PARA VARIAR (IRONÍA)
jueves, 15 de mayo de 2025
01665 El Arroz Negro con Sepia y Berberechos
domingo, 23 de marzo de 2025
01631 El Socorrido Arroz Hervido
PARA LO QUE HAGA FALTA
viernes, 28 de junio de 2024
01381 El Arroz con Costilla de Cerdo
SABOR A TRADICIÓN
Ya he comentado en algún momento de este caleidoscopio
vital que, con lo que me gusta el arroz, en cualquiera de sus versiones, en mi
vida he cocinado una paella. Siempre he tenido a mi lado a alguien que la
borda, así que lo mío ha sido echarme a un lado y disfrutar con el resultado. Es,
ni más ni menos, lo que hice con el arroz que traigo en esta ocasión.
Se trata de un arroz con costilla de cerdo. Hacía años,
muchos años, que no lo degustaba. Ni recuerdo cuándo y dónde lo comí por última
vez, antes de que Gloria me sorprendiera hace unos días con este arroz. Fue
entrar en la cocina, ver los preparativos y abrir la puerta a la nostalgia para
que entrara como si estuviera en su casa. Y es que este arroz me llegaba
cargado de recuerdos. No solo de mi madre, sino también de mi abuela Genoveva.
Todavía alcanzo a verle inclinada sobre la tinaja donde se adobaba en silencio
y quietud la carne de la matacía e iba seleccionando trozos del costillar del
cerdo para “dar sustancia al arroz”. De los pormenores de su guiso poco sé, ya
que mi afición por la cocina en aquellos años era inexistente. Solo sé, que me
encantaba y que dejaba los huesos del costillar, limpios como una patena. Al
arroz con costillas que hacía mi madre, aun estando también delicioso, le
faltaba ese inconfundible sabor de las costillas en adobo. Algo que yo siempre
apostillaba para “chinchar” a mi madre, sabedor de lo poco que le gustaban las
comparaciones. Curiosamente, y a pesar de ser uno de esos arroces tradicionales
en la cocina de mi madre, nada sé acerca de su receta. Desconozco el motivo,
pero no está en el recetario que de ella fui aprendiendo. Se me hace raro, pero
así es.
Ingredientes para 4 personas: 1 kilo de costillas de cerdo
troceadas, 400 gramos de arroz bomba, 1 litro de caldo de carne, 100 ml de vino
blanco, 1 cebolla, 1 pimiento verde, ½ bote de pimientos asados y en tiras de
Tricio, 2 dientes de ajo, 3 cucharadas de aceite de oliva virgen extra, 2
cucharadas de salsa de tomate frito, 1 cucharada de carne de pimiento choricero
pimienta negra molida, unas hebras de azafrán y sal.
Elaboración: En una paella amplia, verter el aceite
de oliva y calentar. Incorporar las costillas troceadas y cocinar a fuego medio
hasta que se doren. Reservar. En el aceite de dorar las costillas de cerdo,
pochar las verduras picadas bien menudas con un poco de sal, salvo los
pimientos de Tricio, que los incorporaremos a tiras cuando las verduras estén a
punto de pochar. Añadir la salsa de tomate frito casero y la cucharada de carne
de pimiento choricero. Rehogar junto con las verduras durante un minuto. Verter
100 ml de vino blanco, subir el fuego y esperar a que se evapore el alcohol.
Incorporar las costillas que teníamos reservadas y verter un litro de caldo de
carne. Añadir unas hebras de azafrán y remover. A fuego medio, cocinar las
costillas durante unos veinte minutos o hasta que veamos que están tiernas.
Incorporar el arroz y cocinar durante unos diez minutos a fuego alto.
