PARA RECIBIR AL AÑO NUEVO EN FAMILIA
miércoles, 21 de febrero de 2024
01270 El Chorizo a la Brasa
lunes, 4 de diciembre de 2023
01223 Las Manitas de Cerdo a la Brasa
CRUNCH, CRUNCH, CRUNCH
domingo, 21 de mayo de 2023
01120 El Churrasco de Cerdo a la Brasa
MANÍAS
Mi relación con esta pieza de carne es curiosa. Nunca la he
comida en casa. Siempre fuera. La razón de este hecho estriba en que como más
me gusta es a la brasa y en casa, es complicado. Está la alternativa del horno,
claro, pero ya no es lo mismo. Es una carne que asocio a la brasa y de allí no
salgo.
Esta pieza de carne que cubre el costillar, otra manía, la
tengo asociada al invierno. Posiblemente, alguna haya caído en otra estación
del año. No lo dudo, pero lo habitual y a conciencia, es que la demande en la
fría estación y en algún restaurante del Pirineo aragonés, coincidiendo con
alguna escapada.
Y una última curiosidad para mermar mi ignorancia. Me acabo de enterar en este momento
que, según la Real Academia Española, “churrasco” es una “carne asada a la
plancha o a la parrilla”, y “churrascar” proviene de “churrar”, que significa “tostar”
o “poner algo a la lumbre”, para que lentamente se introduzca el calor y se
vaya desecando, sin quemarse, hasta que tome color.
No me he dado tozolones contra la pared para no hacerme más
daño.
jueves, 26 de noviembre de 2020
00932 La Torteta a la Brasa
SUMO DELEITE
Para mí, desde mi corta edad, eran días de fiesta sin entender muy bien todo cuanto significaba la matacía en aquella época. Solo veía risas, una familia feliz en torno a un cebado cerdo que servía de excusa para pasar un fin de semana con mi abuela, tíos y primos. Un subir y bajar por las estrechas escaleras que conducían del patio a la cocina y de aquí al granero. ¡Fernandito, lleva esto a tu tía! ¡Fernandito, mira a ver qué quiere la abuela! ¡Mocoso de crío, vete a jugar y no molestes! ¡Ya te avisaremos cuando tu tía empiece a hacer el embutido!, me decían. Me encantaba dar vueltas a la manivela de la capoladora y observar cómo salía la carne embutida del gorrino. Era mi pequeña aportación a esos momentos, aparte de molestar.
Ahora, cada vez que las como, no con la frecuencia que me gustaría, no puedo dejar de recordar aquellos días, al igual que cuando venían mis hermanos a casa, en los que no podía faltar en la compra de "agasajos" las tortetas y morcillas.
La torteta me encanta de cualquier manera. Cruda a bocados, frita, en tradicionales guisos... Pero el disfrute máximo llega cuando tengo la oportunidad de hacerla a la brasa. Me parece lo más, el deleite sumo. Cortada fina y braseada hasta crujir. Y ya en la boca, la complacida explosión de sabores que saludan a los buenos y felices recuerdos.
miércoles, 10 de octubre de 2018
00830 Los Caracoles a la Brasa
Jamás los he cocinado. Ni siquiera he tenido el amago de hacerlo. Con los caracoles me sucede como con la paella que tiene que ser la primera vez que prepare una. Cuando lo cuento la gente se sorprende. No se lo creen. Con lo que te gusta la cocina, me dicen, no entienden cómo no he preparado ni siquiera una. Pero así es, en mi entorno siempre ha habido alguien que las hace de vicio y no es cuestión de competir. Ni me lo planteo.
Volviendo a los caracoles a la brasa, sin duda alguna es como más me gustan, acompañados, eso sí, de un buen ali oli. Siempre el mismo ritual; coger el caracol, chupar toda la sal, insertar en el palillo, así hasta tres veces, e impregnarlos bien de ali oli. Y entre bocado y bocado, hablar. Sí, hablar, porque los caracoles hay que comerlos en compañía, en grata compañía. En soledad se puede comer una ensalada o unos macarrones, nunca unos caracoles a la brasa.
martes, 7 de agosto de 2018
00772 La Panceta
Y por añadir algún argumento más, si llega a tu alcance de forma improvisada, en una noche placentera, para dar cumplimiento a un encuentro entre amigos, entre risas, cantos y brindis, cómo puede remorder la conciencia.
Ah, bendita panceta! Con lo rica, buena y apañada que eres. Eso sí, con moderación, para no liarla.
jueves, 12 de marzo de 2015
00028 Huevos a la Brasa
Pensaba que los había gustado ya de todas las maneras posibles: al plato con jamón, fritos con patatas y algún sólido acompañamiento, duro en ensaladas, rellenos, con bechamel, pasados por agua, en guiso, con tomate y acompañados con chirlas, una de las muchas especialidades de mi hermano Antonio y que están para "llorar", de exquisitos, por supuesto, a la plancha... Pero no, me faltaban por probar los huevos a la brasa. Nunca se me hubiese ocurrido.
En una de esas tardes, qué importa el lugar, de comida larga y larga compañía, y de conversación interesante a la par que intrascendente, se escuchó una voz: "¿Quién quiere ahora unos huevos a la brasa?"
A medio camino entre pasado por agua y duro, allí estaba el moreno ejemplar con un sabor nuevo, bien distinto. La porosidad de la cáscara de huevo había dejado pasar a su interior todos los aromas del sarmiento y resto de leñas para dotarle de un sabor especial y bien recordado.
Brasa, parrilla, huevo fresco, tiempo, alguna vuelta de vez en cuando, pelar y... buen provecho!