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lunes, 21 de abril de 2025

01650 Los Champiñones Empanados

 PEQUEÑAS DELICIAS


Si por mí fuese, lo empanaría todo. Me encantan los empanados. En esta ocasión, le ha tocado a los champiñones ser pasados por huevo y pan rallado. Nunca, hasta hace escasas fechas, los había probado de esta guisa, y no están nada mal. Es un punto y seguido a la versión de las setas de cardo empanadas y que tanto nos gustan en casa. Da igual que vayan como acompañamiento, como protagonista del plato o en un aperitivo "para ayudar a pasar" la caña. Vamos, que igual sirven para un roto que para un descosido.

La elaboración de esta pequeña delicia no tiene mucha explicación. Tan sencillo como limpiar, que no lavar, los hongos, cortarlos en gruesas láminas longitudinales, sazonarlas, pasarlas por huevo y pan rallado, y freírlas en abundante aceite de oliva. Una vez fritas, depositarlas sobre un papel absorbente de cocina. Solo restará acompañar a los champiñones con una mayonesa con ajo.

El único problema que tienen estos champiñones es que no encuentras el momento de parar de comerlos. Bueno sí, cuando se acaban. 






miércoles, 13 de diciembre de 2023

01231 Los Champiñones Rellenos

 DE JAMÓN Y MOZZARELLA


De tenerlos prácticamente olvidados, con lo que me gustan, a acompañarnos en la mesa en los últimos días en varias entregas. En esta última ocasión, no estaban previstos en nuestro menú, pero al ir al supermercado, nos hemos topado con unas bandejas de champiñones muy llamativas y aparentes. Así, que sin dudar ni un segundo, han "saltado" al carro de la compra.

Una vez en casa, en como cocinarlos, tampoco ha habido mucha indecisión; rellenos de jamón serrano y mozzarella. Se trata de una elaboración sencilla y deliciosa que me transporta a mis primeros pinitos en la cocina y que, junto al solomillo al roquefort, el conejo al chocolate y los canelones, eran una de mis especialidades. En realidad, por aquellos años los rellenaba de jamón serrano y alioli. Lo de la mozzarella vendría algo más tarde.

Me parecen un bocado exquisito, tanto como acompañamiento, como en solitario. Entran como el que no quiere la cosa y, hagas la cantidad que hagas, siempre da la impresión de que vas a hacer corto. El placer por el champiñón está servido.

Ingredientes: Champiñones, en número que se desee, más bien grandes, jamón serrano a taquitos, mozzarella, aceite de oliva virgen extra y una pizca de sal.

Elaboración: Limpiar los champiñones con un trapo, nunca bajo el grifo, y quitarles el tronco. Colocar los champiñones, una vez limpios, sobre una fuente de horno. Sazonarlos ligeramente y "mostrarles" unas gotas de aceite de oliva virgen extra. No pasarse con el aceite. Rellenar los champiñones con unos taquitos de jamón serrano y finalizar con una rueda de mozzarella sobre cada champiñón. Introducir la bandeja en el horno precalentado a 180 grados centígrados, por espacio de unos 10 o 15 minutos. 



viernes, 17 de noviembre de 2023

01210 Los Champiñones

MIS PEQUEÑOS TESOROS


Hacía tiempo que no salían a la mesa. Me había olvidado por completo de ellos y mira que me gustan. No sé el motivo de este “desencuentro” y máxime, cuando hubo un tiempo en el que llegaron a formar parte de mi dieta diaria y hasta festiva. Tanto es así, que cuando salía de “marcha” o quedaba para tomar algo, como se dice ahora, la ración de champiñones siempre me acompañaba. Además de buenísimos, se adaptaban a mi siempre precaria economía.

Como subalternos, cumplen a la perfección su papel en el plato, ya sea para colaborar con una carne o un pescado. En ensaladas, su presencia no pasa desapercibida. Y en solitario, como protagonista, para qué contar.

Además de gustarme desde siempre, a los champiñones les tengo mucho cariño. Sí, sí, les tengo cariño desde que era un niño. Mis tíos, en Alcalá de Gurrea, tenían una bodega próxima a la casa familiar que, si mal no recuerdo, estaba cavada en un pequeño montículo. Como buena bodega, en su interior, sobre todo en verano, daba gozo visitarla para aliviarte de los calores. En invierno era otro cantar.

