jueves, 20 de marzo de 2025

01617 Un Corazón por Navidad

 MI IMPROVISADO CALENDARIO DE ADVIENTO


Accedí a la lectura de este libro de manera involuntaria. En casa, como en multitud de hogares, cuando las niñas eran pequeñas, tenían cada una su calendario de Adviento. Los primeros años los colocábamos en la cocina para gestionar los dulces que contenían las 24 pequeñas puertas del calendario. Más tarde, adquirimos una gran tela con 24 bolsillitos, que llenábamos con 48 monedas de chocolate, 2 por día, y que colgábamos en la habitación de las niñas y más tarde en el salón de casa. En la actualidad, mi hija pequeña, con sus 24 años, sigue fiel a la tradición, y continúa reclamando su calendario de Adviento.

A finales de noviembre del año pasado, acudí con Gloria a un centro comercial para comenzar a preparar las Navidades. Cuál sería nuestra sorpresa, cuando vimos en una gran estantería, calendarios de Adviento de todas las formas, colores y contenidos. ¡Hasta para perros y gatos! Jara ya se había comprado el suyo, así que nada se nos había perdido en ese espacio. Íbamos a cambiar de sección, cuando Gloria vio un calendario que contenía 24 productos de higiene personal. No estaba mal de precio, le hizo gracia y acabó comprándolo.

El día 1 de diciembre, Gloria y Jara estrenaron sus respectivos calendarios. Y yo, en tono, jocoso infantil mostré mi tristeza por carecer de él. Jara me dijo: “Tranquilo, papá, que esta tarde tendrás tu calendario”. Y efectivamente, esa misma tarde, apareció Jara con un libro de Adviento y que llevaba por título “Un corazón por Navidad”.

No conocía ni el libro, ni a su autora, ni que existiera un libro de Adviento. Así que, con ilusión, porqué no confesarlo, esa noche comencé la “aventura” de leer un libro romántico juvenil a mis 67 primaveras. Cada día, del 1 al 24 de diciembre, un capítulo de media docena de páginas, cuyas hojas liberaba con un abrecartas. Cogí el libro con ganas y aunque su lectura y argumento me resultó básica, predecible y lineal, tengo que reconocer que me enganchó. Tras la lectura de cada capítulo, deseaba que llegara el día siguiente para seguir de cerca la vida de Avril, la protagonista de esta historia de amor y ternura. Lo siento, pero también, en según qué circunstancias, yo soy muy básico.

Dice Avril, la protagonista, al inicio del libro: “Mi historia es sencilla: a los dieciséis años sufrí una parada cardíaca, me pusieron un marcapasos, me pasé meses viviendo al ralentí y, de la noche a la mañana, me dijeron que ya no podía dar más de veinte pasos seguidos porque me podía fallar el corazón. Vegeté en un hospital hasta que me trasplantaron un órgano nuevo, ocho días antes de cumplir los diecisiete años”. “Volver a pasar la Navidad en los Alpes con mi padre está siendo difícil. Y más tras mi trasplante de corazón. Durante este tiempo, mi vida ha sido muy… precavida: dieta exhaustiva, deporte controlado… Vamos, que apenas he hecho nada más que estudiar.  Así que mi reto es alejarme del escrutinio de mi madre para pasar este mes con mi alocado padre. Y quizás, a pesar de mi miedo, hacerle caso y empezar a creer en los milagros”. Y a partir de estas revelaciones: 24 días en una estación de esquí invernal, un romance inesperado con el hermano de su mejor amiga, vencer miedos, relaciones interpersonales y cómo escapar de la super protección de sus progenitores.

Sophie Jomain, autora del libro “Un corazón por Navidad”, es licenciada en arqueología. En 2010, publicó su primera novela. A partir de ese momento, ha ido consolidando su carrera en Francia como escritora de novelas de fantasía y romance contemporáneo tanto para jóvenes como para adultos.

 

 




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