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viernes, 1 de mayo de 2026

01745 La Ensalada de Pera y Gorgonzola

UNA ENSALADA PARA DISFRUTAR


Mis gustos culinarios siguen apostando por los platos tradicionales con sabor a recuerdo, aunque esto no quita para que de la bienvenida a nuevas propuestas, así como a sugerentes combinaciones de alimentos en otros tiempos impensables. Es el caso de la ensalada que traigo hasta este caleidoscopio vital y que se ha convertido en poco tiempo en un plato asiduo a nuestra mesa familiar, sobre todo en días de celebración y festejo.

Fue Gloria quien la descubrió en algún recetario de los que sigue fervientemente. Le llamaron la atención la curiosa variedad de ingredientes y la disparidad de sabores. Un domingo de multitudinaria reunión familiar fue el día elegido para poner a prueba esta ensalada y conocer el gusto de los comensales al respecto. No solo fue aplaudida, sino que pasó el examen gastronómico con sobresaliente. Particularmente, me sorprendió la pera caramelizada en miel, en contraste con el queso gorgonzola. Nunca había probado la pera en ensalada y tengo que reconocer que me conquistó. El resto de ingredientes, la mostaza, los piñones, los canónigos, el vinagre balsámico... aportan su personalidad en forma de textura y sabor a un plato redondo y espectacular. O al menos, así me lo parece; una ensalada de disfrute y fácil de elaborar.

Ingredientes para 4 personas: 1 bolsa de canónigos, 200 gramos de queso gorgonzola, 2 peras Conferencia, 4 lonchas de beicon, un par de cucharadas de piñones, 1 cucharada de mostaza de Dijon, 3 cucharadas de miel, 1 cucharada de vinagre balsámico, 1 cucharada de mantequilla, aceite de oliva virgen extra y sal.

Elaboración: Introducir en una sartén el aceite, la mantequilla y una cucharada de miel. Calentar y en cuanto comiencen a formarse burbujas, añadir las peras peladas, sin el corazón y cortadas a cuartos longitudinales. Dejar a fuego medio hasta que las peras se caramelicen y ablanden. Retirar de la sartén las peras y reservar. Echar en la misma sartén el resto de miel, el vinagre, la mostaza de Dijon y los piñones. Cocinar a fuego lento durante unos diez minutos y retirar del fuego. Freír el beicon en una sartén sin aceite hasta que esté crujiente. Reservar. A la hora de montar el plato, poner de base los canónigos, añadir los trozos de queso Gorgonzola, el beicon cortado y los cuartos de pera. Finalmente, echar por encima la vinagreta de piñones. Servir.




jueves, 20 de marzo de 2025

01628 Fresas y Frutos

 ALGO EXCEPCIONAL


Me aficioné a incluir frutas y frutos secos en las ensaladas, gracias a las que preparaba mi hermano Antonio. Parecían ensaladas imposibles, pero su resultado era espectacular. Las combinaciones que presentaban sus ensaladas eran, cuando menos, curiosas y, sobre todo, muy vistosas cuando salían a la mesa.

Tengo que reconocer que la mezcla de frutas y frutos secos en una ensalada, al principio me resultaba algo “fuera de lugar”. Por aquel entonces, lo más atrevido para mí, era incluir en las ensaladas pipas de girasol. Pero dicho esto, también tengo que añadir, que en materia gastronómica, siempre me ha gustado probar cosas nuevas y máxime si era Antonio quien me las ofrecía.

Nos encontramos en los inicios de la temporada de la fresa y me he acordado de una ensalada que hacía mi hermano. La recuerdo como algo excepcional, por lo que se refiere a su mezcla de sabores bien distintos y su variedad de texturas. El dulzor de las fresas, el crujir de la cebolla, el suave amargor de la rúcula y la firmeza de nueces y tomates cherry hacen de esta ensalada un plato muy interesante al paladar, además de saludable. En cuanto al aliño, los consabidos aceite, vinagre y sal. 

jueves, 15 de agosto de 2024

01459 La Ensalada de Garbanzos

 QUE NO FALTE EN VERANO


También las legumbres son para el verano. Desprovistas de sus acompañamientos tradicionales de la época invernal, durante el estío, y para quienes somos forofos de ellas, una magnífica opción es tomarlas en formato ensalada.

Esta mañana me he levantado con ganas de comer garbanzos. Así, que nada más acabar de desayunarme mi acostumbrado café americano, el primero de los seis o siete que me acompañan durante el día, me he puesto manos a la obra. Aunque se elabora en un santiamén, es conveniente, para que esté lo más fresca posible, que descanse en el frigorífico unas tres horas y poder así salir a la mesa en óptimas condiciones.

