Y VAN VEINTIDÓS
lunes, 17 de noviembre de 2025
01717 Las Patatas Rebozadas
miércoles, 3 de abril de 2024
01311 Las Patatas a la Riojana
UN GUISO DE REFERENCIA
Hacía tiempo que no tenía entre mis manos el cuaderno en el
que a lo largo de los años he ido apuntando las recetas aprendidas de mi madre
y que guardo como oro en paño. En este caleidoscopio vital he compartido el grueso
de ellas, pero todavía quedan gratas sorpresas, como, por ejemplo, la que
traigo en esta ocasión.
Se trata de una receta de origen humilde, muy humilde, pero
con toda la fuerza, energía y sabor de un buen plato y, además, de cuchara. Un
plato de la gente del campo, de los vendimiadores de mi querida tierra riojana,
aunque muy extendido por el resto de España. A mi madre le encantaba guisarlo.
Ya no por su bajo coste, era una excelente economista doméstica, sino porque le
recordaba mucho a sus viajes a La Rioja, cuando iban a visitar a los familiares
de mi padre. Todo esto, unido a su sencillez y a su delicioso sabor.
Tan solo son necesarios siete ingredientes, además de agua,
aceite y sal. A saber, patatas, chorizo, pimiento choricero, pimentón, cebolla,
ajo y laurel. Suficiente para hacer unas exquisitas patatas a la riojana. Si
será delicioso, que en una ocasión leí que Paul Bocuse, estrella de la cocina
francesa y considerado como el mejor chef del siglo XX, llegó a decir: “Una
receta así debe representar a España en el mundo entero, porque es lo más
sabroso que he probado en mi vida”.
Hace algunos años que no las comía y me han sabido a
verdadero manjar, además de remover mi baúl de las emociones. Totalmente de
acuerdo con Bocuse.
Elaboración: Calentar en una olla un generoso chorro de
aceite de oliva. Añadir la cebolla picada y pochar. Una vez pochada la cebolla,
incorporar los ajos, también picados. Cocinar,
sin parar de remover, durante unos dos minutos. A continuación, incorporar el
chorizo cortado a rodajas y una cucharada de carne de pimiento choricero.
Rehogar durante un par de minutos. Pelar y chascar las patatas. Es decir, el
último tramo del corte a la patata, en lugar de un corte limpio, lo arrancamos.
De esta manera, durante la cocción, la patata soltará más almidón y dará más
cuerpo al guiso. Incorporar las patatas al guiso y remover. Cubrir las patatas
con agua, como un par de dedos por encima de ellas e incorporamos al guiso dos
hojas de laurel y una cucharadita de pimentón dulce. Tapar la olla con el fuego
a máxima potencia. En cuanto comience a hervir, bajar el fuego a la mitad de su
potencia y dejar cocinar durante unos treinta minutos o hasta que las patatas
estén tiernas. Probar el gusto de sal a media cocción. Terminado el guiso,
dejar reposar durante unos quince minutos y servir caliente.
lunes, 11 de marzo de 2024
01291 Las Patatas de Antojo
UNA HUMILDE DELICIA
jueves, 18 de enero de 2024
01251 La Tortilla de Casa Dani
POCO CUAJADA Y MUY JUGOSA
Casa Dani, ubicado en el atractivo Mercado de la Paz de
Madrid, entiendo que es de esos establecimientos hosteleros que hay que visitar
por lo menos una vez en la vida, como tantas otras cosas, para que no te lo
cuenten ni hables de oídas. Famosa por su tortilla de patata, poco cuajada y
muy jugosa, al estilo de Betanzos, consiguió el primer premio en el segundo
Campeonato de España de Tortilla de Patata celebrado en Tenerife en marzo de
2019, en el marco del “II Foro Gastronómico Internacional de la Papa”.
Con este reclamo acudí por primera vez a uno de los
establecimientos más populares de la capital de España. En aquella ocasión pude
probar la tortilla de milagro, pues no cabía un parroquiano más. A decir
verdad, siempre que he ido, ha estado hasta la bandera. También es cierto, que la
celeridad y diligencia del servicio, muy profesional, todo sea dicho de paso, hizo
que lo imposible fuese posible. Desde entonces, no hay vez que visite Madrid,
que no me de una vuelta por Casa Dani.
