga semana festiva oscense.

He estado tentado de subirme a la báscula, pero me lo he pensado mejor. Para qué darme un disgusto innecesario. Si lo veo y me lo noto. No me hace falta este notario con dígitos.

Así las cosas, lo mejor es poner remedio cuanto antes y sin obsesión alguna. Para ello, voy a tirar de mi recetario de "puesta a punto", pero sin agobios. Aprovechando que estamos en temporada de la deliciosa berenjena, y que me encanta de cualquier manera, comenzaré por "cocinar" unas berenjenas al minuto. Bueno, en realidad son entre siete y doce minutos lo que se tarda en elaborarlas, pero se me antoja más rotundo decir "al minuto" que, "berenjenas a los siete o doce minutos". También podría haber encabezado la receta diciendo "berenjenas rápidas al microondas", pero me parecía poco glamuroso. 

La receta en cuestión es super sencilla. Solo se necesitan unas buenas berenjenas, ajos, unas gotas de aceite, sal y pimienta molida. Una vez bien lavadas las berenjenas, les quitamos el tallo y las cortamos longitudinalmente. En la parte carnosa de las hortalizas le practicamos unos cortes transversales, de izquierda a derecha, y viceversa. Cortamos unos dientes de ajo en finas láminas que vamos introduciendo en algunos de los cortes practicados en las berenjenas. Hecha esta operación, rociamos con un poco de aceite cada berenjena y sazonamos al gusto. Introducimos las berenjenas en el microondas. Como el tiempo a utilizar en cada electrodoméstico está en función de la potencia y las berenjenas dependen de su estado de madurez, no me atrevo a decir cuántos minutos tienen que estar. Yo las dejo entre siete y doce minutos. Para saber si están cocinadas, lo mejor es pincharlas con un tenedor y comprobar el estado de la carne de la berenjena. Cuando veamos que están listas, y a la hora de sacarlas a la mesa, les espolvoreamos un poco de pimienta negra o blanca, o sendas. También existe la versión horno, que es lo mismo, pero con más inversión de tiempo.

Resultan muy agradables de comer, son sabrosas y bajas en calorías e hidratos de carbono. Con estas berenjenas doy por inaugurada la operación excesos. 






miércoles, 25 de mayo de 2022

00989 Las Mini Pizzas de Berenjena

 LO SOPORTAN CASI TODO


Muy pronto comenzará la temporada de las berenjenas, una de las hortalizas que más me gusta y que tan gratos momentos mesa me ha deparado en la mesa. Me gustan de todas las maneras y en todo tipo de elaboraciones: asadas, rellenas, en tortilla, fritas, en tempura, untables, en guisos....y por supuesto, como base para elaborar "falsas" pizzas. Desde una sencilla pizza con base de berenjena con tomate, mozzarella y orégano hasta aquellas donde la imaginación me lleve. Me parece un bocado más que delicioso, sanote y siempre apetecible.

Da lo mismo que sea como aperitivo, entrante o improvisada cena. Este tipo de pizza siempre es bien recibida. En pocos minutos y sin muchas complicaciones podemos disponer en la mesa todo un mundo de sabores con la berenjena como protagonista.

La base para el proceso de cocinado para este tipo de mini pizzas de berenjenas, salvo que queramos complicarnos la vida, que también es posible, es siempre el mismo. Tan sencillo como una vez lavada la berenjena, cortarla en ruedas de un dedo de grosor, disponerlas en una bandeja de horno, rociarlas con aceite de oliva, salar y hornear a 180 grados centígrados por espacio de 15 o 20 minutos. Transcurrido este tiempo, las sacamos del horno y sobre cada rueda de berenjena vamos formalizando las mini pizzas a nuestro antojo, parecer y particular gusto. Según los ingredientes elegidos, y sobre todo si utilizamos algún queso, deberemos hornear nuevamente las mini pizzas. Es difícil fallar.

Podemos imitar a las pizzas tradicionales o dejar volar a nuestra imaginación. Creo que las mini pizzas de berenjena lo soportan todo o casi todo. 







miércoles, 13 de abril de 2022

00967 Berenjenas y Calabacines

 NO HAY NADA COMO LLEVARSE BIEN


Berenjenas y calabacines son, posiblemente, uno de los productos más versátiles de la huerta y muchas de las recetas tradicionales de nuestra deliciosa gastronomía se basan o contienen uno o los dos alimentos.

