sábado, 9 de diciembre de 2017

00596 El Abanico de Berenjenas

VISTOSO Y ORIGINAL

No me lo puedo creer. He mirado el guión de estas diez mil cosas que me gustan y a punto de ser enumerada la seiscientas, la berenjena todavía no ha aparecido por aquí. Con lo que me gusta la condenada que hasta me la comería a mordiscos. Vale, es una exageración, pero quería enfatizar mi devoción por ella. Me sorprende que no haya traído hasta aquí todavía alguna de mis habituales elaboraciones con la berenjena como protagonista. Y si ahora aparece, es gracias a una receta con la que recientemente me sorprendió mi hermana Gemma. Se trata de una elaboración original, sencilla y resultona.

Ingredientes: 1 berenjena grande, un par de tomates, 250 gramos de queso Feta, Emmental o similar, queso rallado para gratinar, orégano, aceite de oliva virgen y sal.

Elaboración: Una vez limpia la berenjena, la cortamos longitudinalmente en forma de abanico. Limpio también el tomate, lo cortamos en finas rodajas que iremos introduciendo en los cortes de la berenjena junto con el queso que hayamos elegido. Una vez relleno el abanico, añadimos la sal, el queso rallado y el orégano. Precalentamos el horno a 200 grados centígrados durante unos diez minutos e introducimos en él la bandeja con la berenjena por espacio de unos 20 minutos o hasta que veamos que la berenjena está tierna.

Una berenjena grande está pensada para dos comensales. También se pueden hacer abanicos individuales con berenjenas más pequeñas.

En resumen, se trata de presentar a tres alimentos que tan bien se llevan,  como son la berenjena, el queso y el tomate, de una forma vistosa y original.


viernes, 8 de diciembre de 2017

00595 La Moreneta

ESTA ES MI CIUDAD QUERIDA

En cuántas correrías infantiles y confesiones habrá participado esta morena ninfa con cántaro en el largo devenir de sus años. Siempre he tenido cierta debilidad por ella. Su sensualidad, el ténue sonido que le acompaña, su enigmática presencia. Aún hoy me pregunto si está triste o risueña mientras mojo mis dedos, como siempre hacía a la salida de cualquier novena que se celebrara en la Catedral, en un agua de bellos reflejos. Ella siempre me gustó, al igual que el arbolado enclave que la acoge. Un rincón sereno y monumental que toda ciudad necesita para airear sus hermosas sensaciones.

En la plaza de la Catedral de Huesca, allí está desde finales del siglo XIX, gracias a la concesión de la traída de aguas del manantial de San Julián de Banzo. "Esta fuente fue una de las ocho que se colocó en Huesca para abastecer de agua a la población. En 1881, un empresario propuso al Ayuntamiento de Huesca realizar por su cuenta, mediante una concesión, la traída de agua potable a la ciudad desde el manantial de San Julián de Banzo, ubicado a 17,5 kilómetros del núcleo urbano. Así, entre 1883 y 1887 se realizaron las obras por las cuales se tendrían que instalar ocho "fuentes de vecindad"; una de ellas sería la de la Moreneta". La fuente fue realizada por la Fundición Antoine Durenne, con los planos del arquitecto municipal Federico Villasante. Elaborada con hierro fundido, se le dio una capa de pintura para protegerla de las inclemencias meteorológicas. La fuente se empezó a conocer como "La Moreneta", por el color que tomó la pintura al estar expuesta al sol. El resto de fuentes se instalarían en las plazas de San Victorián, San Pedro, San Lorenzo, Santo Domingo, Lizana, el Temple y el Justicia, todas ellas costeadas en su mayor parte por el empresario. La de "La Moreneta", sin embargo, fue costeada por el consistorio oscense, "de ahí su belleza frente al resto que fueron más sencillas".

