TODO UN MUNDO CULINARIO POR DESCUBRIR
Ya he comentado en algún momento del transcurrir de este
caleidoscopio vital, que me gusta la cocina china. De hecho, incluso he
recogido aquí alguna que otra receta puesta en práctica. Recetas sencillas y al
alcance de cualquier aficionado a la cocina.
No obstante, una cosa es que me guste, y otra, que sea un
asiduo consumidor de esta cocina. En mi unidad familiar no tiene buena prensa,
así que tengo que aprovechar las contadísimas ocasiones que me salen al paso para
darme un homenaje que, por otro lado, son escasas.
Reconozco, por lo que a mí respecta, que la cocina china me
entra por los ojos, gracias al color que acostumbra a presentar en sus platos. En
una ocasión leí que la cocina china ha dedicado mucho interés al aspecto estético
de sus platos. Que habitualmente presenten un color brillante no es una
casualidad, sino el hecho de ofrecer un plato “placentero y armonioso”, uno de
los principios básicos en la gastronomía china. Por lo general, un ingrediente
principal va acompañado por otros ingredientes de distinto color como
decoración. Y ya, puestos en materia, me encantan las mezclas dulces, saladas,
ácidas y picantes que contienen sus propuestas culinarias, y que tanto tienen
que ver con su tradición y cultura.
Por lo que he podido comprobar en mi acercamiento hasta esta
cocina, la comida china tiene una gran capacidad para combinar ingredientes
sencillos y convertirlos en algo inolvidable. Se me ocurren, por ejemplo, el
cerdo agridulce, el chop suey o el pollo con almendras.
Lo cierto es que, aunque me gusta la cocina china, mis
conocimientos al respecto son mínimos. Entre otras cosas, porque China es un
país extenso con climas y culturas muy variados. Hecho este que hace que
obviamente se refleje en sus cocinas, adquiriendo su propio estilo culinario.
Por lo que he podido leer, la cocina cantonesa se caracteriza por los sabores
suaves; la de Sichuán, por su picante intenso; la de Shanghái, por sus platos
más dulces y guisos; y la de Pekín, por su pato pekinés y diferentes platos
asados. Todo un mundo.
Y si hay algo que me encanta sobremanera de esta cocina es
que se trata de una comida para compartir. Servir los platos al centro de la
mesa y probar un poco de cada uno, me parece algo muy a tener en consideración
por lo que representa. En la cultura china, comer es un evento social y dejar
los platos en el centro promueve la convivencia.
Seguiré ampliando conocimientos al respecto. Que de eso se
trata, de seguir aprendiendo sea lo que sea.
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