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miércoles, 8 de mayo de 2024

01335 Un Regalo para la Vista

 COLOR Y DELICADEZA


Cuando hablo por teléfono en la distancia con mi hermana María Engracia, además de ponernos al corriente de nuestras respectivas vidas, acabamos hablando de gastronomía. Bueno, más bien, ella me pone al corriente tanto de restaurantes de la Ciudad Condal, como de las exquisiteces que ella elabora, y yo, escucho y me relamo.

Rara es la semana que no me cuenta que ha tenido invitados a cenar o a comer en casa, o que con sus buenos amigos han organizado algún festival gastronómico. La verdad es que me da mucha envidia.

La mayoría de las ocasiones, nuestra conversación acaba con un "ahora te mando una fotografía". O lo que es lo mismo, "mira que cosa más bonita" o que "buena pinta tiene", lo que les hice a mis amigos el otro día en casa. La imagen que ilustra esta entrada me la remitió no hace mucho vía wasap. Después de una opípara cena, María Engracia pensó que para aliviar el estómago, en lugar de servir un contundente postre, optó por unas frutas. Pero no sacó el frutero y que cada cual se cogiera lo que más le apeteciera, no. Mi hermana se presentó a sus comensales con una bandeja de frutas, ya peladas, a base de kiwi, mango, granada, lichis y physalis. Según me lo contaba por teléfono, me iba haciendo una idea. Pero nada que ver, cuando vi la imagen. Me pareció un regalo para la vista, pleno de color, amén de una saludable forma de despedir una cena o comida. Todo delicadeza. 

Huelga decir, que al recibo de la imagen, contesté con unos aplausos. Se lo merecía.


miércoles, 23 de febrero de 2022

00936 Los Nísperos

DE AÑO EN AÑO



Siempre hay una primera vez para todo. Pasaron algunos años desde que tuviera conocimiento de su existencia hasta que llegué a probar su peculiar e inequívoco sabor. Por aquellos años, hace de esto algunas décadas ya, no era muy habitual encontrarlos en las fruterías y si en alguna ocasión se exhibían, no conseguían atraer  mi atención. Puede que hasta los despreciara; tontunas e incomprensión derivadas del desconocimiento.

En cierta ocasión, quien acompaña mis días desde hace cerca de treinta años, en pleno periodo de noviazgo,  me obsequió con una pequeña bolsa repleta de ellos. Me dijo que eran del huerto de su padre. Así llegaron a mi vida. Reconozco que no me hicieron mucha gracia. Los encontré un tanto ácidos. A mí me gusta la fruta muy dulce. Pero me los comí todos. Acostumbro a ser agradecido.

Pasaron los años. Contrajimos matrimonio, llegaron mis dos hijas y con ellas, plácidos días en el huerto del abuelo. Y allí que estaba el frondoso níspero ornamentando una tierra llena de vida. Pero no fue hasta que a la pequeña Jara le llamaran la atención los diminutos frutos anaranjados, que yo también mostrara interés por ellos. En tiempo de recolección del fruto, antes de regresar de nuevo a casa, "si se había portado bien", y así siempre era, nos acercábamos al níspero y cogíamos los frutos más maduros para dar buena cuenta de ellos. Le divertía pelarlos con los dedos. Era como cuando me quitaba a mí la piel después de prolongadas exhibiciones al sol. Nos podíamos comer una decena de ellos cada uno en un abrir y cerrar de ojos. Y así, un día tras otro mientras había frutos en el árbol. Había que estar muy atentos pues la temporada del apreciado níspero es muy breve, de abril a mayo.

Este ritual se fue repitiendo durante varios años, no muchos. Ahora, ya no hay juegos ni risas infantiles en el huerto. Muchas cosas han cambiado desde aquel entonces, aunque el níspero sigue fiel a su compromiso con la vida sin pedir nada a cambio, ni tan siquiera un mínimo de atención y cuidado. Ahora, llegada la primavera, y como premio a mis días de pacífico laboreo en el huerto, antes de regresar a casa, me detengo en el frondoso árbol y me regalo media docena de carnosos y simpáticos frutos mientras rememoro aquellos días de entusiasmado encanto.








miércoles, 5 de febrero de 2020

00901 Las Frutas Escarchadas

EL SALAZÓN ALMIBARADO DE LAS FRUTAS

Escuché recientemente en un programa de radio un debate, sin más trascendencia, sobre si los roscones de Reyes debían llevar fruta escarchada o no. Como es de imaginar, hubo opiniones para todos los gustos, en función del gusto y costumbre de cada cual. Al final, como resumen,  y tal y como imaginaba, la fruta azucarada, en otros tiempos ensalzada y alcance de unos pocos, en la actualidad es vilipendiada por muchos.