Como todas las ensaladas, y las de legumbres no son una excepción, admiten mucha variedad de ingredientes y sabores. Todo depende del gusto de cada cual. La ensalada de garbanzos que propongo contiene muy pocos ingredientes, pero no por ello está exenta de sabor. Además, una de sus ventajas con respecto a otras ensaladas, es que, si sobra, se puede guardar en el frigorífico y consumirla al día siguiente sin temor a que se estropee o a que algunos de sus ingredientes presente un feo aspecto.

Ingredientes para 4 personas: 2 botes de garbanzos cocidos, 1 cebolla dulce, 2 huevos cocidos, 6 pepinillos agridulces, 6 pimientos del piquillo asados, pimienta, aceite, vinagre y sal.

Elaboración: Comenzar por preparar la vinagreta para el aliño. En un bol con tape, incorporar una parte de vinagre, por tres de aceite, en la cantidad que se desee. Agitar y añadir la sal y la pimienta. Tapar el bol y volver a agitar. Cortar a dados pequeños los huevos cocidos e incorporar a la vinagreta. Remover. Picar la cebolla e incorporar también a la vinagreta. Remover. Cortar los pepinillos en porciones pequeñas y añadir a la vinagreta. Remover. Y, por último, cortar a tiras los pimientos del piquillo y sumar a la vinagreta. Remover y reservar. Lavar bien los garbanzos y depositarlos en una ensaladera. Añadir a los garbanzos la vinagreta y remover bien. Introducir en el frigorífico, al menos durante tres horas, y servir.

 




lunes, 29 de abril de 2024

01328 Ensalada de Pastel de Cabracho

REFRESCANTE Y SABROSO


Si por algo me gustan las ensaladas, además de su sencillez, su capacidad de aglutinar sabores y de su frescura, es por su facultad de improvisación. Yo, que soy muy dado a improvisar, no siempre con buena fortuna, a la hora de plantearme una ensalada, me siento como pez en el agua.

En esta ocasión, he improvisado una ensalada de pastel de cabracho; una de mis muchas debilidades gastronómicas. El pastel no lo hemos preparado en esta ocasión en casa, no es fácil encontrar cabracho por estos lares, sino que lo hemos adquirido en el supermercado donde compramos habitualmente. Hacía tiempo que no lo traían y al verlo de nuevo, nos hemos lanzado a él como posesos. Está bastante conseguido. En este caleidoscopio vital hace tiempo que dejé constancia mi querencia hacia él. Ver entrada 00394. El caso es que, como estrella del plato, he propuesto al citado pastel. Y a partir de aquí, he ido sumando alimentos que he considerado pudieran ser buenos compañeros. Así, que he cocido unos huevos, he limpiado y cortado unas hojas de lechuga, he cortado un pimiento rojo que he encontrado en el frigorífico y he preparado una mayonesa para acompañar en exclusiva al pastel. La lechuga, los huevos cocidos y el pimiento solo los he aliñado con aceite y sal.

El resultado no ha podido ser más refrescante y sabroso. Sobre todo, me ha sorprendido el pimiento. Hacía tiempo que no lo comía en crudo y ha sido todo un placer volverme a reencontrar con él. Era un buen y sabroso ejemplar. 

En síntesis, ha salido una ensalada bien interesante. La suavidad y cremosidad del pastel de cabracho se ha visto bien atendida y sin estridencias con el resto de los alimentos integrantes. Además, su frescura me ha devuelto a la vida. Pues nada, dicho queda.  





viernes, 5 de abril de 2024

01314 La Ensalada Tropical

 UNA EVOCACIÓN


Cuentan los que saben de estas cosas, que la ensalada tropical hizo furor en la década de los ochenta del siglo pasado. De hecho, creo recordar que por aquellos años yo era muy fan de esta refrescante ensalada.

Como acostumbra a ocurrir en estos casos, no hay un único patrón para elaborarla, y depende de la imaginación y los gustos de cada cual en la selección de los ingredientes. No obstante, por ceñir algo el plato, se podría decir que una ensalada tropical debería llevar, lechuga, marisco, alguna fruta y una salsa rosa o vinagreta. A partir de aquí, se puede tunear como a cada uno le venga en gana. 

Hacía tiempo que no la consumía. Tanto que, ahora que lo pienso, me parece que en lo que llevamos de siglo no había salido a la mesa. Así, que, en plan remember, he ido al frigorífico y con los mimbres que tenía he elaborado una ensalada tropical que, sin ser la bomba, no estaba del todo mal. Me ha recordado a las que yo acostumbraba a tomar. Supongo que la evocación vendrá gracias al dulzor de la fruta y sobre todo por la salsa rosa. Abierta la veda, no será la última que elabore ahora que empiezan a apetecer las ensaladas.

