IRREPETIBLE
jueves, 27 de marzo de 2025
01645 Un Momento Preciso
miércoles, 26 de marzo de 2025
01644 Los Mejillones a las Finas Hierbas
SENCILLOS Y RECURRENTES
lunes, 24 de marzo de 2025
01643 Las Sobras
ALGO ESPECIAL
01642 Días Sin Nombre
NI APELLIDO
01641 Paisajes Escritos 8
ATALAYA
domingo, 23 de marzo de 2025
01640 Los Patios Cordobeses
UN REGALO PARA LOS SENTIDOS
La ciudad de Córdoba atesora muchos motivos para ser
visitada una y otra vez. Fuentes, jardines, conventos, conjuntos escultóricos,
iglesias, casas, palacios, calles, plazas, murallas, su gente, su impresionante
Mezquita-Catedral… y sus patios, declarados por la UNESCO Patrimonio Inmaterial
de la Humanidad. A estos últimos voy a dedicarles su merecido espacio en este
caleidoscopio vital. No me canso de mirarlos y admirarlos, aunque sea solo en
fotografía. Me parecen todo un espectáculo de sensibilidad y vida.
Aunque la tradición de los patios cordobeses se remonta a la
época romana, fue durante la época musulmana cuando se consolidaron como una
parte fundamental de la vida cotidiana de la ciudad. Por aquel entonces, estos
espacios cubiertos y decorados con plantas, fuentes y elementos ornamentales,
se utilizaban como lugares de descanso y de encuentro familiar. Con la llegada
de los cristianos, esta tradición se mantuvo y se fue enriqueciendo con nuevos
elementos decorativos y arquitectónicos.
Pozos y fuentes embellecen los patios cordobeses que, junto
a las flores plantadas en macetas y arriates, eras estrechas y dispuestas para
tener plantas de adorno junto a las paredes de jardines y patios, conforman una
bella imagen de agua, luz, vegetación y colorido. Para completar el espacio, se
acostumbra a incluir muebles antiguos, enseres de cocina o restos
arqueológicos, lo que confiere al lugar un plus añadido, ya de por sí hermoso y
acogedor.
En cuanto a los patios de concurso, aquí se inscriben todos
los que han participado en el concurso municipal desde su inicio en 1921 hasta
la actualidad, agrupándose en dos categorías; de arquitectura antigua y de
arquitectura moderna o renovada. “Los primeros son aquellos que han sido
construidos hasta la década de los sesenta y que conservan sus principales
características estructurales. En cambio, los patios de arquitectura moderna
son aquellos que pertenecen a una nueva vivienda edificada tras la demolición
de una anterior o que han sufrido tal nivel de intervención que han perdido sus
elementos más significativos”.
El concurso de los patios cordobeses se celebra en el mes de
mayo. Durante estos días, los patios presentados a concurso abren sus puertas al
público, así como las casas y edificios públicos.
Se podría decir que los patios son un regalo para los
sentidos: el aroma de las plantas y de la húmeda tierra, el sonido del fluir el
agua, el colorido de las flores y sus pintorescos maceteros sobre encaladas
paredes, y las sensaciones que transmiten la belleza y sensualidad de todos y
cada uno de los patios, por muy humilde y sencillo que sea.
01639 Arraigo, Belleza y Armonía
SANTUARIO DE LORETO
01638 La Historia Interminable
EL HUERTO Y YO
01637 Los Milhojas de Merengue
UNA TARDE DE DOMINGO
01636 Un Recuerdo Otoñal
PARA SIEMPRE ADIÓS
01635 Las Tostadas de Salmón Ahumado
UN BOCADO GRATIFICANTE Y EXTRAORDINARIO
01634 La Tortuga Varada
LENTO CAMINAR
01633 Cosas Que Pasan
UN CIELO DE ASOMBRO
01632 Ansiada Primavera
PACIENTE ESPERA
01631 El Socorrido Arroz Hervido
PARA LO QUE HAGA FALTA
01630 Paisajes Escritos 7
UN GRITO TRONCAL
01629 Sean Bienvenidos
JACINTOS
jueves, 20 de marzo de 2025
01628 Fresas y Frutos
ALGO EXCEPCIONAL
Me aficioné a incluir frutas y frutos secos en las ensaladas,
gracias a las que preparaba mi hermano Antonio. Parecían ensaladas imposibles,
pero su resultado era espectacular. Las combinaciones que presentaban sus
ensaladas eran, cuando menos, curiosas y, sobre todo, muy vistosas cuando
salían a la mesa.
Tengo que reconocer que la mezcla de frutas y frutos secos en una ensalada, al principio me resultaba algo “fuera de lugar”. Por aquel entonces, lo más atrevido para mí, era incluir en las ensaladas pipas de girasol. Pero dicho esto, también tengo que añadir, que en materia gastronómica, siempre me ha gustado probar cosas nuevas y máxime si era Antonio quien me las ofrecía.