El olor que se respiraba en la oscura estancia, lo recuerdo como si fuera ayer. Y de esto ha pasado más de medio siglo. Era un olor intenso a vinagre y vino cosechero, a sano frío y tierra húmeda. Era la edad de descubrir sensaciones y emociones. Ir a aquella bodega me resultaba emocionante y por eso, cuando mis tíos, Julián o Segundo, me decían que si quería acompañarles a buscar vino o vinagre, ya estaba escaleras abajo en busca de la llave que en pocos minutos abriría mi pequeño lugar de encanto.

Y fue aquí donde cogí “cariño” a los champiñones. Que yo recuerde, en la bodega solo había toneles de vino y vinagre, y unas pequeñas elevaciones de tierra de las que emergían unos diminutos champiñones, que estaban totalmente prohibido tocarlos y mucho menos, arrancarlos, salvo que hubiese mandato expreso de mis tíos. El día que obtenía el visado de extracción, me sentía el niño más feliz del planeta. Mientras Julián o Segundo andaban atareados con los toneles, yo, sutilmente, y tal y como me enseñaron a hacerlo, iba sacando de la tierra los albos, y curiosamente inmaculados champiñones, que luego, mi abuela Genoveva, cocinaría en tortilla o fritos con ajo y jamón.

Eran mis pequeños tesoros encontrados en una cueva que no era de cuento y que ahora, después de tantos años, mientras escribo y rememoro, se me eriza la piel y se me humedecen los ojos.

Nota: En esta ocasión, no comparto receta como es habitual. Prefiero compartir solo recuerdos; gratos y buenos recuerdos. 






sábado, 24 de diciembre de 2022

01087 El Pollo con Champiñones

 SABORES DE TRADICIÓN


Vuelvo a echar mano de la cocina tradicional, de esa cocina con sabor a fiesta, sin trampa ni cartón. Sin secreto alguno, salvo el gusto personal de cada hogar.

Se trata de un guiso con el que siempre se acierta, salvo en contadas y maniáticas ocasiones. Pocos ingredientes, habituales en los mercados, sencilla y rápida elaboración. En esta ocasión va acompañado de unos noodles, los tradicionales fideos de la cocina asiática. Es un añadido a la receta original que ni quita ni aporta al guiso, pero que en esta ocasión tienen su razón de estar, al igual que cuando lo acompaño con arroz hervido. Como buen guiso que es, el pan siempre tiene que estar a mano para untarlo en la salsa. Todo un pecado. Y esto es precisamente lo que quería evitar, ponerme de pan hasta arriba,  sin medida y sin talento.  La otra opción es pasar de la salsa y como este plan b me da pena, opto por este acompañamiento. Dicho lo cual, me ceñiré simplemente a la receta original del guiso.

Ingredientes para 6 personas: Un pollo de aproximadamente un kilo y medio, 2 dientes de ajo, 6 cucharadas de aceite, 1 vaso de vino blanco, un poco de harina, 1 vaso de caldo de pollo, medio kilo de champiñones y sal.

Elaboración: Lavar y cortar en cuartos o en láminas los champiñones. Reservar. Cortar el pollo en trozos por las coyunturas y las pechugas en cuatro trozos. Sazonar con sal y enharinar. Reservar. En una sartén con cuatro cucharadas de aceite de oliva, dorar los trozos de pollo a fuego vivo, pero no demasiado fuerte. Trasladar a una cazuela los trozos de pollo ya dorados. Añadir a la sartén dos cucharadas más de aceite de oliva y echar los ajos muy picados. Cuando estén dorados, se rehogar los champiñones de 7 a 10 minutos. Añadir a continuación el vino y el caldo. Se mezcla todo bien y se echa por encima del pollo. Tapar y dejar cocer durante unos 40 minutos. Si se quiere una salsa más espesa, hay que deshacer una cucharada de Maizena y se deja cocer cinco minutos más. 



lunes, 22 de agosto de 2022

01035 La Tortilla de Champiñones

 OTRA HUMILDE DELICIA


La tortilla de huevo lo envuelve casi todo. Bien es cierto, que algunos alimentos se acoplan mejor que otros. Mi listado de tortillas es amplísimo, pero si hay una por la que tengo especial debilidad, esta es la de champiñones. No sé, en su humildad, me parece algo delicioso.

