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martes, 24 de marzo de 2020

00909 Los Mini Sándwiches

DE POLLO Y LECHUGA

Me disponía a revisar fotografías para sumar una nueva entrada a este caleidoscopio vital, cuando me he topado con unos deliciosos mini sándwiches que me enseñó a elaborar mi concuñada Sara este pasado verano. Nuestros encuentros, ya sean en Bilbao o en Huesca, siempre me deparan gratas y originales propuestas culinarias.

En esta ocasión, el culpable fue un resto de pollo asado y que Sara, cada vez que abría el frigorífico de casa, preguntaba por el destino que pensábamos darle. En punto y seguido proponía hacer unos mini sándwiches de pollo, lechuga, mostaza y mayonesa, que decía "se comen sin querer". Así, una tarde en la que dimos descanso a la carretera para conocer rincones de nuestra hermosa provincia oscense, Sara se puso manos a la obra y nos obsequió con estos sándwiches que duraron un suspiro.

Ingredientes: pan de molde sin corteza, restos de pollo asado, lechuga, mostaza y mayonesa. En cuanto a las cantidades, para una pechuga de pollo se utilizaron tres hojas de lechuga, dos cucharadas de mayonesa y cuatro de mostaza. Tanto la mayonesa como la mostaza, podéis utilizar la que acostumbréis a usar en casa habitualmente. Yo soy muy fan de la mayonesa Heinz y de la mostaza de Ikea.

Elaboración: Tras lavar las hojas de lechuga, las vamos cortando muy finamente con la ayuda de unas tijeras. A continuación, cogemos la pechuga o restos de pollo y los desmenuzamos también en trozos muy pequeños. Mezclamos el pollo y la lechuga, y añadimos la mayonesa y la mostaza. Mezclamos bien hasta conseguir una masa untuosa. Reservamos.

Ayudados de un rodillo de cocina, estiramos las rebanadas de pan de molde sin corteza y las cortamos en cuatro triángulos. Una vez hecha esta operación,  solo nos restará coger un triángulo, untarlo con la masa de pollo, lechuga, mayonesa y mostaza y cubrirlo con otro triángulo. Una vez montados todos los mini sándwiches los depositaremos en el frigorífico, bien dentro de un recipiente tapado o en una bandeja con papel film.

Lo cierto es que son sumamente sencillos, pero llevan su tiempo de elaboración por lo entretenidos que son. Bien pensado, creo que son una buena excusa para matar el rato en estos días de confinamiento, mor de la pandemia del coronavirus, Covid-19. Lo digo por experiencia. También confieso que mientras hay existencias, es un continuo ir y venir al frigorífico.

Realmente son deliciosos estos mini sándwiches de "la tía Sara".






sábado, 25 de marzo de 2017

00458 Los Tentempiés

PARA SALIR DEL PASO


Siempre me ha hecho gracia este vocablo, incluso en aquellos años en los que apenas alcanzaba a entender su significado. Ten-tem-pié, tente en pie, tentem-pie. Tiene su salero o tenía su salero. Escasamente oigo pronunciar esta palabra en la actualidad. Ahora se estila más, refrigerio, aperitivo, piscolabis, canapé... Parecen estas últimas voces más refinadas, más modernas, más solventes. Pero yo me sigo quedando con mi tentempié, con ese que aún hoy me hace gracia.

Al fin y a la postre, todo es lo mismo y cumple la misma función. Un tentempié no es otra cosa que un bocado entre comidas que ayuda a tenerte en pie, a mantenerte en pie. Un auxilio en forma de energía para continuar la actividad o mitigar el gusanillo que se pueda presentar de forma imprevista. Un apenas nada para salir del paso. Nada sofisticado, sin pretensiones.

Tarde de sábado primaveral disfrazada de invierno. Ha nevado pero sin llegar a cuajar. Son las siete y veintiocho de la tarde. No apetece salir a la calle ni tan siquiera para estirar las piernas. Las horas pasan lentas entre el mirar por la ventana, la lectura y navegar por la red. Algo falta para acabar de matar la tarde. Merendar no, hoy cenaremos pronto. Me acuerdo del tentempié. Pregunto si alguien quiere. Ya somos dos. Algo habrá por la nevera. Cuatro mejillones y una lámina de salmón. También hay pan y queso cremoso. No se hable más. Zas y zas. Ya está. Y el salmón de pie, como un señor, para hacer honor a mi gracioso tentempié.