No sé si esta tortilla es la mejor de España, como siempre
que se habla de la tortilla de patata se abre el debate, pero lo que no me cabe
la menor duda, es que resulta deliciosa. Vaya por delante, que a quien no le
guste la tortilla sin cuajar, no le va a hacer gracia alguna. No obstante, no
solo de tortilla de patata vive Casa Dani. Ofrece, además, una variada
alternativa y un menú muy asequible al bolsillo, digno de mención.
Volviendo a la tortilla de patatas, leí en una entrevista
realizada a Dani y Lola, fundadores hace más de treinta años del establecimiento,
que los clientes la prefieren con cebolla. De hecho, cada día “se elabora un 80
por ciento de tortillas con cebolla y un 20 por ciento sin ella”. En esa misma
entrevista, Lola señala que el éxito de la tortilla estriba, además de estar
hecha con “producto, experiencia y corazón”, en el uso de patata agria manchega,
aceite de girasol y cebolla. Añade, además, que si prescinde del Aceite de
Oliva Virgen Extra es porque “creo que este aceite impregna demasiado a la patata
al freírla y resulta menos agradable el sabor que con el de girasol”.
Pues nada, que ir a Casa Dani siempre me da vidilla y por eso me gusta.
miércoles, 20 de diciembre de 2023
01234 El Guiso de Patatas con Mejillones
OTRA MIRADA AL MAR
Los guisos de patatas siempre son bien recibidos. Resultan
sabrosos, aromáticos, reconfortantes y asequibles al bolsillo. El recetario de
nuestra gastronomía está repleto de ellos. Recetas de las que a mí me encantan;
elaboradas a fuego lento, sin prisas y con cocciones prolongadas para mantener
los jugos de los ingredientes.
En esta ocasión, acompaño a la humilde patata con unos
mejillones y con el comodín de los sofritos, que como diría mi madre, “tanto
valen para un roto como para un descosido”. Una receta plena de sabor, económica,
muy resultona y con esa mirada al mar que tanto me fascina.
Ingredientes para 4 personas: 1 kilo de mejillones, 6
patatas medianas, 1 brick pequeño de tomate frito, 1 cebolla, 1 pimiento verde,
½ vaso de vino blanco, 300 cl de agua, 1 pastilla de caldo de pescado, 2 dientes
de ajo, aceite de oliva virgen extra, sal y pimienta.
Elaboración: Cubrir el fondo de un cazo con vino blanco e incorporar
los mejillones. Cocer hasta que se abran los moluscos. Reservar. Pochar en un
cazo, con un poco de aceite de oliva, el ajo, la cebolla y el pimiento verde,
todo cortado con anterioridad, y sazonar. Pelar las patatas, cortarlas en
cachelos y añadir al sofrito. Incorporar el tomate frito también al sofrito. Colar
el caldo de cocer los mejillones y añadir al guiso, junto con la pastilla de
pescado y agua hasta que cubra las patatas. Cocer a fuego medio por espacio de
unos 30 minutos. Añadir los mejillones al conjunto del guiso, cuando las
patatas estén a punto de cocción. Comprobar el punto de sal deseado, cocinar unos
5 minutos más y servir caliente.
lunes, 13 de noviembre de 2023
01207 Los Guisos Marineros
ALGO SUCULENTO Y PLACENTERO
He llegado a casa y el olor con el que he sido recibido, me
ha transportado a Cantabria, Galicia, País Vasco, Huelva y sur de Portugal; mis
lugares de referencia marineros. No sabía con exactitud qué es lo que
desprendía tan grato aroma, pero estaba convencido de que se trataba de algo
suculento y placentero.
Habitualmente, cuando entro en casa, lo primero que hago es
lanzar desde la puerta un “¡ya estoy aquí!”. Voy a mi habitación, me quito los
zapatos y me pongo la ropa de estar por casa. Hecha esta “tradicional”
operación, busco a quien repartir besos. En esta ocasión, he roto el ritual.
Mis pasos me han llevado directamente a la cocina, atraído y lleno de
curiosidad por saber qué se estaba cocinando. Ha sido abrir la puerta y
congraciarme con la vida, con la que últimamente tengo algún que otro
desencuentro.
Me he acercado hasta una olla que había sobre la encimera,
le he quitado la tapa que la cubría y he asomado mi cara para ver su contenido.
Era tan potente y agradable el aroma que desprendía, que he dejado unos
segundos mi nariz sobre el guiso, como quien toma vahos de eucalipto para
descongestionar las fosas nasales.
En un visto y no he visto, me he cambiado de vestuario y
sentado a la mesa. El inconfundible aroma pesquero seguía presente en la estancia.