En esta ocasión no trasladaré receta alguna, pues, como digo, está elaborada con lo que he encontrado en el frigorífico y a ojo de buen cubero. Los ingredientes utilizados son: lechuga, langostinos pelados, tomates cherry, maiz, aceitunas rellenas, piña en conserva, mandarinas, salsa rosa, aceite, vinagre y sal.
 






lunes, 18 de marzo de 2024

01299 La Ensalada de los Seis Ingredientes

 PARA LOS DÍAS DE DESGANA Y POCO PENSAR


Tan solo seis ingredientes para una refrescante ensalada y plena de sabor: lechuga, migas de atún en aceite, tomate, sal, aceite de oliva virgen extra y vinagre de Módena. Es más que suficiente.

En el apasionante, atractivo y hasta divertido mundo de las ensaladas, -en este caleidoscopio vital ya llevo recogidas 28-, esta que se cuela en esta ocasión, es una de mis favoritas para los días de desgana y de poco pensar. O por lo menos, así me lo ha parecido hoy. Aunque también la tengo muy relacionada a mis días de dieta. Cuando me tocaba comer esta ensalada, aplaudía con las orejas. La única diferencia que estriba entre esta y aquella, es que el vinagre era de vino y no de Módena.

En fin, que lo mire por donde lo mire, me parece una ensalada muy sugerente, a pesar de sus escasos ingredientes. En numerosas ocasiones, en la sencillez es fácil encontrar la grandeza.






viernes, 15 de marzo de 2024

01295 Calentando Motores

ALEGRÍA Y COLORIDO


Pues sí, vamos calentando motores para recibir a la primavera llena de color. La mesa no puede quedarse atrás y tiene también que sacar a relucir la alegría y colorido de determinados alimentos. Es el momento de comenzar a despedir a los platos contundentes y dar la bienvenida a otros más ligeros, pero no por ello menos apetitosos.

Y así, para materializar cuanto he dicho con anterioridad, propongo este alegre plato consistente en guacamole, entrada número 00592, una ensalada de arenques y remolacha, entrada 01259, un cogollo y unas anchoas. De todo un poco, ligero y con interesantes contrastes de sabores.

En esta ocasión, este plato no se enlaza con ningún recuerdo, historia alguna o anécdota. Solo quería poner color a la mesa y calentar motores. Así, cortito y directo.






viernes, 9 de febrero de 2024

01259 La Ensalada de Arenques y Remolacha

 FELIZ REENCUENTRO


He estado toda la mañana intentando poner orden a los miles de recetas que he ido recopilando a lo largo de los años. Es una misión imposible, como la de alcanzar a escribir sobre diez mil cosas que me gustan. Pero bueno, sendas actividades cumplen a la perfección su objetivo: entretenerme.

De cualquier manera, ordenar, en un nuevo intento, las recetas, me ha servido para recuperar algunas sensaciones y rescatar del olvido algunas excelencias culinarias. Como, por ejemplo, la que traigo a continuación. Se trata de una ensalada de arenques y remolacha, y que igual hacía treinta años que no había vuelto a degustar. En su día, me encantó. De hecho, me hice con una receta, que es la que comparto más adelante.

Volver a probarla ha sido reencontrarme con un sabor muy particular, como es el de la remolacha. Si bien, un tanto desvirtuado por el resto de ingredientes que conforman esta ensalada de origen alemán e incluso escandinavo, y muy popular en Rusia.

La Roter Heringssalat, como así se denomina en su origen a esta ensalada, me parece muy atractiva, ya no solo por su color, sino por su intenso y fresco sabor. Además de resultar ligera, a pesar de su apariencia, es equilibrada y económica. Recetas al respecto hay una amplia variedad. La que comparto a continuación es la que me he encontrado mientras ordenaba mi extenso recetario y que después de muchos, muchos años vuelvo a recuperar.

Ingredientes para 6 personas: 4 remolachas medianas frescas, 2 manzanas Granny Smith o Golden, 3 patatas, 2 latas pequeñas de arenques ahumados, 12 pepinillos agridulces pequeños, ½ cebolla dulce, mayonesa con aceite de girasol y sal.

Elaboración: Pelar las remolachas y cocerlas. Dejar enfriar y cortarlas en pequeños dados. Pelar las patatas y cocerlas. Dejar enfriar y cotarla en pequeños dados.  Reservar. Escurrir el líquido de los arenques, quitarles la piel y cortarlos en trocitos. Reservar. Pelar la manzana y cortarla en dados. Reservar. Cortar los pepinillos en trocitos muy menudos. Reservar. Cortar la cebolla en trocitos también muy pequeños. Hacer una mayonesa que quede más bien espesa. Reservar. Poner todos los ingredientes en una fuente, sazonar y mezclar bien. Introducir en el frigorífico durante unas cuatro o cinco horas. Servir.