A mí, particularmente, no me desagrada. No doy un paso por ella, pero si me la encuentro en algún postre, la recibo con interés. En mi entorno de familia y amigos, a la hora de cortar el roscón o postre que contiene frutas escarchadas, es costumbre esquivarlas. Pero también es cierto, que siempre hay alguien que a lo tonto a lo tonto, y como el que no quiere la cosa, va dando buena cuenta de los trozos de fruta marginados.

Independientemente del gusto por estas frutas, lo que me parece una auténtica preciosidad es la fuerza y vistosidad con la que entran por los ojos. Las fotografías que ilustran esta entrada las tomé en una tienda de las que llamó "de pecado" y con la que me topé en un reciente viaje a la localidad francesa de Carcassonne. Un día las traeré al blog, la ciudad y la tienda. El establecimiento en cuestión me pareció una pasada. La visité tres veces y contra todo pronóstico, en las tres ocasiones salí sin comprar nada. Mi fuerza de voluntad fue la culpable de mi contención. El lugar me pareció fascinante.

Las frutas escarchadas nacieron, al igual que conservas y salazones, de la necesidad de conservar los alimentos. En tiempos antiguos, griegos y romanos preservaban frutas con almíbares. También en la antigua China fue un método muy practicado para poder suministrar frutas a los emperadores durante todo el año, si bien era más habitual cocer las frutas en miel.

Durante mucho tiempo la fruta fresca fue un lujo su consumo, solo reservada a las clases altas. En la Edad Media adquirió un gran desarrollo la elaboración de confites, gracias a la influencia árabe, que servían cítricos y rosas confitadas en el momento principal de sus banquetes. Con la dominación árabe de parte del sur de Europa, la fruta confitada se iría abriendo camino hacia Occidente. Los primeros documentos que reseñan el uso de frutas confitadas en Europa se remontan al siglo XVI.

Consideradas como un dulce navideño, con el tiempo se fueron incorporando como ingrediente y adorno de pasteles, mazapanes y turrones. Su presencia en el Roscón de Reyes no llegaría hasta el siglo XX.











lunes, 12 de noviembre de 2018

00858 La Torteta con Mango

MÁS PROBATINAS


No asustarse. Hay cosas que dan más miedo. Esto no es más que una de esas probatinas que de vez en cuando me gusta hacer y a ver qué pasa.

Voy sobre aviso porque cuando en alguna ocasión he comentado esta combinación de alimentos, las caras de mis interlocutores no han sido muy complacientes e incluso han dejado asomar cierto rechazo, sobre todo a quienes les encanta la torteta hasta rabiar y se la comen cruda, tal cual. Les entiendo.

Esta unión de torteta y mango nació de mi hartazgo de ver rondar por el frigorífico una pieza de esta fruta día tras día y que me pareció había recorrido ya todos los rincones posibles del frío electrodoméstico. Así que decidí hacerla desaparecer. Estaba muy madura y colocada en esta ocasión sobre un paquete de tortetas envasadas al vacío. Algo me dijo entonces que podía probar a mezclar sus sabores. Me gustan las combinaciones de dulce y salado. Si funcionaba esta, la volvería a repetir. Si no era así, tal día haría un año.

Cogí una torteta y la corté en láminas muy, muy  finas. A continuación, la dispuse en crudo sobre una bandeja y la rocié de aceite de oliva virgen y una escamas de sal Maldon. Pelé el mango y lo coloqué troceado junto a la torteta. Solo quedaba probar la combinación de sabores. Un trozo de torteta y otro de mango... No estaba mal. No se daban excesivas bofetadas entre ellos e incluso el sabor final llamaba la atención. Se podía repetir. Solo restaba buscar una presentación más sugerente. Será para la próxima oportunidad.






jueves, 8 de noviembre de 2018

00857 ¡Bienvenido, Otoño!

BIENVENIDO SEA


El otoño llega a nuestras vidas no solo provisto con su espectacular paleta de colores sino también con el anuncio de nostálgicos aromas y olores.

