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jueves, 6 de junio de 2024

01364 Los Platos Combinados de "Autor"

 EL FRIGORÍFICO ES EL QUE MANDA


Mientras me deleitaba con un plato combinado de "autor", que no es otra cosa, que juntar en un plato lo que pillas por la nevera, sin más, acabo de recordar que este blog está a punto de alcanzar las 200.000 lecturas en los 9 años de existencia. No sé si son muchas o pocas, pero para mí, más que suficientes. Impensable cuando nació.

Sí que es cierto, que en los últimos años, el contador de visitas ha estado algo menos activo y le ha costado sumar dígitos. Desconozco los motivos. Será la falta de interés, si es que alguno tiene, la ausencia de amigos que seguían este caleidoscopio vital y que tristemente ya no están entre nosotros, que el "buen rollito" no le gusta al personal o vaya usted a saber. 

No voy a ocultar, que ha habido momentos en los que he estado tentado de abandonar la causa. Pero en mi interior, cuando esto ha sucedido, siempre ha habido algo que me decía: "sigue, sigue, por ti y por tu docena de incondicionales seguidores". Por mí, porque me ayuda a estar activo, despierto ante la vida e ilusionado. Por mis incondicionales seguidores, porque no se merecen lo contrario, además de ser una forma de mostrarles mi agradecimiento. ¡Y qué puñetas! Me gusta muy poco el mundo que nos está tocando vivir y este blog me ayuda a sobrevivir en él.

Pues ya está dicho. A seguir.

Por cierto, este plato combinado de "autor" a base de costillas a la plancha, lechuga y tortilla de patata,  está delicioso. Con mis pensamientos, dale que te dale, ni me he enterado.





miércoles, 14 de febrero de 2024

01266 La Tortilla Que Mira al Mar

 LA TORTILLA DE LAS BRISAS Y DE LAS OLAS


Llegamos con hambre tras el viaje. Era tarde para sentarnos a comer. Y teníamos cosquillas en el estómago. Se nos antojó entonces un pincho de tortilla de patata. Decidimos ir a una terraza frente al mar. Allí, seguro que tienen tortilla de patata. Pero no, se había acabado. La tortilla y casi todo lo demás. En una esquina de la barra del bar asomaba algo comestible. En la distancia tenía aspecto de tortilla de algo. No preguntamos de qué era. Simplemente, pedimos unas raciones de "aquello".

Ya, sentados en la terraza frente al mar y con un día espectacular sobre nosotros, diseccionamos la ración. ¡Qué cosa más deliciosa! Se trataba de una tortilla de patata, a medio cuajar el huevo, bañada con una mayonesa de ajo, y coronada con unos diminutos tacos de jamón serrano. Una tortilla que se deshacía en la boca y plena de sabor.

Mientras la vista se regodeaba con un paisaje de verde mar y los oídos se congraciaban con el silencio, el gusto se relamía con la exquisitez de cada bocado de tortilla. Tanto nos gustó y tan grato recuerdo nos dejó, que en días venideros acudimos a esa terraza, ya no solo a tomar una tortilla de patata y otros manjares, sino también, esa tortilla que bautizamos como "la tortilla que mira al mar". 

Tortilla degustada y disfrutada en el Surf Café Somo (Cantabria)


jueves, 18 de enero de 2024

01251 La Tortilla de Casa Dani

 POCO CUAJADA Y MUY JUGOSA


Casa Dani, ubicado en el atractivo Mercado de la Paz de Madrid, entiendo que es de esos establecimientos hosteleros que hay que visitar por lo menos una vez en la vida, como tantas otras cosas, para que no te lo cuenten ni hables de oídas. Famosa por su tortilla de patata, poco cuajada y muy jugosa, al estilo de Betanzos, consiguió el primer premio en el segundo Campeonato de España de Tortilla de Patata celebrado en Tenerife en marzo de 2019, en el marco del “II Foro Gastronómico Internacional de la Papa”.

Con este reclamo acudí por primera vez a uno de los establecimientos más populares de la capital de España. En aquella ocasión pude probar la tortilla de milagro, pues no cabía un parroquiano más. A decir verdad, siempre que he ido, ha estado hasta la bandera. También es cierto, que la celeridad y diligencia del servicio, muy profesional, todo sea dicho de paso, hizo que lo imposible fuese posible. Desde entonces, no hay vez que visite Madrid, que no me de una vuelta por Casa Dani.

No sé si esta tortilla es la mejor de España, como siempre que se habla de la tortilla de patata se abre el debate, pero lo que no me cabe la menor duda, es que resulta deliciosa. Vaya por delante, que a quien no le guste la tortilla sin cuajar, no le va a hacer gracia alguna. No obstante, no solo de tortilla de patata vive Casa Dani. Ofrece, además, una variada alternativa y un menú muy asequible al bolsillo, digno de mención.

