Ingredientes para la ensalada enfadada: lechuga, huevo duro y sardinillas picantes.
viernes, 15 de julio de 2016
00328 La Ensalada Enfadada
ENSALADA EMOTICONO 2

Me gustaría decir, "sólo utilizarla en casos extremos, muy, muy extremos". Pero tal y como están las cosas, me da la impresión de que puede ser una de las más solicitadas. El día a día viene excesiva y tozudamente marcado por la barbarie, la sin razón, el quebranto social, la necedad, la estulticia, la inmoralidad, la insensatez, el supremo egoísmo, la inseguridad y el desaliento, que empaña cualquier atisbo de sonrisa, bienestar y bien convivir. Acciones y hechos que empañan y entristecen nuestro descanso y cada amanecer. Hoy es uno más de estos días, sólo salvado gracias a quienes practican y hacen de su modo de entender la vida todo lo contrario.
Ingredientes para la ensalada enfadada: lechuga, huevo duro y sardinillas picantes.
Ingredientes para la ensalada enfadada: lechuga, huevo duro y sardinillas picantes.
jueves, 14 de julio de 2016
00327 Los Racimos
VISTOSA PLASTICIDAD
Será por su estética, por la idea de unión que representan, -uno a uno para hacer un todo- o por la sensación de fortaleza que me llegan a transmitir. Será por esto y por algo más que me atraen los racimos.

Será porque de los poetas aprendí que desde el cielo caen racimos de sonrisas y en ocasiones también de estrellas. Que por el río bajan racimos de burbujas temerosas de perderse en la orilla o de desaparecer ante el brusco golpe con la piedra irisada. Que de los ojos aparecieron racimos de lágrimas ante la felicidad no contenida o que el futuro viene cargado de esperanzados racimos de desnudas verdades.
A lo mejor será porque me parecen sensuales, apetitosos, únicos y distintos, ordenados. Sí, ordenados dentro de un natural desorden sin molestar ni ser molestados.
No lo sé. Me gustan los racimos aunque no tenga un por qué.
No lo sé. Me gustan los racimos aunque no tenga un por qué.
00326 La Ensalada Que Saca la Lengua
ENSALADA EMOTICONO 1
En casa, tal y como era de esperar por estas fechas, todo es una dieta. Las jornadas de playa están próximas y se hace necesaria una puesta a punto. Llegan los días de ensaladas y poco más para comer, lo que significa que mi dedicación a los fogones, una de mis actividades más gratificantes en los últimos meses, se va a ver mermada considerablemente.
Tras varios días de poner en los platos lechuga, huevo duro y poca cosa más, se me ha ocurrido un nuevo pasa tiempos; iniciar mi particular colección de "Ensaladas Emoticonos". Puede resultar entretenida y divertida la ocurrencia. Me obligará cada día a imaginar, idear, sonreír, darle vueltas al bolo de buen rollito y mantener la expectación a la hora de sentarnos a la mesa.
La primera "ensalada emoticono" es la que "saca la lengua"; no confundir con la que hace la burla. No se trata de una ensalada despreciativa y burlona aunque así pueda parecerlo. Se puede utilizar para expresar la elevada temperatura existente, una señal de no puedo más, estoy agobiado, o un simpático, ¡hola guapo/a, cómo estás. Yo como un cencerro!
Ingredientes empleados: lechuga, un huevo duro y cuatro finas lonchas de queso Cheddar naranja.
Pues nada, a ver hasta dónde llegamos con esta intrascendente y simplona ocurrencia.
Ingredientes empleados: lechuga, un huevo duro y cuatro finas lonchas de queso Cheddar naranja.
Pues nada, a ver hasta dónde llegamos con esta intrascendente y simplona ocurrencia.
miércoles, 13 de julio de 2016
00325 Los Perfumes de las Noches Estivales
EVOCACIÓN
Ya he comentado en alguna ocasión que me considero un buen coleccionista de olores. Una afición que no ocupa lugar, práctica y buena fuente de inspiración capaz de transportarme a parajes y situaciones en un principio casi olvidadas. Puede que sea mi sentido más presto y activo.

