UN VICIO
martes, 1 de septiembre de 2026
01774 Los Huevos Fritos con Piparras y Pimientos de Padrón
viernes, 28 de agosto de 2026
01773 Los Guisos de Setas
COSTILLA DE CERDO ADOBADA CON PATATAS Y NÍSCALOS
Me encantan, como así queda demostrado a lo largo de este
caleidoscopio vital, los guisos de tradición. Guisos aprendidos a fuerza de
verlos cocinarse en su tiempo justo, sin prisas, humeantes y aromáticos, y
depositados en la mesa para despertar admiración. De cuantos guisos conozco,
hay uno por el que siento especial inclinación; cualquier guiso que contenga setas.
Esta afición me fue inculcada por mi añorado hermano Antonio de quien, junto a
mi madre, aprendí lo poco que sé de cocina.
Recuerdo que el primer guiso de setas que probé salió de las
manos de mi hermano Antonio. Se trata de un sencillo guiso de patatas con níscalos
o robellones, recogido en este blog en la entrada 00679. Fue en un fin de
semana que vino a casa desde Pamplona, donde cursó sus estudios de periodismo.
Acostumbraba a meterse en la cocina y deleitarnos con uno de sus platos aprendidos.
Siempre nos sorprendía con algún plato que con el tiempo se convertiría en
especialidad. Tanto a mi madre como a mí nos pareció delicioso, de tal manera que
aprendimos a cocinarlo.
Todo esto he ido recordando mientras me deleitaba con un
guiso de setas con costilla de cerdo adobada y patatas, con el que me ha
sorprendido Gloria para comer. Me ha parecido excepcional, al igual que le
hubiese parecido a Toño.
Ingredientes: 1 kilo de costillas de cerdo adobadas, 4
patatas, 250 gramos de níscalos, 1 cebolla, 1 pimiento verde, 2 dientes de ajo,
150 ml de vino blanco, 500 ml de caldo de carne, 1 cucharada de pimentón dulce
y 1 hoja de laurel, aceite de oliva virgen extra y sal.
Elaboración: En una cazuela, trocear la carne y dorar en un
poco de aceite de oliva virgen extra. Reservar. En el mismo aceite de dorar la
carne, incorporar los dientes de ajo picados, así como la cebolla y el pimiento
cortados en trocitos pequeños. Añadir la hoja de laurel y pochar a fuego medio.
Una vez pochadas las verduras, añadir el pimentón, remover y echar las
costillas a la cazuela. Verter el vino blanco y dejar hervir hasta que se
evapore el alcohol. Pelar y chascar las patatas, e incorporar al guiso.
Remover. Cubrir el guiso con caldo de carne, sazonar al gusto y cocinar a fuego
medio durante unos 30 minutos aproximadamente. Saltear las setas troceadas en
una sartén con un poco de aceite. Añadir las setas al guiso y dejar que de un
hervor. Comprobar que tanto las patatas como la carne estén blandas. Retirar la
cazuela del fuego y cubrirla con una tapa durante unos 10 minutos. Dejar
reposar y servir.
miércoles, 26 de agosto de 2026
01772 Nunca Olvidaré
LÁGRIMA DE CIELO
martes, 25 de agosto de 2026
01771 La Albahaca Negra
PLANTA SAGRADA INDÚ
Este verano de 2026 pasará, a mi pequeña historia personal
sin importancia, como el estío más nefasto de cuantos llevo entregados en
cuerpo y alma a las labores hortícolas, y llevo ya unos cuantos a costa de mis
riñones. Por lo que me han ido contando otros colegas de huertos próximos al
mío, mi opinión es bastante generalizada. Incluso, hay quien ha levantado el
huerto a estas todavía tempranas fechas, cansado de batallar en él sin éxito.
Me parece una exageración. No está siendo un buen año para el huerto, es
cierto, pero con todo, está dando sus buenos y esperados frutos.
Dicho esto, también haré observar que ha sido el verano en
el que he conocido plantas y frutos nuevos para mí, y que han llegado a mi vida
para quedarse. Es el caso de la acelga roja, de la que recientemente pasó a
formar parte de este listado de cosas que me gustan, o de la albahaca morada,
también conocida como albahaca negra, totalmente desconocida para mí. El caso
es que cuando comencé a plantar allá por el mes de mayo, y siguiendo la
tradición de mi suegro, fui a adquirir en mi vivero de referencia, Huerta
Barbereta, plantas de albahaca para cultivarlas junto a las pimenteras. Nunca
tuve muy claro el motivo, pero si él lo hacía, yo también. Esta planta de
albahaca, aunque se trata de la misma variedad, la Ocimum basilicum, no es la
que se cultiva para que hermoseen las oscenses fiestas de San Lorenzo, que se
realiza para finales de junio, unos cuarenta días antes de que se inicien los
festivos días laurentinos.
Conforme las iba plantando entre pimenteras y tomateras, el
aroma que desprendía la negra no me era desconocido. Me recordaba a algo, pero
no acababa de identificarlo. La maquinaria de los recuerdos se puso en marcha
hasta que se encendió la luz; me recordaba al guiso perdiz que hacía mi madre y
al inconfundible olor que se apoderaba de la cocina cuando hacía este guiso.
Pero volvieron los interrogantes: Si entre los ingredientes del guiso no se
encontraba esta planta ¿a qué se debía su olor? No tardé mucho en despejar la duda,
una vez conocidos los pormenores de la Ocimum sanctum, como científicamente se
le denomina: “Tiene un aroma fuerte y dulce, similar al de la albahaca verde, pero
con un toque picante y notas de clavo”. Eso era, las notas de clavo, la especia
protagonista del guiso perdiz que cocinaba mi madre.
Con su presencia, olor y sus múltiples recuerdos he pasado
en el huerto este verano de aúpa. ¡Qué descubrimiento! ¡Qué hermosos ejemplares
han alegrado mi vista y facilitado mis días, a pesar de los 37, 38, 39 y hasta
40 grados, que he tenido que soportar durante estos meses! Acercarme hasta ella
se ha convertido en casi una necesidad diaria. Aun en las fechas que nos
encontramos, finales del mes de agosto, todavía, sus secas flores, son capaces
de entusiasmarme. No me cabe la menor duda, de que al año que viene, esta
curiosa albahaca volverá a acompañarme en mis días de huerto y espera.
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viernes, 14 de agosto de 2026
01770 De Manera Imprevista
UN ANALGÉSICO NATURAL
lunes, 10 de agosto de 2026
01769 Entre Paisajes y Pinceles
MI RECREO
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Hoya de Huesca/Plana de Uesca. Óleo sobre lienzo |
domingo, 9 de agosto de 2026
01768 Un Visitante Inesperado
NUNCA TAN CERCA
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| El día que una cigüeña visitó mi huerto |














