GRATIFICANTE COMPAÑÍA
Me espera del mismo modo que yo lo deseo. Él, paciente. Yo, ansioso. Han pasado dos años desde la última vez que nos vimos. No hubo desencuentro, ni mucho menos. Digamos que fue un daño colateral inesperado quien nos separó. Esta primavera regresaré a él con la misma ilusión de aquel primer día. Es puro egoísmo. Le necesito como el respirar, porque él es mi respiro, mi sustento, mi dicha, mi tabla en el naufragio, mi deseado silencio, mi diario cuidado, mi paraíso encontrado. Huerto querido, que ganas tengo de pisar tu tierra y volver a sentir tu serena y gratificante compañía.
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