Un olor de mimado guiso, que llega y perdura como quien guarda una visita. Un
guiso marinero inspirado en la primitiva, humilde y sabia cocina que se
cocinaba a bordo de los viejos barcos pesqueros e incluso a pie de barca, en la
playa. Platos sencillos, nacidos de la necesidad y elaborados con lo que había o
con lo que no se vendía.
La primera cucharada del guiso marinero me ha sabido a manjar;
el segundo, a delicia; el tercero, a delicadeza; el cuarto…. Cada cucharada que
me llevaba a la boca era un acontecimiento. Así, hasta que lo he dejado limpio.
Hace tiempo que no acostumbro a servirme dos veces un mismo plato, pero en esta
ocasión, no he podido resistirme. ¡Estaba tan bueno, tan deliciosamente rico!
Guisos marineros hay una lista interminable. Cada zona geográfica
costera tiene su sello personal. Este que preparó Gloria, y que será difícil
que pueda llegar a olvidar, además de un buen caldo de pescado, contenía
mejillones, calamar, tomate, pimiento verde y patatas, y está reinterpretado, a
Gloria le encantan reinterpretar las recetas con un acierto casi pleno, de una
receta que copió en nuestra última estancia en Somo, Cantabria. Dejaré que pase
un tiempo y le pondré ojitos, así, como el que no quiere la cosa, para que lo
vuelva a cocinar y que la casa se vea envuelta de nuevo en ese cautivador aroma
de las cocinas costeras y que tanto me fascinan.
Aquí dejo la receta aproximada de cuanto me contó Gloria de
su guiso marinero.
Elaboración: Limpiar los mejillones y cocerlos al vapor. Una
vez cocidos, sacar los mejillones de sus cáscaras y reservar. Colar el agua de
cocer los mejillones y reservar. En una cazuela con aceite, freír la cebolla
cortada muy fina y el pimiento cortado también en pequeños trocitos, junto a
los ajos también picados. Cuando empiecen a coger color, incorporar el tomate
maduro e ir machacándolo con la ayuda de un tenedor. Mantener cocinando a fuego
medio durante unos veinte minutos e incorporar las anillas de calamar. Rehogar
e incorporar el caldo de los mejillones, así como un par de vasos de caldo de
pescado y dejar cocer durante otros veinte minutos. Verter las patatas peladas
y cortadas a trozos rasgados, el azafrán, la sal y el pimentón. Cocer durante
veinte minutos a fuego suave. A falta de cinco minutos para apagar, añadir los
mejillones. Dejar reposar unos minutos antes de servir.
viernes, 18 de agosto de 2023
01176 Las Papas Aliñás
DE CÁDIZ
Las papas aliñás, como tapa o primer plato, son un redondo
acierto. De rápida y sencilla elaboración, este plato de la cocina andaluza,
concretamente de la provincia de Cádiz, engancha desde el primer día que lo
pruebas. Tanto es así, que desde la primera vez que las comimos en Huelva, hará
de esto unos ocho años, se han convertido en un clásico de nuestras comidas en
cualquier época del año, pero sobre todo en verano. Son muy apetecibles y de
muy grato sabor. Con ingredientes básicos y económicos, se consigue un plato de
los de chuparse los dedos.
Dicen que las papas aliñás son tan sencillas de hacer, que
apenas requieren de receta. No obstante, para que salga un buen plato, hay que
observar algunas consideraciones: la patata que sea nueva, que el aceite de
oliva virgen extra sea bueno y que el vinagre sea de nuestro gusto. Otra de las
observaciones a tener en cuenta, es que es conveniente añadir la vinagreta con
la patata calienta. Así, conseguimos que la patata absorba mejor el aliño. ¡Ah!
Y no meter las patatas en el frigorífico. Se aconseja enfriarlas a temperatura
ambiente para que no pierdan todo su gusto y sobre todo, su textura.
La versión más básica de unas papas aliñás lleva patata,
cebolla, perejil y vinagreta. A partir de aquí, se le puede añadir atún, melva,
huevo, aceitunas, gambas e incluso pimiento verde crudo, entre otros ingredientes.
A continuación, traslado la receta básica. A partir de aquí,
el gusto personal de cada uno.
