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domingo, 4 de agosto de 2024

01450 La Ensalada de Asalto al Frigorífico

 TODO SIRVE


La báscula me está diciendo en los últimos días que "ojo cuidado". Y cuidado ya tengo, pero al parecer no el suficiente. 

Así, que he decidido esmerarme y luchar contra todas las tentaciones veraniegas, pero no puedo enfrentarme a tanto enemigo que me sale al paso. Hoy lo he llevado bastante bien, e incluso me había propuesto no cenar, tras vencer a la tentación de comerme un helado, de tomarme una cerveza y de prepararme un sándwich de jamón y queso, que es lo que más me apetecía. Bien salvado.

Por la tarde, me he dado una buena dosis televisiva con los Juegos Olímpicos de París, y a la hora de la cena, me he salido a la terraza con un libro para evitar tentaciones. La estrategia ha ido fenomenal, hasta que una legión de afilados e impertinentes insectos se han adueñado del espacio. ¡Horroroso! ¡Qué manera de picar e incordiar! Me han dejado el cuerpo en poco más de media hora como un colador. Contra todo pronóstico, he abandonado la terraza y mis pies me han guiado hasta el frigorífico. Sin tener nada premeditado, he empezado a sacar alimentos: una escarola, un mango, unas fresas y un trozo de queso manchego. He limpiado y cortado la escarola, lavado las fresas, pelado y cortado el mango y troceado a taquitos el queso. Cuando me he dispuesto a aliñar la ensalada con sal, vinagre y aceite, he visto que no había vinagre. Así, que me he desplazado hasta la despensa para coger una botella. Nada más abrir la puerta, me he dado de narices con unas nueces, y justo al lado, se encontraban unas pasas. Y me he dicho, pues vengan ustedes conmigo. Sobre la ensalada, en teoría acabada, todavía he añadido unas nueces y unas pasas. He aliñado el colorido plato y colocado la fruta a su alrededor, he vuelto a encender el televisor y he seguido viendo los Juegos Olímpicos, con la ensalada de mi inesperado asalto al frigorífico. ¡Bien buena que estaba! Hasta me ha hecho olvidar, momentáneamente, que mi cuerpo está plagadito de picotazos de mosquitos.


viernes, 10 de noviembre de 2023

01206 El Salpicón de Marisco

Y UNA BUENA VINAGRETA


Aunque los puristas recomiendan consumir esta elaboración en época estival, por su frescura, para mí no tiene fecha en el calendario. Me va bien en cualquiera de las cuatro estaciones del año. El salpicón de marisco, siempre me resulta delicioso.

Recetas al respecto hay hasta hacerte sangre. La que más adelante compartiré, es una receta algo tuneada sobre la primera que cayó en mi poder, en mis inicios en la cocina. De esto, hace ya algunas décadas. No obstante, también es cierto, que no tiro ya de receta, y que, de un salpicón a otro, se parece lo que una berenjena a un pepino. Todo depende de los ingredientes que, en el momento de dar forma al capricho, tenga por el frigorífico o en el congelador. En mi caso, comer salpicón, habitualmente es fruto de un antojo. Lo que no cambia nunca es la vinagreta, parte fundamental, junto al buen producto, para obtener un delicioso salpicón de marisco.

En sus inicios, el salpicón es un plato de origen humilde. Se trata de un “guiso de carne, pescado o marisco desmenuzado, con pimienta, sal, aceite, vinagre y cebolla” o de un “plato de pescado o marisco cortado en trozos, adobados con vinagreta y otros ingredientes que se consume en frío”. Así pues, se trataba de un plato típico de las familias españolas de finales del siglo XVIII, si bien existen datos que indican que ya se elaboraba en el siglo XVI, pero con carne. En muchos países de Latinoamérica, el salpicón aún hace referencia a la mezcla de diferentes carnes picadas.

Como ya he comentado con anterioridad, el salpicón de marisco se me antoja en cualquier época del año. Me parece un plato muy, muy sabroso, sencillo de elaborar y lo más importante, su delicioso y potente sabor a mar, que tanto me gusta.