El champiñón me resulta muy atractivo tanto por su sabor como por su versatilidad a la hora de cocinarlo. Entra por los ojos y se adapta con facilidad al bolsillo de la economía doméstica.

Nunca hasta hoy me había interesado por las bondades de esta seta. Creo que ya he comentado en alguna ocasión, que una de las cosas "interesantes" que tiene este blog, si es que tiene alguna, es que, desde que se inició, despertó en mí una curiosidad dormida. Así que, después de hacer un buen "tortillón" de setas para cenar, para cuándo mejor, y para completar lo que no tiene más argumento, me he puesto en modo aprendizaje y conocer algo sobre la seta más conocida y comercializada en España. El primer dato: "En nuestro país se producen unos 200 millones de kilos de champiñones al año, siendo La Rioja la principal zona productora".

El champiñón contiene pocos hidratos de carbono, poca fibra, mínimas grasas y escasas proteínas. Sin embargo es rico en las vitaminas del grupo B: B1, B2, B3 y ácido fólico. Además, abunda en potasio, así como en hierro, cobre y selenio. Dicen de él que "la ventaja más interesante del consumo regular de champiñones es su poder anticancerígeno". Por su riqueza en selenio, le sitúan como alimento adecuado para la salud prostática, así como para combatir el envejecimiento prematuro, la arterioesclerosis, la artritis reumatoide o la osteoporosis.

Con estos mimbres, si la tortilla de champiñones me resultaba algo delicioso, ahora me parece hasta obligada su ingesta.

Cada cual hace esta tortilla a su gusto. Yo acostumbro a partir los champiñones en cuartos, una vez aseados. En una sartén con un poco de aceite de oliva sofrío unos ajos cortados a láminas, y cuando comienzan a dorarse, añado los champiñones. Me gustan que estén un poco al dente y sazono al final del cocinado.  En cuanto a la tortilla, me gusta ser generoso con los huevos y que no cuajen por completo, tal y como se observa en la primera imagen. También incorporo a la hora de batir los huevos un poco de perejil cortado.

En fin, otra humilde delicia que llevarse a la boca.

                                                                        


martes, 9 de octubre de 2018

00829 Los Champiñones Rellenos

DE JAMÓN Y CEBOLLA


Las diez mil cosas que me gustan dan la bienvenida a los champiñones. Han tardado un poco pero ya están aquí y no será esta la única ocasión que por aquí se asomen.

Me encantan los champiñones sea cual sea su forma de salir a la mesa: rellenos, en revuelto de tortilla, protagonizando una crema, como acompañamiento, a la plancha, fritos o laminados crudos en ensalada. De cualquier manera me gustan.

Se estrenan aquí en una sencilla de las muchas elaboraciones que necesitan su paso por el horno: rellenos de jamón y cebolla. Sus ingredientes: Una docena de champiñones, 150 gramos de jamón serrano, media cebolla, aceite de oliva virgen extra, pimienta y sal. En cuanto a su elaboración, comenzaremos por elegir una docena de champiñones hermosos y tras quitarles el pie, pasamos los hongos por el grifo para limpiarlos, los colocamos en una fuente de horno con unas gotas de aceite y un poco de sal, para hornearlos a continuación durante unos minutos, que pierdan su natural textura, a 180 grados centígrados. A continuación, pochamos la cebolla hasta que quede transparente y reservamos. Sacamos del horno los champiñones, cortamos el jamón a tiras o en pequeños tacos y lo vamos depositando dentro de los champiñones,  que coronaremos con la cebolla pochada y un poco de pimienta molida. Introducimos los champiñones ya rellenos de nuevo al horno a 180 grados, con el calor por arriba y por abajo, hasta que los trozos de jamón queden asados. Y de aquí, a la mesa.

Se pueden tomar como aperitivo, entrante o como acompañamiento a alguna carne. El sabor está garantizado en apenas cuarenta y cinco minutos de dedicación.