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sábado, 11 de abril de 2026

01742 Las Alubias Blancas con Pimientos

 SIEMPRE LAS LEGUMBRES


En casa, las legumbres salen a la mesa una vez a la semana por lo menos. Es una norma que adoptamos hace mucho tiempo, ya no por su alto valor nutricional, al aportar proteínas vegetales, fibra, hierro, zinc y vitaminas del grupo B, sino porque nos encantan. 

Son muy versátiles a la hora de cocinarlas y nos han deparado grandes platos de cuchara. Y al decir grandes, no me estoy refiriendo a complejos o sofisticados guisos. En muchos casos se trata de platos sencillos y no exentos de potente sabor. Es el caso de las alubias blancas con pimientos que traigo hasta este caleidoscopio vital y que nos han salvado más de una comida. Es curioso, pero la edad de júbilo, lejos de alargarnos el día, cada jornada parece tener menos horas. Nos falta tiempo, cuando sobre el papel tendría que sobrarnos.

El caso es que hoy era el día que tocaban legumbres, y entre unas cosas y otras, que nos ha pillado el toro, como vulgarmente se dice. Su cocinado era otro, pero no daba tiempo. Así, que hemos recurrido a las citadas alubias con pimientos, que han resultado ser todo un espectáculo. Eso sí, ha habido que tirar de alubias ya cocidas, de Pedro Luis por más señas. No acostumbro a citar marcas comerciales, salvo en contadas ocasiones. Y esta es una de ellas. Descubrimos sus legumbres hace un año aproximadamente. Nos parecieron algo especial, tanto que desde entonces, siempre tenemos en casa provisión de ellas. Son algo más caras que las que acostumbramos a comprar, -las alubias, por ejemplo, unos 2,50 euros el tarro de medio kilo-, pero el resultado bien lo merece. Se trata de legumbres sin aditivos, de aquí el ligero oscurecimiento del producto. Solo llevan la legumbre, agua y sal marina.

El resultado de este sencillo plato es magnífico: rápido, ligero y económico. A por él.

Ingredientes para 4 personas: 2 botes de alubias blancas, una cebolla pequeña, 2 dientes de ajos, 1 pimiento verde, 1 pimiento rojo, 4 cucharadas de salsa de tomate natural, pimentón dulce o picante al gusto, sal, aceite de oliva virgen extra y un vaso de caldo de carne.

Elaboración: Picar la cebolla y el ajo, y rehogar en una olla con un poco de aceite de oliva. Salpimentar. Limpiar y quitar las semillas a los pimientos, cortar en trozos pequeños y añadir a la olla en la que se han rehogado cebolla y ajo. Salpimentar. Cocinar a fuego lento hasta que se ablanden los pimientos. Incorporar las alubias. Remover y añadir la salsa de tomate, el pimentón y el vaso de caldo de carne. Cocinar a fuego medio durante diez minutos, removiendo de vez en cuando. Servir caliente. 

 






martes, 20 de diciembre de 2022

01083 Los Platos para una Prisa

 ENSALADA DE ALUBIAS, POR EJEMPLO


Salgo a la calle sin destino. Lo que es a estirar las piernas. Necesito desentumecer los sostenes de mi cuerpo. No creo que tarde mucho en regresar a casa. Una vuelta y de nuevo a casa con mis cosas.

No se está mal en la calle, hasta la gente me parece que está de mejor humor. Rápidamente me rectifico. Quizás sea yo el que está de mejor humor y me hace ver al personal de otra manera. Bueno, tampoco hay que venirse arriba. Con todo, observo caras avinagradas.

Un olor inconfundible a sardinas a la brasa me acompaña unos metros. Lo que daría en este momento por media docena de ellas. "Hombre, cuánto tiempo sin verte", alguien me dice. Pues sí, tiempo, contesto. Nos ponemos al día. Todo está bien. Nos alegramos. Casi en la despedida, se incorpora un amigo común. Vuelta a empezar, pero en versión más reducida. Este último nos invita a una cerveza. Miro el reloj. Bien, tengo todavía que hacer la comida, pero creo que me dará tiempo si la cervecita no se prolonga mucho. De camino al bar nos detiene un viejo conocido de los tres. Otro capazo. Finalmente acaba por unirse a la comitiva de la cerveza. ¡Cómo pasa el tiempo! El presente y el cercano, pero tan lejano pasado. Una cerveza, no. Llevamos dos, como la hora que es. Por Dios, y la comida sin hacer. "Bueno, chicos, me voy que me ha cogido el toro. Un placer. A ver si no tardamos tanto en saber de nosotros".


Tengo algo más de media hora para hacer la comida. Mis chicas llegan a las dos y media. Obligado recurrir a mis "platos para una prisa". Abro frigorífico y despensa. Sí, hay de todo. Alubias de bote, pimiento verde, cebolla dulce y pimentón dulce. Lo suficiente para hacer una ensalada de alubias. Limpio bien las alubias bajo el grifo de agua, corto menudo el pimiento y la cebolla. Lo mezclo bien. Aceite, vinagre de Módena, un poco de sal y una buena dosis de pimentón. Remuevo hasta que observo que está bien mezclado. Introduzco la ensalada en el frigorífico hasta que lleguen y mientras cocino unos filetes de lomo a la plancha. Ya está todo. Pongo la mesa. Llaman a la puerta. Comienzan a aparecer mis chicas. Saco la ensalada de la nevera y la dejo en la mesa. La pregunta de costumbre: "¿Qué hay para comer"? Ensalada de alubias y lomo a la plancha. Miran con agrado las alubias. Sé que les gusta. Se la comen con ganas. Prueba superada.

Lo que no les digo es que tenía pensado hacer canelones gratinados y que un par de cervezas han echado al traste algo que tanto les gusta. Otro día será. Cuando no me dé por estirar las piernas.