Cuando cocino un salpicón de marisco, tiene que incluir como mínimo, gambas cocidas, mejillones y pulpo cocido. A partir de aquí, el mar es muy grande y el bolsillo muy pequeño.

Ingredientes para 4 personas: 200 gramos de pulpo cocido, 12 gambas o langostinos cocidos, 200 gramos en limpio de mejillones al vapor o 2 latas de mejillones al natural, 150 gramos de gulas y 8 palitos de cangrejo. Para la vinagreta: 75 gramos de pimiento verde, 75 gramos de pimiento rojo, 75 gramos de pimiento amarillo, 1 cebolla morada, 2 o 3 cucharadas soperas de aceite de oliva virgen extra, 2 o 3 cucharadas de vinagre de Jerez, sal y pimienta.

Elaboración: Picar los pimientos y la cebolla. Reservar. Pelar las gambas o langostinos cocidos y cortar en trozos pequeños. Reservar. Cortar también en trozos pequeños los palitos de cangrejo y el pulpo cocido. Cocer los mejillones al vapor. Una vez cocidos, desprender la carne de las conchas. Reservar. Mezclar todos los ingredientes en un bol, junto con las gulas,  y aliñar con aceite, vinagre, sal y pimienta. Dejar en el frigorífico al menos durante doce horas y servir. 

En esta última ocasión que lo preparé, añadí también unas hojas de lechuga de roble y unos canónigos. 

 




sábado, 26 de agosto de 2023

01180 Los Aliados en la Cocina

 EL QUESO FETA


En la cocina, como en la vida, conviene siempre tener aliados. Para el día a día, en la cocina, que no en la vida, tengo unos cuantos de ellos que me echan una mano con su característico sabor. Su presencia, sin alterar en exceso el plato, le da un toque especial, original y muy personal. Me refiero en esta ocasión al queso feta.

Se trata de un queso de consistencia firme, cremoso y ligeramente desmenuzable. Su pasta es blanda, completamente blanco y con sabores dulces, agrios y picantes. Es el buque insignia de los productos lácteos griegos. Está producido principalmente con leche de oveja y un porcentaje de leche de cabra, que no debe superar el 30 por ciento. 

Con el queso feta se pueden elaborar excelentes aperitivos, postres y dulces. Pero para mí, donde es un buen aliado en la cocina, es a la hora de preparar una ensalada. Sobre todo, en aquellas ensaladas realizadas de "memoria", casi de forma mecánica, y que en algún momento pueden llegar a cansar. La presencia del queso feta en estas ensaladas es un auténtico regalo, por su sabor y buena relación con el mundo vegetal. Su colección de sabores lo hacen un queso muy especial. Desde que lo conocí,  hace ya unos cuantos años, raro es no encontrar en el frigorífico de casa un tarro de cristal, con los singulares cuadraditos de este queso, esperando su oportunidad para salir a la mesa. Como dice una de mis hijas, "las ensaladas con queso feta, son otro rollo". A lo que yo añado, y un buen aliado en la cocina. 









jueves, 20 de julio de 2023

01157 Los Cogollos con Fritada de Ajos

 Y ANCHOAS


El huerto comienza a ser generoso con sus frutos y se hace necesario abrir la caja de los sabores, con sus múltiples y variadas combinaciones, para ensalzar su grandeza. No son necesarias excesivas filigranas ni matarse en demasía la cabeza. Simplemente, recurrir a la sencillez aprendida de la tradición. 

En esta ocasión, los protagonistas son los cogollos de lechuga. Bastaría sazonarlos y acompañarlos con unas anchoas en aceite. Sería más que suficiente. Pero me apetece darles un plus con un alimento que me encanta y apasiona; el ajo. 

Aprieta el calor y cuanto menos estemos en la cocina y encendamos hornos y fogones, mejor que mejor. Eso se dice. Así, que estos cogollos con fritada de ajos y anchoas, vienen que ni pintados. Se preparan en un abrir y cerrar de ojos, con mínimos ingredientes, y un magnífico resultado. 