Acabo de leer que el olfato, además de estar muy vinculado a las emociones, es el sentido que tiene un mayor impacto en nuestra memoria, mayor incluso que lo que percibimos por los ojos. Al parecer, las personas recordamos hasta el 35% de lo que olemos frente al 5% de lo que vemos. Además, nuestra memoria es capaz de percibir hasta 10.000 aromas distintos, aunque únicamente es capaz de reconocer 200 olores. Al hilo de estos datos y según estudios realizados, la mayoría de las personas evocamos momentos felices con ciertos olores gracias a que el olfato es un sentido con un gran poder evocador y asociado a situaciones vividas, a la infancia, a personas conocidas o ciudades visitadas.

Esta noche no tengo sueño. La temperatura nocturna ha bajado notablemente y un ligero viento se ha incorporado al hasta ahora quedo paisaje. Se está bien. A mi olfato llegan olores de forma intermitente. Ahora geranio entremezclado con albahaca. Petunia, lilium y de nuevo albahaca.También a suavizante. Vengo observando en las últimas noches que alguien en la vecindad tiende la ropa a estas horas. Huele bien. La noche parece más aseada. Inmerso en mi desvelo recurro a poner en práctica lo leído con anterioridad. ¿A qué huelen mis noches estivales y con qué momento o lugar se relacionan?


