jueves, 3 de agosto de 2023

01165 El Bonito Encebollado

PLENO DE SABOR


Recojo en este caleidoscopio vital otra receta de la cocina tradicional y que otrora, cuando salía a la mesa, indicaba que era un día especial.

Se trata de un plato de los de pleno sabor, moderado en ingredientes, ligero y siempre apetecible. Se puede consumir tanto en frío como en caliente, y aunque de aspecto aparente, su cocinado es de lo más sencillo. Sólo hay que estar pendiente de que el bonito no se nos pase de cocción. 

Me encantan los encebollados. La huerta me está deparando magníficos ejemplares de cebollas, así que hay que aprovechar la ocasión. No será este, el de bonito, el único encebollado que pase durante estos días por esta amalgama de vivencias y sensaciones. Vamos con esta joyita de nuestra gastronomía tradicional, en su más simple esencia.

Ingredientes: 1 kilógramo de bonito fresco, 6 cebollas, 2 dientes de ajo, 1 vaso de vino blanco, aceite de oliva virgen extra, una cucharadita de pimentón dulce, 2 hojas de laurel, 125 ml de agua, sal y pimienta.

Elaboración: Lavar y limpiar de piel y espinas las rodajas de bonito. Trocear en cuatro partes cada rodaja y reservar. Laminar las cebollas y los dientes de ajo. Cubrir la base de una cazuela con aceite y pochar la cebolla con los ajos a fuego suave. Transcurridos unos 15 minutos de cocinado, añadir el laurel y el pimentón. Mezclar y añadir el vino blanco. Dejar evaporar durante unos cinco minutos. Añadir el agua y cocinar durante cinco minutos más. Incorporar el bonito, salpimentar y cocinar durante unos siete u ocho minutos. Servir.






martes, 1 de agosto de 2023

01164 La Tortilla de Espárragos Trigueros

 ORIGINAL SABOR PARA DESPEDIR EL DÍA


Estoy intentando recordar, cuándo comí por primera vez espárragos trigueros. Llevo varias horas abriendo los cajones de mi memoria, pero no hay manera. Sé que fue hace muchos años. Sí, ya sé que me repito mucho con lo de "hace muchos años"; es lo que tiene haber nacido en el 57. 

Intuyo, sólo intuyo, que sería en alguno de los restaurantes o tascas, que allá por mis veintipocos años frecuentaba. Quiero recordar que se puso "de moda" el revuelto de tortilla y espárragos trigueros, acompañado de pan tostado. Me imagino que en alguna de aquellas comidas o cenas se presentaría la primera vez. La verdad es que, si están bien hechos, en su punto, y no amargan, es un alimento digno a tener en cuenta. No obstante, alguna mala experiencia con los trigueros, ya he tenido. Nada importante. Simplemente, que igual que me fueron servidos, fueron recogidos. No había por dónde hincarles el diente.

Después de los trigueros revueltos en tortilla, llegarían a la plancha espolvoreados con sal gorda, envueltos en beicon, con foie, con setas, en risotto, en flan de verduras... y cómo no, en deliciosa tortilla francesa, no muy cuajada.

Me parece un bocado delicioso para esas cenas de antojo. Rápido cocinado, no más allá de quince minutos, máxima sencillez y un original sabor con el que despedir al día. El sumun, si decidimos acompañar la tortilla con una rebanada de pan tostado de pueblo, con ajo, aceite y sal.

Ingredientes para una tortilla: 1/2 manojo de espárragos trigueros, 2 huevos, aceite de oliva y sal.

Elaboración: Lavar los espárragos, escurrir y secar. Trocearlos e introducirlos en una sartén con un poco de aceite de oliva. Cocinarlos a fuego medio hasta conseguir la textura deseada, evitando que se quemen. Batir los huevos con un poco de sal. Escurrir los espárragos y añadirlos a los huevos batidos. Cuajar la tortilla en una sartén con un poco aceite de oliva.



lunes, 31 de julio de 2023

01163 Los Calabacines a la Parmesana

TIRANDO DE RECETARIO


Nos encontramos en plena temporada del calabacín; planta herbácea, rica en vitaminas antioxidantes como la vitamina C, y cuya producción en el huerto, si todo va bien, es de lo más generosa. Tanto que, para no llegar a "aborrecerlo", hay que tirar de recetario, amplio y también generoso.