Ingredientes para 4 personas: 4 cogollos de lechuga, 6 dientes de ajo, 1 lata de anchoas, aceite de oliva virgen extra, sal y vinagre de Jerez.

Elaboración: Lavar y cortar por la mitad o en cuartos los cogollos de lechuga. Colocarlos en los platos donde se vayan a servir y echarles un poco de sal. Cortar los dientes de ajo y freírlos en una sartén con un poco de aceite de oliva, evitando que se doren demasiado. Cuando los ajos estén ya listos, añadir un par de cucharadas de vinagre de Jerez y cocinar durante un minuto a fuego medio, sin parar de remover ayudados de una cuchara de madera. Disponer una anchoa en cada trozo de cogollo y echar la fritada de ajos sobre ellos. Servir. 





sábado, 17 de junio de 2023

01139 ¡Marchando una de Color!

ENSALADA PARA LOS DÍAS GRISES


Como buen "climeopático" que soy, -palabra todavía no reconocida por la RAE, pero que viene a significar algo así como, "persona a la que le afecta anímicamente el estado del tiempo"-, con los días grises y lluviosos me vengo abajo, y con los días de sol y luminosos, estoy que me salgo.

No obstante, lo dicho con anterioridad no hay que tomarlo al pie de la letra. No todos los días grises me afectan. Si son muy seguidos sí, e incluso en ocasiones hasta me gustan. Lo mismo que los días de luz, tampoco todos son para echar cohetes. 

El caso es que estos días atrás de tanta lluvia, tormentas y grises nubes, empezaban a resquebrajar mi cuestionada fortaleza. Cuando esto sucede, intento buscar antídotos. Nada de química ni cosa que se le parezca. Acudo a la música, la lectura, la fotografía, los trabajos domésticos y sobre todo, a la cocina y sus múltiples beneficios terapéuticos. Todo consiste en estar con la mente ocupada. 

En esta ocasión, me incliné hacia la última propuesta. Cuando empecé a preparar la comida, no tenía ni la menor idea en qué iba a consistir el improvisado menú. Lo único que tenía claro es que tenía que ser algo con mucho color, que alegrara la vista y sin muchas complicaciones. El segundo plato lo tenía más claro; pechugas empanadas con patatas fritas, a sugerencia del respetable.  

Para el primer plato se me ocurrían varias alternativas, pero a todas les faltaba el toque de color que me pedía mi estado anímico. Además, tenía que hacerlo con los ingredientes que hubiera en casa, pues el tiempo apremiaba. Abrí el frigorífico, eché un vistazo y una bolsa de lechugas variadas me trajo la inspiración. ¡Ya está! Puede servir, me dije. 

En una fuente puse, tras lavarla y secarla, la lechuga a modo de lecho. Cogí a continuación un solitario aguacate que vi en el verdulero del frigorífico. Lo pelé y lo puse sobre la lechuga a gajos. La cosa iba bien y muy cercana a lo que buscaba. El color verde para estos casos es una apuesta segura. Pensé en un alimento que ofreciera un gran contraste. Así que cocí unos huevos durante 9 minutos, los dejé enfriar en agua fría, les quité la cáscara, los partí por mitades y los coloqué finalmente en el centro de la fuente. También había en el frigorífico un par de tomates de los llamados "azules". Los corté a gajos y los dispuse alrededor de la fuente. En vista de cómo estaba quedando, lo que viene siendo una vulgar ensalada, y en ausencia de más ingredientes en el frigorífico, me vine arriba y buceé en la despensa en busca de algo más. Tenía claro que una lata de sardinas había que poner, aunque sólo fuera para darle más sustancia y sabor. Cuando me disponía a coger una lata de sardinas en aceite, me topé con un bote de cristal de pimientos del piquillo asado y a tiras. No lo dudé y con él que me volví a la cocina. Dispuse las sardinas a modo de colofón y las tiras de pimiento entre los gajos de tomate. Salpimenté y saqué la ensalada a la mesa. 