Desde hace algunos años nos gusta recibir en casa al otoño con un aroma un tanto especial que se apodera de las estancias,  hasta el punto de prevalecer sobre cualquier otro olor que se pueda colar de la calle. Es un aroma limpio, de recuerdo infantil, de sutil esencia que en un abrir y cerrar de ojos transporta a un campo silencioso y reposado. Un olor sin edad que se abre paso pegado a un fruto recién bajado del árbol. Fruto sugerente y apretado, que pronto será dulce carne almibarada. Bastarán unas horas, pocas y esforzadas horas de atenta dedicación, para que el fruto mute su color de luz y energía en favor de la excitación otoñal.

Y mientras esto sucede, la casa se contagia de fruto, campo, aroma y sensación. Es el otoño que llega, bienvenido sea.


martes, 25 de septiembre de 2018

00812 Las Brevas

APRENDIENDO CADA DÍA

Una de las enseñanzas que me dispensa este caleidoscopio vital es mostrarme que mi ignorancia no tiene límites, nada nuevo por otra parte, y que gracias a él, a través de la curiosidad que me despierta e imprime, voy aprendiendo, aunque solo sea, conocimientos de lo útil e  inútil. He aquí un ejemplo.

Todo fruto de la higuera para mi es un higo. Obvio. Y según en qué zonas de la geografía española, como ocurre con muchos alimentos, puede adquirir otra nomenclatura. Esta pasado verano compré en el mercado de "El Carmen" de Huelva unos, para mis ojos y entendederas, higos, preciosos y bien sabrosos. Dulces a más no poder. En el despacho de frutas lo ponía bien claro, "Brevas de Huelva". Y como donde fueres haz lo que vieres, así las pedí.

Me gustaron a rabiar, las inmortalicé para traerlas hasta este blog y cuando había titulado la entrada con el nombre de higos,  me ha asaltado la duda y la curiosidad. Así que me he puesto a navegar por la red y....

Las brevas son el fruto de las higueras bíferas, es decir, que tienen dos fructificaciones. Se trata de  una variante genética de las higueras de una sola fructificación y  que se encuentran mezcladas con sus iguales sin que haya un motivo específico para distinguirlas. En realidad tienen también una sola fructificación, entre agosto y septiembre que es cuando se producen los higos, pero su especial resistencia al frío hace que los frutos tardíos, los nacidos en octubre, se queden en estado de "hibernación" en el árbol hasta la primavera siguiente.

Con los primeros calores de mayo y junio del año siguiente, el fruto "pendiente" se reactiva y se desarrolla para dar las brevas; un fruto de piel más fina y quebradiza. ¡Qué cosas!

Pues otra cosa más aprendida.







miércoles, 15 de agosto de 2018

00778 Las Frambuesas

LAS FRESAS DEL BOSQUE

Fruta hermosa de aspecto y deliciosa de sabor. Sugerente, apetitosa, llamativa y extraordinaria. Dicen que consumir una taza de frambuesas frescas al día aporta al individuo la cantidad diaria suficiente de proteínas, calcio, potasio o vitamina B9. Además, es rica en antioxidantes naturales, fibra soluble, ácido fólico y vitamina C.

Popularmente es conocida como la fresa del bosque. Crece con mayor frecuencia en claros de bosques o prados, en especial donde el fuego o las talas han dejado un espacio abierto para que medre esta colonizadora oportunista.

La madurez de las frambuesas llega con los meses de verano y otoño; es la mejor época para consumirla en fresco. Para elegir los mejores ejemplares y de calidad es necesario que presenten colores rojos intensos, la piel tersa y dura, y grosor considerable.

En la mesa, su sabor agridulce, así como sus aromas a frutos rojos del bosque hace que resulte un ingrediente muy a tener en cuenta en postres y dulces, además de ser una gran aliado con las carnes rojas y sus diferentes salsas.

Las frambuesas que ilustran esta entrada fueron adquiridas mientras dábamos un paseo por la hermosa localidad portuguesa de Faro. Era mediodía cuando transitábamos por el apacible casco antiguo de la localidad. Un joven anunciaba de forma sonora la venta de este agradable y sabroso fruto. El hambre todavía no había llamado a nuestros estómagos, pero al oír la palabra "framboesa", se encendieron las alarmas. Para qué decir más cuando vimos los recipientes de frambuesas y los hermosos ejemplares de este fruto que allí se exhibían. El paseo por las calles de Faro, ya de por sí grato y encantador, se tornó dulce y aromático.