Transcurrido este tiempo, bajar el fuego y dejar cocinar durante unos diez minutos
más. Retirar la paella del fuego y dejar reposar la paella tapada con un paño
de cocina durante unos cinco minutos. Servir.
lunes, 12 de febrero de 2024
01261 La Cataplana Portuguesa
SEÑA DE IDENTIDAD GASTRONÍMICA DE "EL ALGARVE"
Recreándome con las fotografías de uno de mis viajes a las
siempre apetecibles tierras portuguesas, me he topado con la primera cataplana
de arroz con pescado que probé en el Algarve. La cataplana es uno de los
símbolos de esta tierra portuguesa; una cazuela muy llamativa y peculiar, de forma esférica, en
la que se disponen todos los ingredientes que se van a cocinar.
Según he podido leer, apenas existe documentación escrita
sobre los orígenes de este utensilio de cocina. No obstante, el gastrónomo
portugués Virgilio Gomes apunta que en el siglo XVI se la conocía como “conserverira”
o conservera y que se puede apreciar en una ilustración en un libro publicado
en 1570, “Opera dell´arte del cucinare, de Bartolomeo Scappi, cocinero del Papa
Pío V.
La cataplana no es solo un utensilio de cocina, sino también
las elaboraciones que propicia. Al decir de los estudiosos, los artesanos
portugueses descubrieron en esta pieza las peculiaridades de una confección a
baja temperatura y una lenta cocción con resultados sorprendentes. “Lo idearon
mediante la unión de dos marmitas de metal noble que se cerraban como un lacre
para garantizar un excelente sabor y la preservación de los aromas”. Primero
utilizaron el zinc como material base, para posteriormente elaborarlas en cobre,
que es como se conocen en la actualidad.
De aquella primera cataplana de arroz y pescado, y que tanto
interés tenía en probar, recuerdo dos cosas: su extraordinario sabor y que me
puse las botas, tanto, que antes de sentarme al volante de nuevo, tuve que
darme un buen paseo. Y es que me pasé comiendo veinte pueblos. La susodicha
cataplana llevaba mucho cilantro, planta que no es del agrado de Gloria. Así,
que por no dejar más de media cataplana, me la fui comiendo casi hasta reventar.
Quizás, si que es cierto, que sabía excesivamente a cilantro y que se apoderaba
del sabor a pescado. Pero bueno, a mí no me desagradó. También es cierto que
las degusté mejor en ocasiones futuras.
Aunque no he hecho nunca en casa una cataplana, lo que le
falta a nuestra cocina doméstica, otro utensilio más para sacarnos definitivamente
de casa, comparto una receta de la Escuela de Turismo y Hostelería de Lisboa.
Elaboración: Cortar el pescado en cubos de un tamaño
similar. Cortar las cebollas en medias lunas, las patatas y los tomates en
rodajas, los pimientos en juliana y los dientes de ajo en rodajas gruesas. Para
preparar la cataplana, colocar en la base un generoso hilo de aceite de oliva,
seguido de la cebolla, los ajos, la hoja de laurel, los tomates, los pimientos
y las patatas. Todo en capas. Agregar un poco de pulpa de tomate y repetir el
proceso. Sazonar con sal y pimienta, un poco de pulpa de tomate y pimentón dulce.
Colocar el pescado sobre la última capa y sobre ésta, las almejas y las gambas.
Rociar con el vino blanco y un chorro de aceite de oliva. Tapar y dejar cocinar
a fuego medio bajo durante 30 minutos. Servir con hierbas frescas picadas.
martes, 30 de enero de 2024
01255 La Paella de Alcachofas y Pollo
FANTÁSTICA COMBINACIÓN
Ya he comentado en alguna ocasión, que las paellas no son
mi fuerte. Alguna he cocinado, pero pocas y en casos extremos. De hecho, ni me
acuerdo cuál fue la última. No es que no me guste meterme entre arroces, sino
que siempre he tenido a alguien a mi lado que las borda. Otra cosa es sentarme
delante de ella. Nunca diré que no. Siempre me resulta apetitosa y no importa
cuál sea su contenido. Me da lo mismo aquello que acompañe al arroz. Todo me
está bien y las disfruto de igual manera. Eso sí, si me dan a elegir, prefiero
que en mi plato no haya muchos “tropezones” y que domine el arroz con un buen
sabor.
