HAY VOCES
voces que suavizan las noches de insomnio.
Hay voces que atrapan,
que se adhieren a la piel
para abrigar fríos y temblores.
Hay voces amigas, aunque sean desconocidas.
Voces amables, cercanas en los días sin oficio;
voces melancólicas y risueñas.
Hay voces que sin decir nada,
solo con su sonido,
despiertan emociones.
Hay voces oportunas, sugerentes, pausadas y equilibradas.
Hay voces que nacieron para ser sinceras.
Voces traídas para la libertad, todavía no perdida.
Hay voces singulares, apuestas, nobles y redondas.
Hay voces, San Blas, a las que siempre tienes que cuidar.
SAN BLAS: Cada 3 de febrero se celebra a San Blas de Sebaste, mártir,
patrono de quienes padecen enfermedades o afecciones a la garganta, así como de
los otorrinolaringólogos.
Ejerció la medicina de su tiempo, y está incluido en el
grupo de los ‘catorce santos auxiliadores’ de la Iglesia Católica. Son llamados
así, porque se les considera eficaces intercesores contra determinados males
del cuerpo o del alma. Según la tradición, Blas de Sebaste era conocido por su
don de curación milagrosa, que aplicaba tanto a personas como a animales. Salvó
la vida de un niño que se ahogaba al clavársele en la garganta una espina de
pescado. Este sería el origen de la costumbre de bendecir las gargantas el día
de su fiesta el 3 de febrero.
Fue torturado y ejecutado en la época del emperador romano
Licinio, durante las persecuciones a los cristianos de principios del
siglo IV.
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