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domingo, 4 de septiembre de 2022

01046 El Bizcocho de Limón

EL DE TODA LA VIDA


Para sorprender a la costumbre arraigada de cada día, -conviene sorprender de vez en cuando-, a mi tradicional café americano del desayuno lo acompaño con algo sólido. No se trata de una cuestión de necesidad, de que lo pida el cuerpo, sino de hacer algo distinto, de comenzar la mañana con otro tempo, con otra actitud. Así de sencillas e intrascendentales son las cosas domésticas.

El caso es que hoy he amanecido con ese temple. Más allá de las amables tostadas o de las socorridas galletas, me apetecía algo "especial" y con lo que entretener el arranque de mi mañana. Me he acordado entonces de un bizcocho de limón cuya receta me facilitó una amiga hace muchos años y que, curiosamente, conservo en la misma servilleta de papel donde la anoté en su día. El título con el que encabecé la receta lo dice todo: "Bizcocho de limón. El de toda la vida". 

Es sencillo de elaborar, rápido, una apuesta segura e ideal para el objetivo que me he marcado. Así, que a por ello.

Ingredientes: 1 yogur natural, la ralladura de un limón, el zumo de un limón, 3 huevos, 3 medidas de harina, 2 medidas de azúcar blanco, 1 medida de aceite de oliva, 1 sobre de levadura, un pellizco de sal y una nuez de mantequilla para untar el molde. Hay que tomar como medida el envase del yogur.

Elaboración: Mezclar los huevos con el azúcar. Rallar la piel del limón y exprimir. Agregar el zumo, la ralladura, el yogur y el aceite. Seguir mezclando. Añadir la harina, la levadura y un pellizco de sal. Mezclar todo bien y dejar reposar unos quince minutos. Untar un molde con mantequilla y verter sobre él la masa resultante de la mezcla. Precalentar el horno y hornear el bizcocho a 180 grados durante unos 45 minutos. Se sabrá que está listo cuando al introducir un palillo, éste salga seco.

¡Prueba superada! Lo peor que tiene este bizcocho es que sabes cuando empiezas, no así dónde está el stop. Una sabrosa perdición. 














martes, 26 de julio de 2022

1013 El Pollo al Limón

 AL ESTILO CHINO


El pollo me gusta de cualquier manera. Prueba de ello es el buen número de recetas que ya han ido apareciendo por este caleidoscopio vital y que han  estado dedicadas a esta ave.

En esta ocasión vuelvo a recurrir a la cocina china y a un libro, de cuando en la prehistoria de mi vida compraba todo libro de cocina que se ponía a mi alcance. Se trata del pollo al limón al estilo chino, uno de los platos típicos de los restaurantes chinos. Me encanta, y a ser posible que las piezas de pollo estén crujientes y bien, bien de sabor. Su elaboración no es nada complicada y el resultado, si gustan los sabores de la gastronomía oriental, es curioso. No es un plato de costumbre, pero de vez en cuando siempre es bien recibido.

Ingredientes: 6 pechugas de pollo, dos huevos, salsa de soja, 150 gramos de harina de maíz (Maizena), jengibre y aceite de oliva virgen extra.

Para la salsa: el zumo de un limón, media docena de rodajas de limón, la ralladura de un limón, Maizena, un vaso de caldo de pollo, un par de cucharadas de azúcar y sal.

Elaboración: Ponemos en un bol la salsa de soja y el jengibre picado. Mezclamos bien y añadimos las pechugas de pollo para su maceración. Introducimos el bol con las pechugas en el frigorífico y lo dejamos una hora.

Mientras maceran las pechugas, nos disponemos a preparar la salsa. Así, mezclamos en un bol el vaso de caldo de pollo, el zumo de limón, el azúcar y la Maizena. Batimos y ponemos la mezcla en un cazo a fuego lento con las rodajas de limón. Removemos hasta que espese la salsa.

La gracia de este plato está, o así me lo parece a mí, en el rebozado del pollo. Para ello, batimos un huevo con un poco de Maizena y vamos rebozando las pechugas de pollo que previamente habremos cortado en trozos. Una vez rebozadas todas las piezas, las freímos en aceite bien caliente. Cuando tengamos todos los trozos fritos, los incorporamos a la salsa. Si lo que deseas es que el pollo esté crujiente, en lugar de echarlo a la salsa, cúbrelo con ella cuando el pollo esté emplatado y vayas a sacarlo a la mesa.