Los primeros en aparecer en la generosa huerta son los calabacines. A partir de aquí, raro es el día que no se asomen a la mesa en sus formas más sencillas: cremas, tempuras, tortillas, en forma de espagueti, rellenos, habitualmente de carne, salteados, a la plancha... Me gustan de cualquier manera y siempre son bien recibidos.

La fiesta de sendos productos se inicia cuando llegan las berenjenas y que, por otro lado, forman parte de uno de los alimentos más apetecibles de cuantos hasta ahora conozco. Menos crudas, es obvio, me fascinan en cualquiera de sus posibles cocinados: fritas, rellenas de carne o pescado, en tempura, en pastel, en quiche... La lista es larga, variada y sugerente. Así, no resulta extraño que las dos hortalizas se unan para el deleite de nuestras comidas e incluso en algún que otro aperitivo si las cocinamos en tempura.

Berenjenas y calabacines por separado son una delicia y compartiendo cocinado, una doble delicia. Entre las muchas combinaciones posibles, aquí traigo una que me parece un pequeño manjar: montaditos de berenjena y calabacín con gulas. Su elaboración es tan sencilla como sorprendente.

Se trata de cocinar unas gulas al estilo tradicional. Es decir, freír unos ajos cortados a láminas con un par de cayenas y cuando se empiezan a dorar, incorporamos las gulas, que freímos durante un minuto aproximadamente. Reservamos. Cortamos en láminas berenjenas y calabacines y freímos en una sencilla tempura a base de cerveza bien fría, harina y una pizca de sal hasta conseguir la textura deseada. Con todos los elementos ya dispuestos vamos formando los montaditos. Una base de berenjena o calabacín, gulas, otra de rueda de berenjena o calabacín, gulas y cerramos con una rueda de berenjena o calabacín. Finalmente, sobre la última rueda de calabacín o berenjena de los montaditos vamos depositando las láminas de ajo que hemos empleado para cocinar las gulas. Antes de servir a la mesa es conveniente introducir los montaditos en el horno precalentado a 180 grados durante unos diez o quince minutos para poderlos degustar calientes.

Sorprendente el resultado a la par que delicioso. Y después de comer los montaditos comienza el debate, ¿mejor los de calabacín o los de berenjena?






miércoles, 17 de octubre de 2018

00842 Las Berenjenas

DIFÍCILES INICIOS


Ella es la culpable de mis pinitos y afición por la cocina; ella y mi hermana María Engracia. La berenjena, además de que me gusta a rabiar,  fue la primera gran protagonista de mis primeros ruidos entre cacharros de cocina a través de dos recetas que aprendí de mi hermana: un delicioso pastel de berenjenas al horno y unas berenjenas también al horno rellenas de anchoas en aceite y bechamel. Por cierto, que hace tiempo que no las hago. Me tomo nota para traerlas cualquier día de estos aquí.

En aquellos años de inicio y aprendizaje no había comida o cena que organizara en casa,  que una de estas elaboraciones, junto al solomillo de cerdo al roquefort o el conejo al chocolate, formaran parte del menú. Con los años he ido incorporando otras versiones con las berenjenas como titulares del plato, si bien en los últimos tiempos no me complico mucho la existencia y las cocino al horno o al micro ondas con ajo,  aceite y sal, rebozadas o en tempura. Me resultan deliciosas.

Leo que su cultivo es antiquísimo, desde antes de 2.000 a.C. Los datos más antiguos que se conocen la establecen en el estado de Assam, al noroeste de la India, Birmania y China. Llevada por comerciantes árabes pasó al norte de África y más tarde, en la Edad Media, entró a Europa por la España musulmana, desde donde se extendió su cultivo por los países cálidos del Mediterráneo.

Continuo leyendo que "es muy posible que por desconocimiento de cómo tratar culinariamente a la berenjena o por utilizar especies no comestibles, causara problemas digestivos, creándose una mala fama. Durante los primeros siglos de su entrada a Europa existió la creencia de que su consumo provocaba múltiples enfermedades como fiebre, epilepsia y la locura, por lo que la planta fue utilizada durante tiempo como un adorno decorativo y exótico y no como un alimento".

El valor energético y nutritivo es pequeño comparado con otro frutos, verduras y hortalizas. Contiene escasas vitaminas, hidratos de carbono, proteínas y minerales, siendo el componente mayoritario en su peso el agua, en un 92% de su composición. El mineral más abundante es el potasio.

