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domingo, 6 de diciembre de 2020

00934 El Timbal de Guacamole y Salmón

VISUAL Y ENTRETENIDO


Soy de los convencidos de que la comida entra por los ojos y que la cocina diaria no tiente por qué ser aburrida y monótona. Así me lo ha ratificado este timbal de guacamole con salmón que hoy traigo hasta este variopinto blog.

La culpa de esta vistosa propuesta gastronómica la tienen unos restos de salmón a la plancha que llevaban en el frigorífico un par de días. Había que comerlos ya. La opción más sencilla era sacarlos a la mesa tal cual con un previo "golpe" de microondas. Pero cuando mi decisión parecía estar ya tomada, vi dos hermosos aguacates que comenzaron a proporcionarme sugerencias encaminadas a enaltecer los solitarios restos de pescado. Cualquiera de las que pasaron en ese momento por mi mente podía servir. Finalmente me incliné por un timbal, una forma de presentación que me encanta, de guacamole y salmón.

Comencé por elaborar un sencillo guacamole casero a base de aguacate, cebolla, tomate y zumo de limón. Es cuestión de picar muy fino la cebolla y el tomate, agregar el aguacate a dados y ayudados de un tenedor o en el mortero, obtener una pasta. Finalizamos añadiendo zumo de limón y sal al gusto.

Obtenido el guacamole, solo resta introducir la pasta en un molde en forma de cilindro corto y completar la faena con unas lascas de salmón aderezadas con pimienta negra molida y unas gotas de aceite de oliva virgen. Una hora en el frigorífico y listo para desmoldar y servir.

Bastan apenas veinte minutos de dedicación para hacer de lo cotidiano algo entretenido y que lo monótono sea un flechazo para la vista.






jueves, 27 de septiembre de 2018

00815 El Timbal de Pepino

AMPLIANDO RECETARIO


De mis últimos viajes a Bilbao regreso a casa con nuevas recetas aprendidas de mi hermano Antonio. Ya he comentado con anterioridad en este caleidoscopio vital, que comer en casa de Antonio y Ana es un auténtico festival gastronómico, siempre delicioso y sorpresivo.

Habitualmente, en los menús diseñados para nuestros encuentros, nos ofrecen platos que saben que nos agradan y que solo comemos cuando vamos a Bilbao; elaboraciones de recuerdo y devoción. Y entre estos, alguna novedad aprendida por Antonio en su eterna inquietud por la cocina y el bien comer.

El que ahora traigo hasta aquí no sé su auténtico nombre, así que lo he bautizado como "Timbal de Pepino". Me pareció una variante del tradicional Tzatziki griego, salsa de pepino y yogur griego, pero más sabroso y delicado. Además de su vistosidad en el plato, me encantó la curiosa mezcla de sabores y su sencillez.

Ingredientes para cuatro personas: Un pepino, dos yogures griegos, dos cucharadas de mostaza de eneldo, una lata de anchoas, cuatro cucharadas de miel y una pizca de sal.

Elaboración: Comenzamos pelando el pepino y lo laminamos muy finamente sobre un bol con un rallador. A continuación añadimos al bol un yogur griego, un par de generosas cucharadas de mostaza de eneldo y una pizca de sal. Mezclamos todo bien

Depositamos un molde sobre un plato e introducimos en él la mezcla elaborada, que ocupe la mitad del molde. Completamos con un par de cucharadas de yogur. Introducimos en el frigorífico los moldes cubiertos cada uno con un film de cocina, por espacio de treinta minutos. Pasado este tiempo, y a punto de servir, sacamos los moldes del frigorífico. Acabamos el plato añadiendo un par de buenas anchoas de Santoña, una cucharada de miel y el ornamental perejil. Desmoldamos y a la mesa.

Un entrante original, fresco y sabroso.









miércoles, 1 de marzo de 2017

00447 El Timbal de Mejillones

MUESTRARIO DE COLORES


No me gustan los paquetitos danzando por el frigorífico ni me gusta tirar comida. Así que antes de que esto suceda,  me voy a adelantar a los acontecimientos y no voy a dar oportunidad a ninguna de las dos observaciones. Han sobrado unos mejillones y tres láminas de salmón ahumado. Todo unido a una lechuga será más que suficiente, aunque poco entretenido. Tengo el día juguetón,  con ganas de cortar con el cuchillo y como ya he mencionado en alguna ocasión, me gustan los timbales. Me resultan divertidos. No se hable más.