 




miércoles, 7 de febrero de 2024

01258 Los Tomates Cherry con Burrata

TENTADOR


La cosa está clara. Si me gustan por separado el queso burrata y los tomates cherry, unidos para una buena causa, como es, formar parte de una buena ensalada, hablamos ya de palabras mayores.

Me parece una combinación perfecta. No se quitan protagonismo alguno, se complementan a la perfección y dejan un grato recuerdo en el paladar. Sí, me encantan los tomates cherry con burrata.

En esta ocasión, a la suavidad y cremosidad de la burrata, le acompañan dos tipos de tomate cherry: la dulzura del tomate cherry de pera y el intenso sabor, también dulce, del tomate cherry kumato. Todo aderezado con un buen aceite de oliva virgen extra, orégano, en su justa medida, y sal. El resultado no puede ser más amable y tentador.

Lo cierto es que, en los últimos años, las campañas de verano de los tomates cherry en mi huerto están siendo espectaculares y salvan mis desalientos ante la escasez de sus parientes los tomates rosas y corazón de buey. A partir de mediados de agosto, empiezo a coger estos pequeños tomates, que me acompañarán, si todo va bien, hasta mediados de octubre. El recetario de cómo sacarlos a la mesa es amplísimo, siempre apetitoso, sencillo y muy visual. Pero con burrata, para mí, siempre es un plus.






martes, 6 de febrero de 2024

01257 Los Cogollos con Bonito y Anchoas

¡BIENVENIDOS!


Como va quedando patente en este caleidoscopio vital, son muchas pequeñas cosas, sin importancia, las que me gustan. En esta ocasión, se trata de los cogollos, a los que ya dediqué mi atención en la entrada 00665.

Todos los años planto en el huerto unas cuantas decenas de ellos. No requieren mucha atención, salvo quitarles las hierbas que puedan crecer en su entorno y atar sus hojas cuando el cogollo comienza a tener forma. No hay más. O por lo menos, yo no hago nada más. 

Acostumbro a disfrutarlos en la mesa de muy diversas maneras. Todas muy sencillas, deliciosas y resultonas. Si bien, los primeros que recolecto en el huerto, siempre tienen la misma bienvenida; con unos buenos tacos de bonito en conserva y unas anchoas de Santoña. Se ha convertido en una de mis pequeñas tradiciones. Me parece un bocado muy interesante, por los sabroso y refrescante que resulta. A lo largo del verano, y hasta que den de sí los pequeños vegetales, volverán a la mesa de esta guisa, solo que el bonito no será en taco, posiblemente sean migas, y las anchoas no serán de Santoña, sino de ¡vaya usted a saber!. Pero ese primer día, tienen que entrar en casa por la puerta grande y sin escatimar la compañía.

Evidentemente, encontrándonos en el mes de febrero como estamos, en el huerto no hay cogollos. Tendrán que pasar algunos meses hasta que pueda disfrutar de ellos. De momento, ya tengo el bote de bonito en aceite y el de anchoas de Santoña, preparados para su llegada.  




martes, 12 de diciembre de 2023

01230 La Ensalada César

 UN BUEN INVENTO PARA SALIR DE UN APURO


Esta ensalada la conocí no hace muchos años y fue a través de mis hijas, a quienes les encanta. Desde entonces, se ha convertido en una de nuestras ensaladas favoritas, ya no solo en casa, sino también cuando comemos fuera y la vemos en alguna carta. Se trata de una ensalada plena de sabor y grata de comer en cualquier época del año.

Curiosamente, como tantas otras recetas, su creación fue fruto de la improvisación. Existen varias versiones al respecto. Hay quien considera que esta popular ensalada nació en los fogones del neoyorkino Waldof Astoria. Otros la sitúan en un mafioso casino de Atlantic City. Pero la versión mas extendida es la que sitúan su origen en la mente de un cocinero inmigrante italiano llamado Alessandro Cardini, que, aunque vivía en San Diego, trabajaba en un restaurante en Tijuana, México. Según cuentan, fue un invento para salir de un apuro. Cardini se había quedado sin ingredientes para cocinar un plato que tenía planeado y tuvo que improvisar con lo que tenía en ese momento. El resultado se convirtió en todo un éxito al poco tiempo. A partir de ese momento, comenzó la polémica sobre su origen. Los italianos tienen esta ensalada como suya, aunque realmente nació en una cocina mexicana.