En un principio no estaba situada donde está en la actualidad, sino unos metros separada, y no guardaba simetría con la puerta del consistorio oscense, lugar que ocupa en la actualidad. También sufrió cambios, como por ejemplo, el pedestal sobre el que se sustentaba, que se cambió a principios del siglo XX por uno de hierro fundido y planta octogonal, realizada en la empresa zaragozana Averly. Una fuente idéntica a esta, también adquirida por catálogo en la Fundición A. Durenne, la podemos encontrar en la ciudad de Málaga.

Algo tendrá esta "moreneta" cuando mi querido amigo Toño Julve se fijó en ella para escribir una hermosa canción a la que Juanjo Almarza le puso la música: "El Peregrino", una de sus "Emociones a la Carta".

"Cuentan que un peregrino en su caminar, rumbo hacia el Pirineo, se detuvo a descansar buscando fonda y cobijo en una ciudad, la cual no conocía y el alma le iba a robar. Y al adentrarse en ella  recorriendo sus callejas, le cautivó por ser bella, acogedora y serena. Preguntó a un viejo sabio por el nombre de la villa, él le contestó cantando al son de esta melodía: Esta es la ciudad de Huesca, flor de Aragón, pórtico del Pirineo, San Lorenzo es su Patrón. Y cuando vayas por el mundo podrás contar que un día estuviste en Huesca y jamás la olvidarás.

Guiado por sus pasos el parque fue a ver, los claustros de San Pedro y la Catedral después. Y allí encontró una fuente y al ir a beber vió en el agua el reflejo del rostro de una mujer. Guapa, vente conmigo, le suplicó a la moceta. Escucha bien, peregrino, le contestó la moreneta. Yo no me quiero marchar. Esta es mi ciudad querida. Ahora lo comprenderás si escuchas la melodía: Esta es la ciudad de Huesca, flor de Aragón, pórtico del Pirineo, San Lorenzo es su Patrón, Y cuando vayas por el mundo podrás contar que un día estuviste en Huesca y jamás la olvidarás"





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jueves, 7 de diciembre de 2017

00594 La Ruta Orwell

LAS TRINCHERAS DE ALCUBIERRE

Mi breve estancia laboral en tierras monegrinas ha conseguido, entre otras cosas, que haya aprendido a querer a una tierra para mí bastante desconocida, al margen de los lugares comunes de los que ya tenía constancia. La he conocido gracias al hacer y decir de sus gentes que me han transmitido con auténtica pasión los tesoros que este territorio preserva y que para mí han sido grandes, y también ya queridos, descubrimientos. Algunos ya los he traído hasta este blog. Otros irán apareciendo conforme me lo vayan pidiendo los sentimientos. Unos y otros quedarán aquí registrados como testimonio de agradecimiento a una tierra y unas gentes que en tan solo nueve meses han logrado cautivarme y regalado pequeños grandes momentos de vida y de hermosas y llanas sensaciones. Mi agradecimiento desde aquí a cuantos monegrinos han dulcificado todos los temores con los que un buen día del pasado mes de abril llegaron conmigo a Sariñena. Gracias.

Hoy traigo hasta este caleidoscopio vital un lugar que conocí esta pasada primavera, con motivo de la inauguración de una instalación artística realizada en la trincheras de Alcubierre por el artista italiano afincado en Monegros, Massimo Burgio. Una instalación contemporánea con la que el artista quería denunciar los horrores de la guerra, echando 8 toneladas de grava roja por el suelo de las trincheras.

Recuerdo en una entrevista previa que mantuve con el artista en la que me señaló que se trataba de "una intervención de impacto que simbolizaba una guerra fratricida y la sangre derramada en las trincheras. Un camino de grava roja que al pisarlo recordara el crujir de los huesos de las víctimas de la guerra". Tengo que reconocer que ese día que visité y caminé por las trincheras, me agobié. Mi cabeza me pidió salir raudo del parapeto. Con todo, la visita me dejó un buen número de encontradas sensaciones.