La colorista ensalada no fue ni aplaudida ni vitoreada. Tampoco ese era el objetivo. Había hambre. Antes de servirla en los platos y destrozar su armoniosa presencia, me la quedé mirando y pronuncié en voz alta: "Marchando una de color". Afuera, en la calle, lucía en hermoso sol.



sábado, 3 de junio de 2023

01127 La Ensalada de Sardinas, Huevo Duro...

...Y ALGO MÁS


Desconozco el motivo, pero siempre acostumbra haber una solitaria manzana rondando por el frigorífico. Y máxime, cuando no es una fruta muy reclamada en casa. A mí, me gusta. Pero tiene que ser dulce y estar muy en su punto. Y puestos a elegir, me quedo con las variedades de manzana Golden, Fuji o Red Delicious, de dulce, aromática y jugosa pulpa, que se caracteriza por las cinco puntas que tiene en la base. 

Por eso me extraña ver una solitaria manzana de la variedad Reineta, crujiente y ácida. Supongo, imagino, que su destino sería algún postre. Pero pasan los días y allí que sigue. Así, que de hoy no pasa. Seré yo quien le de un provechoso destino. 

Y qué mejor que ser partícipe de una buena, deliciosa y colorista ensalada. Como se trataba de un arrebato sobre la marcha, he tenido que improvisar con lo que en ese instante tenía más a mano, procurando que no se dieran de bofetadas. Cuatro ingredientes, con su correspondiente aderezo de aceite, vinagre y sal, han sido suficientes. Ha entrado bien y me ha parecido resultona. Y no solo a mí, sino también al resto de comensales, a tenor de lo limpia que ha quedado la fuente.

La manzana ha cumplido a la perfección con el papel destinado, dando al conjunto de la ensalada un ligero toque de acidez muy grato al paladar. Y yo me he quedado más tranquilo, cuando al abrir el frigorífico ya no he visto una solitaria manzana rondando por él.

En cuanto a la receta y sus ingredientes, no hay mucho qué decir. Las imagines lo explican todo: una lata de sardinas en aceite, cinco huevos cocidos, un tomate y una manzana Reineta pelada y cortada a gajos.  











jueves, 6 de abril de 2023

01101 Los Langostinos en las Ensaladas

UNA DE TANTAS


Poco a poco voy abandonando los platos de cuchara que tanto me gustan, para dar entrada a la inagotable y variopinta colección de ensaladas. Ya apetece ver sobre la mesa los alegres, vistosos y atractivos colores que presentan las ensaladas, y disfrutar de la combinación de sabores que pueden llegar a ofrecer.

En esta ocasión traigo una ensalada de langostinos cocidos, acompañados de huevos duros, aguacate y canónigos. Cero complicaciones para un resultado excelente. Si el langostino es un ingrediente absolutamente delicioso en cualquiera de sus cocinados, -al horno, a la plancha, cocido, guisado…-, su incorporación a las ensaladas es un plus a tener en cuenta. Su intenso sabor contrasta con la sencillez de sabores del resto de ingredientes.

Para el aliño de esta sencilla y vistosa ensalada de langostinos, podemos acudir al siempre acertado aceite, vinagre y sal, o presentarla acompañada de mayonesa casera.

   

 

 



viernes, 20 de enero de 2023

01092 La Manzana en Ensalada

SABOR ESPECIAL


Como ya he comentado en alguna que otra ocasión, soy de la opinión de que las ensaladas, si algo tienen, es que para nada son aburridas. Es cuestión de imaginación y satisfacer los gustos personales.

En esta ocasión, a la socorrida ensalada de tomate, lechuga, aguacate y huevo duro,  le he incorporado una manzana verde. Además de gustarme la combinación, estaba cansado de verla en soledad en el frigorífico. Eso, y que es la manzana idónea para ensaladas; crujiente, jugosa y ligeramente ácida. Huelga decir que está deliciosa.

