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domingo, 4 de junio de 2023

01128 El Pollo a lo Chilindrón con Huevos Fritos

O CÓMO SALIR DEL PASO


Sólo he probado esta combinación una vez en mi vida. Fue fruto de la necesidad y como urgente solución. Y me gustó. Supongo que en muchos hogares será algo más habitual y que incluso alcanzará el grado de tradición.

En mi caso, como he mencionado, esta deliciosa combinación de pollo a lo chilindrón con huevos fritos nos salvó una improvisada comida. Fue para las fiestas de San Lorenzo. En concreto, un día después del día grande, 10 de agosto, de la capital oscense.

Como es tradición en la inmensa mayoría de los hogares oscenses, el día de San Lorenzo comimos pollo a lo chilindrón. Éramos cuadrilla para comer en casa e hicimos pollo para un regimiento. Ese día siempre se hace pollo a lo chilindrón como si no hubiese un mañana. ¡Que nadie se quede con hambre! La experiencia me dice que, este señalado día, nadie se queda con hambre. Es más, el personal se sienta a la mesa ya sin hambre. Que si el almuerzo matutino y el aperitivo de después. Que si me acabo de levantar y acabo de desayunar.... El caso es que nos pasamos comiendo pollo todas las fiestas. A mí ya me está bien. Me gustan los guisos de un día para otro.

Contra todo pronóstico, este año sobró pollo, pero no tanta cantidad como otras veces. Al día siguiente de San Lorenzo, a los que ya estábamos en casa, con familiares incluidos, se sumaron otros comensales por sorpresa. ¡Terror! No había pollo para todos. Planteamos alternativas varias, pero todas tenían algún pero. La solución era bien sencilla. ¿Por qué no repartir el pollo entre todos y acompañar las dos piezas de ave que tocábamos por cabeza, con un par de huevos fritos, que son siempre bien recibidos? Y así que lo hicimos. Conforme iban saliendo los platos a la mesa, el personal, desconocedor de la maniobra gastronómica, empezó a hablar de originalidad, de qué pinta presentaba el plato, etc.... Todo el mundo encantado y yo, ahora que he vuelto a ver las fotografías, me sigo relamiendo. Muy a tener en cuenta, aun cuando haya pollo a lo chilindrón hasta para un regimiento. 





domingo, 11 de diciembre de 2022

01077 Los Huevos Fritos con Gulas y Langostinos

UN PLATO DE CAPRICHO


Traigo hasta este caleidoscopio vital un plato que lo probé recientemente en un restaurante santanderino y que me pareció todo un acierto. De fácil elaboración y pleno de sabor, se acomoda a cualquier horario y posición en el menú. Apetece tanto en un almuerzo, como plato único, de principal o de segundo.

Hay platos que entran por la vista, y este, por lo menos para mí, es un ejemplo. En aquella ocasión que lo probé por primera vez, tenía pensado otro plato que aparecía en la carta, pero antes de que fuera atendido, vi pasar camino a una mesa vecina los susodichos huevos fritos con gulas y langostinos. No me lo pensé dos veces y cambié de opinión sobre lo que tenía pensado comer. ¡Y qué bueno que estuvo el requiebro!

Esta delicia de sabores y combinación de texturas no tiene mucha complicación. A saber.

Ingredientes para una persona: 2 huevos, 6 langostinos, 150 gramos de gulas, 2 patatas medianas, 2 dientes de ajo, 2 cayenas, aceite de oliva virgen extra y sal.

Elaboración: Pelar y cortar las patatas para a continuación, freírlas en abundante aceite de oliva a fuego medio, con el fin de que se doren y queden blandas por dentro. Reservar. En una sartén con un poco de aceite, dorar dos dientes de ajo cortados a láminas e incorporar los langostinos pelados y dos cayenas. Cocinar un par de minutos. Añadir las gulas y cocinar cinco minutos más. Reservar. Freír dos huevos sin que se haga en exceso la yema. Solo restará montar el plato. Cama de patatas fritas y sobre estas, las gulas y los langostinos. Coronar el plato con el par de huevos fritos.

Resultado, un plato bien caprichoso.





lunes, 23 de abril de 2018

00668 Imaginar Caras de Felicidad

INUSITADA ALEGRÍA

Mi Iphone me transmite que de memoria va justito y que espabile, que le libere de imágenes, videos, y si es posible, que elimine alguna que otra conversación de was. Vamos, que en cualquier momento me dirá directamente que pasa de mí. Así que voy a ser obediente y dedicaré unos minutos a ello.

Empiezo por el was, y sí, es verdad, tiendo a eliminar pocas conversaciones. Esta, esta, esta otra, y un par de grupos bien activos. En cuanto a los vídeos, muchos de ellos ni los he visionado. Algunos son muy largos, "vídeos pereza", así los llamo. No dudo de su calidad, ni de su contenido,  ni de su puesta en escena, ni de su mensaje, pero no encuentro nunca esos tres, cuatro e incluso cinco minutos para prestarles atención. Lo siento, pero "sí deseo eliminar este vídeo".

Ya por último, las imágenes. Hace poco hice limpia y no sé cómo, vuelvo a tener 2.093. Las descargo al ordenador y desde aquí haré la selección. Mientras van pasando reconozco encuentros familiares, el fin de semana en Escalante, Cantabria, unos huevos fritos, chistes y memes, paseos por la Sierra de Guara, otros huevos fritos, playas, acontecimientos profesionales en Sariñena, viajes recientes de amigos, elaboraciones gastronómicas, más huevos fritos, nevada en Huesca y Los Monegros, plantas y flores, y sí, más huevos fritos con patatas y jamón.

Media docena de imágenes de huevos fritos enviadas por otros tantos remitentes. De algunos sé el motivo del envío, de otros, simplemente, las han enviado junto a un "buenos días, iniciamos bien el día" o "si te apetecen, todavía estás a tiempo". Miro las imágenes atentamente y estoy en condiciones de afirmar, que pocas hay en un plato que alegren más la vista y el espíritu que unos huevos fritos en compañía de algún predicamento y sus correspondientes patatas fritas. Y hasta puedo imaginar la cara de felicidad de los autores de las fotografías. Porque unos huevos fritos no se comen con desgana, se hace con alborozo e inusitada alegría, como si de una fiesta se tratara. No es cualquier cosa. Se trata de unos huevos fritos, de la humildad gastronómica hecha deleite y satisfacción.