UN BOCADO GRATIFICANTE Y EXTRAORDINARIO
El salmón ahumado soporta un buen número de ingredientes y salsas con lo que nos permiten elaborar no pocas propuestas bien interesantes. Algunas ya han sido recogidas en este caleidoscopio vital. Si cuando vivía con mi madre, tanto para las comidas de los días de mi santo, San Fernando, 30 de mayo, como mi cumpleaños, 5 de septiembre, no había qué preguntarme por mi deseado menú, consistente en canelones y pollo asado, ahora es el salmón ahumado quien se ha aupado en mis preferencias para estos y otros días señalados. Además, me gusta sin demasiados artificios. Basta con un buen pan, tipo rústico o de pueblo, tostado, y montar sobre ella una generosa porción de mantequilla y un buen filete de salmón ahumado. Sin más. Me parece un bocado gratificante y extraordinario.
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