ÓLEO SOBRE LIENZO
Fue un día inusual. Sin embargo, no quiso renunciar a su válvula de escape que en los últimos años se había convertido en una obsesión. Buscó belleza y calma en su momento vital de oscuridad y desorden. Encuadró el paisaje tantas veces advertido y comenzó a deslizar sobre el pequeño lienzo discretas y titubeantes pinceladas de aprendiz.
Mientras esto sucedía, su celular no cesó de sonar. Ajeno a todo continuó con su cometido. Al cabo de tres horas, dio por finalizado su trabajo que dio por bueno. Tranquilo y sosegado, atendió la reiterada llamada. Estaba dispuesto para la despedida.
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