La Guerra Civil española tuvo en Aragón un importante y duradero frente de lucha. La línea de guerra atravesó la Comarca de los Monegros por la Sierra de Alcubierre, de gran importancia estratégica, propiciando la construcción de pertrechos militares y elementos de defensa civil en ambas estribaciones y en las localidades del entorno. En diciembre de 2005 se inauguró la "Ruta Orwell", una iniciativa de recuperación patrimonial y de difusión histórica auspiciada por la Comarca de Los Monegros, la Diputación Provincial de Huesca y el Gobierno de Aragón. Se recuperaba así para la vista del público uno de los sectores de trincheras más activos del frente de Aragón y uno de los escenarios en los que el escritor británico George Orwell sería destinado durante su estancia en España en 1937, Monte Irazo, y que describiera en su "Homenaje a Cataluña", relato de sus vivencias en España durante la Guerra Civil. Cuando en julio de 1936 se produce el levantamiento armado contra la República española, George Orwell decidió viajar a España para trabajar inicialmente como periodista, pero las circunstancias le llevaron a enrolarse en el partido marxista POUM. 


Quienes visiten la Ruta Orwell se encontrarán restos muy bien cuidados de elementos de defensa civil como ramales de comunicación, alambradas, un pozo de tirador individual, un observatorio o pozo doble de tirador, un abrigo pasivo ligero, vivac,  e incluso una de las trincheras perfectamente rehabilitada.

La Ruta Orwell se ha convertido en un recorrido turístico distinguido con el sello a la excelencia turística de Aragón.


 



 















martes, 5 de diciembre de 2017

00593 La Salsa Roquefort

A DISFRUTAR

Hace unos días, en una reunión familiar multitudinaria, di buena cuenta de unos solomillos de cerdo a la plancha bañados en queso Roquefort. Mientras me deleitaba y relamía con tan espléndida combinación, recordé que esta salsa, la de Roquefort, fue la primera que aprendí a elaborar hace muchos, muchos años. Creo que por aquel entonces fue cuando comenzaba a cogerle el gusanillo a la cocina.

La probé por primera vez en el restaurante L'Alifara de Alerre, de cálido y juvenil recuerdo. Fue acompañando a un entrecot de ternera. Me pareció un descubrimiento fascinante. Me enloqueció. Tanto fue así, que mi amistad con su cocinero, Babi, me llevó sin reparo alguno, a pedirle cómo se hacía. A partir de ese momento, comidas y cenas de agasajo en casa, todas iban acompañadas de su correspondiente salsa roquefort. Era un modus operandi gastronómico casi enfermizo. No había pollo, cerdo, ternera, pasta e incluso pescado, que no fuera acompañado con la salsa de tan preciado y sabroso queso. Con el tiempo iría sumando otros sabores salseros, poniendo en práctica la misma  elaboración con la que hacía la salsa Roquefort. ¡Qué tiempos aquellos tan memorables!

Ahora esta salsa y otras, aparecen por la cocina de forma esporádica y siempre para complacer el gusto de mis hijas, a las que también les enloquece esta salsa y la reciben con aplausos cada vez que sale a la mesa. No es para menos.Y a ser posible que sobre, que las tostadas, como si fuera mantequilla, van que vuelan. Les entiendo perfectamente.

Obviamente, denominamos a esta salsa como Roquefort, pero tampoco nos vengamos muy arriba. La mayoría de las veces utilizo algún queso azul más asequible y económico. La auténtica, la de verdad, solo para contadas ocasiones.

