Ilusión por lo que tengo y contengo, por lo que tiene que llegar y porque seguro que así será. Ilusión por la partida y el abrazo de bienvenida. También ilusión por el obstáculo no salvado; en la próxima quizás.

¿Qué serían de mis días, de tus días, sin ilusión? La nada. Una cadena sin eslabones, algo parecido a un sinfín. Una sucesión de vértigos, un aplauso cohibido.
P.D. Si has llegado a leer estas líneas y consideras también que la ilusión es el motor de tu vida, deja en este post alguna pista, una sugerencia. Estaré encantado de mantenerla y compartirla.