Ingredientes: 4 muslos y contramuslos de pollo troceados,
6 alcachofas, 1 pimiento verde, 2 tomates, ½ cebolla, 2 dientes de ajo, una
cucharada de azafrán, un tazón y medio de arroz, 3 vasos de agua, colorante
alimentario, sal y aceite de oliva virgen extra.
Elaboración: En una paella con un buen chorro de aceite
de oliva virgen extra, freír, una vez sazonados, los trozos de pollo hasta que
se doren. Reservar. Freír en el mismo aceite los corazones de alcachofa.
Reservar. Hacer un sofrito con el pimiento, la media cebolla, los dientes de
ajo y los tomates, todo cortado en brunoise. Sazonar y una vez obtenido el
sofrito, incorporar el pollo troceado, las alcachofas, el azafrán y el
colorante alimentario. Mezclar e incorporar el agua o caldo de pollo. Añadir el
arroz y cocinar durante unos veinte minutos. Servir.
jueves, 25 de agosto de 2022
01037 El Arroz Tres Delicias
Y YO, SIN ENTERARME HASTA AHORA
miércoles, 17 de agosto de 2022
01031 La Sopa de Pescado con Arroz
SI MI MADRE ME VIERA AHORA
lunes, 8 de agosto de 2022
01023 La Paella
DEBERÁ ESPERAR
sábado, 13 de octubre de 2018
00835 El Risotto de Boletus
En poco tiempo llevo saboreados, en distintos lugares, tres risottos de boletus edulis. Los tres, aunque diferentes en presentación y elaboración, deliciosos. Sin reparos a ninguno de ellos; correcta textura y generosa concurrencia de boletus sobre el plato, confiriéndole al risotto ese peculiar y personal sabor que solo este hongo es capaz de proporcionar.
Cada vez que sale a colación en alguna conversación el boletus edulis, siempre cuento la misma historia que paso a compartir aquí. Me encanta este hongo, el que más, y si alguna vez he ido al monte a por setas, nunca, y cuando digo nunca es nunca, me he topado con uno. Por no faltar a la verdad, en una ocasión vi uno pero fuera ya de la tierra. Lo tenía ya Gloria entre sus manos y me preguntaba a mí, que no tengo ni idea de setas, si era un boletus edulis. Antes de que le respondiera con mi habitual "ni idea", el guía que dirigía la expedición por la Peña Montañesa en busca de setas para una posterior exposición de unas jornadas micológicas del Sobrarbe, dijo algo así como, "qué suerte, qué magnífico ejemplar de boletus edulis, estarás contenta". Y dicho lo cual, cogió el maravilloso ejemplar de boletus edulis y lo depositó en su cesta". Nos quedamos perplejos. Esa fue la vez que más cerca estuve de un boletus edulis en su hábitat, al margen de los que pueda ver en las tiendas de alimentación o los consabidos deshidratados.
Anécdota aparte, y volviendo a lo que me ocupa, de cuantas recetas hay al respecto, la que traslado a continuación es la "menos arriesgada" para un buen resultado. Ingredientes para 4 personas: 300 gramos de arroz para risotto, 300 gramos de boletus edulis, una cebolla pequeña, medio vaso de vino blanco, 150 gramos de queso parmesano, un litro de caldo de carne o de pollo, sal y aceite. Elaboración: Si los boletus están deshidratados, lo primero que hay que hacer es ponerlos a remojo un par de horas antes de la preparación del risotto y reservar el agua para añadirla más tarde al arroz. Si los boletus son frescos los añadiremos directamente. A continuación, cortamos la cebolla en trozos muy pequeños y la sofreímos en un poco de aceite hasta que coja color. Añadimos las setas, sazonamos y rehogamos dos o tres minutos. El siguiente paso es poner a hervir un litro de caldo de carne o de pollo, junto al agua de hidratar los boletus si es que ha sido necesario. Se puede utilizar caldo ya preparado o una pastilla de caldo concentrado si no nos queremos meter en más complicaciones. Por último, añadimos el arroz a los boletus y la cebolla, rehogamos ligeramente e incorporamos el medio vaso de vino blanco. Dejamos que se evapore el vino, añadimos poco a poco con un cazo el caldo al arroz y removemos ligeramente de vez en cuando hasta que el arroz quede cremoso. Unos minutos antes de que finalice la cocción del arroz, incorporamos el queso parmesano sin parar de remover. Servir a continuación y que continúe el espectáculo.sábado, 21 de julio de 2018
00743 El Arroz Negro
Hay varias formas de elaborarlo y como acostumbra a suceder en estos casos, cada maestrillo tiene su librillo. Por lo que he podido observar, yo aprendí en su día la más sencilla y es la que siempre hago. Ni siquiera me he preocupado en mejorarla. Está bien así.
