SABOR Y LIGEREZA
miércoles, 19 de octubre de 2022
01063 El Salpicón de Merluza y Marisco
martes, 27 de septiembre de 2022
01062 Los Placeres Mundanos
EL OASIS DE CADA DÍA
Desayunar en la terraza a cuerpo gentil, tiene para mí los
días contados. Pronto tendré que volver a guarecerme en la cocina e intentar
que no se me indigeste el café americano, mientras me pongo al corriente de lo
que pasa en el mundo a través del televisor. Y ya me fastidia, porque desayunar
al aire libre sin más sonido que el que nace en la calle, sin más información
que la que se desprende del cielo y sin más horario que el de las campanas de
la vecina iglesia, forman parte del listado de mis pequeños placeres mundanos,
de mi oasis de cada día. Pequeños placeres cotidianos que proporcionan
diminutos instantes de felicidad y que ayudan, sin ser muy consciente de ello,
a afrontar el devenir diario.
Estamos, afortunadamente, rodeados de placeres mundanos que
se traducen en momentos de necesitada abstracción, donde el mundo, no siempre
atractivo, queda en suspenso, incluso lejano. Nada parece tan importante como
ese instante en el que la dicha, la pequeña ventura, se traduce en una amalgama
de plácidas sensaciones difíciles de definir.
domingo, 25 de septiembre de 2022
01061 Los Garbanzos con Bacalao
UN PLATO DE ANÉCDOTA
Ya tenía ganas de que la cuchara volviera a la mesa. Algo
huele ya a otoño, no mucho, pero algo huele, y qué mejor manera de abrirle las
puertas, que con un plato de cuchara de esos que tanto gustan a todos. Había
varias posibilidades, todas igual de apetecibles, pero finalmente me he
decantado por unos garbanzos con bacalao. Legumbre, pescado y hortaliza se
llevan bien en la cocina y en este caso el resultado es un plato equilibrado,
nutritivo y para nada pesado.
Mientras me hacía con los ingredientes, he recordado una
simpática escena acaecida hace veintiún años y que en casa traemos al presente
con frecuencia. Habíamos acudido a la pintoresca localidad altoaragonesa de Hecho
para visitar a mi hermano Antonio y familia, donde estaban pasando unos días de
asueto. La idea era regresar a casa después de comer con ellos, pero la tarde
se fue complicando hasta que se hizo la hora de cenar. Mi hija Jara todavía no
había aprendido a caminar y apenas contaba con su veintena de dientes. Como
teníamos previsto estar en casa para cenar, sólo nos llevamos la papilla de la
peque para la hora de la comida. Antonio y Ana insistieron en que nos quedáramos.
Cenaríamos pronto para que no se nos hiciese muy tarde y en cuanto a Jara, le
pediríamos una tortilla floja.
A Jara le pedimos una tortilla floja sin saber cómo
reaccionaría ante ella, pues se trataba del primer alimento que ingería más
allá de sus papillas, potitos y alguna que otra galleta blandita con las que
pasaba el rato. La tortilla apareció en la mesa a la par que los garbanzos con
bacalao. Nos servimos unas generosas raciones de legumbres y cuando pusimos el
primer trocito de tortilla en la boca de Jara, la pequeña giró la cara en señal
de desaprobación. Insistimos una y otra vez, pero no había manera de que la
probara. Cada intentona se convertía en una negativa. Fue Ana quien se dio
cuenta, mientras Gloria y yo intentábamos con las acostumbradas estrategias que
Jara probara la tortilla, que la niña no quitaba los ojos de los platos de
garbanzos con bacalao que nos habíamos servido. Sin mucha fe, Gloria cogió un
garbanzo de su plato, lo partió y se lo dio a probar a Jara. Fue poner el
trocito de garbanzo en su boca y empezar nuestra peque a agitar manos y pies en
señal de aprobación. No sé cuántos garbanzos y miguitas de bacalao llegaría a
comer, pero la señorita se quedó más que satisfecha. A todos los presentes nos
pareció increíble, además de amenizarnos la cena con sus caritas y aspavientos.
En cuanto a la tortilla floja, os podéis imaginar quién se la acabó comiendo.
Hay muchas recetas de garbanzos con bacalao, todas
interesantes. Yo practico la que me enseñó mi maestro, no solo en la cocina, hermano
Antonio.
Ingredientes para 4 personas: ½ kilo de garbanzos, 400
gramos de bacalao desalado sin piel ni espinas, una cebolla, 3 dientes de ajo,
1 pimiento verde, una hoja de laurel, 2 tomates maduros, aceite de oliva,
pimentón dulce y sal.