Bastaría en el día a día, y como acompañamiento,  con cortar el calabacín en finas ruedas, pasarlo por huevo y harina, y freírlo. O en tempura, tampoco es mala cosa. Pero de vez en cuando, conviene sacarle más provecho a este fruto. En esta ocasión, propongo unos calabacines a la parmesana. Aunque su versión, de origen italiano, lleva berenjena, "Melanzane alla Parmigiana", (ver la entrada número 01144 de este blog), con calabacín tampoco está nada mal. Se trata de otro estilo, ideal para quienes no les gusta la berenjena, como es el caso de mi hija Jara, quien propuso este cocinado.

Antes de abordar la receta, indicar que el calabacín, como en el caso de la berenjena, se puede hacer frito, al horno o a la plancha. Dependerá de lo ligero que se desee hacer este plato. Lo he probado de las tres formas, será por calabacines, y para mi gusto personal, es suficiente con un poco de aceite y a la plancha.

Ingredientes: 1 kilo de calabacines, 1 kilo de tomates, 300 gramos de mozzarella, 200 gramos de queso parmesano rallado, albahaca fresca, orégano, aceite de oliva virgen  azúcar, pimienta y sal.

Elaboración: Lavar y cortar en rodajas los calabacines. Sazonar y reservar. Lavar y cortar los tomates en trozos pequeños. Reservar. Echar un poco de aceite de oliva en una sartén e incorporar el tomate troceado, con un poco de sal, pimienta, orégano y una cucharadita de azúcar. Cocinar a fuego lento y remover durante unos diez minutos. Reservar. En una sartén o plancha, con un poco de aceite, dorar los calabacines. Reservar. Echar un poco de aceite en una bandeja de horno y colocar una capa de calabacines. A continuación, una capa de salsa de tomate, queso parmesano y mozzarella. Repetir esta operación un par de veces más, para acabar con la mozzarella, el queso parmesano y las hojas de albahaca. Introducir la bandeja en el horno precalentado a 180 grados centígrados, por espacio de unos 15 minutos o hasta que se vea que se ha gratinado ligeramente. Servir caliente. 





domingo, 30 de julio de 2023

01162 Despacio, Despacio

SIN PRISAS


Te olvidé
en una soleada pradera,
un día par, 
de un mes impar.

Tenía que ser así.
Era imposible seguir
tu incansable e incontrolado verso.

Sin descanso.

Deprisa, más deprisa,
que el tiempo apremia
para alcanzar el triunfo prometido.

Así rezaban
tus trinos de ave pasajera.

Deprisa, más deprisa,
que se estrecha el sendero
de los días de ensueño.

Descansemos un momento.

No, más deprisa.
Jadea si es necesario,
vomita,
pero corre,
no pares,
que ya te pisan los talones.

No sé cómo sucedió.
Ni si fue en un día impar, 
de un mes par.
Sólo sé 
que me cansé de seguir
la obsesiva, apremiante y severa voz.

Ya no hay prisas ni promesas, 
ni carreras equivocadas.
Ahora sólo quedan palabras
para la reflexión, 
miradas para la contemplación
y torbellinos de recuerdos dormidos.

                                                                                    Despacio, despacio,
                                                                                    que ahora la orquesta la dirijo yo.

                                                                                    

                                                                                    
                                                                                    
                                                                                    







martes, 25 de julio de 2023

01161 La Tortilla de Patatas con Pimientos Asados

 UNA OBRA MAESTRA


Solo con ver su imagen se me quitan todas mis penas. ¡Qué gran antídoto! Sencillez y humildad reunidas en un bocado con sabor a lujo a terrenal. Combinación perfecta para agasajar a un estómago inquieto de cualquier despertar. Parece que nacieron para estar juntos, la una y los otros. Se atraen. Lo saben. Son cómplices en la ventura de ese instante prodigioso en el que no hay palabras, apenas un cerrar de ojos de concentración en la dicha. No se les puede pedir más. 

Despacio. Poco a poco. No hay prisa. Se hace necesario prolongar el instante. Siempre es necesario alargar los buenos momentos. Y este, como tantos otros, es uno de ellos. Poco a poco. Despacio. Disfrutando de un sabor que viene de viejo. Al lado el pan. Para ayudar, para que no se pierda la más mínima brizna de este pequeño tesoro. Y en frente, un vaso de vino tinto con el que rematar la obra maestra.

Miro al cielo. Está limpio y azul. Miro al plato, limpio como una patena. 







lunes, 24 de julio de 2023

01160 Las Patatas de Verano

 SENCILLAS Y MUY GRATIFICANTES


Acabo de observar que la patata, en alguna de sus manifestaciones, lleva registradas en este caleidoscopio vital quince entradas. Está claro que me gusta, que se incorpora a la cocina a la perfección, sea cual sea la época del año, y que dan mucho juego en la cocina.

