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lunes, 28 de octubre de 2024

01541 Los Boletus Edulis

 EL REY DE LOS HONGOS


Hoy toca seguir archivando fotografías. He abierto un archivo que contiene imágenes solitarias y que en su día guardé movido por algún sentimiento o porque sencillamente albergaban un significado especial para mí. Es el caso de esta atractiva y sugerente abarca de boletus edulis. La imagen me la remitió vía wasap mi hermano Antonio en respuesta a otra que le envié y que recogía una cesta llena de trompetillas amarillas. Hablamos, por lo que puedo ver en la información recogida en la fotografía, del 31 de octubre de 2014. Y ahora que lo pienso, desde entonces no he vuelto a ir al monte a coger setas. No tengo con quien ir y solo no me seduce.

En mi vida solo he cogido un boletus y ni siquiera me lo pude llevar a casa para disfrutar de su sabor. Lo recolecté en Aínsa, en la Peña Montañesa, hace un porrón de años, como participante en una salida micológica organizada. Cuando lo tuve delante de mí, no cabía de gozo. Era mi primer boletus edulis. Toda una proeza para mí. Pero poco dura la alegría en casa de los pobres. Apenas pude olerlo, cuando me fue arrebatado de las manos por el guía asignado a nuestro grupo. Sin gratitud alguna, me dijo que lo recogía él para incluirlo en la exposición micológica que se exhibiría al día siguiente. El caso es que nunca más volví a ver ese boletus, ni siquiera en la exposición mencionada. ¡Porca miseria!

En el plato, este rey de los hongos, lo he visto más veces. Tampoco muchas, pero las suficientes como para testificar que se trata de un más que delicioso bocado. La primera vez que probé un boletus me fue ofrecido, como no podía ser de otra manera, por mi hermano Antonio en Bilbao; en finas lonchas a la plancha, con unas gotas de aceite y unas escamas de sal. Me pareció un manjar. Con posterioridad, fue otro Antonio, Arazo, un reconocido maestro de la cocina oscense y amante de la micología, quien me dio a probar, además de enseñarme a elaborar, una crema de boletus. ¡Espectacular! La última vez que tuve contacto con el inconfundible sabor de este hongo fue en modo croqueta. ¡Delicioso! Ya me gustaría haber tenido más relación con este gran manjar otoñal, pero como dice una gran amiga, ¡esto es lo que hay!

Comparto a continuación la receta de la crema de boletus que en su día me facilitó mi amigo Antonio Arazo, y que cuando he tenido oportunidad, he puesto en práctica. Sencilla y brutalmente sabrosa.

Ingredientes: ½ kilo de boletus edulis, 1 puerro, 200 ml de nata, ½ litro de caldo de verduras o de pollo, pimienta negra molida, aceite de oliva virgen extra, una cucharadita de mantequilla y sal.

Elaboración: Limpiar y trocear el puerro. Sofreír con una cucharadita de mantequilla hasta que se dore. Sazonar y reservar. Limpiar los boletus con un paño húmedo y cortarlos en dados. En una sartén con muy poco aceite dorar los dados de boletus. Reservar. Mezclar el puerro y los boletus, y volver a sofreír a fuego medio, removiendo continuamente hasta que los hongos suelten el agua. Cubrir con el caldo elegido, verduras o pollo, y dejar cocer unos veinte minutos. Añadir un poco de pimienta negra molida y un poco de sal. Pasar por la batidora para obtener una crema. Incorporar la nata líquida y mezclar bien. Servir caliente.


viernes, 8 de diciembre de 2023

01226 Las Borrajas con Salsa de Setas y Micuit de Foie

 PARA UN DE VEZ EN CUANDO


Es tiempo de borrajas. Aquellas pequeñas plantas que introduje en la tierra del huerto el pasado mes de mayo, se han hecho grandes y hermosas como festivos ramos. Hasta hoy, las hemos venido comiendo como más nos gustan, con toda su sencillez y humildad; hervidas con patatas, y a punto de servir, rociadas con un sofrito de aceite y dorado ajo. Algo delicado y excepcional. 

Pero en esta ocasión, hemos hecho una "probatina", a raíz de una receta de borrajas con setas, a las que le ha sido añadida una ralladura de micuit de foie, de un bloc al que hacía tiempo le tenía echado el ojo en el congelador. Y la verdad es que no está nada mal este asunto. Los amantes de la borraja podrán decir que es "matarla" y obviar en exceso su sabor. Pueden que quienes así lo consideren, tengan toda la razón. Pero bueno, para un de vez en cuando, y para cambiar, no está nada mal y no hace daño a nadie, ni tan siquiera al paladar. A mí, me parece un plato resultón.

Ingredientes para 4 personas: 600 gramos de borrajas, 3 patatas medianas y 50 gramos de micuit de foie rallado. Para la salsa de setas: 1 cebolla mediana, 200 gramos de setas (lo ideal serían boletus, pero en esta ocasión se emplearon champiñones), 1 cucharada sopera rasa de harina, 1 vaso de agua del caldo de cocer la borraja, 1 vaso pequeño de vino blanco, aceite y sal.