Su elaboración no puede ser más sencilla y socorrida. Por cada 100 gramos de queso, 400 gramos de nata líquida para cocinar. Se lleva la nata a ebullición y se le añade el queso cortado a tacos. Remover hasta que espese la salsa. A partir de aquí, a disfrutar.





jueves, 30 de noviembre de 2017

00592 El Guacamole

AGUAMOLE

Ya dejé en su momento escrito que me gusta el aguacate y que de un tiempo a esta parte ha pasado a formar parte de mi dieta. Habitualmente lo tomo en ensalada con tomate, cebolla y anchoas. Es una grata combinación que desde aquí me atrevo a sugerir. Pero ya, cuando quiero darme el gustazo, gustazo, preparo un guacamole. Habitualmente, en esas cenas "prohibidas" de pica pica de los sábados.

Por lo que he venido observando, el guacamole es como la tortilla de patata, "como el que hago yo no hay otro igual". Es lo que me dicen, que no lo digo yo. En mi caso, he probado tortillas de patata mucho mejor que las mías y mejores guacamoles que los que yo preparo. Pero bueno, los míos tampoco son mancos. Sigo las directrices que en su día, cuando lo probé por primera vez, me dieron. Es decir, mezclar unos aguacates machacados con tomate, cebolla y chile, y añadir zumo de limón, cilantro y sal. Servido fresquito y acompañado con unos nachos o tostadas y una cervecita. Una delicia.


Y dicho lo cual, ya solo me queda esgrimir algunas curiosidades. En la cocina mexicana se emplean dos tipos de guacamole, el totalmente molido y el que tiene trozos de aguacate. Al primero se le denomina de forma popular como "aguamole", que es que se sirve habitualmente en las taquerías populares o puestos de comida ambulantes. El que presenta trozos se usa en el hogar y sirve para acompañar platos de carne frita o a la plancha. Según acabo de leer en un artículo de opinión de Arturo Ríos, "el aguacate tenía una significación erótica para los aztecas, por ello, las mujeres no podían realizar la recolección de este fruto, pues simbolizaban los testículos. En la mitología prehispánica, Quetzalcóatl, el dios Tolteca, ofreció la receta del guacamole a su pueblo, quienes lo extendieron por el territorio de Mesoamérica".

México es el mayor productor del mundo de aguacates y es la región de Uruapán,  Michocán, la de mayor producción. Se exporta a Oriente Medio, Estados Unidos, Canadá, Europa y Japón, donde es muy apreciado y caro. 








miércoles, 29 de noviembre de 2017

00591 Los Claustros

UN PARAÍSO EN LA TIERRA


Nunca me he preguntado hasta hoy por qué me gustan tanto los claustros, dónde radica su encanto, qué tienen que me quedo embobado ante ellos. No sé si es el silencio que se respira, la seguridad que me transfieren, su recogido espacio, la tranquilidad que los define o la particular historia que guardan.

Estos lugares de recogimiento fueron en su día el centro de la vida de la comunidad que los habitaban. Zonas de meditación, paseo y lectura, que también servían para estructurar la vida de los monjes y comunicar las diferentes estancias del monasterio. En una ocasión leí que el claustro tiene una concepción simbólica, "como una ciudad sólidamente afincada, en la que el monje junto con sus hermanos, podía realizar su identificación interior; es por tanto, un paraíso en la tierra".

Claustro, del latín "claudere", cuyo significado es cerrar. Una planta cuadrada que cada uno de sus cuatro lados recibe el nombre de benedictos. Por norma general, en el centro suele haber un pozo en el que confluyen cuatro caminos. Nuevamente, la simbología aparece. "El claustro es la representación simbólica de Jerusalén, su fuente de agua en el centro y los cuatro ríos que parten de ella, que representan la verdad, la caridad, la fortaleza y la sabiduría".

Me gustan los claustros. Esos paraísos en la tierra de silencio, recogimiento, lectura, meditación, comunicación e identificación interior. Su belleza artística y ordenada. La placidez de un mirar entusiasmado donde solo las sombras marcan las horas.





martes, 28 de noviembre de 2017

00590 Las Tapas con Alma

LA VIDA ES BELLA


En algún momento del transcurrir de este caleidoscopio vital ya he mencionado que me gustan las tapas y tapear. Hoy quiero dar un paso más y compartir mi gusto por las tapas con alma. Sí, existen. Son aquellas elaboraciones de la micro cocina que guardan en su quehacer una pequeña historia y que más allá de su presencia, sabor y originalidad, dejan entrever su alma.