Volviendo a la tortilla de patatas, leí en una entrevista realizada a Dani y Lola, fundadores hace más de treinta años del establecimiento, que los clientes la prefieren con cebolla. De hecho, cada día “se elabora un 80 por ciento de tortillas con cebolla y un 20 por ciento sin ella”. En esa misma entrevista, Lola señala que el éxito de la tortilla estriba, además de estar hecha con “producto, experiencia y corazón”, en el uso de patata agria manchega, aceite de girasol y cebolla. Añade, además, que si prescinde del Aceite de Oliva Virgen Extra es porque “creo que este aceite impregna demasiado a la patata al freírla y resulta menos agradable el sabor que con el de girasol”.

Pues nada, que ir a Casa Dani siempre me da vidilla y por eso me gusta.

 

 




miércoles, 8 de noviembre de 2023

01204 No Hay Ocasiones

 NI DÍAS, NI A VECES


En ocasiones, la vida se derrumba, los días parecen noches y la angustia oprime el pecho, justo lo necesario para no asustar. Las palabras se esconden, se ausentan con el fin de no dañar. La mirada busca un respiradero donde descansar y los dedos hacen como que juegan con una miga de pan.

Hay días, que sin avisar, al cinturón le sobran agujeros para poder respirar y la simpatía en la calle parece esfumarse por las alcantarillas. La distancia es un tormento y la cercanía un alimento. El último cartucho para ir tirando está mojado, las zapatillas de andar por casa parecen cansadas de tanto arrastrar y el desánimo baja para hacerles compañía.

A veces, llegas a la conclusión de que apenas tienes inteligencia para pasar el día y que más vale lágrima en mano, que cien sonrisas volando. El desencanto y la desilusión piden la vez, mientras que la decepción se cuela de manera descarada.

Llega la hora de la cena. Y entre el cuchillo y el tenedor, un plato de humilde postín: morcilla, pimientos rojos asados y una tortilla de patata de fina factura. Lo miro y sonrío. Y me digo que no hay ocasiones, ni días, ni a veces... Solo hay gratitud a la hora de dar carpetazo al día.




martes, 12 de julio de 2022

01006 Las Tartaletas de Hojaldre

 CON MEJILLONES Y TORTILLA DE PATATA


Sábados y domingos son los días perfectos para "marranear" en la cocina. Suena mal el entrecomillado pero es así. Son los días perfectos para experimentar, de aquí que vuelva al entrecomillado, con platos copiados de alguna receta o hacer "probatitnas", de esas que tanto me gustan, con sabores, texturas y combinaciones de alimentos. Son estos dos días, jornadas sin prisas, casi sin horarios y hasta contemplativos.

Hecho el preámbulo pertinente, vamos allá con este capricho de tartaletas de hojaldre rellenas de tortilla de patatas y mejillones. El antecedente de esta curiosa elaboración gastronómica se remonta a una receta que invitaba a probar unas aparentes tartaletas de hojaldre rellenas de tortilla de patata y que además se presentaban como un "original aperitivo". En su día las hicimos en casa y francamente nos sorprendieron tanto que volvimos a repetir en días venideros. 

En una ocasión, alparceando recetas de cocina, una habitual costumbre que tengo para matar ratos, en un blog que ahora mismo no recuerdo, alguien proponía una tortilla de patatas con mejillones en escabeche. No tenía mala pinta la imagen con la que se ilustraba la receta. Y pensé, si me gustan las tartaletas como soporte de un cocinado, si me chifla la tortilla de patata, a ser posible con cebolla, y si me vuelvo loco por los mejillones, todos los ingredientes combinados tiene que ser la bomba. Así que me puse manos a la obra. Ya anticipo que el resultado me pareció espléndido.

Pelé media docena de patatas y las corté en finas rodajas. Piqué media cebolla que posteriormente sumé a las patatas y sazoné. En una sartén con generoso aceite de oliva virgen freí patatas y cebolla hasta que comenzaron a coger color. Escurrí bien la fritura y dejé enfriar. Batí cuatro huevos que incorporé a las patatas y cebolla cuando observé que la fritura estaba ya fría y no cuajaría los huevos. Cociné al vapor medio kilo de mejillones que retiré del fuego en cuanto comenzaron los moluscos a abrir sus conchas. Una vez perdieron el calor, los incorporé a las patatas, cebolla y huevo batido.  En una bandeja de moldes para horno fui forrando con masa de hojaldre, también puede hacerse con obleas para empanadillas, los moldes. Hecha esta operación, fui rellenando cada molde con la mezcla protagonista del cocinado. Ultimada esta operación, introduje la bandeja de moldes en el horno precalentado a 200 grados centígrados por espacio de unos 20 minutos aproximadamente, si bien durante el horneado fui pinchando el relleno de las tartaletas hasta que observé que estaba bien cuajado. Dejé enfriar las tartaletas fuera del horno, las desmonté de los moldes y serví.

Además de ser muy bien recibidas en la mesa, entraron en el estómago como un cañón, acompañadas de un delicioso vino blanco bien fresquito.

Y así se me pasó el día entre mis queridas tartaletas.