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miércoles, 14 de junio de 2023

01136 Una Ensaladilla Rusa Muy Especial

RICARD CAMARENA


En casa, Gloria borda las ensaladillas rusas. Es una de sus especialidades. De aquí, que rara vez tomemos este manjar fuera de nuestros dominios domésticos. Dicho lo cual, esto no quita para que, y dada nuestra querencia por esta deliciosa combinación de sabores creada a finales del siglo XIX por el francés Lucien Olivier en L´Hermitage de Moscú, en alguna ocasión hagamos una excepción. Es el caso que traigo a continuación.

No recuerdo muy bien, si lo leí o lo vi en algún canal televisivo de cocina. El caso es que me quedé con el nombre de un chef, Ricard Camarena, su exitosa y personal ensaladilla rusa, y su establecimiento hostelero, Central Bar, ubicado en el Mercado Central de Valencia, por donde pasan 150.000 personas al año.

En un viaje en 2018 a Valencia, no es que tenga memoria para las fechas, sino que lo acabo de ver en el archivo de las fotografías que ilustran esta entrada, uno de nuestros destinos programados en la bella ciudad del Turia, fue precisamente, visitar el Mercado Central y probar la ensaladilla rusa de Camarena, entre otras exquisiteces.

Nos encantó y extrañó su textura. Luego, cuando conocimos la receta en boca de su autor, entendimos el por qué de la suave, deliciosa y cremosa ensaladilla rusa, acompañada de unos picos de pan con un toque de sal.

Copiamos la receta para hacerla en casa. Alguna vez que Gloria la ha elaborado, siguiendo las doctrinas de Ricard Camarena, se asemeja bastante a la que pudimos degustar en el Central Bar. Aunque de sencilla realización, es necesario echarle algo más de tiempo que a la habitual. Más adelante se entenderá y por supuesto, merece la pena la dedicación.

A continuación, traslado algunas consideraciones y datos al respecto de esta ensaladilla rusa. Una de sus peculiaridades estriba en el pimiento rojo asado y en la judía verde, apenas escaldada y picada. Camarena cuece la patata, variedad monalisa, y las zanahorias enteras, con piel, y deja que se enfríen antes de pelarlas para que no se endurezcan. No las corta ni las tritura, sino que las ralla, al igual que hace con el huevo duro. El atún, desmigado, a ser posible con las partes menos cotizadas del mencionado pez y que resultan ser las más sabrosas. Una vez mezclados todos los ingredientes, los amasa a mano, con el objeto de presentar una ensaladilla rusa muy cremosa. Con todo amasado y añadida la mayonesa correspondiente, debe reposar para que se ensamblen los sabores.

Ingredientes para 6 raciones: 4 patatas medianas, 1 pimiento rojo asado o una lata mediana, 4 zanahorias, 12 judías verdes, 4 huevos duros, 4 latas de atún desmigado, 300 gramos de mayonesa Hellmann´s o Musa, aceite de oliva virgen extra y picos de pan.

Elaboración: Cocer las patatas y las zanahorias enteras y con piel. Dejar que se enfríen, pelar y rallar. Escaldar las judías verdes y picarlas muy finas. Añadir. Picar el pimiento rojo asado y añadir junto con el atún y el huevo duro, previamente rallado. Amasar con las manos hasta darle la máxima cremosidad posible. Añadir la mayonesa, remover y dejar reposar en el frigorífico de cuatro a cinco horas. Servir con picos de pan crujientes y un buen chorro de aceite de oliva virgen extra.

Según Ricard Camarena, hacen alrededor de 200 kilos de ensaladilla a la semana durante todo el año.

 

 





lunes, 8 de agosto de 2022

01022 Los Árboles Botella

 JARDÍNES DEL TÚRIA


Cuando he viajado a la ciudad de Valencia, no ha habido vez que no haya paseado por los espectaculares Jardines del Túria. Me encantan y disfruto de los peculiares escenarios naturales que atesoran. Quien no los conozca, se los recomiendo por múltiples razones que van, desde la tranquilidad, hasta la belleza y originalidad de un espacio de más de 9 kilómetros transitables que unen, por decirlo de alguna manera, el Parque de Cabecera con la Ciudad de las Artes y las Ciencias.

