LOS "OTROS" MALLOS

Los Mallos de Agüero viven eclipsados por los más afamados de
la vecina localidad de Riglos. No son tan altos, permanecen más ocultos a los
ojos del viajero de paso y casi con toda seguridad, aparecen en un menor número de publicaciones.
Pero con todo, son igual de fascinantes y “amables”, sobre todo, a los que el
Señor no nos ha llamado para el arriesgado deporte de la escalada.

Estos Mallos son una estribación de la Sierra de Santo Domingo
y hacen de vigía y guarda de la población de Agüero. Aunque me gusta más decir que localidad y piedra
se hacen mutua compañía en la soledad de la serranía.
De Agüero sale una ruta circular de algo más de una hora con
curiosas y espectaculares vistas sobre Peña Sola y el resto de los Mallos.
Fácil de caminar, sorprende la variedad de formas que se aparecen ante los
ojos, tan solo despistados por el suave y lento volar de multitud de aves:
buitres leonados, alimoches, milanos, halcones, y si hay suerte, hasta con el
quebrantahuesos.
Mallos y pueblo regalan una atractiva postal a su entrada. Pueblo y
mallos prometen no ser olvidados en la despedida.