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domingo, 23 de marzo de 2025

01635 Las Tostadas de Salmón Ahumado

UN BOCADO GRATIFICANTE Y EXTRAORDINARIO


Soy un auténtico fanático del salmón y especialmente en su versión ahumado. Tanto que, cuando está frente a mí, tengo que controlar mi querencia hacia este delicioso manjar. Es tremenda mi adicción. Dicho esto, parecería que estoy comiendo salmón ahumado todos los días y a todas las horas. Nada más lejos de la realidad. Afortunadamente, la vida me ha enseñado a no echar nada en falta. Eso sí, cuando tengo la oportunidad de tenerlo cerca, soy el primero en darle o darme un homenaje.

El salmón ahumado soporta un buen número de ingredientes y salsas con lo que nos permiten elaborar no pocas propuestas bien interesantes. Algunas ya han sido recogidas en este caleidoscopio vital. Si cuando vivía con mi madre, tanto para las comidas de los días de mi santo, San Fernando, 30 de mayo, como mi cumpleaños, 5 de septiembre, no había qué preguntarme por mi deseado menú, consistente en canelones y pollo asado, ahora es el salmón ahumado quien se ha aupado en mis preferencias para estos y otros días señalados. Además, me gusta sin demasiados artificios. Basta con un buen pan, tipo rústico o de pueblo, tostado, y montar sobre ella una generosa porción de mantequilla y un buen filete de salmón ahumado. Sin más. Me parece un bocado gratificante y extraordinario. 






jueves, 22 de diciembre de 2022

01085 Las Tostadas de Pecado

 UNA PEQUEÑA HISTORIA SENTIDA


La báscula me aconseja últimamente que tenga cuidado con las cenas y que sea más bien parco. Intento hacerle caso, pero me cuesta. Hay días en los que la ansiedad viene a visitarme y no hay manera de controlarla. Hago algunos amagos, juego al despiste, me entretengo con un café y un cigarrillo, ingiero poca cosa y supero el momento cena. Pero hay otros que, por más que me haga el despistado, no consigo vencer la inquietud que, llegado este momento del día, se apodera de mí. Cuando esto sucede, voy directo al grano y me dejo de tonterías. Para qué sufrir más de lo debido. Es cuando recurro a mis "tostadas de pecado".

Tengo un buen muestrario de ellas, pero hay una con la que gozo sobremanera: tostada de tortilla francesa con jamón pasado por la sartén. Un combinado que me hacía mi abuela Genoveva en mi infancia y que me sabía a manjar de dioses. Aquella tostada que hoy llamo de "pecado" lo tenía todo a su favor. El pan de hogaza del horno del señor Antonio, en Alcalá de Gurrea, a escasos metros de la casa de mis abuelos, y que tan feliz me hacía visitar cuando tenía que ir a recoger algún encargo de la abuela. Cosas de niños. La tortilla floja hecha con los huevos de las gallinas de casa. Y el jamón de la matacía impregnado de olor a bodega. Una buena "chulla" pasada ligeramente por la sartén. 

Todo eso ya es historia; una historia sentida. Ahora, hay que conformarse con lo que toca, si bien la combinación de alimentos me sigue pareciendo deliciosa. Me gusta, llegado el caso, disfrutar de cada sencillo y humilde bocado de esta tostada de "pecado", porque nunca sé cuándo se volverá a presentar una nueva oportunidad. Cuándo la ansiedad y la inquietud se darán de nuevo cita a la hora de la cena.




lunes, 6 de junio de 2022

00995 Las Tostadas de Aguacate

 Y ALGO MÁS


Tengo que reconocer que la primera vez que entré en contacto con el aguacate no me hizo mucha gracia. Lo probé con una tostada de pan a modo de mantequilla. Me resultó soso y sin gracia alguna. Comí la tostada y punto. Sin más.

Pasaron varios años sin que volviera a probarlo, por lo menos de forma consciente, hasta que conocí el guacamole, típica salsa mejicana en la que este exótico fruto tiene mucho que decir. A partir de aquí, no sé por qué, aunque imagino que atraído por sus extraordinarias propiedades alimenticias, comenzó a incorporarse a mi dieta diaria de forma espectacular. ¡Quién me lo iba a decir!

Tostadas y ensaladas acogen espléndidamente a tan singular fruta, aportando untuosidad y consistencia a muchas recetas. Un ejemplo es la que traigo en esta ocasión y que en casa acostumbramos a incluir en los aperitivos o "frugales" cenas. Basta con una rebanada de pan tostado, untada en tomate, y sobre él, unas rodajas de tomate, una buena anchoa del cantábrico, para finalizar con unas rodajas de aguacate. Chorrito de aceite, pizca de sal y a disfrutar del momento tostada.

Las propiedades del aguacate son múltiples. Nutricionalmente, lo más curioso es que siendo una fruta fresca, su principal componente no son los hidratos de carbono, sino las grasas, las grasas del tipo más sano: las monoinsaturadas, como las del aceite de oliva. Además, el aguacate destaca sobre todo por su contenido en vitamina E, que protege la membrana de las células y su núcleo. También aporta vitamina C, provitamina A y minerales como el potasio, calcio, magnesio, fósforo, cobre, hierro y cinc. 

Es recomendable para nuestra salud cardiovascular, relaja el sistema nervioso, ejerce un efecto protector de la visión y nutre y suaviza la piel.

El aguacate, toda una auténtica joyita.




sábado, 25 de agosto de 2018

00781 Las Tostadas

CON.....



..... lo que más apetezca en el momento. La rebanada de pan lo soporta todo y por extensión, una rebanada de pan ligeramente tostada, puede convertirse en una auténtico festival. Más si cabe, cuando comer una buena tostada se convierte en algo imprevisto y extraordinario.

Variedades de tostadas hay tantas como la imaginación es capaz de idear y combinar. Desde las más sencillas como la que ilustra esta entrada, una tortilla francesa con unas lonchas de jamón pasadas ligeramente por la sartén, hasta las más sofisticadas y creativas. Yo soy más partidario de las elaboraciones simples y sencillas de comer, aquellas para las que no hay que estudiar mucho, no tienes que pelearte con ella y distingues los alimentos que la integran.

Una buena tostada siempre y en cualquier momento es bien recibida. En mi caso, "nace" de forma improvisada y habitualmente motivado por alguna de esas buenas hogazas de pan que en ocasiones entran en casa. Lo que sustente la rebanada va en función de las existencias que haya en la cocina en ese momento. Pero lo dicho, sin complicaciones.

Hubo un tiempo en el que se pusieron de moda y  un buen número de establecimientos de hostelería apostaron por esta propuesta. Para el consumidor, las tostadas resultaban económicas e incluso recuerdo que en algunos lugares eran tan enormes que "invitaban" a pedir una selección de ellas para luego compartir entre los comensales. Ahora, me da la impresión, es solo una impresión, que las tostadas han caído en desuso y que las nuevas generaciones de consumidores optan más por las pizzas, la comida rápida y otras orientales sugerencias. Con todo, y afortunadamente, todavía hay establecimientos que hacen de "sus tostadas" la especialidad de la casa. Alguno conozco y siempre es un deleite la visita. Además, siempre se aprende algo nuevo que a no mucho tardar se incorpora a esas tostadas domésticas nacidas en un improvisado momento y que es lo más parecido a un antojo.