
Acabo de leer en la revista digital ecodiario.es que "el olor a hierba recién cortada no es tan maravilloso como piensas". Según el artículo referido, "el olor fresco de un césped recién segado significa que la hierba está tratando de salvarse de la lesión que se acaba de inflingir". Al parecer, "cuando las plantas se ven amenazadas liberan compuestos químicos que se esparcen en el aire". "Se ha podido confirmar mediante un estudio que las plantas pueden usar estos compuestos para comunicarse, avisando a otros entes cercanos sobre el peligro que están experimentando".
"Un grupo de científicos alemanes se percató de que las plantas dañadas liberan compuestos orgánicos llamados GLV. Además de emitir un olor "verde" específico, el GLV ayuda a generar nuevas células para curar heridas, prevenir infecciones bacterianas y emitir compuestos químicos para evitar más daños. Algunos compuestos GLV son señales de socorro, sugiriendo que las plantas tienen una forma de lenguaje basada en la liberación de estos compuestos químicos. Estas plantas tienen la capacidad de modular las señales que envían para avisar del tipo de ataque que está sufriendo".
En fin, no hay nada perfecto. Tampoco mi atractivo olor a hierba recién cortada.