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viernes, 9 de febrero de 2024

01259 La Ensalada de Arenques y Remolacha

 FELIZ REENCUENTRO


He estado toda la mañana intentando poner orden a los miles de recetas que he ido recopilando a lo largo de los años. Es una misión imposible, como la de alcanzar a escribir sobre diez mil cosas que me gustan. Pero bueno, sendas actividades cumplen a la perfección su objetivo: entretenerme.

De cualquier manera, ordenar, en un nuevo intento, las recetas, me ha servido para recuperar algunas sensaciones y rescatar del olvido algunas excelencias culinarias. Como, por ejemplo, la que traigo a continuación. Se trata de una ensalada de arenques y remolacha, y que igual hacía treinta años que no había vuelto a degustar. En su día, me encantó. De hecho, me hice con una receta, que es la que comparto más adelante.

Volver a probarla ha sido reencontrarme con un sabor muy particular, como es el de la remolacha. Si bien, un tanto desvirtuado por el resto de ingredientes que conforman esta ensalada de origen alemán e incluso escandinavo, y muy popular en Rusia.

La Roter Heringssalat, como así se denomina en su origen a esta ensalada, me parece muy atractiva, ya no solo por su color, sino por su intenso y fresco sabor. Además de resultar ligera, a pesar de su apariencia, es equilibrada y económica. Recetas al respecto hay una amplia variedad. La que comparto a continuación es la que me he encontrado mientras ordenaba mi extenso recetario y que después de muchos, muchos años vuelvo a recuperar.

Ingredientes para 6 personas: 4 remolachas medianas frescas, 2 manzanas Granny Smith o Golden, 3 patatas, 2 latas pequeñas de arenques ahumados, 12 pepinillos agridulces pequeños, ½ cebolla dulce, mayonesa con aceite de girasol y sal.

Elaboración: Pelar las remolachas y cocerlas. Dejar enfriar y cortarlas en pequeños dados. Pelar las patatas y cocerlas. Dejar enfriar y cotarla en pequeños dados.  Reservar. Escurrir el líquido de los arenques, quitarles la piel y cortarlos en trocitos. Reservar. Pelar la manzana y cortarla en dados. Reservar. Cortar los pepinillos en trocitos muy menudos. Reservar. Cortar la cebolla en trocitos también muy pequeños. Hacer una mayonesa que quede más bien espesa. Reservar. Poner todos los ingredientes en una fuente, sazonar y mezclar bien. Introducir en el frigorífico durante unas cuatro o cinco horas. Servir.

 




viernes, 20 de enero de 2023

01092 La Manzana en Ensalada

SABOR ESPECIAL


Como ya he comentado en alguna que otra ocasión, soy de la opinión de que las ensaladas, si algo tienen, es que para nada son aburridas. Es cuestión de imaginación y satisfacer los gustos personales.

En esta ocasión, a la socorrida ensalada de tomate, lechuga, aguacate y huevo duro,  le he incorporado una manzana verde. Además de gustarme la combinación, estaba cansado de verla en soledad en el frigorífico. Eso, y que es la manzana idónea para ensaladas; crujiente, jugosa y ligeramente ácida. Huelga decir que está deliciosa.

Y una curiosidad. No pensaba yo que la incorporación de la manzana a la ensalada tuviera firma de autor. Según he podido leer, para encontrar su origen hay que remontarse al año 1893, en el hotel Waldorf, en la ciudad de Nueva York. Se cuenta que Oscar Tschyrki, en una cena multitudinaria para celebrar la llegada de la primavera, sirvió una ensalada de solo tres ingredientes: manzana, apio y mayonesa. Tanto gustó a los comensales la mezcla de sabores, que desde entonces se popularizó con el nombre de ensalada Waldorf. 



domingo, 2 de septiembre de 2018

00788 La Tarta de Chema

DE MANZANA


Ya he comentado en alguna ocasión mi inclinación a poner nombres propios a determinados platos; nombres con los que identifico elaboraciones gastronómicas caseras que voy aprendiendo y que tras hacerme con la receta realizo con cierta frecuencia. Esta es mi última adquisición: la tarta de manzana de Chema.