La que hoy traigo hasta aquí la degusté recientemente en el bar "La Vida es Bella", en la localidad monegrina de Sodeto. Posiblemente, muchos de los que esto leáis no alcancéis a localizar este pequeño pueblo de colonización oscense donde la fortuna llamó a sus vecinos el 22 de diciembre de 2011  para agraciarles con 16 millones de euros. Sería la Asociación de Amas de Casa de esta localidad quienes repartirían entre los vecinos participaciones de lotería del número 58.268, número del Gordo del Sorteo Extraordinario de Navidad de tan recordado año.

Pues bien, en esta pequeña población y en ese bar con nombre de película y creencia personal, probé mi última tapa con alma. El día de pistoletazo de salida del Concurso de Tapas 10 de Los Monegros me presentaron a Alicia, alma mater de "La Vida es Bella". Sabía que se había presentado al concurso y le pregunté por las dos elaboraciones con las que había concurrido. Me habló de una tostada de "firigolla" y albóndiga,  y de una tapa que había bautizado con el nombre de "Pascu & Berni". Me preguntó si sabía qué era la firigolla. A lo que le respondí que ni idea. No sé disimular y asumo mis limitados conocimientos. Con su especial sonrisa, de esas que atrapan, puso luz a mi ignorancia y me dijo que era un pisto aragonés. Ya no se me olvidará nunca. En cuanto a la segunda propuesta, me comentó que se trataba de unas patatas a láminas con chistorra frita en cerveza y jamón. Una tapa que tuvo una idea en origen pero que poco a poco fue evolucionando con las aportaciones de dos asiduos clientes, de los de presencia diaria, de los de si hoy no voy, algo sucede. Sus nombres, Pascual y Bernardino. Conforme me lo iba contando, me contagiaba de su ilusión y pensé, "si señora, no sé como estará la tapa, pero de lo que estoy seguro es de que tiene alma".

Al cabo de unos días acudí, con mi amigo Manolo,  a la localidad afortunada para degustar las tapas de "La Vida es Bella". Tenía curiosidad por saborear la tapa con alma de "Pascu & Berni". Y cual fue mi fortuna, en lugar afortunado, que allí también estaba "Berni", uno de los artífices e ideólogo de la tapa. Mientras Alicia daba los últimos toques a las tapas tuve el privilegio de escuchar a "Berni". Hubiera estado toda la tarde escuchándole. Me habló de cuando llegó a Sodeto como colono hace medio siglo. De sus ilusiones de por aquel entonces, de cómo le había tratado y se había ganado la vida, de sus hijos, de cómo es  la vida en un pueblo, de cómo han cambiado los tiempos, del día que tocó la lotería en Sodeto, de cómo fue esa mañana y de cómo se enteró de que él también había sido agraciado con el Gordo. "Berni" es un hombre, que  con la paz que dan los años,  también está provisto de buen verbo y yo tengo buena escucha. En cuanto salieron las tapas,"Berni" se despidió con un buenas tardes y ya sabes donde encontrarme. No pude llegar a decirle que la tapa estaba tan deliciosa como la conversación que acabábamos de mantener. Y que me quedé con el regusto de la conversación, el mismo que me dejó la tapa. Y me imaginé a Alicia, con su amplia sonrisa, recibiendo cada día a dos de sus habituales parroquianos, Pacual y Bernardino, para hablar de lo bella que es la vida en "La Vida es Bella", y transferir a la tapa "Pascu & Berni", el alma de la amistad y del cariño nacido en el diario roce. ¿Qué cómo es la tapa? Lo mejor es ir a probarla a Sodeto.