Nos encontramos en los inicios de la temporada de la fresa y me he acordado de una ensalada que hacía mi hermano. La recuerdo como algo excepcional, por lo que se refiere a su mezcla de sabores bien distintos y su variedad de texturas. El dulzor de las fresas, el crujir de la cebolla, el suave amargor de la rúcula y la firmeza de nueces y tomates cherry hacen de esta ensalada un plato muy interesante al paladar, además de saludable. En cuanto al aliño, los consabidos aceite, vinagre y sal.
01626 Las Almendras Tostadas
EN SARTÉN
Estas pasadas navidades, entre pitos y flautas, se nos pasó
hacer turrón de guirlache, siguiendo la tradición de mi suegro. Eso sí,
compramos las almendras, pero cuando nos quisimos dar cuenta, llegaron los
Reyes Magos.
Hace escasos días, Gloria propuso elaborar el descuidado
turrón, ya que teníamos las almendras. A lo que me negué. No me seduce para
nada tomar turrón en marzo, igual que no me apetece ingerir un cocido navideño
en el mes de agosto por muy delicioso que sea este plato de cuchara.
Intuyendo, por mi experiencia, lo que les sucedería a las
almendras si no les dábamos una urgente salida, formulé que las podíamos hacer
fritas. Me acordé que tengo un amigo que siempre que tomo una caña con él, la
pide acompañada de unas almendras fritas. Es auténtica devoción lo que tiene
por este popular, pequeño y nutritivo alimento. También recordé la sencilla
forma de tostarlas, no en el horno, sino en la sartén, que en su día me ilustró
mi cocinero de referencia local Antonio Arazo.
Una vez que el agua comenzó a sacar burbujas, añadí las
almendras y las dejé un minuto hirviendo, removiéndolas continuamente con una
espátula. Transcurrido este tiempo, las saqué del cazo, escurrí, les quité la
piel y dejé secar durante un par de horas.
En una sartén un poco grande, cubrí la base de aceite de
oliva y calenté a fuego medio. Incorporé
las almendras en una única capa y dejé que se fueran tostando lentamente,
removiéndolas de vez en cuando para evitar que se quemaran. Cuando comenzaron a
adquirir un tono dorado, las retiré de la sartén y las coloqué sobre papel
absorbente para eliminar el exceso de aceite. Espolvoreé sal gorda sobre las
almendras todavía calientes y mezclé para distribuir la sal de manera uniforme.
Dejé enfriar y estuvieron listas para consumir.
La almendra era de calidad y resultaron estar excepcionales. Llamé a mi amigo para que viniera a casa a tomar una cerveza con mis adorables almendras, pero me comunicó que se encontraba en Málaga pasando unos días. Le dije que le guardaría un buen puñado para cuando regresara del viaje. Esa fue mi intención, pero lo cierto que en dos días agotamos existencias. La caña en casa con mi amigo sigue en pie. Solo que las almendras no serán caseras sino de compra. Y ya que lo siento.
01625 Caía la Tarde
01624 Esto es lo Que Hay
PUNTO Y FINAL
01623 Los Dulces de los Conventos
ARRAIGO Y TRADICIÓN
01622 Lanjarón
AGUA Y POESÍA
En un siempre recordado viaje a la cautivadora ciudad de
Granada, visité la localidad de Lanjarón, camino de La Alpujarra. Apasionado de
la poesía, tal y como me considero, mis pasos me llevaron hasta Lanjarón,
conocedor de la tradición de inscribir poemas en las fuentes de la villa.
Podría ser, como así lo fue, una original y entretenida forma de conocer este
destino. Y no me decepcionó.
De las 23 fuentes, 14 recogen motivos lorquianos, además de
tres espacios muy significativos de la presencia del poeta en el municipio
alpujarreño, como son la ermita de San Sebastián, el Hotel España, que
recientemente restauraba la habitación de Lorca, y el Balneario de Lanjarón, al
que acudía para acompañar a su madre en sus tratamientos.
Recorrí la localidad sin itinerario definido, dejando que las
poéticas fuentes me sorprendieran al paso. Agua y verso acompañaron mi breve
estancia por calles angostas, luminosas placetas y los tradicionales tinaos; “una
solución arquitectónica, propia de la comarca de La Alpujarra. Su origen
era crear espacios cubiertos de ámbito semiprivado o semipúblico,
colocando una estructura de vigas sobre la calle para dejar la zona cubierta.
De esta forma, se creaba, por un lado, una zona cubierta y por otra, una
habitación o vivienda particular en la parte superior”.
Se me pasó la disfrutada mañana en un suspiró. Repasando mi
cuaderno de aquella breve estancia, lo último que llegué a escribir fue “A
Lanjarón hay que venir sin prisas. Volveré”. Y digo ahora, ya lo creo que
regresaré.