Por un lado, mejillones enteros y salmón bien troceado, así como unas hojas de lechuga, también bien cortadas. Y ahora una vinagreta de cebolla, pepinillo y huevo duro con su correspondiente aceite, vinagre y sal. Solo queda ya montar el timbal y que suene a fantasía. Primero la lechuga, después el salmón, un poco de vinagreta, los mejillones y el resto del aliño. Ya está. Rápido, sencillo y de buen conformar.




lunes, 20 de febrero de 2017

00439 El Timbal de Aguacate

IGUAL PERO DISTINTO


Últimamente me da por los timbales. De momento, sin demasiadas complicaciones. Sencillos y coloristas. Sin excesivo artificio. Ensaladas que me gustan y que habitualmente son servidas en fuente o plato individual. Depende del número de comensales. Mismos ingredientes pero con una presentación más entretenida y de aspecto jovial. Cuando la alegría se va por la ventana,  que encuentre el camino de regreso a casa por la cocina.

La propuesta original y acostumbrada para cuatro personas consta de dos tomates más bien maduros y hermosos, dos aguacates medianos,  media cebolla de Fuentes y un par de latas de anchoas en aceite. Se trocean todos los ingredientes, se mezclan y terminamos con el añadido del aceite, vinagre y sal al gusto. Servir más bien fresquita.

La versión timbal se elabora con los mismos ingredientes más el añadido de unas hojas de lechuga. En esta ocasión, las anchoas son en salmuera, enteras y sin participar dentro del timbal. Pero vamos, porque ha dado la casualidad de que las he visto en el frigorífico. Otras veces son de lata y sí entonces, participan en la mezcla. Solo quedará rellenar el molde y rodearlo de unas hojas de lechuga.

El caso es entretener a los sentidos e intentar que un día en nada se parezca a otro aunque solo sea en la cocina.




martes, 7 de febrero de 2017

00431 Los Timbales

FANTASÍA E IMAGINACIÓN


Suenan timbales de paz, color y fiesta en la cocina. Todavía se escucha en la lejanía del tiempo el clan, clan de las viejas flaneras de metal y recipientes de cristal en el bullir del agua hacendosa en una mañana cualquiera de domingo. Tradición, imaginación y constatación, todo vale para entretener a los sentidos. Un poco de aquí y otro poco de allá, más de esto que de lo otro, que combinen los colores traídos de la tierra o del mar que el sabor ya vendrá. Visual, sensual y hasta casual, todo cuenta para un entretenimiento fugaz y distraído. Suenan timbales de seducción en la cocina.


Me resulta simpática y atractiva la presentación de platos en forma de timbal. Elaboraciones hay a cientos, tantas como dicta la imaginación. Desde la sencillez a la complejidad de su preparación existe un amplio abanico. Últimamente me da por hacer timbales con restos de comida o con alimentos errantes, sometidos a un ir y venir por el frigorífico. El resultado, además de ser muy visual, es curioso y satisfactorio. En próximas entradas iré compartiendo algunos de ellos. De momento, sirvan como anticipo las imágenes.

Un timbal no es otra cosa que un molde en forma de cono o cilindro corto usado para distintos tipos de preparación. Son muy populares en varias culturas al ser un plato que se adapta a muchas variaciones e ingredientes: carnes, aves, pescado, caza, verduras, frutas e incluso helados. Dependiendo de la clase de timbal que se prepare se puede servir horneado, al vapor o frío y una vez preparados los ingredientes básicos del timbal, se pueden agregar ingredientes adicionales como condimentos o especias, así como salsas.

Leo que en el siglo IV a.C. los antiguos griegos elaboraban una especie de timbal en algo parecido a un concurso. Se recoge que en Atenas el primer premio se le otorgó a un timbal al horno relleno de picadillo de pechugas de faisán y trufas laminadas, punteado de sal y aromatizado con diferentes especias.










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