Ingredientes para 6 personas: 1 kilo de patatas nuevas, 1
cebolla tierna, 60 ml de vinagre de Jerez o vinagre que se tenga por costumbre
utilizar, 125 ml de aceite de oliva virgen extra y 18 hojas de perejil y sal. (Las
cantidades para el aliño son orientativas. Dependerá del gusto personal de cada
uno)
Elaboración: Lavar las patatas y cocerlas con piel en agua
hirviendo hasta comprobar que están tiernas. Sacar las patatas del agua y
dejarlas atemperar ligeramente. Pelar las patatas en caliente. Cortar las
patatas en trozos grandes y colocarlas en un bol. Aliñar con sal, vinagre de
Jerez y aceite de oliva. Reservar hasta que se vayan a servir, pero nunca
introducir en el frigorífico. Cortar la cebolla en juliana o brunoise, picar
las hojas de perejil, y justo antes de sacar el plato a la mesa, mezclar la
cebolla y el perejil con las patatas.
martes, 25 de julio de 2023
01161 La Tortilla de Patatas con Pimientos Asados
UNA OBRA MAESTRA
lunes, 24 de julio de 2023
01160 Las Patatas de Verano
SENCILLAS Y MUY GRATIFICANTES
miércoles, 14 de junio de 2023
01136 Una Ensaladilla Rusa Muy Especial
RICARD CAMARENA
En casa, Gloria borda las ensaladillas rusas. Es una de sus
especialidades. De aquí, que rara vez tomemos este manjar fuera de nuestros dominios
domésticos. Dicho lo cual, esto no quita para que, y dada nuestra querencia por
esta deliciosa combinación de sabores creada a finales del siglo XIX por el
francés Lucien Olivier en L´Hermitage de Moscú, en alguna ocasión hagamos una
excepción. Es el caso que traigo a continuación.
No recuerdo muy bien, si lo leí o lo vi en algún canal
televisivo de cocina. El caso es que me quedé con el nombre de un chef, Ricard
Camarena, su exitosa y personal ensaladilla rusa, y su establecimiento hostelero,
Central Bar, ubicado en el Mercado Central de Valencia, por donde pasan 150.000
personas al año.
En un viaje en 2018 a Valencia, no es que tenga memoria para
las fechas, sino que lo acabo de ver en el archivo de las fotografías que
ilustran esta entrada, uno de nuestros destinos programados en la bella ciudad
del Turia, fue precisamente, visitar el Mercado Central y probar la ensaladilla
rusa de Camarena, entre otras exquisiteces.
Nos encantó y extrañó su textura. Luego, cuando conocimos la
receta en boca de su autor, entendimos el por qué de la suave, deliciosa y cremosa
ensaladilla rusa, acompañada de unos picos de pan con un toque de sal.
Copiamos la receta para hacerla en casa. Alguna vez que
Gloria la ha elaborado, siguiendo las doctrinas de Ricard Camarena, se asemeja
bastante a la que pudimos degustar en el Central Bar. Aunque de sencilla
realización, es necesario echarle algo más de tiempo que a la habitual. Más adelante
se entenderá y por supuesto, merece la pena la dedicación.
Ingredientes para 6 raciones: 4 patatas medianas, 1 pimiento
rojo asado o una lata mediana, 4 zanahorias, 12 judías verdes, 4 huevos duros,
4 latas de atún desmigado, 300 gramos de mayonesa Hellmann´s o Musa, aceite de
oliva virgen extra y picos de pan.
Elaboración: Cocer las patatas y las zanahorias enteras y
con piel. Dejar que se enfríen, pelar y rallar. Escaldar las judías verdes y
picarlas muy finas. Añadir. Picar el pimiento rojo asado y añadir junto con el
atún y el huevo duro, previamente rallado. Amasar con las manos hasta darle la
máxima cremosidad posible. Añadir la mayonesa, remover y dejar reposar en el
frigorífico de cuatro a cinco horas. Servir con picos de pan crujientes y un
buen chorro de aceite de oliva virgen extra.
Según Ricard Camarena, hacen alrededor de 200 kilos de
ensaladilla a la semana durante todo el año.
lunes, 5 de junio de 2023
01129 Las Patatas Salvajes
UNAS DE TANTAS
martes, 16 de mayo de 2023
01117 Las Patatas de Fin de Año
SIN COMPLICACIONES
martes, 18 de abril de 2023
01107 Las Patatas Gajo
OTRO ROLLO
Hay algunos indicadores que te hacen ver que el tiempo no
pasa en balde. Flaquea la memoria y el interés por determinadas cosas, cada día
descubres en tu cuerpo un dolor nuevo, te vuelves más selectivo en el día a
día… Pero, sobre todo, son mis hijas quienes ponen de manifiesto esta realidad.