Controversias y autorías aparte, lo cierto es que se trata de una ensalada deliciosa y muy personal. La ensalada César, en un principio estaba compuesta por lechuga, huevos pasados por agua, ajo, salsa inglesa o Worcestershire, zumo de limón, aceite de oliva, queso Grana Padano rallado, costrones de pan, sal y pimienta negra recién molida. A partir de aquí, el número de versiones es amplia y variada. Como se puede observar, la originaria receta no llevaba pollo, ni anchoas, ni mostaza.. Se introducirían estos ingredientes con el paso del tiempo.

De cuantas he probado hasta la fecha, y han sido ya unas cuantas, la receta que comparto a continuación es la que más se ciñe a mis gustos personales. Pero vamos, que cualquier propuesta al respecto, siempre es bien recibida.

Ingredientes para 4 personas: 400 gramos de pechuga de pollo, ½ lechuga tipo romana, 150 gramos de queso Grana Padano cortado a lajas y costrones de pan frito. Para la salsa: 1 lata de anchoas, 1 diente de ajo, 2 cucharadas de limón, 200 ml de aceite de oliva virgen extra, 1 yema de huevo, 1 cucharada de mostaza, pimienta negra molida y sal al gusto.

Elaboración: Lavar la lechuga y escurrir. Reservar. En una sartén con un poco de aceite de oliva, freír las pechugas de pollo. (También se pueden empanar o emplear pollo asado que nos haya sobrado). Trocear el pollo en tiras o en tacos y reservar. Freír unos dados de pan en un poco de aceite de oliva o tostar el pan en el horno. Elaboración de la salsa: Introducir en un vaso de batidora las anchoas, la yema de huevo, el zumo de limón, el diente de ajo, un poco de pimienta blanca o negra, la cucharada de mostaza y el aceite de oliva virgen extra. Batir todo como si fuese una mayonesa.

Montar la ensalada de forma individual con la lechuga, el pollo, el queso. Verter por encima salsa y acabar el plato con unos costrones fritos.

 




sábado, 19 de agosto de 2023

01177 "No Pasar"

 PASTEL DE VERANO CON MEJILLONES


Hay días en los que se adivina un gran letrero en la puerta de la cocina en el que se puede leer: "No pasar". Me refiero a esos días de canícula en los que solo pensar en abrir un fuego de la cocina eléctrica, comienzas a sudar la gota gorda. Bien se vale, que el apetito baja en la misma proporción que el mercurio del termómetro sube.

Para estos días, cualquier cosa ligera y sin complicaciones puede servirnos de sustento para pasar la jornada. Pero tampoco hay que dejarse demasiado. Habitualmente acostumbramos a recurrir a las ensaladas y poco más. No obstante, hay platos imaginativos que, sin mucho empeño, parece que estás comiendo un manjar de dioses. Algo parecido es lo que en esta ocasión traigo hasta este caleidoscopio vital. 

No es que se adivinara el letrero en la puerta de la cocina, sino que se voceaba. Cada vez que íbamos a ella por algún motivo, todos los que la pisábamos, salíamos diciendo lo mismo: "No se puede estar de calor". "Como para ponerte a cocinar". Pero como siempre mantengo, la cocina, además de ser fuente de inspiración, no lo digo por mí, sino por los que entienden de gastronomía, es un manantial de recursos. En este caso, teníamos bastante a nuestro favor. El pastel de verano lo teníamos elaborado del día anterior. Para los mejillones al vapor no se necesitaban más de tres minutos de fuego. Y de la mayonesa casera, poco hay que decir. Y así fue como salió un plato fantástico en sabores, fresquito y placentero al paladar y sobre todo, al cuerpo. La verdad es que fue todo un acierto de plato, para un día de auténtico, sofocante y aplastante calor.

En cuanto al pastel de verano, hay un montón de recetas al respecto. Os invito a que probéis a elaborar este que copio y pego de la entrada número 00666 de este blog y que titulé "El Pastel de la tía María Engracia". Es delicioso. 
 

El último que hice constaba de los siguientes ingredientes: pan de molde, atún en escabeche, aceitunas verdes sin hueso, pimiento rojo, anchoas, pepinillos, lechuga, mayonesa y tomate rallado.

