miércoles, 22 de febrero de 2017

00441 El Pastel de Pescado

HOY DE MERLUZA


Hay hechos y situaciones que no requieren excesiva explicación, como por ejemplo que de vez en cuando me guste acudir a la libreta de los "Sabores de mi madre", donde se escriben aquellos platos que en su día aprendí de ella y que no quiero que se pierdan en mi olvido. Con toda probabilidad no se trata de elaboraciones de campeonato. Nada sé, salvo alguna excepción, acerca del origen de sus recetas ni de quien las emuló. Supongo que algunas procederían de mi abuela y otras tendrían algo que ver con las modas y corrientes de la época, en el vis a vis de las charlas entre amigas,  e incluso otras serían sacadas de algún recetario de aquel entonces.

Una de estas recetas que recupero ahora del recetario materno, es el pastel de pescado. Una elaboración sin florituras ni artificios y con sabor a "fiesta de guardar", que es cuando lo hacía mi madre. Un pastel de pescado con sabor a su principal ingrediente, la merluza, y sin más aditamentos. Y si la reunión familiar lo requería y el bolsillo lo permitía,  hasta se acompañaba con algunas gambas.Traslado del manuscrito recetario.

Ingredientes para 4 personas: 1 kgr. de merluza (u otro pescado), 2 puerros (si no hay, no importa), un bote de tomate frito, una hoja de laurel y 6 huevos.

Elaboración: Hervir la merluza en abundante agua con sal, los puerros y la hoja de laurel. Cuando esté cocida, quitar la piel y las espinas. Desmenuzar la merluza y mezclarla con los huevos batidos y añadir el tomate frito. Unimos todo bien. Poner la masa en una flanera o molde y colocar a baño maría hasta que el pastel esté bien hecho. (Para saber si está hecho, pinchamos con una aguja de tejer y si sale seca es que ya se puede retirar del fuego). Dejar enfriar y desmoldar el pastel en una fuente. Servir con mayonesa y unas hojas de lechuga.

De aquel pastel al de ahora, solo hay dos pequeñas variaciones. La aguja de tejer ha pasado a la historia, que para eso han aparecido los palillos de cocina. Y en lugar de aplicar el baño maría sobre el infiernillo de la cocina como tenía por costumbre mi madre, se aplica directamente al horno. Resulta más rápido y menos latoso.

Como decía con anterioridad, no son platos de campeonato. Pero en mi imaginario, este, como tantos otros del traído recetario, es de diez, por lo que es y representa.




martes, 21 de febrero de 2017

00440 Buenos Días

ENVUELTOS EN PAPEL DE REGALO


Buenos días y no de los de cortesía. Buenos días de esos que transportan versos de algún lugar inusitado y  besos de labios calmados. De los de amanecer abierto a la vida, de color y luz en estrecha armonía.

Me gustan los buenos días de firme mirada, sin interrogantes, de los que no hay que recoger atenazado. Libres de acertijos, rotundos y redondos como los ojos chispeantes que regalan su inmensa alegría. Buenos días que acortan distancias y huelen a limpio, a lavanda recién acariciada. De los que no hacen falta excesivas palabras para expresar el deseo postulado.

Me gustan los buenos días de diario envueltos en papel de regalo y abrirlos cuando el recuerdo ande algo necesitado. Buenos días de contagio, de sonrisa resuelta, de palmada en la espalda y un buen apretón de manos.

Buenos días de los que hacen cabriolas en el estómago mientras un cielo azul jalea el ánimo entusiasmado.

Estos son los buenos días que tanto necesitamos.







lunes, 20 de febrero de 2017

00439 El Timbal de Aguacate

IGUAL PERO DISTINTO


Últimamente me da por los timbales. De momento, sin demasiadas complicaciones. Sencillos y coloristas. Sin excesivo artificio. Ensaladas que me gustan y que habitualmente son servidas en fuente o plato individual. Depende del número de comensales. Mismos ingredientes pero con una presentación más entretenida y de aspecto jovial. Cuando la alegría se va por la ventana,  que encuentre el camino de regreso a casa por la cocina.

La propuesta original y acostumbrada para cuatro personas consta de dos tomates más bien maduros y hermosos, dos aguacates medianos,  media cebolla de Fuentes y un par de latas de anchoas en aceite. Se trocean todos los ingredientes, se mezclan y terminamos con el añadido del aceite, vinagre y sal al gusto. Servir más bien fresquita.

La versión timbal se elabora con los mismos ingredientes más el añadido de unas hojas de lechuga. En esta ocasión, las anchoas son en salmuera, enteras y sin participar dentro del timbal. Pero vamos, porque ha dado la casualidad de que las he visto en el frigorífico. Otras veces son de lata y sí entonces, participan en la mezcla. Solo quedará rellenar el molde y rodearlo de unas hojas de lechuga.

El caso es entretener a los sentidos e intentar que un día en nada se parezca a otro aunque solo sea en la cocina.




viernes, 17 de febrero de 2017

00438 Las Alcachofas

OTRAS GRANDES ALIADAS


Ya tenía ganas de asomar por aquí este manjar. La duda, cómo presentarlo. En menestra, una de mis muchas debilidades, me faltaban verduras para su acompañamiento. Al horno, y como aprendí de mi hermana María Engracia, no disponía de mucho tiempo. A la plancha, me daba pereza sacar el "olvidado" asador que pasa sus días en el fondo de un armario de la cocina tras un montón de cacharros. Como en su día anoté de mi madre, no sabía si sería del gusto del resto de comensales; hervidas, con cebolla,  pan rallado y un vasito de vino blanco. Rebozadas, estamos en las de antes,  la falta de tiempo. Además, así me gustan más como acompañamiento. Rellenas de carne picada, más de lo mismo. Con almejas, no tengo almejas. Solución, con el socorrido y siempre gratificante sofrito de ajo, cebolla y jamón.