Tras la riada de 1957 que desoló la ciudad, se desvió el cauce del río Túria al sur de Valencia, dejando libre de aguas una franja de terreno que, rodeando el centro histórico de la ciudad, la cruza de Oeste a Este. 

En 1986 se inauguraron estos jardines tras la actuación de diversos urbanistas y paisajistas encargados de diseñar los diferentes tramos del cauce, reproduciendo el antiguo cauce fluvial y creando un recorrido único poblado por distintas especies arbóreas, plantas aromáticas, estanques, así como áreas de recreo infantil y pistas deportivas. Considerado como uno de los parques naturales urbanos más grandes de España, está coronado por 18 puentes, entre los que destacan los históricos de Trinidad, del siglo XV, los Serranos, del Real y del Mar, del siglo XVI, y el puente de San José, del siglo XVII. Más recientes: el puente de la Exposición, del 9 de Octubre, el de las Flores o el de l'Assut d'Or, diseñados por Santiago Calatrava, el de las Artes, junto al IVAM, de Norman Foster, o el del Ángel Custodio, de Arturo Piera.

Fue en este magnífico escenario donde vi por primera vez a los curiosos "árboles botella" o Chorisia Speciosa. Al observarlos salió el niño que llevo dentro y me paseó por lo más parecido al escenario de un cuento. No en vano, al espacio que ocupa esta singular especie arbórea, se le conoce como el bosquecillo de los "barrigudos". En un principio pensé que se trataban de baobabs y que el Principito podría aparecer en cualquier momento tras una de las múltiples barrigas que se alineaban ante mi infantil mirada. Algo me dijo que podía estar en un error, pues entre los baobabs que había conocido a través de fotografías y documentales africanos y los que estaba presenciando, había alguna que otra diferencia. Así que procedí a disipar mis dudas buscando información al respecto.

Los árboles que me rodeaban eran conocidos como "árboles botella", Ceiba Speciosa, también denominado Chorisia Speciosa, y popularmente llamado palo borracho, toborochi, árbol de la lana, palo rosado o samohu. Pertenece a la misma familia del kapok y el baobab, donde este último, es africano y en peligro de extinción. Se trata de un árbol de hoja caduca, de 10 a 20 metros de altura. El tronco, ensanchado en su tercio inferior, le sirve para almacenar agua en tiempos de sequía. Está protegido por gruesos aguijones cónicos. Las ramas tienden a ser horizontales y también están cubiertas de aguijones. Es un árbol frecuente en las provincias de Valencia, Málaga y Cádiz, al poseer climas cálidos con inviernos suaves.

Y así, entre dudas y recreos en un rincón de los Jardines del Túria, se fue pasando la mañana. Baobabs o no baobabs, barrigudos o botella, el caso es que se quedaron en mi memoria como un grato y ensoñado recuerdo y así formar parte de este socorrido caleidoscopio vital.







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lunes, 19 de noviembre de 2018

00865 Los Castillos de Arena

ARTE EFÍMERO


Me topé recientemente con él en una playa levantina. Me pareció, como tantos otros, una auténtica obra de arte nacida del esfuerzo, la destreza y la imaginación.

Siento admiración por la gente que hace estructuras de estas características. Me quito el sombrero ante ellos, yo, que lo más parecido que he hecho a un castillo de arena, ha sido unir cuatro torreones elaborados con un cubo de playa en mis días de vacaciones con hijas pequeñas, pala y rastrillo playero. Y mira que he intentado veces levantar en la arena alguna que otra floritura. Pero todo el esfuerzo ha sido torpe y baldío.

El autor de esta obra de arte se encontraba justo al lado de tan fantástica fortaleza de agua y arena. Autor y guardián. Me acerqué hasta él con el fin de solicitar su permiso y hacer unas fotografías al castillo. Me dio su consentimiento con la mirada. Realicé media docena de fotografías y deposité unas monedas en el cartón del artista. Mi hubiese gustado conversar con él, conocer algo de su existencia,  saber cuántas horas le llevaba levantar un castillo de arena, cómo aprendió, qué jornal a base de voluntades se podía sacar en un día... Pero no tenía tiempo. Mi paso por ese lugar, como el arte de este anónimo personaje, fue efímero. Apenas me dio tiempo de  pronunciar un gracias a cambio de una sonrisa complacida.