Y una curiosidad. No pensaba yo que la incorporación de la manzana a la ensalada tuviera firma de autor. Según he podido leer, para encontrar su origen hay que remontarse al año 1893, en el hotel Waldorf, en la ciudad de Nueva York. Se cuenta que Oscar Tschyrki, en una cena multitudinaria para celebrar la llegada de la primavera, sirvió una ensalada de solo tres ingredientes: manzana, apio y mayonesa. Tanto gustó a los comensales la mezcla de sabores, que desde entonces se popularizó con el nombre de ensalada Waldorf. 



martes, 20 de diciembre de 2022

01083 Los Platos para una Prisa

 ENSALADA DE ALUBIAS, POR EJEMPLO


Salgo a la calle sin destino. Lo que es a estirar las piernas. Necesito desentumecer los sostenes de mi cuerpo. No creo que tarde mucho en regresar a casa. Una vuelta y de nuevo a casa con mis cosas.

No se está mal en la calle, hasta la gente me parece que está de mejor humor. Rápidamente me rectifico. Quizás sea yo el que está de mejor humor y me hace ver al personal de otra manera. Bueno, tampoco hay que venirse arriba. Con todo, observo caras avinagradas.

Un olor inconfundible a sardinas a la brasa me acompaña unos metros. Lo que daría en este momento por media docena de ellas. "Hombre, cuánto tiempo sin verte", alguien me dice. Pues sí, tiempo, contesto. Nos ponemos al día. Todo está bien. Nos alegramos. Casi en la despedida, se incorpora un amigo común. Vuelta a empezar, pero en versión más reducida. Este último nos invita a una cerveza. Miro el reloj. Bien, tengo todavía que hacer la comida, pero creo que me dará tiempo si la cervecita no se prolonga mucho. De camino al bar nos detiene un viejo conocido de los tres. Otro capazo. Finalmente acaba por unirse a la comitiva de la cerveza. ¡Cómo pasa el tiempo! El presente y el cercano, pero tan lejano pasado. Una cerveza, no. Llevamos dos, como la hora que es. Por Dios, y la comida sin hacer. "Bueno, chicos, me voy que me ha cogido el toro. Un placer. A ver si no tardamos tanto en saber de nosotros".


Tengo algo más de media hora para hacer la comida. Mis chicas llegan a las dos y media. Obligado recurrir a mis "platos para una prisa". Abro frigorífico y despensa. Sí, hay de todo. Alubias de bote, pimiento verde, cebolla dulce y pimentón dulce. Lo suficiente para hacer una ensalada de alubias. Limpio bien las alubias bajo el grifo de agua, corto menudo el pimiento y la cebolla. Lo mezclo bien. Aceite, vinagre de Módena, un poco de sal y una buena dosis de pimentón. Remuevo hasta que observo que está bien mezclado. Introduzco la ensalada en el frigorífico hasta que lleguen y mientras cocino unos filetes de lomo a la plancha. Ya está todo. Pongo la mesa. Llaman a la puerta. Comienzan a aparecer mis chicas. Saco la ensalada de la nevera y la dejo en la mesa. La pregunta de costumbre: "¿Qué hay para comer"? Ensalada de alubias y lomo a la plancha. Miran con agrado las alubias. Sé que les gusta. Se la comen con ganas. Prueba superada.

Lo que no les digo es que tenía pensado hacer canelones gratinados y que un par de cervezas han echado al traste algo que tanto les gusta. Otro día será. Cuando no me dé por estirar las piernas. 








jueves, 8 de septiembre de 2022

01051 Una Sencilla Apetencia

 SIN COMPLICACIONES


Hay días movidos, tranquilos, con sobresaltos, de espera, activos, pasotas... y tontorrones. Aunque pensándolo mejor, no es que los días sean así, sino que más bien, cada cual los afrontamos con alguna de estas actitudes. Dicho lo cual, confieso que hoy, desde que he puesto los pies en el suelo, el día o yo, estamos algo tontorrones.

