domingo, 7 de abril de 2024

01316 Semejanza

 EN LA DESPEDIDA


Nuestra despedida
fue como la de la nieve de la cumbre; 
larga, pausada, fría y silenciosa.

A veces pienso,
que su destino también se asemeja al nuestro;
incierto, inseguro, frágil y dependiente.

Nuestra despedida fue tan necesaria 
como la nieve de aquella cumbre.


01315 Las Ensaimadas

 CON RECUERDO A PREMIO


Han llegado a casa de manera inesperada, y al verlas, casi se me saltan las lágrimas. No sé el motivo, igual son casualidades de la vida, pero en los últimos meses estoy recibiendo sabores que tenía prácticamente olvidados. No sé la porrada de años que no comía una ensaimada de nata. 

Ha sido liberarles del papel que las envolvía, cuando han acudido a mi memoria un montón de gratos recuerdos. La mayoría de ellos, de mi lejana infancia. 

Acostumbraban a ser fruto de algún premio por mi buen comportamiento o simplemente para hacerme feliz. Así, mientras degustaba con sumo placer una de estas dulces joyas, he recordado a mi cuñada María del Mar, q.e.p.d.,  que siendo novia de mi hermano Pepe, cuando me sacaban a pasear, acabábamos en la popular Granja Anita de la capital oscense, para tomar una deliciosa ensaimada de nata. Creo que desde aquel entonces, no he vuelto a probar las ensaimadas de este emblemático establecimiento hostelero. No sé, ni siquiera, si todavía las seguirán ofreciendo. Supongo que sí.

Mi madre también acostumbraba, de vez en cuando, a obsequiarme con este manjar. Aunque dicho sea de paso, no sé muy bien, si lo hacía para satisfacerme o era yo la excusa para "pecar" ella, a pesar de su diagnosticada diabetes. Mi madre, en este sentido, era de las que decía "un día es un día". Sea como fuere, parda mi era todo un grato acontecimiento que ahora recuerdo y disfruto con placer.







viernes, 5 de abril de 2024

01314 La Ensalada Tropical

 UNA EVOCACIÓN


Cuentan los que saben de estas cosas, que la ensalada tropical hizo furor en la década de los ochenta del siglo pasado. De hecho, creo recordar que por aquellos años yo era muy fan de esta refrescante ensalada.

Como acostumbra a ocurrir en estos casos, no hay un único patrón para elaborarla, y depende de la imaginación y los gustos de cada cual en la selección de los ingredientes. No obstante, por ceñir algo el plato, se podría decir que una ensalada tropical debería llevar, lechuga, marisco, alguna fruta y una salsa rosa o vinagreta. A partir de aquí, se puede tunear como a cada uno le venga en gana. 

Hacía tiempo que no la consumía. Tanto que, ahora que lo pienso, me parece que en lo que llevamos de siglo no había salido a la mesa. Así, que, en plan remember, he ido al frigorífico y con los mimbres que tenía he elaborado una ensalada tropical que, sin ser la bomba, no estaba del todo mal. Me ha recordado a las que yo acostumbraba a tomar. Supongo que la evocación vendrá gracias al dulzor de la fruta y sobre todo por la salsa rosa. Abierta la veda, no será la última que elabore ahora que empiezan a apetecer las ensaladas.

En esta ocasión no trasladaré receta alguna, pues, como digo, está elaborada con lo que he encontrado en el frigorífico y a ojo de buen cubero. Los ingredientes utilizados son: lechuga, langostinos pelados, tomates cherry, maiz, aceitunas rellenas, piña en conserva, mandarinas, salsa rosa, aceite, vinagre y sal.
 






jueves, 4 de abril de 2024

01313 El Queso de Oveja con Albahaca

 GRATÍSIMO DESCUBRIMIENTO


Mi hija Jara tiene por costumbre, cada vez que pasa un fin de semana fuera de casa, traernos un recuerdo del lugar visitado. Habitualmente son dulces típicos del destino elegido. Pero en su último viaje, cambió de registro, para obsequiarnos con un queso de oveja con albahaca. Nos dijo cuando nos lo entregaba, que lo había comprado en Biescas a un vendedor ambulante. Se lo dio a probar, le gustó y, sabiendo como ella sabe de nuestras debilidades gastronómicas, entendió que también nos encantaría, como así fue. No lo habíamos probado nunca, aunque sí sabíamos de esta amable y curiosa combinación. Cuando catamos el queso, Jara estaba en lo cierto, nos encantó.

Me entusiasma la albahaca, su olor y lo que significa esta planta para un oscense como yo. (ver entradas 00097https://diezmilcosasquemegustan.blogspot.com/2017/10/00549-la-albahaca-en-octubre.html. Y cómo no, me chifla el queso de oveja. Así, que unidos, podrían representar algo interesante. No obstante, en alguna ocasión he probado la albahaca en otros platos y me han dejado un poco descolocado. En el caso del queso y la albahaca, me parecen un buen maridaje. Este queso, de puro anonimato, me pareció una propuesta muy equilibrada al paladar.

