miércoles, 18 de febrero de 2015

00007 La Ría de Cubas










POR LA RÍA DE CUBAS

Precioso paisaje tantas veces visto y nunca repetido a los ojos y a las sensaciones. En Cantabria, Somo, retiro vacacional.


Toda la llanura de litoral que forma el Municipio de Ribamontán al Mar esta atravesada por numerosos arroyos, regatos y ríos. El curso de agua más importante del municipio es el río Miera, que nace en el portillo de Lunada, a unos 1.250 metros de altitud, y tras haber realizado un recorrido serpenteante de 41 Km. se lanza por estas tierras al encuentro del mar, desembocando frente a la Bahía de Santander, que en su tramo final recibe el nombre popular de Ría de Cubas, que aquí constituye un hermoso limite natural entre Ribamontán al Mar y el vecino municipio de Marina de Cudeyo.

Se trata de la ría más oriental de la bahía santanderina y su salida al mar está flanqueada por el arenal del Puntal.

En días de pleamar la ría es navegable hasta que la vegetación se mide en reto con el navío. 

Sugerente vegetación acompaña el paseo y la cámara fotográfica pide tregua. 

Las hermosas imágenes raptadas al paisaje serán puestas de nuevo en libertad en un lienzo. 


 

00006 El sonido del río

AGUA, PIEDRA, RÍO

Desapercibidos pasan los minutos y hasta las horas. El juego sonoro prosigue mientras el pensamiento pierde el hilo de su discurso. La danza sobre las piedras intenta no perder el compás de la música. No hay guión, sólo una ordenada improvisación ante la ausencia de ensayos.

Ahora un "adagio". Muy cerca un "fondu" tras un forzado "balancé". Un poco más allá se adivina algo parecido a un "écarté" o a un "battement". No alcanzo a entender. Pero me gusta el espectáculo. 


El silencio no puede con el incesante rumor para despedir el día. Un pequeño guijarro, glup, desequilibra por unos escasos segundos el sonoro discurrir. Y es todo tan plácido,  tan bello y tan amable. 







martes, 17 de febrero de 2015

00005 El Color Azul

AZUL

Azul de mar en calma,  de cielo limpio y penetrante. Tranquilo y ajeno al alboroto y al bullicio es el azul que yo aprecio. El azul que transmite paz, confianza y que resta importancia a todo cuanto me rodea.

Color frío en su definición, pero cálido en su concepción y mis circunstancias. Referente de las noches y protagonista en los días. Color claro, creativo, firme.

Color de agua y camino de horizontes.

Ojos azules y certeros, tempero de oportunidades en épocas baldías y remanso de mentes abstraídas. 

Es el azul que yo quiero; es el azul que me atrapa, cobija y  ampara. Es el azul que yo espero.



domingo, 15 de febrero de 2015

00004 Olor a mandarina

OLOR A MANDARINA

Olor de recogida y abrigo. De invierno doméstico al cobijo de una mesa camilla y redondo brasero.

Pequeña y sencilla. Golosina natural de infantiles y fugaces recuerdos. No gobierna su color, es su esencia quien lo hace. Invisible en el ambiente no pasa desapercibida su presencia recién desgajada. Y a cada inspiración, una imagen.

Beso de buenas noches. Fragancia inolvidable impregnada en la vieja y familiar manta del sillón orejero de un comedor. Delatora, por un libro al revés, del sueño no vencido.

Y las imágenes se recuperan limpias, tan limpias como su olor.







sábado, 14 de febrero de 2015

00003 La Mirada

LA MIRADA

Una mirada lo dice todo, lo ocupa todo, lo acalla todo. Una simple y sencilla mirada ordena, acata, asiente, traiciona, desmiente, hiere y sana, ignora, enternece, dirige, emociona, disculpa, pide y otorga. 


La mirada es la voz no articulada del rostro: contundente, difusa, insinuante, colérica, misteriosa y enigmática, cándida, locuaz, inexpresiva a veces, apaciguadora. No necesita intérpretes, ni leyes, ni reglas. Sólo hay que observarla.


Una mirada huye del sujeto, verbo y predicado. Su diccionario se escribe con las anotaciones de la experiencia y los apuntes de la insistencia. Una mirada nunca se olvida, siempre queda impresa en el protocolo de las emociones.








jueves, 12 de febrero de 2015

00002 El mar

LA MAR

Aunque soy hombre de tierra adentro, no sé por qué el mar ha proyectado en mí un enigmático imán. El Mediterráneo me atrapó de niño. El Cantábrico me sedujo ya adulto. Y ahora son las aguas del Atlántico, allá en tierras onubenses, las que ponen placidez a mis miradas.

Algo tiene el mar, el agua, su paisaje y sus ancestrales historias de marinos y puertos que han sido objeto creativo de escritores, pintores, fotógrafos, poetas... Más allá de su belleza, el piélago tiene ese valor añadido de cómplice callado. De amigo inesperado y vecino bienvenido. Espacio de juegos infantiles de cubo y pala; de recreos de mocedad de piel con piel; de senda borrada para pensamientos confusos.


Olor, luz, sabor, brisa, quietud, mar bravía, todo se conjunta para dar forma a la imaginación infinita, al perfecto horizonte, al descanso y solaz de los deseos.

Y llegado a este punto, tomo prestados unos versos de Pedro Salinas.

"De mirarte tanto y tanto, 
del horizonte a la arena,
despacio,
del caracol al celaje, 
brillo a brillo, pasmo a pasmo, 
te he dado nombre; los ojos
te lo encontraron, mirándote"





miércoles, 11 de febrero de 2015

00001 La Fotografía

LA OTRA MIRADA

Es una de mis grandes aficiones. Y como afición que es y por definición, me considero un aficionado. He perdido la cuenta del número de instantáneas que tengo guardadas. Todo fue bien y más o menos ordenado hasta que dí el paso a la fotografía digital. Hasta entonces era emocionante consumir el carrete, llevarlo a revelar y esperar a la sorpresa en su doble vertiente. La siguiente operación, colocar las imágenes en el álbum con su referencia al carrete y escribir su correspondiente pie de foto. Y así un rollo tras otro. Hace ya unos años abandoné mi Canon reflex por  una Nikon digital. Me costó dar mucho el paso a pesar de que todo el mundo hablaba maravillas de las cámaras digitales. Pero no sé, me daba un no sé qué abandonar a quien había sido  testigo en primera persona de nuestra más reciente historia familiar. Me parecía un acto desleal. ¡Y qué fotos hacía la condenada!


Y llegó el momento del gran cambio. Y efectivamente, nada que ver. Bueno sí, todo que ver. Porque si con anterioridad te lo pensabas dos, tres y hasta cinco veces a la hora de seleccionar la instantánea, con la digital haces cinco "disparos" casi sin selección previa, como si tuvieses miedo a que el paisaje se pudiese desvanecer ante tus ojos.  Punto y aparte, si nos adentramos en el mundo del Iphone. 


La fotografía para mí es algo más que una imagen más o menos bella o artística. Para los que tenemos memoria de pez, como es mi caso, la fotografía es el notario de nuestros días, de nuestra vida. Quien ha visto y recuerda cómo han crecido nuestros hijos. Quien nos trae al presente momentos casi olvidados y capacitada para emocionarnos una y otra vez. Muda y silenciosa nos arranca la lágrima perdida, el aplauso contenido, la sonrisa anticipada o la tristeza más hermosa. Es, sin duda alguna, una gran aliada.

Y sí, José Luis Fortuño, voy aprendiendo a contener mis impulsos y a economizar y seleccionar los disparos. Aunque también te digo, que no siempre lo consigo.