Elaboración: Poner los garbanzos en remojo la noche anterior
con el fin de ablandarlos. Al día siguiente, en una olla con un poco de aceite
de oliva, hacer un sofrito de tomate, cebolla, pimiento y ajo. Una vez hecho el
sofrito, triturar y añadir el pimentón. Rehogar un minuto e incorporar los
garbanzos, el bacalao, la hoja de laurel, sal y cubrir de agua. Dejar cocer a
fuego lento hasta observar que los garbanzos están tiernos.
jueves, 22 de septiembre de 2022
01060 Ensoñación
CON OLOR A ESPLIEGO Y TOMILLO
miércoles, 21 de septiembre de 2022
01059 Placer Dorado
PARA UN ORO EUROPEO
lunes, 19 de septiembre de 2022
01058 La Tarta de Queso de La Viña
SIN PARANGÓN
Se dice que hay tantas recetas de queso como gustos. Doy fe,
a tenor del buen número de recetas que he ido recopilando a lo largo de los años.
Me encantan las tartas de queso y este caleidoscopio vital sabe de ello.
Las hay en frío, al horno, con base de galleta, sin ella,
con mermelada, a palo seco, compactas, esponjosas… todas ellas deliciosas. Pero
hay una que probé por primera vez hace cuatro años y que me pareció el no va
más de las tartas de queso. De hecho, está considerada por los entendidos en la
materia, como la mejor tarta de España. Se trata de la tarta de queso del Bar Restaurante
La Viña, de San Sebastián. Ubicado en
una de las calles del carismático Casco Viejo donostiarra, La Viña, desde que abriera
sus puertas en 1959, se ha ganado el aprecio del gran público por sus
propuestas gastronómicas basadas en la tradición de la cocina vasca y desde
hace un par de lustros por su tarta de queso.
Curiosamente, esta tarta se sirve en el establecimiento
hostelero desde hace casi tres décadas, pero no fue hasta hace una decena de años
cuando, de la mano de internet, se hizo popular.
Ingredientes para 10/12 personas: 1 Kgr de queso crema, 7
huevos, 400 gramos de azúcar, 1,5 cucharadas de harina y ½ litro de nata líquida.
Elaboración: Mezclar suavemente, evitando que se hagan grumos,
el queso crema y los huevos. Añadir el azúcar y seguir mezclando. Añadir una
cucharada y media de harina, y mezclar. Por último, incorporar la nata líquida
y mezclar suavemente ayudados de una cuchara, sin agitar, hasta formar una masa
homogénea.
Cubrir un molde desmoldable grande con papel sulfurizado o
papel para horno, de forma que las paredes queden bien cubiertas, y verter la
masa resultante de la mezcla. Introducir el molde en el horno precalentado a
210 grados centígrados, a altura media, durante 45 minutos. Vigilar a partir de
los 30 minutos, hasta que la superficie de la tarta quede ligeramente tostada.
Transcurrido este tiempo, sacar la tarta de queseo del horno y dejar reposar
durante tres o cuatro horas. Una vez fría, desmoldar.
Nota: La receta original del restaurante La Viña usa queso
crema, de sabor suave y gran untuosidad.
domingo, 18 de septiembre de 2022
01057 La Noria de Feria
ATRACTIVO ESPECIAL
Nunca he sido muy devoto de los parques de atracciones, y ya
me fastidia. Mi miedo a las alturas, mi
terror al inesperado sube y baja de los hidráulicos feriados, mi revoltijo de
tripas cuando se trata de dar vueltas, etc… tienen la culpa. En mi juventud,
por aquello del que no se diga, afronté, no sin temor, algunas atracciones, que
en comparación con las de hoy en día, parecieran como de broma. Es lo que
había.
En las que “menos mal” lo pasaba eran, -los autos de choche
y la noria no cuentan-, la barca, el pulpo, y si estaba muy, muy inspirado, la
montaña rusa. Aquí se acababa mi diversión ferial. Siempre me acuerdo de una
frase de mi hermano Manolo, que la hice mía desde la primea vez que se la
escuché pronunciar de su boca: ¡Qué necesidad hay de pagar para pasarlo mal y
además, que te gasten putadas!
La noria más antigua del mundo, todavía en funcionamiento,
data del año 1897 y se encuentra en el parque Prater de Viena.
Las cinco norias más altas del mundo, y que para mí son
palabras mayores, se encuentran en: La noria Ain, en Dubái, 250 metros; High
Roller, en Las Vegas, 168 metros; Singapore Flyer, en Singapur, 165 metros; La
Estrella de Nanchang, en China, 160 metros; y London Eye, en Londres, 135 metros.
Antes de que la noria se convirtiera en una atracción de
feria, este mecanismo hidráulico surgió como herramienta de trabajo.
Arquímedes, en el siglo III a.C. ya se refería a este invento que servía para
esquivar obstáculos del terreno y elevar el agua por medio de una rueda movida
por la propia fuerza de la corriente del agua.
La palabra noria procede del árabe Na’úra, que significa “la
que llora, la que gime”. Los árabes adaptaron la noria para emplearla
exclusivamente para el regadío.