domingo, 13 de septiembre de 2026

01783 El Tomate Piennolo Giallo

 DEL VESUBIO


Nunca ha habido tanto color en mi huerto. Todo ha sido gracias a las incorporaciones de las nuevas variedades tanto de tomates como de acelgas. Da gusto y alegría verlo. Y eso que el calor, excesivo calor de este verano, me ha ocasionado alguna que otra baja entre las plantas y no se han mostrado como acostumbran. De cualquier manera, estoy contento.

En este caleidoscopio vital he comentado recientemente las incorporaciones al huerto de las acelgas rojas y de las acelgas amarillas de Lyon. En esta ocasión, traigo una nueva variedad de tomate que se ha estrenado en el huerto con intención de continuidad, pues me ha parecido una joyita. Me estoy refiriendo al italiano tomate piennolo giallo.

El pasado otoño, mi cuñado estuvo en Nápoles, tal y como acostumbra en los últimos años. De sus viajes siempre nos trae algún presente. En esa ocasión, nos preguntó si queríamos algo en concreto, a lo que le sugerimos que nos trajera semillas de tomate del entorno del Vesubio. A su regreso, nos inundó de semillas de curiosas variedades de tomate. Entre ellas se encontraban semillas del denominado tomate piennolo giallo. Esta primavera sembré en semilleros parte de las semillas de las distintas variedades. Mi expectación fue total. A ver qué sucedía.

Las semillas germinaron y cuando adquirieron un considerable tamaño las planté en el huerto con excelentes resultados contra todo pronóstico. Las plantas de piennolo giallo fueron las más “perezosas” y las últimas en aportar sus frutos. Tenía curiosidad por probar su sabor. No sería hasta primeros de septiembre cuando arranque de las matas los primeros tomatitos amarillos. Me encantaron, como gustaron a todos cuantos los han podido probar. Su hermoso color amarillo dorado es todo un atractivo que, unido a su sabor dulce y su ausencia casi total de acidez, lo convierten, como ya he mencionado, en una joyita.

Este tomate es también conocido como Pomodorino del Piennolo del Vesuvio Giallo y se cultiva principalmente en los suelos volcánicos del Vesubio, en la italiana región de Campania. Son frutos pequeños, tipo Cherry, de forma ovalada, con una punta en la parte inferior llamada umbone o pizzeto y pesan entre 20 y 30 gramos. Su coloración amarilla denota una altísima concentración de beta-caroteno, vitamina A, además de ser tres veces más rico en otras vitaminas que las variedades rojas comunes.

El término “piennolo”, péndulo en dialecto napolitano, proviene del método tradicional de conservación. Los frutos se forman en la planta en racimos y los agricultores italianos cortan estos enteros para trenzarlos con un hilo de cáñamo hasta formar un gran racimo circular. Posteriormente, se cuelgan en techos, balcones o en lugares secos y ventilados. Gracias a su piel gruesa y pulpa firme y compacta, el tomate se conserva de forma natural durante meses a lo largo del invierno, concentrando sus azúcares y volviéndose aún más sabroso con el tiempo. A este respecto, tengo que decir que de momento me ha sido imposible recolectarlos en racimos, pues debido al sofocante calor, muchos ejemplares se han ido cayendo de las ramas. Algunos he conseguido coger en racimo, pero no me dan para realizar un gran racimo circular. Me he quedado con las ganas. Así que tendré que esperar al próximo año y ver si hay más suerte, ya que está claro, que han venido para quedarse en mi huerto.

De momento, los vamos consumiendo simplemente en ensalada con aceite y sal. Tengo que explorar otras formas, como en salsas o con otros acompañamientos. Me da que por su textura y sabor tienen mucho recorrido. 




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