Ciertos pigmentos de la piel de la berenjena tienen propiedades antioxidantes, por lo que se recomienda en la prevención de enfermedades cardiovasculares y degenerativas. Su consumo ayuda a reducir el colesterol y los niveles de glicemia.

viernes, 28 de septiembre de 2018

00817 Las Berenjenas Africanas

CURIOSA HORTALIZA

Desconocía de su existencia hasta que este verano mis vecinas de huerto, unas simpáticas y hacendosas de origen guineano,  me regalaron dos plantas de esta especie vegetal junto a otras tres de okra, una hortaliza popular africana, para que las plantara en mi pequeña y prestada parcela de tierra.

Durante este tiempo venía observando que mientras los centenares de plantas de mis vecinas iban creciendo de manera espectacular, ellas riegan por inundación, las mías apenas subían dos palmos del suelo; yo riego por goteo. Llegué a dudar que estas plantas dieran fruto alguno.

Me interesé por sus cuidados y,  entre otras consideraciones, se hacía observar que requerían mucha agua. Así que comencé a regarlas con una regadera. El cambio de actitud de las plantas fue notorio. Comenzaron a coger altura y sus hojas crecían como las plantas de mis vecinas. Aún así, seguía en desventaja. Las del huerto de al lado comenzaron a florecer y a dar sus frutos y las mías solo hojas.

Un día vi en las plantas unas pequeñas florecillas blancas: las berenjenas africanas ya estaban aquí. Pero, ¡oh, sorpresa!, al día siguiente habían desaparecido y las hojas se mostraban mordisqueadas. Una legión de mariquitas se había asentado en ellas. Las desalojé una a una con la esperanza de que las plantas volvieran a respirar. En día sucesivos fui vigilando que ningún bicho hiciera de estas plantas su comedero particular.

A finales de agosto, primeros días de septiembre, mis vecinas comenzaron a recoger este curioso y singular fruto. Mis plantas apenas lo asomaban. Pero curiosidades de la vida hortícola, en tres semanas el fruto comenzó a crecer y a crecer, hasta hoy que he traído el primero a casa. Está mal que yo lo diga, pero como este ejemplar, mis vecinas, entre los centenares recolectados, no han cogido otro igual. Poco orgulloso que estoy con mi berenjena africana.

No tengo ni idea todavía qué hacer con ella. Pregunté a mis vecinas y me dijeron que ellas la consumen en guisos y sofritos. Pero de aquí no pasé, así que miraré cómo tomarla y ya os contaré. Iré haciendo probatinas con la media docena de berenjenas que espero recoger.







sábado, 9 de diciembre de 2017

00596 El Abanico de Berenjenas

VISTOSO Y ORIGINAL

No me lo puedo creer. He mirado el guión de estas diez mil cosas que me gustan y a punto de ser enumerada la seiscientas, la berenjena todavía no ha aparecido por aquí. Con lo que me gusta la condenada que hasta me la comería a mordiscos. Vale, es una exageración, pero quería enfatizar mi devoción por ella. Me sorprende que no haya traído hasta aquí todavía alguna de mis habituales elaboraciones con la berenjena como protagonista. Y si ahora aparece, es gracias a una receta con la que recientemente me sorprendió mi hermana Gemma. Se trata de una elaboración original, sencilla y resultona.

Ingredientes: 1 berenjena grande, un par de tomates, 250 gramos de queso Feta, Emmental o similar, queso rallado para gratinar, orégano, aceite de oliva virgen y sal.

Elaboración: Una vez limpia la berenjena, la cortamos longitudinalmente en forma de abanico. Limpio también el tomate, lo cortamos en finas rodajas que iremos introduciendo en los cortes de la berenjena junto con el queso que hayamos elegido. Una vez relleno el abanico, añadimos la sal, el queso rallado y el orégano. Precalentamos el horno a 200 grados centígrados durante unos diez minutos e introducimos en él la bandeja con la berenjena por espacio de unos 20 minutos o hasta que veamos que la berenjena está tierna.

Una berenjena grande está pensada para dos comensales. También se pueden hacer abanicos individuales con berenjenas más pequeñas.

En resumen, se trata de presentar a tres alimentos que tan bien se llevan,  como son la berenjena, el queso y el tomate, de una forma vistosa y original.