Su preparación no puede ser más sencilla. En un bol vamos depositando el atún desmigado, las aceitunas cortadas en cuatro partes, tiras de pimiento rojo, anchoas troceadas y los pepinillos también troceados. A continuación, incorporamos una mayonesa, casera, o cualquiera de las excelentes mayonesas que encontramos en los supermercados, y mezclamos bien. Reservamos. En una fuente cuadrada o rectangular, cubrimos su base de tomate natural rallado y sobre él, vamos colocando piezas de pan de molde. Las untamos de mayonesa y a continuación, cubrimos los panes con la masa que hemos preparado previamente y terminamos la operación cubriendo todo con lechuga cortada muy fina. Repetimos la operación dos o tres veces en función de la altura de la fuente. La última capa de pan de molde la untamos con tomate natural rallado y tal cual, introducimos la fuente en el frigorífico por espacio de tres o cuatro horas como mínimo. Antes de servir a la mesa, desmoldamos el pastel de la fuente sobre una bandeja y en la parte superior, que recuerdo estará el tomate impregnado al pan, acabamos con mayonesa y lechuga bien menuda. Solo restará cortar unas porciones y servir. Mi hermana, a la que le encantan las buenas presentaciones, creo recordar que tapaba los bordes del pastel también con mayonesa y que la lechuga la colocaba en torno al mismo y no encima del pastel. En fin, fuera como fuese, se trata de una auténtica delicia.



sábado, 17 de junio de 2023

01139 ¡Marchando una de Color!

ENSALADA PARA LOS DÍAS GRISES


Como buen "climeopático" que soy, -palabra todavía no reconocida por la RAE, pero que viene a significar algo así como, "persona a la que le afecta anímicamente el estado del tiempo"-, con los días grises y lluviosos me vengo abajo, y con los días de sol y luminosos, estoy que me salgo.

No obstante, lo dicho con anterioridad no hay que tomarlo al pie de la letra. No todos los días grises me afectan. Si son muy seguidos sí, e incluso en ocasiones hasta me gustan. Lo mismo que los días de luz, tampoco todos son para echar cohetes. 

El caso es que estos días atrás de tanta lluvia, tormentas y grises nubes, empezaban a resquebrajar mi cuestionada fortaleza. Cuando esto sucede, intento buscar antídotos. Nada de química ni cosa que se le parezca. Acudo a la música, la lectura, la fotografía, los trabajos domésticos y sobre todo, a la cocina y sus múltiples beneficios terapéuticos. Todo consiste en estar con la mente ocupada. 

En esta ocasión, me incliné hacia la última propuesta. Cuando empecé a preparar la comida, no tenía ni la menor idea en qué iba a consistir el improvisado menú. Lo único que tenía claro es que tenía que ser algo con mucho color, que alegrara la vista y sin muchas complicaciones. El segundo plato lo tenía más claro; pechugas empanadas con patatas fritas, a sugerencia del respetable.  

Para el primer plato se me ocurrían varias alternativas, pero a todas les faltaba el toque de color que me pedía mi estado anímico. Además, tenía que hacerlo con los ingredientes que hubiera en casa, pues el tiempo apremiaba. Abrí el frigorífico, eché un vistazo y una bolsa de lechugas variadas me trajo la inspiración. ¡Ya está! Puede servir, me dije. 

En una fuente puse, tras lavarla y secarla, la lechuga a modo de lecho. Cogí a continuación un solitario aguacate que vi en el verdulero del frigorífico. Lo pelé y lo puse sobre la lechuga a gajos. La cosa iba bien y muy cercana a lo que buscaba. El color verde para estos casos es una apuesta segura. Pensé en un alimento que ofreciera un gran contraste. Así que cocí unos huevos durante 9 minutos, los dejé enfriar en agua fría, les quité la cáscara, los partí por mitades y los coloqué finalmente en el centro de la fuente. También había en el frigorífico un par de tomates de los llamados "azules". Los corté a gajos y los dispuse alrededor de la fuente. En vista de cómo estaba quedando, lo que viene siendo una vulgar ensalada, y en ausencia de más ingredientes en el frigorífico, me vine arriba y buceé en la despensa en busca de algo más. Tenía claro que una lata de sardinas había que poner, aunque sólo fuera para darle más sustancia y sabor. Cuando me disponía a coger una lata de sardinas en aceite, me topé con un bote de cristal de pimientos del piquillo asado y a tiras. No lo dudé y con él que me volví a la cocina. Dispuse las sardinas a modo de colofón y las tiras de pimiento entre los gajos de tomate. Salpimenté y saqué la ensalada a la mesa. 

La colorista ensalada no fue ni aplaudida ni vitoreada. Tampoco ese era el objetivo. Había hambre. Antes de servirla en los platos y destrozar su armoniosa presencia, me la quedé mirando y pronuncié en voz alta: "Marchando una de color". Afuera, en la calle, lucía en hermoso sol.



domingo, 21 de mayo de 2023

01121 De Nuevo las Ensaladas

TOMATES SECOS AL ESTILO ITALIANO


Llega el tiempo de empezar a sacar a la mesa la legión de ensaladas. Desde las más sencillas hasta las más caprichosas. Todas tienen cabida a partir de ahora. Todo dependerá de lo ocurrente que uno esté o de las ganas que se tengan de invertir en la cocina. De momento, comenzaré por una muy, muy sencilla, pero con un delicioso sabor, mor de los tomates secos al estilo italiano.

