lunes, 27 de marzo de 2017

00459 Plácida Llama

DE NECESARIO MIRAR


Regresa mi mirada a un descanso conocido, a  un reposo sereno donde apaciguar la zozobra de mis quehaceres mundanos. Todos necesitamos una plácida llama a la que dedicar nuestra tregua y quemar lo que nos sobra de inútil, pesado y adverso. Todos precisamos un mirar donde olvidar y así resurgir para un volver a empezar más ligeros de quebrantos.

Mi mirada ha regresado hoy para quemar miedos e inseguridades, como ayer lo hizo con la rabia a cambio de tan solo un deseo. Ha retornado para congraciarse de nuevo con la vida y sentir un calor que vuelve a crepitar ante unas pupilas de nuevo ilusionadas.

Todos necesitamos una plácida llama aunque sea plegada en el bolsillo, entre las páginas de un libro o en la estantería, ahí donde descansan los avíos.


sábado, 25 de marzo de 2017

00458 Los Tentempiés

PARA SALIR DEL PASO


Siempre me ha hecho gracia este vocablo, incluso en aquellos años en los que apenas alcanzaba a entender su significado. Ten-tem-pié, tente en pie, tentem-pie. Tiene su salero o tenía su salero. Escasamente oigo pronunciar esta palabra en la actualidad. Ahora se estila más, refrigerio, aperitivo, piscolabis, canapé... Parecen estas últimas voces más refinadas, más modernas, más solventes. Pero yo me sigo quedando con mi tentempié, con ese que aún hoy me hace gracia.

Al fin y a la postre, todo es lo mismo y cumple la misma función. Un tentempié no es otra cosa que un bocado entre comidas que ayuda a tenerte en pie, a mantenerte en pie. Un auxilio en forma de energía para continuar la actividad o mitigar el gusanillo que se pueda presentar de forma imprevista. Un apenas nada para salir del paso. Nada sofisticado, sin pretensiones.

Tarde de sábado primaveral disfrazada de invierno. Ha nevado pero sin llegar a cuajar. Son las siete y veintiocho de la tarde. No apetece salir a la calle ni tan siquiera para estirar las piernas. Las horas pasan lentas entre el mirar por la ventana, la lectura y navegar por la red. Algo falta para acabar de matar la tarde. Merendar no, hoy cenaremos pronto. Me acuerdo del tentempié. Pregunto si alguien quiere. Ya somos dos. Algo habrá por la nevera. Cuatro mejillones y una lámina de salmón. También hay pan y queso cremoso. No se hable más. Zas y zas. Ya está. Y el salmón de pie, como un señor, para hacer honor a mi gracioso tentempié.


viernes, 24 de marzo de 2017

00457 Los Fruteros

COLOR Y CONTRASTE


Parecerá una tontería, pero me gustan los fruteros. Son de esas cosas del mirar cotidiano que pasan desapercibidas. No molestan, no hacen ruido, no entorpecen, no requieren atenciones. Siempre amables y atentos con los sentidos. Ahora me gusta su color, dentro de un rato algún familiar olor atraerá mi atención y más tarde, jugar con sus redondeces y sensuales figuras como si se tratase de un tic incontrolable.

Arte y arquitectura doméstica en su efímero montaje. Color y contraste para un bodegón que jamás será inmortalizado. Fuente de capricho generoso con néctares de mil lugares que ornamenta reposada cualquier espacio vacío.

Siempre al alcance de la mano, generosos y  triunfantes, socorridos y recurrentes. Plácida compañía para los días de vigilia. Siempre en paciente espera a la mano que agradezca su dulce reposo almibarado.

Parecerá una tontería.





jueves, 23 de marzo de 2017

00456 El Aguacate

PERSEA AMERICANA


Confieso que a pesar de conocer su existencia, tardé muchos años en darle mi primer mordisco. Y no fue tal, ya que mi primera catadura fue a través del guacamole. Me encantó. Al principio, su aspecto, el del aguacate, no me inspiraba mucha confianza y cuando lo veía untado en pan se me removían las tripas. No le encontraba el aire.

En una ocasión, en una de esas conversaciones sin importancia que nos asaltan en algún tiempo muerto, alguien, casi sin venir a cuento, me empezó a hablar de las bondades de este peculiar fruto y de sus muchas propiedades beneficiosas para nuestro organismo. Que si era uno de los mejores alimentos que un deportista podía consumir. Que si era una buena fuente de ácidos grasos Omega 3. Que si era más rico en zinc y potasio que el plátano, y que mejoraba el sistema inmunológico gracias a su alto contenido de carotenoides, además de ser un buen aliado en la lucha contra la artrosis y el colesterol... Vamos, una auténtica panacéa de alimento. Me contó incluso que raro era el día que no consumía un aguacate, ya fuera en ensalada, untado en biscotes o a palo seco,  si el fruto estaba en su punto.