Mi querido Chema, un personaje entrañable y polifacético donde los hubiere, elaboró la tarta para culminar un encuentro guión cena de teatrales amigos. Personalmente llegué a los postres como vulgarmente se dice "afogao"; no podía meterme nada más en el cuerpo. Mi intención era pasar de postre,  tomarme un café doble y ponerme una cremallera en la boca. Pero cuando vi aparecer la tarta de manzana... yo, apasionado de las tartas de manzana... no pude dejarla pasar de largo. Además, no podía hacerle un feo tal a mi amigo Chema. Así que, como el que no quiere la cosa, dije aquello de "nada, un señalín, solo para probarla". Y así fue, el autor de la tarta me puso algo más que un señalín. Me pareció un bocado delicioso, suave, sabroso y tentador. Tan tentador, que me vine hacia arriba y con el café ya delante de mí, cogí una pala de servir y me agencié con un buen trozo de la suculenta tarta de manzana.

Pero la cosa no acabó aquí. Cuando el grupo comenzó a cantar el repertorio de populares canciones con las que se acostumbra a cerrar este tipo de veladas, yo,  que de cantar, ni el la, la, la, entre aplauso y aplauso, hurras y vivas, fui dando buena cuenta de tan honorable tarta. ¡Qué buena estaba! Y qué poco talento el mío.

Huelga decir que junto al abrazo de despedida a Chema, incorporé la petición de la receta. Al día siguiente la recibía a través de un was.

Ingredientes: 6 manzanas grandes, 200 gramos de mantequilla, 100 gramos de harina, 160 gramos de azúcar,135 cls de leche, 3 huevos, 15 gramos de levadura y mermelada de melocotón o de albaricoque.

Elaboración: Pelar y trocear 4 manzanas y ponerlas a cocer durante 15 minutos. A continuación, mezclar todos los ingredientes con la manzana cocida y triturar con la batidora. Pre calentar el horno a 200 grados centígrados. Coger un molde redondo de cierre latera o similar y untar la base con mantequilla y un poco de harina. Poner toda la mezcla en el molde y cubrirlo con las dos manzanas restantes fileteadas. Introducir en el horno a 180 grados entre 50 y 55 minutos. Pinchar con un cuchillo y si sale seco es que ya está. A la hora de servir, cubrir con mermelada de melocotón o de albaricoque.

El was finalizaba con un "Espero que te salga bien buena" y dos caritas sonrientes. Así también lo deseo para quien se anime a elaborarla.




jueves, 18 de enero de 2018

00618 La Tarta de Manzana

TODO UN CLÁSICO

Conózcase aquí una de mis múltiples rarezas. Es extraño verme comer una manzana. Tengo que estar muy inspirado. Y sin embargo, disfruto ver comer una manzana a dentelladas y a ser posible con su sonoro "croac". Puede que envidie también los dientes de quien la muerde.

No es costumbre en mí comer una manzana. No es de mis frutas de referencia, a pesar de lo que me gusta su sabor, sea cual sea su variedad. Creo que el hecho de que no sea un asiduo consumidor de esta fruta estriba en el "incordio" de pelar su piel y de lo que me cuesta masticarla. En cambio, como digo, me encanta su sabor. Me gusta comerla asada, me encanta la sidra, su compota, como acompañamiento a otros alimentos, a la plancha y hasta añoro aquellas manzanas caramelizadas que me compraba en las ferias. Tanto me gusta su sabor, que la manzana, sea cual sea su versión en tarta, me chifla de tal manera, hasta el punto de convertirse en una de mis querencias gastronómicas favoritas.

Creo que ya he comentado en alguna ocasión que no soy muy dado a comer postre, con la excepción de cuando se me ofrece una tarta de manzana o un buen queso. Si solo me dicen postre, paso. Pero como oiga a modo de sugerencia, tarta de manzana, allá que voy aún cuando no pueda ya con mi alma. Es más, hubo un tiempo, como me ocurrió en otro momento con el queso, que era yo el que preguntaba directamente por ella. Mis favoritas, para rematar ya todos los males y sin menos precio de otras propuestas, la tarta de crema pastelera con manzana y la popular apple pie, que ya conoce este blog.

Las fotografías que ilustran esta entrada corresponden a una opípara comida familiar. Al finalizar no me entraba ni una miguita de pan. Pero, ay amigos, entonces apareció de manera imprevista una tarta de manzana, una deliciosa y cremosa tarta de manzana. Os podéis imaginar el final. ¡Qué alegría, qué alborozo y qué tarde del Día del Pilar!