En casa siempre nos han gustado los aperitivos y las comidas
o cenas de capricho en el fin de semana. Es una forma, como otra cualquiera, de
romper con la monotonía. Hasta hace unos años, éramos nosotros los que
“improvisábamos el festivo menú”, con aquellas viandas o platos que sabíamos
les gustaban a las niñas. Ahora, son ellas las que proponen y ejecutan el
contenido de estos encuentros gastronómicos con, para nosotros sus
progenitores, nuevos sabores. Tanto Loreto como Jara tienen sus especialidades
para estos casos, que son, por otro lado, siempre bien recibidas y aplaudidas,
como no podía ser de otra manera.
Las patatas gajo que traigo hasta este caleidoscopio vital
son una aportación de Jara. Estas patatas las comí, mejor dicho, las medio
comí, hace algunos años en un establecimiento de comida rápida para acompañar
una hamburguesa. No me hicieron gracia alguna. Las encontré sosas, pastosas y
sin fundamento. Probé unas pocas y el resto se quedaron en el envase de cartón
que las contenía.
Pasó de aquello un tiempo, hasta que Jara propusiera hacer
un día unas patatas gajo para cenar un sábado en casa. No dije nada, pero el solo
recuerdo de aquella primera y única ocasión que las probé, no hacía presagiar nada
grato. Las probaré, pensé, diré que están riquísimas y hasta la próxima.
Jara se puso manos a la obra y en menos de treinta minutos
teníamos sobre la mesa una fuente repleta de patatas gajo que, de aspecto, nada
tenían que ver con las que yo recordaba. Y qué decir de su sabor y crujiente
textura… Otro rollo, como se dice ahora. Me puse las botas, como hago siempre
que Jara propone hacer patatas gajo, acompañadas de sus correspondientes
salsas.
Hasta estas pasadas Navidades, las hacía en el horno, pero
desde que los Reyes Magos nos trajeran una freidora de aire, Jara prefiere esta
última. Le gustan más, resulta más cómodo y quedan algo más crujientes.
Comparto las dos formas de hacer estas patatas: al horno y
en la freidora de aire.
Al horno:
Ingredientes para 4 comensales: 6 patatas, una cucharada de
pimentón, ½ cucharada de comino picado, una cucharada de orégano, una pizca de
tomillo, una pizca de ajo en polvo, una pizca de pimienta negra molida y dos
cucharadas soperas de aceite de oliva virgen extra.
En freidora de aire:
Mismos ingredientes que los mencionados con anterioridad.
Elaboración: Lavar las patatas, cortarlas a gajos y dejar en
remojo unos cinco minutos. Escurrir y secarlas con papel de cocina. Poner en un
bol todas las especias, junto con la sal, la pimienta y el ajo en polvo. Añadir
las dos cucharadas de aceite y remover todo. Incorporar los gajos de patata y
remover bien para que las patatas se impregnen de manera uniforme. Disponer los
gajos en la cesta de la freidora de aire, procurando que no se toquen los gajos
unos a otros. Programar la freidora a 180 grados centígrados durante 20
minutos. Transcurridos los diez primeros minutos remover los gajos de patata
para que se hagan de forma homogénea.
Las patatas gajo se pueden acompañar con alioli, salsa
barbacoa o salsa brava, por ejemplo.
jueves, 23 de marzo de 2023
01096 Las Patatas a lo Pobre
DE RICO SABOR
Revisando fotografías para poder seguir alimentando, y nunca
mejor dicho, a este caleidoscopio vital, me he topado con unas patatas a lo
pobre que pude degustar en un viaje a Almería. No recuerdo exactamente dónde
las degusté. El cuaderno de ese viaje no lo encuentro en estos momentos. Solo
sé, que me parecieron extraordinarias en su rotunda humildad. Aunque habitualmente
esta sabrosa preparación se sirve como guarnición de carnes y pescados, así las
había probado hasta entonces, en aquella ocasión las pedí, así las ofrecían en
el restaurante, como plato.
La patata me gusta de cualquier manera, y aunque existen
muchas recetas para preparar este plato, todas tienen, por lo general, un nexo
en común: la patata, la cebolla, el pimiento y el ajo. Su solo nombre ya nos
anticipa su sencillez. Decir patatas a lo pobre, es decir que se preparan con
lo que hay en el frigorífico o en la despensa, sin florituras. Plato que viene
de antaño y de la cocina de aprovechamiento, ya que hasta el aceite sobrante se
puede aprovechar para otras elaboraciones.
