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martes, 6 de febrero de 2024

01257 Los Cogollos con Bonito y Anchoas

¡BIENVENIDOS!


Como va quedando patente en este caleidoscopio vital, son muchas pequeñas cosas, sin importancia, las que me gustan. En esta ocasión, se trata de los cogollos, a los que ya dediqué mi atención en la entrada 00665.

Todos los años planto en el huerto unas cuantas decenas de ellos. No requieren mucha atención, salvo quitarles las hierbas que puedan crecer en su entorno y atar sus hojas cuando el cogollo comienza a tener forma. No hay más. O por lo menos, yo no hago nada más. 

Acostumbro a disfrutarlos en la mesa de muy diversas maneras. Todas muy sencillas, deliciosas y resultonas. Si bien, los primeros que recolecto en el huerto, siempre tienen la misma bienvenida; con unos buenos tacos de bonito en conserva y unas anchoas de Santoña. Se ha convertido en una de mis pequeñas tradiciones. Me parece un bocado muy interesante, por los sabroso y refrescante que resulta. A lo largo del verano, y hasta que den de sí los pequeños vegetales, volverán a la mesa de esta guisa, solo que el bonito no será en taco, posiblemente sean migas, y las anchoas no serán de Santoña, sino de ¡vaya usted a saber!. Pero ese primer día, tienen que entrar en casa por la puerta grande y sin escatimar la compañía.

Evidentemente, encontrándonos en el mes de febrero como estamos, en el huerto no hay cogollos. Tendrán que pasar algunos meses hasta que pueda disfrutar de ellos. De momento, ya tengo el bote de bonito en aceite y el de anchoas de Santoña, preparados para su llegada.  




jueves, 20 de julio de 2023

01157 Los Cogollos con Fritada de Ajos

 Y ANCHOAS


El huerto comienza a ser generoso con sus frutos y se hace necesario abrir la caja de los sabores, con sus múltiples y variadas combinaciones, para ensalzar su grandeza. No son necesarias excesivas filigranas ni matarse en demasía la cabeza. Simplemente, recurrir a la sencillez aprendida de la tradición. 

En esta ocasión, los protagonistas son los cogollos de lechuga. Bastaría sazonarlos y acompañarlos con unas anchoas en aceite. Sería más que suficiente. Pero me apetece darles un plus con un alimento que me encanta y apasiona; el ajo. 

Aprieta el calor y cuanto menos estemos en la cocina y encendamos hornos y fogones, mejor que mejor. Eso se dice. Así, que estos cogollos con fritada de ajos y anchoas, vienen que ni pintados. Se preparan en un abrir y cerrar de ojos, con mínimos ingredientes, y un magnífico resultado. 

Ingredientes para 4 personas: 4 cogollos de lechuga, 6 dientes de ajo, 1 lata de anchoas, aceite de oliva virgen extra, sal y vinagre de Jerez.

Elaboración: Lavar y cortar por la mitad o en cuartos los cogollos de lechuga. Colocarlos en los platos donde se vayan a servir y echarles un poco de sal. Cortar los dientes de ajo y freírlos en una sartén con un poco de aceite de oliva, evitando que se doren demasiado. Cuando los ajos estén ya listos, añadir un par de cucharadas de vinagre de Jerez y cocinar durante un minuto a fuego medio, sin parar de remover ayudados de una cuchara de madera. Disponer una anchoa en cada trozo de cogollo y echar la fritada de ajos sobre ellos. Servir. 





miércoles, 1 de agosto de 2018

00760 Los Cogollos con Anchoas

UNA PAREJA PERFECTA

Ya tenía ganas. Desde que los adquirí en mi querida Huerta Barbereta soñaba con este delicioso momento. Los he visto crecer, no a todos Algunos no pasaron ni una sola noche en el huerto. A algunos pájaros les gustan tanto como a mí, tanto es así que tuve que incorporar una segunda plantación escondidos entre borrajas, acelgas y tomateras para que estuvieron fuera del alcance de su vista.

Cuando empezaron a tomar forma até sus hojas uno por uno y esperé al día señalado por la naturaleza. Al sacarlos de la tierra me dio la impresión de que me estaba llevando un tesoro, un preciado bien.  Al hacer este tipo de consideraciones hay quien dice que soy un exagerado y muy "tremendo". Puede que tenga razón. Puede que sea más apropiado y rutinario decir que planté unos cogollos, que  los fui regando, que crecieron, que los arranqué,  que me los he comido y que no estaban mal. Creo que voy a seguir apostando por mi "tremendismo", me resulta más apasionante.

Fue para cenar. Había que acompañarlos con algún otro alimento. Hubiera sido suficiente per sé, con su identidad y sabor propio, pero quería duplicar el disfrute de ese momento. Así que me dirigí al frigorífico y me hice con un bote de anchoas de Santoña. La combinación no puede ser más sensitiva y delicada. Las hojas del cogollo se deshacían en la boca con un dulce sabor en contraposición al salazón de la anchoa. 

Una pareja perfecta, para una perfecta cena, que dio cumplimiento a un sueño perfecto.





miércoles, 18 de abril de 2018

00665 Los Cogollos

CON ANCHOAS

Y si son de Tudela, de verdad de la buena, mucho mejor. Hoy los acompaño con unas anchoas de Santoña, mañana con un buen boquerón y otro día con salmón, por poner algunas notas de color. Resulta curioso pero todavía recuerdo la primera vez que los vi, caté y alabé. No sé el motivo, pero mi memoria pez así quiere que sea. Fue en Alerre, en su ya desaparecido restaurante, en la década de los 80 del siglo pasado. Dicho así, parece que le doy más prestancia a mi flaca memoria. Allí estaba, por aquel entonces, mi amigo "Baby" sorprendiéndonos en cada visita que hacíamos. Cuando no era una salsa, era un producto o una especialidad que no dejaba de asombrar. Era algo distinto a lo que estábamos acostumbrados. Y fue en una de esas visitas cuando fui sorprendido con unas "lechugas pequeñas", tiernas y sabrosas, acompañadas de unas anchoas. Me pareció muy original, como todo lo que allí se hacía.

Me gustan los cogollos, es cierto, pero no es menos cierto que no me gustan todos. Anda que no he dejado veces sobre el plato, casi sin tocar, especímenes con el apelativo de cogollo, duros o amargos, a los que no había por donde meterles el diente. Los que me gustan son los de Tudela, una variedad de lechuga arrepollada, bañada por las aguas del río Ebro, algo más grandes de lo habitual, de hojas de un verde intenso y de corazón casi amarillo.

Ahora que salimos de los fríos, comenzaré a tenerlos en cuenta en mi dieta diaria con sencillos "apaños" que iré compartiendo en este lugar. Esto es solo un anticipo.