MI IMPROVISADO CALENDARIO DE ADVIENTO
Accedí a la lectura de este libro de manera involuntaria. En
casa, como en multitud de hogares, cuando las niñas eran pequeñas, tenían cada
una su calendario de Adviento. Los primeros años los colocábamos en la cocina para
gestionar los dulces que contenían las 24 pequeñas puertas del calendario. Más
tarde, adquirimos una gran tela con 24 bolsillitos, que llenábamos con 48
monedas de chocolate, 2 por día, y que colgábamos en la habitación de las niñas
y más tarde en el salón de casa. En la actualidad, mi hija pequeña, con sus 24
años, sigue fiel a la tradición, y continúa reclamando su calendario de Adviento.
A finales de noviembre del año pasado, acudí con Gloria a un
centro comercial para comenzar a preparar las Navidades. Cuál sería nuestra
sorpresa, cuando vimos en una gran estantería, calendarios de Adviento de todas
las formas, colores y contenidos. ¡Hasta para perros y gatos! Jara ya se había
comprado el suyo, así que nada se nos había perdido en ese espacio. Íbamos a
cambiar de sección, cuando Gloria vio un calendario que contenía 24 productos
de higiene personal. No estaba mal de precio, le hizo gracia y acabó
comprándolo.
No conocía ni el libro, ni a su autora, ni que existiera un
libro de Adviento. Así que, con ilusión, porqué no confesarlo, esa noche
comencé la “aventura” de leer un libro romántico juvenil a mis 67 primaveras.
Cada día, del 1 al 24 de diciembre, un capítulo de media docena de páginas,
cuyas hojas liberaba con un abrecartas. Cogí el libro con ganas y aunque su
lectura y argumento me resultó básica, predecible y lineal, tengo que reconocer
que me enganchó. Tras la lectura de cada capítulo, deseaba que llegara el día
siguiente para seguir de cerca la vida de Avril, la protagonista de esta
historia de amor y ternura. Lo siento, pero también, en según qué circunstancias,
yo soy muy básico.
Dice Avril, la protagonista, al inicio del libro: “Mi
historia es sencilla: a los dieciséis años sufrí una parada cardíaca, me
pusieron un marcapasos, me pasé meses viviendo al ralentí y, de la noche a la
mañana, me dijeron que ya no podía dar más de veinte pasos seguidos porque me
podía fallar el corazón. Vegeté en un hospital hasta que me trasplantaron un
órgano nuevo, ocho días antes de cumplir los diecisiete años”. “Volver a pasar
la Navidad en los Alpes con mi padre está siendo difícil. Y más tras mi trasplante
de corazón. Durante este tiempo, mi vida ha sido muy… precavida: dieta
exhaustiva, deporte controlado… Vamos, que apenas he hecho nada más que
estudiar. Así que mi reto es alejarme
del escrutinio de mi madre para pasar este mes con mi alocado padre. Y quizás,
a pesar de mi miedo, hacerle caso y empezar a creer en los milagros”. Y a
partir de estas revelaciones: 24 días en una estación de esquí invernal, un
romance inesperado con el hermano de su mejor amiga, vencer miedos, relaciones
interpersonales y cómo escapar de la super protección de sus progenitores.
Sophie Jomain, autora del libro “Un corazón por Navidad”, es
licenciada en arqueología. En 2010, publicó su primera novela. A partir de ese
momento, ha ido consolidando su carrera en Francia como escritora de novelas de
fantasía y romance contemporáneo tanto para jóvenes como para adultos.
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