A la hora de servir, puedes añadir la ralladura de un limón e incluso las rodajas de limón empleadas para la salsa. 





miércoles, 4 de diciembre de 2019

00891 La Mermelada de Limón y Jengibre

SABOR, FRESCOR Y AROMA


Al tiempo que hace unos días inauguraba la esperada temporada de los platos de cuchara, lo hacía también con mis meriendas y cenas a base de galletas con mantequilla y mermelada. Me encantan.

Me gustan todas las mermeladas. No tengo una predilección, así que la dulce fruta aparecerá sobre la mantequilla en función del antojo de sabor del momento: Fresa, frambuesa, mora, naranja amarga, -mi hermana María Engracia borda su elaboración, ciruela, albaricoque, melocotón, tomate.....

Desde hace ya algunos años, a mi paleta de sabores de jaleas añadí la de limón y jengibre. El primer día que la probé me pareció algo exquisito por su sabor, frescura y sobre todo, por el aroma que se desprende con solo abrir el bote; me fascina. Así, que en la inauguración de esta temporada no me lo he pensado dos veces y he acudido a ella para que hiciera los honores.

Aquí dejo una sencilla receta por si apetece hacerla.

Ingredientes: 500 gramos de limones, 500 gramos de azúcar y una cucharada colmada de ralladura de jengibre.

Elaboración: Pelar y quitar la parte blanca de los limones e introducir en trozos en una cazuela. Cubrir de agua y cocer hasta que estén tiernos, unos 30 minutos aproximadamente. Agregar el azúcar, el jengibre rallado y parte de la cáscara de limón, pero sin que contenga la parte blanca. Por último, dejar cocer unos 60 minutos o hasta que presente una consistencia espesa.




lunes, 23 de enero de 2017

00419 El Limón

SIEMPRE A MANO


No concibo una cocina sin limones ni un patio sin limoneros. "Partan los gajos a lo exquisito y esquizoide, y saboreen la orgía que harán tus papilar; luego griten de emoción al enterrarle el cuchillo o la cuchara y que el jugo delicioso se eleve". Ni verano de polo en palo de ácido sabor electrizante. No es un guiño, es un gesto incontrolado al contacto de las papilas con el líquido no edulcorado. "Mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla, y un huerto claro donde madura el limonero; mi juventud, veinte años en tierras de Castilla; mi historia, algunos casos que recordar no quiero"

"De las frutas del solar no hay una como el limón que tenga la condición de lucir y de curar. Muy buena para aplacar la sed dura y rigurosa. La limonada sabrosa, hecha de azúcar o miel que penetra hasta la piel, con su frescura aromosa". Siempre a mano para un por si acaso. Aunque sea para adornar, para pinchar alfileres, para perfumar o para sentir bienestar solo con un mirar.

Suena bien. Unas gotas de limón, ralladura de limón, elixir de limón, un gajo de limón, piel de limón, sorbete de limón, suspiros de limón. "En un limón limonero escrita está nuestra suerte, que puede ser un 'te quiero' o bien sentencia de muerte. Lo juraste por tu madre con la luna por testigo: 'Que la sangre se me pare si no me caso contigo'. Y vivo despavorida, esperando, compañero, me des la muerte o la vida bajo un limón limonero"

Hasta aquí un mero juego de palabras, olores, imágenes y sensaciones en torno a este sugerente, llamativo y amarillo fruto que no es  mas que un preámbulo, una forma de empezar cuando no se sabe cómo hacerlo. Un fruto que más allá de su bondad, vistosidad y  simpatía es de gran ayuda para nuestro organismo, un gran disolvente de sustancias tóxicas y magnífico depurativo. Cuentan que ya en el siglo XVII, antes de que se descubriese el poder de la vitamina C, la flota inglesa en sus travesías viajaba con un cargamento de limones para evitar que los marineros contrajesen la enfermedad del escorbuto, que se produce por la carencia casi total de esa vitamina. Aparte de la vitamina C, el limón contiene vitaminas del grupo B y vitamina E, así como muchos minerales: potasio, magnesio, calcio, fósforo, cobre, cinc, hierro y manganeso; un cóctel de vitaminas y minerales que refuerzan nuestro sistema inmunológico. Buen aliado con el sistema cardiovascular, hígado, vesícula e intestinos, así como contra los catarros, inflamaciones de garganta y procesos febriles.

Estoy viendo en el frutero unos hermosos limones que me están pidiendo a gritos ser voluntarios para una buena lemon curd. Quizás mañana.