En este caso no será el olor quien me transporte sino que seré yo quien lleve el perfume al lugar. No me detendré en pormenores. De hacerlo así, me llevaría ésta y sucesivas noches en el cumplimiento de la propuesta. Es tan sólo un juego en el preámbulo de recibir al sueño. Una especie de "Un, dos, tres... responda otra vez de las evocaciones". Así que por veinticinco emociones, relacionar lugares, situaciones o personas con perfumes de las noches estivales. Por ejemplo y ya que ha aparecido el olor a geranio, "el de los geranios y los balcones de la casa de mi madre que daban a la calle Artigas". "Un, dos, tres... responda otra vez": "el de los geranios y los balcones de la casa de mi madre que daban a la calle Artigas"; "el del pan recién horneado de la panadería Porta, también en la calle Artigas"; "el seductor olor de las peonias del huerto de Alerre", "las aromáticas tomateras, sí, también del huerto de Alerre "; "el inconfundible olor de las refrescantes tormentas de Cerler"; "el aroma a agua de hierbas desprendido del primer beso en algún banco del parque y que despuntaba a algo que pretendía ser amor"; "la albahaca fresca en las noches festivas de la ciudad de Huesca"; "el olor a freiduría en los paseos nocturnos en algún lugar de Huelva"; "la fragancia a jazmín en un dilatado hasta mañana"; "la profusión de olores en un 'tomar la fresca' en Alcalá de Gurrea"; "el de la hierba buena de un mojito bajo las estrellas"; "el olor a boj que trepa desde el Subordán"; "el del melocotón en la terraza a la espera del vino"; "el perfume de las adelfas de un lugar ya perdido"; "el que llega de un mar susurrante y oscuro"; "a patatas fritas y una cerveza en tiempo de espera"; "a brasa y sardina en no importa qué esquina"; "el olor a cloro al tomar la luna"; "el que percibo de alguna siega esperanzada"; "el olor a libro entrada la noche"; "la fragancia de la....."
El tiempo se acaba que no los evocadores olores. El sueño con olor a almohada llama.
Acabo de leer que el olfato, además de estar muy vinculado a las emociones, es el sentido que tiene un mayor impacto en nuestra memoria, mayor incluso que lo que percibimos por los ojos. Al parecer, las personas recordamos hasta el 35% de lo que olemos frente al 5% de lo que vemos. Además, nuestra memoria es capaz de percibir hasta 10.000 aromas distintos, aunque únicamente es capaz de reconocer 200 olores. Al hilo de estos datos y según estudios realizados, la mayoría de las personas evocamos momentos felices con ciertos olores gracias a que el olfato es un sentido con un gran poder evocador y asociado a situaciones vividas, a la infancia, a personas conocidas o ciudades visitadas.
Esta noche no tengo sueño. La temperatura nocturna ha bajado notablemente y un ligero viento se ha incorporado al hasta ahora quedo paisaje. Se está bien. A mi olfato llegan olores de forma intermitente. Ahora geranio entremezclado con albahaca. Petunia, lilium y de nuevo albahaca.También a suavizante. Vengo observando en las últimas noches que alguien en la vecindad tiende la ropa a estas horas. Huele bien. La noche parece más aseada. Inmerso en mi desvelo recurro a poner en práctica lo leído con anterioridad. ¿A qué huelen mis noches estivales y con qué momento o lugar se relacionan?
En este caso no será el olor quien me transporte sino que seré yo quien lleve el perfume al lugar. No me detendré en pormenores. De hacerlo así, me llevaría ésta y sucesivas noches en el cumplimiento de la propuesta. Es tan sólo un juego en el preámbulo de recibir al sueño. Una especie de "Un, dos, tres... responda otra vez de las evocaciones". Así que por veinticinco emociones, relacionar lugares, situaciones o personas con perfumes de las noches estivales. Por ejemplo y ya que ha aparecido el olor a geranio, "el de los geranios y los balcones de la casa de mi madre que daban a la calle Artigas". "Un, dos, tres... responda otra vez": "el de los geranios y los balcones de la casa de mi madre que daban a la calle Artigas"; "el del pan recién horneado de la panadería Porta, también en la calle Artigas"; "el seductor olor de las peonias del huerto de Alerre", "las aromáticas tomateras, sí, también del huerto de Alerre "; "el inconfundible olor de las refrescantes tormentas de Cerler"; "el aroma a agua de hierbas desprendido del primer beso en algún banco del parque y que despuntaba a algo que pretendía ser amor"; "la albahaca fresca en las noches festivas de la ciudad de Huesca"; "el olor a freiduría en los paseos nocturnos en algún lugar de Huelva"; "la fragancia a jazmín en un dilatado hasta mañana"; "la profusión de olores en un 'tomar la fresca' en Alcalá de Gurrea"; "el de la hierba buena de un mojito bajo las estrellas"; "el olor a boj que trepa desde el Subordán"; "el del melocotón en la terraza a la espera del vino"; "el perfume de las adelfas de un lugar ya perdido"; "el que llega de un mar susurrante y oscuro"; "a patatas fritas y una cerveza en tiempo de espera"; "a brasa y sardina en no importa qué esquina"; "el olor a cloro al tomar la luna"; "el que percibo de alguna siega esperanzada"; "el olor a libro entrada la noche"; "la fragancia de la....."
El tiempo se acaba que no los evocadores olores. El sueño con olor a almohada llama.
martes, 12 de julio de 2016
00324 A Ver Qué Sale
LASAÑA CON JAMÓN, QUESO Y CEBOLLA
Hace días que quiero "meter mano" al armario de la cocina donde guardamos los paquetes de arroces, pastas, harinas, sopas y demás familia alimentaria. Resulta curioso comprobar la cantidad de restos que se pueden llegar a almacenar y a los que conviene dar una pronta más que tarde salida. En esta ocasión parece estar todo controlado salvo algún arroz, en alguna de sus múltiples variedades, unos enormes "tornillos" de pasta y unas láminas para lasaña cuyo paquete abrí hace ya unas fechas. Las niñas se han ido esta mañana a la piscina, seguro que vendrán a comer con hambre. Desde siempre he oído decir que la piscina abre el apetito. Decidido, haré una lasaña.

Ocho láminas de lasaña. Harina, mantequilla, cebolla y leche para la bechamel. También hay queso rayado para gratinar y tomate frito. Pero ¿y de qué la relleno? No hay carne picada en el congelador. La haría de hortalizas pero sé que no contará con el visto bueno de las comensales. Si voy a comprar, seguro que cogeré algún "capazo callejero" y no la tendré preparada a tiempo. Imaginación para qué te quiero. Todavía nos acompaña el jamón serrano ganado por Jara y en el frigorífico he visto una cuña grande de queso semi curado. Me arriesgaré. Prepararé una lasaña rellena de jamón serrano, cebolla y queso ¡y a ver qué sale!
Comienzo la improvisada elaboración pochando una cebolla grande. Mientras tanto, corto jamón que después laminaré en finas tiras. Cuando la cebolla esté bien pochada, agregaré las tiras de jamón y el tomate frito con el fuego ya apagado. Vierto la mezcla en un bol y añado el queso cortado a dados. Sobre la fuente de horno coloco la primera capa de pasta de lasaña y sobre ésta el relleno. Repito la operación hasta finiquitar las láminas de lasaña. La bechamel para cubrir el preparado la haré, obviamente sin cebolla y con una pizca ligera de sal; entiendo que el jamón aportará la suya. Queso rayado por encima y al horno pre calentado por espacio de unos 15 minutos. ¡Alea jacta est!
Estoy ansioso por conocer el resultado por boca de Loreto y Jara. Ya llegan. De momento, desde la puerta de la entrada oigo un ¡qué bien huele!, seguido de otro expresivo ¡hummm, lasaña!, cuando la han visto en el plato.