La receta que traigo en esta ocasión es supersencilla y muy gratificante. En casa, mis hijas, un buen día, decidieron llamar a este plato como "las patatas de verano". Y así se le quedó.

A pesar de la aparente contundencia del plato,  tomado con discreción, muy frío y bien aliñado, resulta muy agradable al paladar y nada pesado. La opción "b", es tomar una buena cantidad, a modo de plato único. Yo soy más de la segunda alternativa.

En casa acostumbramos a elaborarlo para aprovechar los restos de alguna ventresca de atún o de bonito al horno, que hemos cocinado con anterioridad. La combinación de patata, atún o bonito y cebolla dulce, me parece un espectáculo para el paladar. No tiene mas que lo mencionado y un generoso aliño de aceite de oliva, vinagre, sal y pimienta. Esta última, incluso en ocasiones cae en el olvido.

Ingredientes para 4 personas: 6 patatas grandes, 1 buen trozo de ventresca de atún o de bonito, 1 cebolla dulce grande, sal, aceite de oliva virgen extra, vinagre de Jerez y pimienta negra.

Elaboración: Cocer las patatas enteras y con piel en abundante agua hirviendo con sal. Dejarlas enfriar ligeramente, quitarles la piel y partir en trozos no muy pequeños. Reservar. Cortar una cebolla dulce en finas tiras longitudinales. Reservar. Trocear la ventresca. Preparar en un bol un aliño al gusto, a base de aceite de oliva virgen extra, vinagre de Jerez, sal y pimienta negra. Mezclar en una fuente la patata, con cuidado de que no se deshaga demasiado, la cebolla cortada y la ventresca troceada. Incorporar a la mezcla el aliño. Remover bien e introducir en el frigorífico hasta la hora de servir. 





sábado, 22 de julio de 2023

01159 La Sopa Fría de Pepino y Aguacate

REFRESCANTE COMBINACIÓN


Los pepinos y pepinillos de mi huerto se están comportando este verano francamente bien; de diez. Tanto es así, que todas las noches ceno un ejemplar, ya sea de una u otra variedad, en su versión más sencilla; es decir, simplemente con vinagre, aceite y sal. Entiéndase que, cuando hablo de pepinillos, antes de cogerlos de la mata, dejo que se hagan del tamaño del pepino. Otro día dejaré aquí plasmada mi anécdota con los pepinillos que, por cierto, me parecen todavía más deliciosos que los pepinos, que ya es decir.

Es uno de los frutos que me proporciona un breve estado de felicidad y bienestar. Sí, lo tengo más que comprobado. Ese estado se manifiesta con el primer corte de cuchillo cuando empiezo a quitarle la piel. Esa incisión airea el aroma del pepino. Un olor fresco y limpio, que me hace sentir bien.

Como digo, habitualmente, cada noche, lo consumo con aceite, vinagre y sal. Y si estoy de capricho, le añado una lata pequeña de atún en aceite. La combinación me resulta deliciosa. Cuando se me amontonan los pepinos, como es este año, además de obsequiárselos a los más allegados, junto con otros productos del huerto, busco otras formas de consumirlos. Como por ejemplo, esta que comparto a continuación. Se trata de una sopa fría de pepino y aguacate. Sabrosa, refrescante, cuya máxima complicación a la hora de elaborarla, es darle al botón del brazo de cocina o de la batidora. Se conserva bien durante unos días en el frigorífico y siempre es apetecible su ingesta.

Ingredientes: 1 kilo de pepinos, 500 gramos de aguacate, 2 dientes de ajo, 100 ml de aceite de oliva virgen extra, 2 cucharadas de vinagre de Jerez, pimienta negra, sal, unas hojas de menta y agua muy fría, en la cantidad necesaria, según queramos la sopa clara o densa.

Elaboración: Pelar pepinos y aguacates. Cortarlos en trozos. Triturar todos los ingredientes indicados, ayudados de un brazo de cocina o de una batidora. Probar el punto de sal. Añadir el agua fría y volver a triturar. La cantidad de agua a añadir, dependerá si queremos una sopa cremosa o líquida. Guardar en el frigorífico hasta el momento de servir. Adornar el plato con una hoja de menta y un chorro de aceite de oliva virgen extra o con lo que apetezca en ese momento.