ALGO EXCEPCIONAL
Me aficioné a incluir frutas y frutos secos en las ensaladas,
gracias a las que preparaba mi hermano Antonio. Parecían ensaladas imposibles,
pero su resultado era espectacular. Las combinaciones que presentaban sus
ensaladas eran, cuando menos, curiosas y, sobre todo, muy vistosas cuando
salían a la mesa.
Tengo que reconocer que la mezcla de frutas y frutos secos en una ensalada, al principio me resultaba algo “fuera de lugar”. Por aquel entonces, lo más atrevido para mí, era incluir en las ensaladas pipas de girasol. Pero dicho esto, también tengo que añadir, que en materia gastronómica, siempre me ha gustado probar cosas nuevas y máxime si era Antonio quien me las ofrecía.
Nos encontramos en los inicios de la temporada de la fresa y me he acordado de una ensalada que hacía mi hermano. La recuerdo como algo excepcional, por lo que se refiere a su mezcla de sabores bien distintos y su variedad de texturas. El dulzor de las fresas, el crujir de la cebolla, el suave amargor de la rúcula y la firmeza de nueces y tomates cherry hacen de esta ensalada un plato muy interesante al paladar, además de saludable. En cuanto al aliño, los consabidos aceite, vinagre y sal.
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