Al sentarse a la mesa les he comentado lo sucedido. Jara, sin darme tiempo de acabar la pequeña historia doméstica, ya se relamía; Loreto, atenta a mi monólogo, ha sentenciado: "seguro que estará deliciosa, papá, el jamón y el queso siempre combinan bien". Tras catarla, me ha obsequiado con un gesto suyo muy típico de aprobación extrema, difícil de describir.
No me he podido resistir y he probado un pequeño bocado. La he encontrado, a pesar de su apariencia, muy suave y sabrosa, si bien, debería de haber añadido un poco más de sal a la bechamel. Intuí que el jamón pondría la suya. Cierto es que no soy muy objetivo con la sal.
Ocho láminas de lasaña. Harina, mantequilla, cebolla y leche para la bechamel. También hay queso rayado para gratinar y tomate frito. Pero ¿y de qué la relleno? No hay carne picada en el congelador. La haría de hortalizas pero sé que no contará con el visto bueno de las comensales. Si voy a comprar, seguro que cogeré algún "capazo callejero" y no la tendré preparada a tiempo. Imaginación para qué te quiero. Todavía nos acompaña el jamón serrano ganado por Jara y en el frigorífico he visto una cuña grande de queso semi curado. Me arriesgaré. Prepararé una lasaña rellena de jamón serrano, cebolla y queso ¡y a ver qué sale!
Estoy ansioso por conocer el resultado por boca de Loreto y Jara. Ya llegan. De momento, desde la puerta de la entrada oigo un ¡qué bien huele!, seguido de otro expresivo ¡hummm, lasaña!, cuando la han visto en el plato.
No me he podido resistir y he probado un pequeño bocado. La he encontrado, a pesar de su apariencia, muy suave y sabrosa, si bien, debería de haber añadido un poco más de sal a la bechamel. Intuí que el jamón pondría la suya. Cierto es que no soy muy objetivo con la sal.
lunes, 11 de julio de 2016
00323 Los Lilium
LA "ARISTOCRACIA" DE LAS FLORES
Tanta espera para tan poco disfrute. Casi cuatro meses de seguir tu crecimiento y desarrollo para tan solo un par de semanas de admirar tu belleza y oler en la noche tu inconfundible e inequívoco perfume. Será cierto que la belleza es efímera, una visión pasajera, un suspiro de deleitada armonía.
Desde que tus flores se abrieron a la vida no me canso de contemplarlas. Me subo al vaivén de tus pétalos en el aire de la calma chicha. Me dejo arrastrar hasta donde tu olor me lleva; allí, sobre la alacena de una casa querida o a las puertas de una bienvenida. Me pongo a tu altura para mirar el mismo horizonte perfumado a riesgo de tiznarme con su azafranado polen. Sin tocar, siempre sin tocar para no contaminar. Alguien me dijo en una ocasión que la belleza no se toca, sólo se admira. Así lo hago en el final de tus días todavía alta, delicada y esbelta. Te admiro en las últimas noches a la espera de que destapes el ánfora de nácar donde guardas el dulce néctar de una fantasía desmedida. Y al final, cuando se extinga el último pétalo, liberaré tu ausencia con la promesa puesta en un nuevo renacer.

Leo que esta hermosa planta perteneciente a la familia de las liliáceas consta de unas 120 especies, hallándose el mayor número de ellas en China e Himalaya. Se trata de flores altamente valoradas en el mercado de la floricultura tanto por su belleza indiscutible como por su excelente calidad como flor cortada, siendo los lilium la 5ª flor de corte más vendida en el mundo, después de las rosas, crisantemos, tulipanes y claveles.