Tanto me caló la disertación, que un día que me cogió de buen tono,  decidí romper la barrera con el ignorado fruto. A sabiendas de su neutro sabor, me interesé por el modo de hacer guacamole. El hecho de que llevara cebolla, tomate, limón, cilantro, chile y sal, me hacía albergar alguna que otra garantía. Y sí, como he comentado al inicio, me encantó. Después probé con ensaladas: tomate, anchoas, cebolla y aguacate; cebolla, huevo duro y aguacate; canónigos y aguacate. Con el tiempo llegarían el sushi y otros preparativos culinarios que se han ido incorporando a mi dieta diaria hasta convertir al aguacate en un elemento habitual de mi colorista frutero. Eso sí, todavía no he conseguido comerlo simplemente untado en pan.




martes, 21 de marzo de 2017

00455 Los Retornos

EL RETORNO DE LAS PRÍMULAS Y ALGO MÁS


Retornan el color y la vida transeúnte donde albergar una nueva esperanza. Estuvieron no hace mucho, apenas han pasado una primavera, cuatro vientos, algunas lluvias y la caricia de un sol que no hace daño. Fueron silentes confidentes de confesiones confusas, testigos pasajeros del dolor que deja el olvido, nata y frambuesa donde abandonar la impaciencia. Y aguantaron pacientes hasta que su ciclo vital les despojó de la última hoja, del último ornamento antes de ser  una mirada de ausencia y recuerdo.

Ahora vuelven con fuerza, vigorosas y atentas, transcurrido un tiempo no sé si prudente. Regresan confiadas como quien vuelve a casa, al hogar de plácido mirar y días recurrentes. Parece que nada ha cambiado y nada ya es igual. Todo sigue en su sitio, sí, pero ya nada es igual. Ellas lo saben, lo notan en la voz de los pensamientos, en los gestos contenidos de un resurgir inesperado. En la mirada agradecida ante tan diminuta belleza que se hace grande cuando se rompen los silencios.

Retornan unas prímulas que anuncian primavera a un paisaje en espera y con un aliento que huele a vida retornada que parecía ya acabada.



viernes, 10 de marzo de 2017

00454 El Baccalà Mantecato

BOCATTO DI CARDINALE


De nuevo vuelve el bacalao a este caleidoscopio. Regresa con sumo agrado y lo hace desde Venecia. No es que haya estado en esta mágica ciudad italiana, ya me gustaría, simplemente lo menciono para dejar constancia de su origen. En Venecia, por lo que he podido leer, son grandes consumidores de pescado y mariscos y junto con las sardinas "in saor", el baccalà mantecato es uno de los más tradicionales.

Se suele tomar acompañado de polenta, gachas de harina de maíz típicas de todo el norte de Italia que, en su versión más evolucionada, quedan como una masa sólida que en muchas ocasiones sustituye al pan, y que se toma como aperitivo, junto con un proseco, vino espumoso, muy frío.

Resulta una elaboración muy sencilla y exquisita, de textura agradable y un sabor que llena por completo el paladar. Es muy similar a la brandada de bacalao. Lo descubrimos recientemente para acompañar al Aperol, del que ya di cuenta recientemente. A falta de polenta, lo servimos con pan tostado, regañas o pica tostes.

Ingredientes para 4 personas: 500 gramos de bacalao salado, medio litro de aceite y un diente de ajo.

Preparación: Desalar el bacalao según se tenga por costumbre. Lo habitual es dejarlo en remojo durante dos días cambiando el agua dos o tres veces al día. Cuando tenemos el punto de sal deseado, ponemos a hervir el bacalao en abundante agua durante treinta minutos. Transcurrido este tiempo, escurrimos y desmenuzamos. Una vez que esté bien desmenuzado, proseguimos la preparación añadiendo un chorrito de aceite de forma continua sin dejar de remover con una espátula o cuchara de madera hasta emulsionarlo. Se puede terminar con sal y pimienta al gusto, y añadir a la mezcla un poco de ajo muy picado.

Si se quiere ir más rápido en la elaboración, en lugar de hacerlo a mano, se puede ayudar de un brazo de cocina. La crema resultante quedará más uniforme. Hay quien también es partidario de incorporar una anchoa al bacalao e incluso quien hierve el pescado en leche y aprovecha después el lácteo para darle más o menos textura al mantecato.





jueves, 9 de marzo de 2017

00453 Las Patatas en Cuadraditos

CRUJIENTES Y FRITOS


Resulta curioso comprobar con qué facilidad los recuerdos encuentran el camino de regreso a casa. Qué soltura tienen para despertar sensaciones por las que no pasan los años. Siempre alerta, no se sienten olvidadas. Saben que en cualquier momento serán requeridas para rememorar situaciones, imágenes, olores y hasta alguna que otra caricia despistada. Es curioso constatar como pasa el tiempo y qué jóvenes se siguen vistiendo los recuerdos.

Hoy quiero darles una alegría a unas simples y sencillas judías verdes hervidas. He recurrido a una costumbre que tenía mi madre y que a mí me encantaba. Era como una pequeña fiesta de diario, como un plus añadido al día a día aprendido. La gracia estaba en acompañar a las judías con unos cuadraditos de patata crujientes y fritos. Esto y unos trocitos de la siempre bienvenida longaniza de Graus. No había más sustancia, pero me sabían a manjar extraordinario. Un sabor sin edad que hoy he querido despertar a pesar de no tener longaniza a mano. La he sustituido por jamón y cebolla como apaño. No es lo mismo, pero igual sirve para recordar los cuadraditos de patata crujientes y fritos. Y ese beso de buenos días al que acompañaba una sonrisa en aquella vieja cocina.

P.D. Hoy es nueve de marzo y medio siglo de ausencia.