A la hora de escribir estas líneas, todavía queda un poco de queso con albahaca. Con toda seguridad, en la próxima incursión lo finiquitaremos con toda mi pena, porque está delicioso. Pero bueno, siempre nos quedará ir a Biescas a por más.

 




01312 Estampa Serena

PAZ, SIN CULPA


He vuelto a sentarme
en la imaginaria humedad de tu piel,
con la ingenuidad por bandera
y la fascinación como alimento.

No terciaré palabra ni pensamiento alguno.
Tu presencia enmudece mi ser
y lo llena de paz, sin culpa.

Ni siquiera concibo dejar mis huellas
en tu estampa serena.
Prefiero que mis ojos
hagan acopio de tu lealtad y belleza.



miércoles, 3 de abril de 2024

01311 Las Patatas a la Riojana

UN GUISO DE REFERENCIA


Hacía tiempo que no tenía entre mis manos el cuaderno en el que a lo largo de los años he ido apuntando las recetas aprendidas de mi madre y que guardo como oro en paño. En este caleidoscopio vital he compartido el grueso de ellas, pero todavía quedan gratas sorpresas, como, por ejemplo, la que traigo en esta ocasión.

Se trata de una receta de origen humilde, muy humilde, pero con toda la fuerza, energía y sabor de un buen plato y, además, de cuchara. Un plato de la gente del campo, de los vendimiadores de mi querida tierra riojana, aunque muy extendido por el resto de España. A mi madre le encantaba guisarlo. Ya no por su bajo coste, era una excelente economista doméstica, sino porque le recordaba mucho a sus viajes a La Rioja, cuando iban a visitar a los familiares de mi padre. Todo esto, unido a su sencillez y a su delicioso sabor.

Tan solo son necesarios siete ingredientes, además de agua, aceite y sal. A saber, patatas, chorizo, pimiento choricero, pimentón, cebolla, ajo y laurel. Suficiente para hacer unas exquisitas patatas a la riojana. Si será delicioso, que en una ocasión leí que Paul Bocuse, estrella de la cocina francesa y considerado como el mejor chef del siglo XX, llegó a decir: “Una receta así debe representar a España en el mundo entero, porque es lo más sabroso que he probado en mi vida”.

Hace algunos años que no las comía y me han sabido a verdadero manjar, además de remover mi baúl de las emociones. Totalmente de acuerdo con Bocuse.

Ingredientes para 4 personas: 1 kilo de patatas, 250 gramos de chorizo de guisar dulce o picante, 1 cebolla, 1 cucharada de carne de pimiento choricero, 3 dientes de ajo, 2 hojas de laurel, pimentón, aceite y sal.

Elaboración: Calentar en una olla un generoso chorro de aceite de oliva. Añadir la cebolla picada y pochar. Una vez pochada la cebolla, incorporar los ajos, también picados.  Cocinar, sin parar de remover, durante unos dos minutos. A continuación, incorporar el chorizo cortado a rodajas y una cucharada de carne de pimiento choricero. Rehogar durante un par de minutos. Pelar y chascar las patatas. Es decir, el último tramo del corte a la patata, en lugar de un corte limpio, lo arrancamos. De esta manera, durante la cocción, la patata soltará más almidón y dará más cuerpo al guiso. Incorporar las patatas al guiso y remover. Cubrir las patatas con agua, como un par de dedos por encima de ellas e incorporamos al guiso dos hojas de laurel y una cucharadita de pimentón dulce. Tapar la olla con el fuego a máxima potencia. En cuanto comience a hervir, bajar el fuego a la mitad de su potencia y dejar cocinar durante unos treinta minutos o hasta que las patatas estén tiernas. Probar el gusto de sal a media cocción. Terminado el guiso, dejar reposar durante unos quince minutos y servir caliente.

 




martes, 2 de abril de 2024

01310 "Raíces y Alas"

 AFORISMO


Invisibles, anónimas y silenciosas. Necesarias y cómplices de la vida. Sustento del hoy y del mañana. Agua y tierra, alimento y cobijo para las raíces.

Dijo el poeta Juan Ramón Jiménez en su aforismo: "Raíces y alas, pero que las alas arraiguen y las raíces vuelen". 

Es la paradoja del ser humano. Quien se ancla en sus raíces, sin capacidad de elevarse, es un ser que se limita a vegetar, a sobrevivir. Es necesario que las raíces se eleven y vuelen.

Quien se mueve solo por las alas de la ensoñación, el deseo y el ansia de trascender sin vínculo con la tierra, es humo que se evapora sin dejar rastro de su paso. Por tal motivo, es necesario que las alas arraiguen.