Elaboración: Cocer la borraja limpia y las patatas cortadas en cuatro partes, en abundante agua y sal. Cuando la borraja y las patatas estén cocidas, retirar del fuego y escurrir, guardando un vaso de agua del caldo para elaborar la salsa de setas. En una sartén con un poco de aceite, pochar la cebolla bien picada, con un poco de sal. Cuando esté a medio hacer, añadir las setas y seguir cocinando hasta que se evapore el agua que desprendan las setas. Añadir el vaso de vino y cocinar hasta que se evapore el alcohol. Incorporar una cucharada de harina y echar poco a poco agua de cocer las borrajas hasta formar una salsa que no sea muy líquida. Probar el gusto de sal. Una vez conseguida la salsa, triturar con la ayuda de un brazo de cocina. A la hora de emplatar, primero servir las borrajas con las patatas y echar por encima la salsa de setas. Finalmente, rallar por encima el micuit de foie. Para rallarlo en óptimas condiciones, lo mejor es sacarlo del congelador. La ralladura se descongela rápidamente, máxime con el calor de las verdura y la salsa de setas. 




miércoles, 17 de octubre de 2018

00841 Tiempo de Setas

COMO BELLOS BODEGONES

En las últimas semanas, llegado el lunes, mi wasap es lo más parecido a un  bosque. Decenas de fotografías de amigos y familiares se cuelan, a modo de resumen de su fin de semana,  para alegrarme la vista. Hermosos parajes campestres, hayedos, colores de un incipiente otoño, sugerentes senderos... y setas, muchas setas, que me ponen los dientes largos no exentos de "cariñosa envidia".

Me las envían a mí, que cuando voy al monte a por ellas, parece que se avisan unas a otras para esconderse. A mí, que cuando cojo dos o tres me parece  una proeza. A mí, que cuando voy al monte solo veo setas con muy mala pinta; preciosas, eso sí, para fotografiar, pero con muy mala pinta.

Si voy solo, la cesta regresa a casa tal como salió, y si voy acompañado porque me llevan, la frase siempre es "la semana pasada este cado estaba repleto de setas". Tan solo cuando me ha llevado mi buen amigo Pablo he vuelto con trofeos, además de pasar un delicioso día, que en mi caso, de eso se trata.

Es tiempo de setas, así me lo indican las fotografías que me van llegando como sugerentes bodegones de una naturaleza viva. Una invitación a disfrutar de hermosos días, aunque las setas disimulen mi presencia.


jueves, 4 de octubre de 2018

00823 Las Setas de Cardo

CUANDO LAS VEO


Debería consumirla más pero no me acuerdo de su existencia hasta que no la veo delante de mí. Y aunque su popular nombre no es muy atractivo siempre es bienvenida a la mesa.

Por sí sola, con cuatro apaños, es más que suficiente, además de ser una buena compañera de otros alimentos o como guarnición. Acostumbro a tomarla a la plancha con una buena picadita de ajo y perejil, en revuelto o frita con gambas y unos ajos, si bien, como más disfruto de ella es empanada y frita con acompañamiento del siempre agradecido ali oli. Esta última versión ya la trasladé en algún momento de este caleidoscopio vital. Si dispongo de tiempo y estoy algo inspirado, me vengo arriba y la incorporo a guisos, -hay una variedad de ellos-, a pastas o arroces.

Reconozco que con lo que me gusta, debería acordarme más de ella.


En cuanto a su aporte nutricional, leo que es "un alimento que destaca por su alto contenido en vitamina B2, potasio, yodo, agua y vitamina B3.

lunes, 7 de mayo de 2018

00679 Las Patatas con Níscalos

EN MODO APROVECHAMIENTO


Vuelve por aquí la cuchara. Y lo hace con una sencilla propuesta de aprovechamiento, que nunca han estado los tiempos para desperdiciar nada. Me explico. En ocasiones, los níscalos o robellones no presentan el aspecto deseado e intentamos salvar su carne lo máximo posible. El resultado de esta operación no es otro que un montón de retazos de este popular hongo que su traslado a la plancha no resulta del todo apetecible. Es aquí, por ejemplo, cuando entran en juego las patatas con níscalos. La receta viene del saber hacer del cocinitas de mi hermano Antonio y que se ha convertido en todo un clásico en nuestro entorno más próximo. Fácil de elaborar y de resultado sorprendente.

Ingredientes para 4 personas: 5 patatas hermosas, medio kilo de níscalos, una cebolla, un litro de caldo de pollo o de carne, un chorrito de vino blanco, una cucharadita de pimentón picante, dos dientes de ajo, aceite y sal.

Elaboración: Picamos bien menuda la cebolla y la ponemos a pochar a fuego lento con un poco de aceite virgen de oliva. Reservamos. En una sartén con un poco de aceite pochamos los dos dientes de ajo cortados a láminas y agregamos los níscalos. Salpimentamos y rehogamos durante unos tres minutos. Añadimos el chorro de vino blanco y dejamos reducir. Añadimos a los níscalos la cebolla pochada. El resultado lo introducimos en una cacerola y añadimos las patatas cortadas a trozos de mediano tamaño y el pimentón. Mezclamos bien e incorporamos el caldo de ave o de carne hasta cubrir las patatas por completo. Ponemos todo a cocinar a fuego lento por espacio de media hora más o menos.

Así de sencillo para un resultado espectacular y desde la más absoluta humildad.  Merece la pena.