No sabría explicar muy bien cómo traducir este estado anímico. Ni estoy bien, ni mal, sino todo lo contrario. No me siento abatido, pero tampoco activo. Haría tal o cual cosa, pero solo pensarlo queda descartada. No es que esté vago, pero tampoco diligente. En fin, lo dicho, que tengo un día tontorrón.

Tanto es así, que ni siquiera la cocina ha sabido sacarme de este estado. Y ya es raro. Siempre tiene algo que proponerme, viejo o nuevo, o con lo que disuadirme y entretenerme. Pero esta vez, ha pinchado en hueso. Igual es que se lo he puesto muy difícil o directamente, no he querido enterarme. Hasta sumar, una nueva entrada, siempre me cuesta, a este caleidoscopio vital me ha resultado complicado. Como hago siempre, he empezado a ver imágenes y más imágenes, de donde salen todas las cosas que me gustan y que luego traslado aquí, y nada de lo observado me seducía en ese instante, espero que pasajero, de tontuna. Y no será por falta de fotografías, vivencias y sugerencias. Pero nada, que no ha habido manera. Cuando ya lo daba todo por perdido y a punto de cerrar el archivo general de imágenes y dedicar mi tiempo a yo que sé qué, me he topado con unas fotografías todavía sin clasificar. Están tomadas un día de agosto del año pasado. Ni recordaba su existencia. De repente, su sola visión me ha sacado una sonrisa y algo en mí se ha removido para sacarme de mi tontorrón estado. Unos sencillos huevos duros y unas láminas de cebolla han bastado para que me pusiera las pilas. ¡Qué cosas! Después de visionar magníficos escenarios de montes y mares, pueblos y ciudades maravillosas, suculentos platos propios y ajenos, bosques, ríos, catedrales y tierras hermosas y sugerentes, han sido unos simples huevos duros con cebolla los culpables de que mi día cambie.

Huelga decir que lo que he hecho a continuación, ha sido ir a la cocina y poner a cocer unos huevos, además de cerciorarme de que había en casa cebolla dulce. El resto, se puede imaginar. ¡Y cómo han caído de bien! Una sencilla apetencia y sin complicaciones, lo ha cambiado todo. No en vano, soy de los que opina que la sencillez da mucho juego, y no sólo en la cocina. Había llegado a la conclusión, como diría mi primo Julián, de que estoy ya marcando la llegada del vecino otoño. Puede ser. Y si es así, ya he encontrado un buen antídoto. 





miércoles, 1 de junio de 2022

00993 La Ensalada de Sardinas

 FUENTE DE SALUD


Una de las muchísimas ventajas que tienen las ensaladas es que lo soportan todo. Con mayor o menor acierto, pero lo soportan todo.

En esta ocasión a mis habituales ensaladas, y como preparación al verano que se nos avecina, he añadido las tan siempre deliciosas y socorridas sardinas en lata. Por sí mismas ya son un deleite para cualquier momento del día y cuántas veces no habremos acudido a ellas cuan comodín de la despensa.

En España es uno de los pescados azules más consumidos. Gracias, precisamente, por su condición de pescado azul, contienen numerosos nutrientes y beneficios. Según la Fundación Española de Nutrición, "las sardinas contienen un aporte de ácidos grasos poliinsaturados Omega 3, por una ración, que casi cubre el 100% de los objetivos nutricionales recomendados para la ingesta diaria de la población". 

En el caso que nos ocupa de las sardinas en lata, son ricas en vitaminas B12, B6, A, D y E, calcio, Omega 3, yodo, magnesio, hierro, yodo, fósforo y calcio, entre otros muchos nutrientes. Trasladado todo esto a nuestra salud, se puede decir que las sardinas en conserva ayudan a nuestro desarrollo muscular, reducen tanto el colesterol como la depresión, fortalecen el sistema inmune, mejoran la calidad de los huesos y son saludables para el corazón, entre sus numerosas bondades.

