domingo, 16 de febrero de 2025

01595 Los Cannoli

 CRUJIENTE CORTEZA Y DULCE RICOTTA


Hoy toca volver a viajar a Italia ayudado de las imágenes y de los recuerdos. Me he levantado de la cama un tanto nostálgico. Así, que me he hecho una buena cafetera y acudido al archivo fotográfico de mi inolvidable viaje a ese hermoso país y del que me traje cerca de cinco mil fotografías. Cuando estoy tranquilo e inspirado me dedico a clasificar las instantáneas y a descartar las que no considero aceptables. Y en estas, mientras “paseaba” por la espectacular ciudad de Bolonia, me he topado con unos recordados y deliciosos “cannoli” que llegué a saborear en la terraza de una de las pastelerías de la “dotta, grassa e rossa” urbe italiana, como así se le apoda.

Los “cannoli” son unos dulces muy populares en Sicilia, sobre todo en Carnaval, aunque hoy en día se consumen en cualquier época del año. Se elaboran con una masa enrollada y se rellenan de una crema de ricota y azúcar glas. A partir de aquí, la imaginación es libre. En mi caso, aquel que probé y que ahora recuerdo, era de pistacho y fruta almibarada. Solo comí uno, no era barato, pero me hubiese comido media docena, sobre todo, después de la gran caminata que me di por la atractiva ciudad. Su frita y crujiente corteza, y su dulce ricotta son difíciles de olvidar. Dicho esto, también diré que son muy saciantes. Pero uno más, sí que me hubiese tomado, según puedo constatar en mi cuaderno de aquel viaje.

Recuerdo que para el Comisario Montalbano era una de sus comidas predilectas y que en la película “El padrino III”, Connie asesina a Don Altobello con un “cannolo” envenenado. ¡Qué cosas!

Viendo las imágenes se me han puesto los dientes largos. Suele acontecer. Como el día es largo y algo antipático, que también los hay, me he propuesto hacer unos “cannoli” con el auto augurio de que no se parecerán en nada a aquel que “elevé a los altares de la pastelería” en Bolonia, pero con una aproximación me conformaré. He ojeado varias recetas y la que más convence a mis habilidades es esta que extraigo de la revista ¡Hola! Veremos qué “cosa viene fuori”, aunque no las tengo todas conmigo.

Ingredientes: 1 huevo, 250 gramos de haría de media, fuerza, 35 gramos de azúcar, 30 gramos de mantequilla, 60 mililitros de vino moscatel, 10 mililitros de vinagre de vino y aceite de girasol para freír los “cannoli”. Para la crema: 500 gramos de ricotta y 130 gramos de azúcar. Para la decoración final: 4 cucharadas de pistachos picados, 150 gramos de chocolate negro, azúcar glas y chocolate rallado.

Elaboración: Batir el huevo, dividirlo en dos y reservar una parte en la nevera. Poner en un cuenco grande la harina, dejar un agujero en el centro y echar el resto de los ingredientes. Mezclar primero con una cuchara, luego con las manos y finalmente amasar sobre una superficie enharinada. Refrigerar la masa una hora. Sacarla del frigorífico y dejar que se atempere. Estirar hasta conseguir una masa de unos 2 mm de grosor y dividir en 14 cuadrados de unos 10 cm. Enrollar en los moldes para 'cannoli' (moldes cilíndricos) de manera que se junten dos esquinas en el centro. Pegar estas esquinas con el huevo que se había reservado y freír de dos en dos en abundante aceite 3 minutos o hasta que comiencen a dorarse. Dejar enfriar y escurrir sobre papel absorbente. Para la crema: Mezclar con una batidora la ricota con el azúcar y meter en una manga pastelera. Final de la receta: Quitar los moldes a los “cannoli”. Derretir el chocolate al baño maría, bañar los extremos de los 'cannoli' y dejar que se solidifique. Rellenar los 'cannoli' con la manga, primero por un extremo y luego por el otro, y añadir los pistachos en ambos extremos. Decorar con un azúcar glas y unas virutas de chocolate rallado.

Me pongo manos a la masa. Si los “cannoli” no vuelven a aparecer por este caleidoscopio vital, es que algo me ha salido mal. ¡A por ello!




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