Al parecer, el nombre de este preparado de patatas proviene
de los años de postguerra. Poco o nada que guardar en la despensa y de espaldas
al hambre. Las patatas a lo pobre abandonaban su cometido como guarnición, para
pasar a convertirse en el plato principal o único con el que se alimentaba toda
la familia.
Ingredientes para 4 personas: 6 patatas, 1 cebolla, 3
dientes de ajo, 2 pimientos verdes tipo italiano, 1 pimiento rojo, aceite de
oliva virgen extra, sal y pimienta.
Elaboración: Pelar las patatas y cortar en rodajas de unos 3
milímetros de grosor. Reservar. Cortar los pimientos a tiras, picar la cebolla
en juliana y los ajos. En una sartén con abundante aceite, echar todos los
ingredientes partiendo de aceite en frío. De esta manera se conseguirá que todo
se fría lentamente y se vaya confitando. Cuando empiecen a asomar las primeras
burbujas, sazonar y subir el fuego para que las patatas se doren ligeramente.
Comprobar previamente que las patatas comienzan a estar blandas. Dejar freír a
fuego vivo durante unos siete minutos. Una vez hechas las patatas, las
escurrimos ayudados de un colador para retirar el exceso de aceite.
martes, 10 de enero de 2023
01088 Los Cachelos
MÁS QUE UNA HUMILDE PATATA
Revisando y clasificando fotografías, hacía tiempo que no
abordada tan inacabable labor, le ha tocado el turno a un archivo de un viaje a
Galicia, concretamente a Lugo. Sin prisas, he vuelto a recrearme plácidamente
con los singulares y atractivos parajes y paisajes que regala esta hermosa
provincia, además de rememorar su gustosa gastronomía. ¡Qué gratos momentos
disfrutados y vividos!
Ordenado y archivado el viaje, he acabado por hacer un
listado de cosas que me gustaron para poco a poco ir trasladándolas hasta este
caleidoscopio vital. La duda estribaba en por dónde empezar. Finalmente, me he
decantado por los cachelos. No sé cuántos de estos pequeños tubérculos llegué a
comer en aquellos días, pero a tenor de las imágenes que guardo, fueron
numerosos. Con pulpo, con lacón, en exquisitos caldos, con sardinas asadas, con
raxo, e incluso en solitario con aceite y sal. Me parecieron deliciosos de
cualquier manera. Ya los había probado con anterioridad, pero nada que ver como
los saboreados en origen.
Por lo que pude observar, no hay una única forma de cocinar
los cachelos. Las que traigo hasta aquí son las más extendidas. La primera
opción pasa por lavar las patatas y sin quitarles la piel, ponerlas en una
cazuela con agua y sal. Dejar cocer durante unos veinte o veinticinco minutos y
si al introducir un palillo entra y sale con facilidad, ya están cocidos. Una
vez cocidos, apagar el fuego y retirar los cachelos. Escurrir el agua de la
olla y volver a colocar los cachelos en su interior con la olla tapada con un paño
durante un par de minutos para que acaben de secarse.
Otra opción es coger los cachelos y una vez lavados,
introducir un cuchillo un par de centímetros en la carne y terminar el corte
con un giro del cuchillo. El corte del tubérculo debe hacerse escachado, es
decir, sin cortar totalmente con el cuchillo, sino dejando que la patata se
parta parcialmente. A continuación, echar los cachelos en una cazuela con
abundante agua con sal y llevar a ebullición por espacio de unos veinte minutos.
Dicho lo cual, tengo que confesar que desde aquel viaje no
he vuelto a comer cachelos. Ha habido intentos, pero nada que ver con los
saboreados en tierras lucenses. Han quedado en unas simples patatas cocidas. Y
es que hay determinados alimentos, y este es uno de ellos, que hay que
disfrutarlos en su origen.
sábado, 9 de abril de 2022
00964 La Ensalada Campera
EN DÍAS DE LUZ, AIRE Y RECREO
sábado, 16 de mayo de 2020
00914 Los Huevos Rotos
La gastronomía no deja de sorprenderme. Y eso es del todo bien interesante porque hace que mis sentidos estén despiertos y entrenados. Siempre, siempre hay algo que aprender y cuando menos los esperas.