EL FRIGORÍFICO ES EL QUE MANDA
jueves, 6 de junio de 2024
01364 Los Platos Combinados de "Autor"
miércoles, 14 de febrero de 2024
01266 La Tortilla Que Mira al Mar
LA TORTILLA DE LAS BRISAS Y DE LAS OLAS
jueves, 18 de enero de 2024
01251 La Tortilla de Casa Dani
POCO CUAJADA Y MUY JUGOSA
Casa Dani, ubicado en el atractivo Mercado de la Paz de
Madrid, entiendo que es de esos establecimientos hosteleros que hay que visitar
por lo menos una vez en la vida, como tantas otras cosas, para que no te lo
cuenten ni hables de oídas. Famosa por su tortilla de patata, poco cuajada y
muy jugosa, al estilo de Betanzos, consiguió el primer premio en el segundo
Campeonato de España de Tortilla de Patata celebrado en Tenerife en marzo de
2019, en el marco del “II Foro Gastronómico Internacional de la Papa”.
Con este reclamo acudí por primera vez a uno de los
establecimientos más populares de la capital de España. En aquella ocasión pude
probar la tortilla de milagro, pues no cabía un parroquiano más. A decir
verdad, siempre que he ido, ha estado hasta la bandera. También es cierto, que la
celeridad y diligencia del servicio, muy profesional, todo sea dicho de paso, hizo
que lo imposible fuese posible. Desde entonces, no hay vez que visite Madrid,
que no me de una vuelta por Casa Dani.
No sé si esta tortilla es la mejor de España, como siempre
que se habla de la tortilla de patata se abre el debate, pero lo que no me cabe
la menor duda, es que resulta deliciosa. Vaya por delante, que a quien no le
guste la tortilla sin cuajar, no le va a hacer gracia alguna. No obstante, no
solo de tortilla de patata vive Casa Dani. Ofrece, además, una variada
alternativa y un menú muy asequible al bolsillo, digno de mención.
Volviendo a la tortilla de patatas, leí en una entrevista
realizada a Dani y Lola, fundadores hace más de treinta años del establecimiento,
que los clientes la prefieren con cebolla. De hecho, cada día “se elabora un 80
por ciento de tortillas con cebolla y un 20 por ciento sin ella”. En esa misma
entrevista, Lola señala que el éxito de la tortilla estriba, además de estar
hecha con “producto, experiencia y corazón”, en el uso de patata agria manchega,
aceite de girasol y cebolla. Añade, además, que si prescinde del Aceite de
Oliva Virgen Extra es porque “creo que este aceite impregna demasiado a la patata
al freírla y resulta menos agradable el sabor que con el de girasol”.
Pues nada, que ir a Casa Dani siempre me da vidilla y por eso me gusta.
miércoles, 8 de noviembre de 2023
01204 No Hay Ocasiones
NI DÍAS, NI A VECES
martes, 12 de julio de 2022
01006 Las Tartaletas de Hojaldre
CON MEJILLONES Y TORTILLA DE PATATA
Hecho el preámbulo pertinente, vamos allá con este capricho de tartaletas de hojaldre rellenas de tortilla de patatas y mejillones. El antecedente de esta curiosa elaboración gastronómica se remonta a una receta que invitaba a probar unas aparentes tartaletas de hojaldre rellenas de tortilla de patata y que además se presentaban como un "original aperitivo". En su día las hicimos en casa y francamente nos sorprendieron tanto que volvimos a repetir en días venideros.
En una ocasión, alparceando recetas de cocina, una habitual costumbre que tengo para matar ratos, en un blog que ahora mismo no recuerdo, alguien proponía una tortilla de patatas con mejillones en escabeche. No tenía mala pinta la imagen con la que se ilustraba la receta. Y pensé, si me gustan las tartaletas como soporte de un cocinado, si me chifla la tortilla de patata, a ser posible con cebolla, y si me vuelvo loco por los mejillones, todos los ingredientes combinados tiene que ser la bomba. Así que me puse manos a la obra. Ya anticipo que el resultado me pareció espléndido.Pelé media docena de patatas y las corté en finas rodajas. Piqué media cebolla que posteriormente sumé a las patatas y sazoné. En una sartén con generoso aceite de oliva virgen freí patatas y cebolla hasta que comenzaron a coger color. Escurrí bien la fritura y dejé enfriar. Batí cuatro huevos que incorporé a las patatas y cebolla cuando observé que la fritura estaba ya fría y no cuajaría los huevos. Cociné al vapor medio kilo de mejillones que retiré del fuego en cuanto comenzaron los moluscos a abrir sus conchas. Una vez perdieron el calor, los incorporé a las patatas, cebolla y huevo batido. En una bandeja de moldes para horno fui forrando con masa de hojaldre, también puede hacerse con obleas para empanadillas, los moldes. Hecha esta operación, fui rellenando cada molde con la mezcla protagonista del cocinado. Ultimada esta operación, introduje la bandeja de moldes en el horno precalentado a 200 grados centígrados por espacio de unos 20 minutos aproximadamente, si bien durante el horneado fui pinchando el relleno de las tartaletas hasta que observé que estaba bien cuajado. Dejé enfriar las tartaletas fuera del horno, las desmonté de los moldes y serví.
Además de ser muy bien recibidas en la mesa, entraron en el estómago como un cañón, acompañadas de un delicioso vino blanco bien fresquito.
Y así se me pasó el día entre mis queridas tartaletas.