Con semejante carta de presentación, cómo no incluir en las diarias ensaladas a las sardinas en conserva. Para la elaboración de esta ensalada, que tampoco tiene mucha explicación, he apostado por alimentos que aporten color y vistosidad al plato. Así, sobre un lecho de lechuga,  he dispuesto tomate con tiras de pimiento rojo en el entorno del plato. En el centro he colocado un aguacate cortado a tiras y sobre este, unos huevos duros. Y como colofón, unas sardinas en conserva de aceite de oliva.

A la vista ha entrado como un cañón y no digo nada sobre lo bien que ha entrado en el cuerpo. Con qué poca cosa nos conformamos ya a estas alturas del camino.







martes, 6 de octubre de 2020

00928 Las Ensaladas Variadas

 COMO LA VIDA MISMA

Hoy, no sé por qué, me he levando un tanto gastronómico filosófico de andar por casa. Cuando me dispongo a preparar una ensalada variada, algo que acostumbro hacer con frecuencia y que me encanta, se me antoja como la vida misma. El resultado final para que sean unas ensaladas más agradables que otras y más sustanciosas, dependerá de los ingredientes que contengan y el aliño adecuado. Así también entiendo que es la vida. El devenir de los días estribará también en la disposición de los ingredientes en forma de actitudes, exigencias, aficiones, relaciones humanas, puntos de vista, sentimientos, comprensión, aceptación y el sinfín de componentes que queramos utilizar.

No hay una ensalada variada universal como tampoco hay un modelo de vida común para todos. Es algo muy personal. Es cuestión de gustos. Hay a quien con unas hojas de lechuga y un tomate partido le resulta más que suficiente para su disfrute. En en lado opuesto se sitúan quienes necesitan que su ensalada, su vida, sea rica en ingredientes y más compleja en su factura. También todo depende del momento. Hay instantes, periodos, en los que uno no quiere complicaciones y apuesta por lo básicamente seguro, frente a otros en los que se buscan nuevos ingredientes, otros riesgos o nuevas experiencias.


 Mientras estas cosas me digo, he preparado una ensalada sencilla y muy acorde al tiempo al que últimamente estoy suscrito bajo el lema "que la vida fluya". Nada premeditada y con ingredientes aleatorios que he visto por el frigorífico: lechuga, palitos de cangrejo y melón. El resultado, colorista, ligera, dulce y atractiva. Vamos, como debería ser la vida.
 


lunes, 3 de septiembre de 2018

00789 La Lechuga Hoja de Roble

VISTOSA Y SABROSA


Cuando este año retomé el laboreo en el huerto después de cuatro años y organicé el pequeño espacio de tierra para adecuar las plantas, ya me preocupé de que la lechuga hoja de roble tuviera su especial protagonismo. Desde que la probé por primera vez me encantó y siempre que he dispuesto de huerto, allí que ha estado presente.

Es una lechuga que a la vista es como un ramo de flores de hermoso y rizado colorido; y en la boca, se presenta tierna, ligeramente crujiente y de un sabor delicado y dulzón. Es, a tenor de los expertos gastrónomos, una de las lechugas más apreciadas dentro de las ensaladas variadas conocidas como mezclum o bouquet.

Cuando dispongo de ella en fresco, me gusta combinarla con otras variedades de lechugas más amargas o más crujientes y aderezar la mezcla con una buena vinagreta sin más añadiduras. En otras ocasiones, aprovecho la vistosidad de sus hojas para realzar las tradicionales ensaladas o aquellas susceptibles de invención. Me gusta también contar con ella cuando realizo algún timbal en frío y obtener curiosos resultados.

Entre las propiedades que podemos encontrar en esta variedad de lechuga, además de una gran cantidad de agua como en el resto de lechugas, su aporte de Omega 3, muy por encima de sus compañeras.

Estoy deseando que esta segunda siembra llegue a puerto y poder recrearme de nuevo con el sabor de esta curiosa y atractiva lechuga.



miércoles, 1 de agosto de 2018

00760 Los Cogollos con Anchoas

UNA PAREJA PERFECTA

Ya tenía ganas. Desde que los adquirí en mi querida Huerta Barbereta soñaba con este delicioso momento. Los he visto crecer, no a todos Algunos no pasaron ni una sola noche en el huerto. A algunos pájaros les gustan tanto como a mí, tanto es así que tuve que incorporar una segunda plantación escondidos entre borrajas, acelgas y tomateras para que estuvieron fuera del alcance de su vista.