La alcachofa es de esos vegetales que no dejan indiferente. O gusta a rabiar hasta elevarla a la categoría de manjar, o se convierte en diana del desprecio. Anda que no he apurado alcachofas de los platos de los comensales que se disponían a mi lado en encuentros familiares.

Además de su valor gastronómico, la alcachofa o cynara, es una hortaliza muy polivalente ya que entre sus hojas se guarda un tesoro de vitaminas, minerales y antioxidantes. Leo que griegos y romanos ya la consumían al ser considerada una aliada de nuestro organismo y que en la Edad Media era uno de los alimentos más caros y sabrosos. Catalina de Médici, por ejemplo, pagaba altas sumas por ellas.

Entre otras bondades destacan sus propiedades digestivas, además de ayudar a reducir los triglicéridos en sangre, regular el estreñimiento y aliviar la acidez de estómago. Es idónea para eliminar el flujo de la bilis, gracias a sus fibras vegetales es perfecta para controlar el apetito, elimina la retención de líquidos y aporta un buen número de vitaminas y minerales. Así es ella.

Mientras esto escribo, acabo de recordar que en el armario de la despensa de la cocina hay varios botes de crema de alcachofa. Hoy es viernes y toca cena especial.  Esta noche habrá un tarro menos.










jueves, 16 de febrero de 2017

00437 Asomar

SIN PROFUNDIZAR

Hoy es curiosidad o puede que necesidad. Mañana será deseo. Ayer igual fue un capricho. El mismo paisaje se me hace huésped de necesitada compañía. Invito a pasear a mis ojos, que aleteen , que suban y  bajen, que tomen tierra y rastreen, olisqueen, se manchen de barro y verdín.

Sin miedo a perderse. No hay peligro, solo tierra amable y generosa de confiado mirar y la sensación de que nada adverso puedo pasar. Los he traído hasta aquí para disfrutar, para que recuerden y guarden para cuando llegue la necesidad. Sin avisos ni advertencias. Sé que regresarán, sin cansancio, después de jugar en la margen, de adivinar el acertijo del horizonte, cuando el acopio de color ya no admita más contrastes y el viento los aúpe en volandas hasta el punto de partida.

Son las dos. No sé si querían más o solo asomar sin profundizar.





miércoles, 15 de febrero de 2017

00436 Las Patatas con Berberechos

DELICIOSA COMBINACIÓN



Por separado me encantan y unidos tubérculo y molusco, están como par ir de fiesta. Es de esos platos que en alguna ocasión lees, procesas y un buen día pones en práctica ajustándolo a tu gusto. Su elaboración es de extrema sencillez y el resultado muy a tener en cuenta. Se presta comer como aperitivo sobre alguna tostada de pan curiosa o acompañada de unos simpáticos pica tostes, o como entrante.


Ingredientes: 1 Kgr. de patatas, 2 latas de berberechos al natural, mayonesa y pimienta blanca.

Elaboración: Cocer las patatas como se tenga costumbre a la hora de hacer una ensaladilla rusa. En casa, desde hace muchos años, la patata, una vez cortada a cuadraditos, en lugar de cocerla en agua la hacemos al vapor. Nos resulta más gustosa y su textura para estos casos es más atractiva. Una vez cocida, añadimos el caldo de una de las latas de berberechos y dejamos que las patatas se empapen. Sazonamos con sal y pimienta al gusto y añadimos los berberechos. Elaboramos una mayonesa y mezclamos bien con las patatas y los berberechos. Servimos bien fresquita. No tiene más complicación y su resultado no puede ser más agradecido.

Hay quien añade huevo duro, cebolla e incluso quien sustituye la mayonesa por una vinagreta. Todo vale, pero el sabor del berberecho, que es donde radica la gracia, queda algo disimulado. Una de las muchas bondades de la cocina es su facilidad para adaptarse a cualquier sugerencia aun a riesgo de error.










viernes, 10 de febrero de 2017

00435 Los Platos Únicos

GARBANZOS CON PIMIENTOS DEL PIQUILLO


Será la acumulación de años, el propósito de mantener la báscula no más allá de una determinada línea o porque el estómago así lo requiere, que últimamente siento predilección por los platos únicos y lo más sencillos posibles. No es necesario que lleven muchos predicamentos, con que tengan sabor es más que suficiente. Ya no asimilo bien las comidas somnolientas. Legumbres, menestras, arroces o pastas son la base y a partir de aquí, añadir el sabor.

Hoy propongo a la mesa unos garbanzos con pimientos del piquillo. Tan sencillo como hacer un sofrito de ajo y cebolla, para terminar con la incorporación de los pimientos. Cocer unos garbanzos con una pastilla de concentrado de carne y cuando estén en su punto de cocción, retiramos el agua, que quede solo la necesaria para cubrir los garbanzos. Añadimos el sofrito, removemos  y dejamos a fuego lento unos minutos hasta que liguen sofrito y garbanzos.

La versión de "un aquí te pillo, aquí te mato" es la de los garbanzos ya cocidos. Misma operación para el sofrito y un vaso de agua en el que diluir media pastilla de caldo concentrado de carne que echaremos sobre los garbanzos. Cuando el agua comience a hervir, incorporamos el sofrito. Dejamos también a fuego lento hasta que garbanzos y sofrito liguen.

No obstante, y como dijo aquel, "si hay que ir, se va". Y como digo yo,  "si hay que comer, se come". Todavía puedo dejar el pabellón alto si se presenta la ocasión.