Ingredientes: una taza de arroz por persona y otra más de propina, 150 gramos de sepia por persona, 2 bolsas de tinta de calamar, un par de pimientos verdes, dos dientes de ajo, pimentón, sal y caldo de pescado.
Elaboración: Hacer un sofrito con el ajo y los pimientos bien troceados. Añadir la sepia también troceada y saltear unos minutos. A continuación incorporar el arroz y remover durante un par de minutos. Incorporamos el caldo de pescado, los sobres de tinta, el pimentón y la sal, y dejamos cocer el arroz. Una vez cocido, dejamos reposar de cinco a diez minutos. A la hora de servir, acompañar con un ali oli.
miércoles, 16 de mayo de 2018
00690 El Risotto
El origen de esta popular receta se localiza en la zona noroeste de Italia, entre el Piamonte, Lombardía y Verona, donde el arroz es la base de su cocina tradicional. Aunque comestible, no siempre acierto con su elaboración. Por buscar alguna excusa, cuando no está al punto, le echo la culpa al arroz. Habitualmente utilizo las variedades Carnaroli o Arborio, ya que las que emplean en el país de la bota, Baldo, Maratelli o Padano, no son fáciles de encontrar por estos lares. Se trata de arroces de gran capacidad para absorber líquido y de liberar almidón, que es lo que al fin y a la postre le da al risotto esa textura melosa tan característica.
A diferencia de otros arroces, el risotto requiere tiempo y atención, exige dedicación e ir removiendo durante los veinte o treinta minutos que dura la cocción. La base de todo risotto es remover y añadir al final de la cocción un poco de mantequilla y queso parmesano.
El risotto que ilustra esta entrada es de boletus. Algo delicioso. No lo hice yo. Lo probé recientemente en un restaurante cántabro, del que hablaré en otro momento, y me pareció algo espectacular. Solo le faltaba algo de música.
miércoles, 19 de julio de 2017
00520 El Arroz con Leche
jueves, 28 de julio de 2016
00332 La Ensalada de Arroz
No soy muy amigo de los pre cocinados y preparados industriales salvo en casos de auténtica emergencia. Este no era el caso. He tenido poco más de una hora para preparar algún plato que reuniera las condiciones aptas para una excursión al río y sin necesidad de ir a comprar la materia prima para elaborarlo. Un par de vistazos al armario despensa y al frigorífico han sido suficiente. En el primero todavía sobrevivía un paquete de mezcla de arroces, especial para ensaladas y guarniciones. He puesto a hervir agua y cuando han empezado a asomar las burbujas de la ebullición, he vertido dos tazas de café repletas de arroz y una pizca más de propina. Seguro que compartirá con sus amigas excursionistas. Mientras el arroz cogía en el agua la textura idónea, he troceado lechuga, queso y jamón de york que he encontrado en el frigorífico. ¿Y si le añado un par de huevos revueltos? Dicho y hecho. Listo el arroz y los ingredientes troceados. Todavía me ha dado tiempo de introducirlo por espacio de media hora en el frigorífico una vez mezclado todo, probado el punto de sal y regado con aceite y vinagre.
Cuando por la noche ha llegado Loreto a casa me he sentido aliviado. Siempre me siento aliviado cuando por la noche cierro la puerta de casa con los cuatro dentro. En cuanto a la ensalada de arroz, debía estar buena. No ha regresado grano alguno.