Cuando empezaron a tomar forma até sus hojas uno por uno y esperé al día señalado por la naturaleza. Al sacarlos de la tierra me dio la impresión de que me estaba llevando un tesoro, un preciado bien.  Al hacer este tipo de consideraciones hay quien dice que soy un exagerado y muy "tremendo". Puede que tenga razón. Puede que sea más apropiado y rutinario decir que planté unos cogollos, que  los fui regando, que crecieron, que los arranqué,  que me los he comido y que no estaban mal. Creo que voy a seguir apostando por mi "tremendismo", me resulta más apasionante.

Fue para cenar. Había que acompañarlos con algún otro alimento. Hubiera sido suficiente per sé, con su identidad y sabor propio, pero quería duplicar el disfrute de ese momento. Así que me dirigí al frigorífico y me hice con un bote de anchoas de Santoña. La combinación no puede ser más sensitiva y delicada. Las hojas del cogollo se deshacían en la boca con un dulce sabor en contraposición al salazón de la anchoa. 

Una pareja perfecta, para una perfecta cena, que dio cumplimiento a un sueño perfecto.





jueves, 10 de mayo de 2018

00682 Ya Apetece

COLOR Y SABOR EN ESENCIA

Nos adentramos poco a poco en la primavera y con ella se impone, de forma casi obligada, y en el fondo consentida y esperada, el color en nuestra mesa de diario. Atrás se van quedando pucheros, cocidos, caldos y cucharas, siempre bien recibidos en su justo y necesario momento, para dejar paso a la imaginación y a los contrastes de sabores sin demasiados añadidos ni florituras.

Color y sabor en su más delicada esencia. La naturaleza apremia a las tierras de huerta. Habrá que esperar para sus frutos unos cuantos amanaceres y algún que otro frío imprevisto. Merece la pena la espera antes de que llegue el frescor y verdor de la huerta entera. Ya imagino el festival de hortalizas invitando a carnes, legumbres, arroces y pescados a que se aposten a su vera, a compartir en un plato momentos de excelsa grandeza, humilde y ligera.

Ya apetece que la huerta de veras, la de agua, sol y paciente laboreo,  se pasee por la mesa.


miércoles, 19 de abril de 2017

00467 La Ensalada Campestre

ENSALADA EMOTICONO 10


Hacía tiempo que no dedicaba mi atención a las "ensaladas emoticonos". Es lo que tiene el invierno, las ensaladas apetecen poco por no decir, nada. Los primeros "calores" primaverales han hecho que retome este particular entretenimiento. Como todas sus hermanas, la denominada ensalada campestre o ensalada emoticono número 10,  es de lo más sencilla y socorrida. La utilizaremos para hacer notar a nuestro interlocutor que estamos pasando el día en el campo sin más pretensión que respirar aire puro, alejar nefastos pensamientos y disfrutar del paisaje y sus colores. Un día de campo normal, de los de pic nic y si se tercia, una buena siesta. Que las horas pasen sin hacer demasiado ruido y sin necesidad de prestarles atención alguna.

Un día sencillo, de sencillo respiro, al que le corresponde una sencilla ensalada a base de cebolla dulce, huevo duro, campestre alimento por excelencia, y para darle color y alegría, unas piparras. Con esta ensalada solo demostraremos nuestra ubicación campestre. Se nos puede llamar. No nos molestará e incluso hasta, llegado el caso, se agradecerá una llamada mientras dejamos que nuestro cuerpo se acomode entre unas piedras cercanas al río.

Ingredientes: cebolla dulce de Fuentes, huevos duros, piparras, aceite y sal.

Elaboración: cortar la cebolla fina y longitudinalmente y hacer con ella una cama en el plato. Cortar los huevos duros por sus mitades y añadir unas piparras. Aliñar al gusto.