CRISTALLI DI SALE
Me fascina la cerveza. En su justa medida, ha sido una de
mis debilidades. Hablo en pasado, porque mi cuerpo me tiene tomada la medida.
Con todo, de vez en cuando, y en ocasiones muy especiales, acudo a ella con el
debido respeto. Tengo dos marcas preferidas, que voy alternando. Pero vamos,
que no menosprecio al resto de elaboraciones. Eso sí, cuando viajo, me gusta
deleitarme con la birra dominante del lugar. Por cierto, acabo de enterarme
ahora que “el término «birra» proviene del dialecto romano y su influencia
germánica. Los italianos migrantes llevaron esta palabra a diferentes partes
del mundo, donde se adoptó de manera coloquial para referirse a la cerveza.
Países como Argentina, Uruguay y algunas regiones de España han
adoptado este término”.
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A lo que iba. Por ejemplo, cuando he pasado algunos días en
la atractiva isla de Cerdeña, las contadas cervezas que consumo son de la marca
Ichnusa. Una cerveza producida en esta isla y que toma el nombre de la antigua
denominación griega de la isla: Ichnoussa o Icnussa. En una ocasión, sentado en
una terraza para tomar un aperitivo, y con la idea de agasajarme con unos
calamares, acompañados de una Ichnusa, observé en una mesa contigua un
llamativo botellín, aparentemente, también de cerveza. En su etiqueta alcancé a
leer “Ricetta Speciale BIRRA MESSINA Cristalli di Sale”. El botellín despertó
mi curiosidad. Así, que, mientras esperaba ser atendido, busqué en Internet
algunos pormenores de esta cerveza. Entre otras cosas, leí que “fue concebida en
Messina y que captura la esencia del Mediterráneo. Se elabora con dedicación,
incorporando cristales de sal que realzan su sabor único. La dedicación a la
excelencia se refleja en cada detalle, desde la selección de los ingredientes
hasta el diseño de su presentación. Se trata de una cerveza lager de malta
pura, que posee un color dorado característico, luminoso y con una opalescencia
natural. Los cristales de sal de la zona de Trapani ayudan a desarrollar la
percepción de sabores en boca, potenciando agradables notas florales y
sensaciones afrutadas en el paladar. Su graduación es de 5% Vol.”
Con esta carta de presentación y de tentación, no pude dejar
de probarla. La recuerdo como algo muy especial, a lo que ayudó el paisaje que
me rodeaba y el cucurucho de calamares que me tomé plácidamente.
Desde aquella vez, en mis viajes a Cerdeña o a Italia,
cuando toca tomar alguna cerveza, sigo fiel a la Ichnusa, si bien, si el
momento lo requiere, solicito una Birra Messina.
Se da la circunstancia, que cerca de casa, hay un “aperibar”
inspirado en la gastronomía siciliana. Hace unos días acudí hasta allí para
tomar un aperitivo familiar. Cuál fue mi sorpresa que en la carta de bebidas se
escribía la Birra Messina. Fui de cabeza a por ella. Me siguió pareciendo
deliciosa, pero… me faltó algo, que, por obvio, no citaré. Y es que todo tiene
su lugar y su momento.
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