Los tomates empleados los trajimos el pasado verano de nuestro soñado viaje a Italia. No obstante, los habíamos probado con anterioridad, pues se pueden encontrar en algunos supermercados. Incluso, hace cuatro años nos pegamos la “gran currada” y los hicimos en casa. Obviamente, no los dejamos secar al sol, como hacen en el sur de Italia, sino que nos ayudamos del horno a baja temperatura. Quedaron bastante aceptables, aunque no hemos vuelto a repetir la experiencia.

La gracia de estos tomates está en las hierbas y especias empleadas en su conservación, y en el buen aceite utilizado. Además de ajo y guindilla, se acostumbra a incluir orégano, albahaca o tomillo, amén de anchoas y alcaparras. Todo un mundo al respecto y con un buen número de recetas a cada cual más atractiva.

Los tomates empleados en esta ocasión, según leo en la etiqueta del tarro italiano, además de tomates secos, llevan aceite de oliva, vinagre de vino, alcaparras, sal, cebolla, ajo, especias y plantas aromáticas (no se especifican).

Como he comentado con anterioridad, la ensalada no puede ser más sencilla: lechuga, mozzarella, tomates secos al estilo italiano troceados, aceite, vinagre y sal. ¡Bien para empezar!

Queda inaugurado el festival gastronómico de las ensaladas.

 




martes, 13 de diciembre de 2022

01079 El Rulo de Queso

 SIEMPRE A MANO


El primer día que probé el rulo de queso, de esto hace ya algunos años, me pareció un auténtico descubrimiento gastronómico. Fue en una sencilla ensalada en la que este queso cubrió de sabor y delicadeza el plato. Desde entonces, siempre ha estado muy presente en mis debilidades gastronómicas. 

La experiencia me dice que se trata de un queso muy versátil y que se adapta bien a gustos y situaciones. Se trata de un queso que se puede untar, pasar ligeramente por la plancha, introducir en el horno o incorporarlo tal cual a un buen número de recetas. Liga bien tanto con alimentos dulces como salados. Puede formar parte de un aperitivo, como primer o segundo plato, e incluso de los postres. Se lleva bien con hojaldres, verduras, carnes, frutas, por supuesto con ensaladas, pizzas y pastas, huevos... 

Tiene su origen en el queso francés St. Maure. Aunque el más popular es el elaborado con leche de cabra, también se realiza con leche de vaca e incluso de oveja. El tiempo de maduración del rulo de cabra es de unos quinces días y su proceso de fermentación permite crear una peculiar y comestible corteza y mantener una textura cremosa y sabrosa en el interior.

No será la última vez que traiga hasta este caleidoscopio vital esta delicia de queso. Para abrir boca, propongo una sencilla ensalada a base de tomate, un variado de lechugas al gusto, almendras, nueces, avellanas, mermelada de higo, vinagre de Módena, aceite de oliva virgen extra, sal y una rueda de rulo de queso gratinado al horno a 180 grados centígrados durante dos minutos con una cucharada de miel.



martes, 29 de noviembre de 2022

01070 Las Ensaladas con Queso

 UN BUEN COMBINADO


Una de las bondades de las ensaladas es que lo soportan casi todo, por no decir todo. Ya he comentado en alguna ocasión, que las ensaladas no tienen por qué ser aburridas. Un mero ingrediente con un sabor especial, es más que suficiente para revolucionar la sencillez del plato.

Uno de estos ingredientes es el queso con todas sus variedades. Mientras esto escribo, creo que estoy haciendo algo de trampa, pues tengo la sensación de que cuando incluyo el queso en la ensalada es más por mi extremada afición a él, que por ensalzarla. Sea como fuere, resultan un buen combinado.

 A la hora de elegir un queso para incorporar a una ensalada dependerá de los gustos personales, así que el abanico de posibilidades es muy amplio. Mi experiencia personal, siempre abierta a nuevas sugerencias, tiene grabadas ya una serie de variedades lácteas con propuestas seguras a las que acostumbro recurrir de forma frecuente. Desde los quesos tiernos y suaves, hasta los fuertes y salados, todos tienen cabida en mis “caprichosas” ensaladas.

Uno de mis quesos bandera para ensaladas, por ejemplo, es el de rulo de cabra. Me da lo mismo pasado por la sartén, que salido tal cual de su envoltorio. Resulta siempre un atractivo complemento. Otra de mis debilidades es el queso azul. Su fuerte sabor aporta personalidad a las ensaladas y máxime cuando estas llevan entre sus ingredientes manzana y nueces.