En la Edad Media, el lilium candidum, la Azucena, representaba a la Virgen María, convirtiéndose en símbolo de pureza y posteriormente en símbolo de la paz. Además, se trata de una flor muy unida a escudos, emblemas y llena de historias y leyendas. La utilización de esta flor era muy popular para los Asirios que la utilizaban con fines medicinales y cosméticos.
Leo también una leyenda griega en donde se asegura el el lilium se creó de las gotas de leche que la diosa Hera dejó caer cuando estaba amamantando a su hijo Hércules.
El lilium, que se asocia a la pureza, para muchos jardineros es la "aristocracia" de las flores por su belleza e intensos y llamativos colores.
Leo también una leyenda griega en donde se asegura el el lilium se creó de las gotas de leche que la diosa Hera dejó caer cuando estaba amamantando a su hijo Hércules.
El lilium, que se asocia a la pureza, para muchos jardineros es la "aristocracia" de las flores por su belleza e intensos y llamativos colores.
00322 Después de la Tormenta
ANCLADO AL SOFÁ
Se dice que siempre llega la calma. Así será. Para mis adentros llega el silencio, un desmesurado reposo de las cosas y la fuga provisional de un miedo infantil todavía no superado. Nada se mueve, apenas nada se oye. Sólo el olor a tierra húmeda y reposada hierba me devuelve a la vida por unos minutos ausente e interrumpida.
Lejos quedan aquellos años en los que llegado el momento, previsible o imprevisto, todo era un callado sudor. En los que la saliva a duras penas encontraba su natural discurrir para chocar una y otra vez con un nudo en la garganta nacido del pavor. Apagar el televisor. Todo cerrado y en penumbra. Ni un pestañeo en la espera sólo perturbado por algún sobre salto indomable cuando el atronador ruido acortaba las distancias. Ciento uno, ciento dos, ciento tres... Parece estar aún lejos. Y en la mente historias de muertes, de vidas truncadas por un rayo que entró por una ventana, por la chimenea, por la puerta de alguna casa. Sí, también debajo de la cama llegué a dar cobijo a mi heredado temor a las tormentas.
Los miedos están para superarlos. Privan de libertad, acotan el escenario vital y acortan horizontes. Impiden experimentar con nuevas sensaciones que luego buscarán acomodo en el archivador de los recuerdos. Se hace necesario vencerlos. La teoría la conozco bien, es en la práctica donde suspendo. Ahora más que nunca se hace necesario aliviar el equipaje. Los temores pesan, arrastran y rezagan. Deberán ser los primeros voluntarios en aligerar la carga. El tiempo apremia.

Esta tarde los olores tras la tormenta están más acentuados. Vienen acompañados de un ligero viento suave y agradable. En esta ocasión no ha habido ausencia interrumpida sino un punto y seguido en el devenir de una tarde tormentosa. Me he anclado al pequeño sofá de la terraza dispuesto a contemplar un espectáculo tantas veces rechazado por mis temores. El cielo de un intenso y limpio azul se ha tornado en una tupida y vistosa mancha negruzca. A partir de aquí, ruido, mucho ruido que me ha traído recuerdos antes descritos. Reconozco que he querido abandonar en busca de cualquier pretexto. Pero no, todo en la vida tiene su momento, también para aliviar temores.
Después de la tormenta el sol ha vuelto a asomar. Se ha sorprendido al verme sereno, tranquilo y anclado al sofá. Me ha guiñado un ojo. Todo es empezar.
Los miedos están para superarlos. Privan de libertad, acotan el escenario vital y acortan horizontes. Impiden experimentar con nuevas sensaciones que luego buscarán acomodo en el archivador de los recuerdos. Se hace necesario vencerlos. La teoría la conozco bien, es en la práctica donde suspendo. Ahora más que nunca se hace necesario aliviar el equipaje. Los temores pesan, arrastran y rezagan. Deberán ser los primeros voluntarios en aligerar la carga. El tiempo apremia.
Después de la tormenta el sol ha vuelto a asomar. Se ha sorprendido al verme sereno, tranquilo y anclado al sofá. Me ha guiñado un ojo. Todo es empezar.
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