Me dicen que ya se empieza a coger alguna seta. Me lo cuenta gente avezada en la recolección de hongos, lo que significa que si voy yo a buscar, no encontraré ni una para muestra. Sé lo que me digo. La experiencia es tozuda.
El monte está espectacular. Se presenta uniformado de verde. Elegido el lugar donde comer, cesta en mano y llenos de optimismo, nos disponemos a llenarla aunque sea de buenos propósitos. Lo que imaginaba. Ni un triste ejemplar. El terreno está demasiado seco, pronuncio, como si entendiera.
Semana de la trompetilla amarilla en casa. Para una primera toma de contacto, fritas con ajo y cayena. Al día siguiente, con cintas de pasta fresca. En revuelto de tortilla para unos o acompañadas con un huevo a la plancha para otros. Y como colofón, la puesta en escena de una improvisación: borrajas con revuelto de trompetilla amarilla. De sencilla elaboración. Hervir la borraja como se tenga por costumbre. Freír las trompetillas con ajo y cayena y añadir huevos batidos para hacer un revuelto. Escurrir bien las borrajas, servir en el plato y coronarlas con el revuelto. Resultó ser una buena combinación.
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