martes, 13 de junio de 2017

00493 Las Pizzas

PAN PLANO


Ya tardaba en traerlas por aquí, pero me faltaba probarlas e inmortalizarlas en su territorio de origen. Qué decir. Simplemente, deliciosas. Nada que objetar. Fina base, buenos y sabrosos ingredientes y servidas tras un "buon appetito". Es el  plus que me faltaba.

Aquí en mi país, España, he comido pizzas memorables. Hay buenos lugares para degustarlas y cualquier momento es bueno para compartirlas. Mi preferida, la de cuatro quesos, si bien no vuelvo la cara a cualquier propuesta que se puede presentar. No obstante, la pizza que se me quedó grabada ya de por vida fue una que cené hace muchos años en la Seo de Urgell. Creo que el restaurante ya está cerrado. No recuerdo su nombre. La última vez que pasé por las ramblas de esta hermosa localidad ilerdesense no me pareció visualizarlo. Me habían hablado de ella. Me pareció original y fuera de lo habitual. Era muy sencilla. Una fina y crujiente masa, y sobre ella, ajo, perejil y aceite de oliva. Luego supe que en Italia es conocida como "pizza blanca" y que ya Marco Gavio Apicio, gastrónomo romano del siglo I d.C. ya  hablaba de ella. No la he vuelto a probar salvo en algún intento casero que en nada se parece a aquella de la que tan grato recuerdo guardo.

Como suelo hacer en este blog, me he puesto a buscar el origen y algunas curiosidades al respecto de la cosa que me gusta en cuestión y que en este caso es la pizza. No ha sido buena idea. Hay tanta información que no sé por donde empezar o qué aspectos traer hasta aquí. Así que haré un somero resumen con aquellos apuntes que me han llamado la atención.

Ya en la antigua Grecia, cuna de los panes planos, se servía el "plakuntos" decorado con hierbas, especias, ajo y cebolla. Los panes planos y las preparaciones fundamentadas en ellos, como la pizza, son típicos de la cocina mediterránea. La "focaccia", alimento muy popular entre los soldados romanos, la "coca", en sus variantes dulce o salada, de la cocina española, o el pan de "pita" griego. Así que su origen puede remontarse siglos y siglos atrás en el tiempo, tantos como la propia elaboración del pan y su uso por parte de la humanidad.

La conjunción de la masa horneada, el tomate y el queso se remonta al siglo XVIII, en Nápoles, con una curiosa historia. Si se tiene en cuenta que el tomate llegó a tierras europeas en el siglo XVI y hasta finales del XVII la población no lo aceptó como alimento, el nacimiento de la pizza más básica de pan, tomate y queso, nunca pudo haber tenido lugar antes del siglo XVII, toda vez que en los arrabales napolitanos, sus habitantes vencieron el miedo que se tenía al fruto rojo, que habría llegado a Italia en bajeles españoles considerándose venenoso, y lo añadieron a esos panes planos que preparaban.

La cocina napolita es muy estricta con la elaboración de su pizza. Los puristas consideran que solo hay dos pizzas "verdaderas": la marinara y la margherita. La primera es la más antigua y consta de un recubrimiento de salsa de tomate, orégano, ajo, aceite de oliva y algo de albahaca. El nombre "marinara" o marinera no se debe a que antaño esta pizza llevara pescado sino por ser la comida de los pescadores cuando retornaban de sus actividades en la bahía de Nápoles. Por lo que se refiere a la pizza "margherita", se le atribuye a un tal Raffaele Espósito. En el año 1889, para celebrar la visita del rey Umberto I y la reina Margherita Teresa de Saboya, Espósito inventó tres pizzas diferentes. La pizza elegida por la reina de entre las tres fue aquella que por sus contenidos le recordaba la bandera de Italia: verde, hojas de albahaca, blanco, mozzarella, y rojo, tomates. En honor de la reina, a esta pizza se la denominó "pizza Margherita".

Los inmigrantes napolitanos e italianos llevaron sus costumbres culinarias a diversas partes del mundo. Así, en Estados Unidos los panaderos italianos de Nueva York empezaron a elaborar pizzas en 1902 para las colonias de inmigrantes establecidas en la ciudad. En los años 20 la pizza ya era un alimento habitual en las festividades y ferias italianas de norteamérica. Fue tras la Segunda Guerra Mundial cuando empezó a popularizarse fuera de las colonias de inmigrantes italianos existentes en el mundo.

La antigua pizzería Port'Alba, puerta blanca, en Nápoles, está considerada como la primera pizzería del mundo. En el año 1738 empezaron a producir pizzas para los viandantes. Fue en el año 1830 cuando se adoptó la forma de pizzería-restaurante con mesas y camareros.














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