El queso parmesano cortado a lajas es otro buen compañero para las sencillas ensaladas a las que les falta su aquel, al igual que cualquiera de los mantecosos quesos suizos. Y qué decir del queso feta griego. Su salado sabor se complementa a la perfección con un buen número de variadas ensaladas.

Todo un mundo por descubrir y hasta para errar. Que alguna pifia, en mi afán por experimentar, ya he formado.

 




jueves, 1 de septiembre de 2022

01043 Feliz Coincidencia

SABOR Y COLOR


Según la Real Academia Española de la Lengua, una ensalada es una "Hortaliza o conjunto de hortalizas mezcladas, cortadas en trozos y aderezadas con sal, aceite, vinagres y otras cosas".
Ensalada proviene del latín "salata", que a su vez es la forma abreviada de "herba salata". En la antigua Roma, por ejemplo, las verduras eran aliñadas con aguasal.

En la actualidad, afortunadamente, el concepto y aspecto de las ensaladas ha cambiado por completo. Ahora, en las ensaladas intervienen además otros alimentos como carnes, pescados, pastas, arroces, legumbres, frutas, frutos secos, huevos duros..., que aliñadas debidamente deparan gratas sorpresas al comensal. Ahora, en las ensaladas, el gusto, el buen producto y la imaginación son las bases del éxito.

Una ensalada no tiene por qué ser sinónimo de algo triste o irrelevante. Más bien todo lo contrario. Es cuestión de conjugar bien los sabores y armonizar incluso su presentación, que entre por los ojos, que el estómago ya dará luego buena cuenta de ella con el beneplácito del paladar.

La ensalada que hoy traigo hasta este caleidoscopio vital puede ser una buena prueba de todo lo dicho hasta ahora. Sus ingredientes: tomates cherry, rúcula, lechuga de roble, aguacate, gulas y gambas peladas. Y en cuanto a su elaboración, tan solo hay que cocinar las gulas en una sartén con un poco de aceite de oliva virgen, unas láminas de ajo y dos o tres cayenas. Montar el plato está cantado. Comenzaremos por hacer un lecho con la rúcula, la lechuga de roble y el aguacate cortado a dados,  que aliñaremos con un poco, muy poco aceite, unas gotas de vinagre y sal. A continuación, dispondremos sobre el lecho las gulas y las gambas. Finalizaremos con unos tomates cherry cortados por la mitad y que dispondremos en el perímetro del plato aderezados con unas gotas de aceite y sal. 

Para mí, este es un claro ejemplo, como tantos otros, que cuando se conjugan bien los alimentos y aportan un vistoso colorido, nos encontramos ante una feliz coincidencia de sabor y color, difícil de rechazar.  




lunes, 9 de mayo de 2022

00983 La Burrata

 EL QUESO MANTECOSO ITALIANO


La burrata, tildada por muchos como el rey de los quesos italianos, ha entrado en mi dieta en los últimos meses como disparo de cañón. Me encanta y me fascina, ya no solo por su textura y sabor, sino por lo amable, variada y acogedora que resulta en los platos.

Conocí de su existencia hace unos cinco años en Barcelona, gracias a mi hermana María Engracia y en una de sus excelentes comidas con las que acostumbra a deleitarnos. Siempre inquieta y gustosa por probar cosas nuevas, preparó una sencilla ensalada con pequeñas burratas y rúcula, aderezado todo con aceite de oliva, vinagre de Módena y sal. Me pareció exquisita. De regreso a mis lares quise comprar este queso para alguna comida especial, pero no di con él. Ahora ya resulta más fácil localizarlo y rara es la semana que no sale a la mesa.

La burrata es un queso fresco de pasta hilada, caracterizado por tener una suave consistencia. Su apariencia es redondeada, con un delicioso corazón de crema y cubierta esponjosa de color blanco. Se elabora a mano con solo tres ingredientes: leche de vaca, cuajo y crema, siempre sin aditivos, ni rellenos artificiales.

Su traducción del italiano significa literalmente "mantecoso" y se trata de una de las comidas más populares de la región de Apulia, en el sur de Italia. El origen de este queso se remonta al siglo XX en la región de Puglia. Se cuenta que fue el maestro quesero Lorenzo Bianchino quien buscó la forma de reutilizar los restos de pasta extraídos de la mozzarella, combinándolas con una especie de crema fresca.

La propuesta que traigo en esta ocasión es muy sencilla, exquisita y sin quitarle protagonismo a la burrata. Es tan fácil como formar un lecho de rúcula y sobre este, depositar unas cucharadas de pesto rosso (se puede adquirir en establecimientos especializados o grandes hipermercados). Colocamos la burrata sobre el lecho de rúcula y le espolvoreamos pimentón dulce para acabar con un chorrito de vinagre de Módena. El resultado me parece algo exquisito.