Mi próximo reto en el huerto, plantar frambuesos. A ver qué pasa.




domingo, 5 de agosto de 2018

00769 Las Brochetas de Frutas

SABROSAS, DULCES Y APETITOSAS

Si algún alimento es capaz de poner color y alegría a la mesa sin adornos ni florituras, este es la fruta. Y si hay una estación del año en la que los aficionados a la fruta disfrutamos a más no poder, esta es la época estival. Así que, sin romper nada ni encender fuegos que aumenten la temperatura ambiental, vamos a alegrar nuestra vista y refrescar nuestro cuerpo con una sabrosa, dulce y apetitosa brocheta de frutas.

Este tipo de brocheta me resulta una propuesta muy interesante tanto para degustarla de manera aislada como para culminar una comida grupal. Cuando ejerces de anfitrión. Además, las brochetas de frutas acostumbran a ser, cuando las sirves,  muy agradecidas, sobre todo  para aquellos a los que les gusta la fruta, pero que  solo por el hecho de tener que pelar las piezas, conozco una legión de ellos, ni se plantean su existencia.


Así que cojamos un palillo de gran tamaño y comencemos a insertar sandías, melones, plátanos, fresas, piñas, melocotones, nectarinas, paraguayos..... Introduzcamos las brochetas en el frigorífico para que cojan la temperatura fresca y adecuada, y a disfrutar del sabor, los contrastes y el esplendor de la fruta. Cuando se empiezan a comer,  parece no tener fin. Y si para rematar la faena incorporamos un poco de chocolate líquido sobre las brochetas, entonces estamos hablando ya de un festival. 





viernes, 11 de mayo de 2018

00683 El Sugerente Color de las Frutas

REFRESCANTE Y ARMONIOSA FIESTA

Hay quienes no comen fruta por el hecho de la pereza que les da tener que pelar las piezas. Conozco a unos cuantos. Habitualmente coinciden con aquellos que no comen gambas, langostinos y resto de animales emparentados con esta especie y que si no lo hacen es por lo mismo, por la desesperante vagancia de dejarlos al desnudo.

A mí pocas cosas me dan pereza y esta operación no es una de ellas. Es más, me encanta. Cada pieza tiene su ritual y hasta me entretiene. Además, incluso, y sobre todo en verano, me fascinan las bandejas repletas de frutas diversas con sus atractivos y sugerentes colores. Es como una refrescante y armoniosa fiesta.

Me pregunto, ahora que todo es motivo de estudio y ensayo, si los colores de las frutas tienen alguna relación con la estimulación del apetito o con el cuidado de la salud. Y sí, he encontrado varios informes al respecto que vienen a coincidir en las consideraciones que a continuación traslado

Los estudios catalogan las frutas y también los vegetales en cuatro grupos cromáticos, según el color de su carne: verde, rojo-anaranjado, morado-azulado y blanco. Los vegetales y frutas de color verde son ricos en magnesio. Los de color naranja y amarillo intenso son buenos antioxidantes que protegen y nutren la piel: mango, papaya, pomelo, naranja, mandarina, melocotón y albaricoque. De color blanco, como las peras, manzanas y plátanos, son buenos protectores vasculares. Y las frutas rojo-morado previenen nuestra salud cardiovascular: cerezas, uvas, fresas y sandía.

Pues nada, seguiremos preparando "goteros" de salud que además nos alegran la vista.

viernes, 21 de julio de 2017

00521 Hasta el Año que Viene

CON LA ESPERANZA DE UN NUEVO ENCUENTRO


No me gustan las despedidas. Ni siquiera las de las películas. Prefiero los encuentros con abrazos de aire nuevo y renovado.

No sabía cómo comenzar esta entrada antes de archivar otra colección de imágenes de cerezas. No sé cuántas tengo ya y si serán estas las últimas que guarde. Nunca se sabe qué puede pasar de aquí a un año. De aquí a que vuelvan a florecer los cerezos, como  nieve florida, y traigan el diminuto fruto de sabor a campo y crujiente miniatura. Me pasa igual que con el "cambio de armario". Siempre me pregunto si será el último y me despido de las prendas que guardo como si nunca más las volviera a sentir en mi  piel.

Observo las imágenes, tan parecidas año tras año, pero tan distintas en sensaciones y emociones. Estas de las que ahora me despido,  guardan todavía el sabor de una mañana fraterna entre risas y calores al pie de la sierra. Cogidas entre asombros y deseos, y entre cargados cerezos que pedían alivio para tanto peso. Rojo intenso, morena piel de cereza, racimos de néctar que dejaron gratitud en el abrazado encuentro de un nuevo instante esperado.

Me despido de vosotras, pequeñas encarnadas, hasta el año que viene, con la esperanza de un nuevo encuentro, de un nuevo asombro, siempre querido y deseado.